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La evolución del sector forestal en Uruguay | La industria de celulosa logra superar en exportaciones al rubro cárnico, disputando los primeros lugares

Se trata del milagro forestal del Cono Sur, pero su construcción comenzó hace 30 años. El país pasó de tener menos de 100.000 hectáreas forestadas antes de la Ley de 1987 a superar las 1.130.000 hectáreas en la actualidad. En 2024, la industria forestal pasó a convertirse en el principal rubro de exportación de Uruguay, y hoy se disputa con la carne vacuna el primer lugar. La pulpa de celulosa generó 2.545 millones de dólares, superando a los 2.260 millones de dólares de la carne vacuna, que tradicionalmente ocupaba el primer lugar. 

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

URUGUAY (15/5/2026).- Lucía Basso, presidenta de la Sociedad de Productores Forestales del Uruguay, ingeniera agrónoma forestal y CEO de Plantesia, fue una de las disertantes invitadas al Seminario de la Industria Forestal del Cono Sur 2026, organizado en Puerto Iguazú, Misiones, por la empresa Inderfor.

Tiene más de 30 años de experiencia en administración de activos forestales y ganaderos, en fondos de inversión y pensión (TIMOS) tales como LMAT Uruguay Holdings (LMI), Greenwood Resources (GWR), BTG Pactual y Regions Morgan Keegan (RMK). Desde el 2016 ejerce como presidente de Pan European Forest Certification Uruguay (PEFC).

Basso ha gestionado aproximadamente 140.000 hectáreas de bosque y ha representado inversiones de alrededor de 500 millones de dólares para fondos internacionales.

Al inició de su exposición, Basso explicó porque Uruguay es un caso de éxito en el Cono Sur. El dato más impactante compartido fue que en 2024, por primera vez, los productos del sector forestal superaron a la carne vacuna como principal producto de exportación del Uruguay.

La pulpa de celulosa alcanzó los 2.545 millones de dólares, relegando a la carne al segundo lugar con 2.260 millones. Uruguay ya no es solo un productor de celulosa con tres mega plantas de competitividad internacional; hoy cuenta con plantas de CLT, aserraderos industriales de primer nivel y fábricas de terciado, consolidando toda la cadena de valor.

Estabilidad política, capital humano y cadena de valor

Lucía Basso inició su presentación contextualizando la realidad del país. Uruguay cuenta con 3.5 millones de habitantes, de los cuales casi 2 millones residen en Montevideo.

Con una superficie de 176,000 km², el país presenta indicadores macroeconómicos y sociales sólidos:

  • PBI per cápita (2023): 22,420 USD.
  • Exportaciones: 12,845 millones de USD (un crecimiento del 13% respecto al año anterior).
  • Matriz energética: más del 90% de la electricidad proviene de fuentes renovables.
  • Desarrollo humano: ocupa uno de los primeros lugares en América Latina con un IDH de 0.81.

Para la presidente de la SPF, el éxito estuvo basado en la Ley Forestal 15.939. “El milagro forestal uruguayo no fue casualidad, sino el resultado de una política de Estado iniciada con la Ley Forestal de 1987 (promulgada en 1989). Antes de esta ley, Uruguay tenía menos de 100.000 hectáreas forestadas; hoy supera las 1.130.000 hectáreas”, explicó.

Los tres pilares de incentivos iniciales fueron subsidios a la plantación, exoneraciones impositivas y créditos blandos.

Para atraer a los primeros inversores (que iban desde productores ganaderos tradicionales hasta industriales de otros rubros), la ley estableció estos mecanismos de la siguiente manera:

  1. Subsidios: Cubrían entre el 20% y el 50% del costo ficto de plantación. Basso destacó la transparencia del proceso: «No se pagó un solo subsidio sin inspección previa de la Dirección Forestal para verificar el 75% de forestaciones logradas».
  1. Exoneraciones impositivas: Dirigidas a quienes plantaran en «suelos de prioridad forestal» (los menos productivos para la agricultura o ganadería) con proyectos aprobados.
  1. Créditos blandos: El Banco República ofreció líneas con tasas bajas (Libor + 1.5%) y 10 años de gracia, coincidiendo con el turno de corta del bosque.

“Estos incentivos se mantuvieron hasta 2007, cuando el sector ya era autosustentable. Actualmente, solo se mantienen beneficios para madera de calidad y para pequeños productores de menos de 500 hectáreas”, precisó Basso.

La primera planta industrial de celulosa se inauguró en el año 2007, la segunda en 2014 y la tercera en 2023. En la actualidad, la forestación genera el 27% de las exportaciones de bienes de Uruguay y representa el 6% del PBI.

En empleo, genera 46.000 puestos de trabajo, entre directos, indirectos e inducidos (30.000 solo entre directos e indirectos). “El 50% de los salarios del sector supera el promedio nacional, y todo el complejo foresto-industrial aporte al Estado unos 340 millones de USD anuales en recaudación fiscal”, destacó Basso.

Por otra parte, en estos 30 años, Uruguay logró un uso integral del bosque. El 90% de la producción se exporta, mientras que el 7% queda para el mercado interno.

Los ciclos de producción forestal son:

  • Pulpa/Celulosa: 10 a 12 años.
  • Madera Aserrada: 18 a 24 años.

En cuanto a especies, aunque el Eucalyptus globulus fue la estrella inicial, problemas sanitarios (hongos) obligaron a migrar hacia E. smithii, E. dunnii y E. grandis, que ofrecen altos rendimientos en planta de celulosa.

Integración productiva y sostenibilidad ambiental

Otro valor que expuso Basso en su conferencia fue que “Uruguay ha demostrado que la forestación no excluye a otras actividades. El 80-90% de los campos forestados incluyen ganadería mediante pastoreo bajo monte o sistemas silvopastoriles”, dijo.

También se han desarrollado programas de apicultura y producción de hongos en comunidades cercanas.

Respecto a los cuestionamientos sociales por percepciones de impacto ambiental negativo de la actividad, Basso fue tajante sobre el trabajo realizado para derrumbar mitos, citando estudios de microcuencas realizados durante 20 años:

  • Agua: «La forestación no causa impactos negativos ni en el suelo, ni en el agua, ni en la biodiversidad. Los eucaliptos son eficientes en el uso del agua y no causan un balance hídrico negativo. Uruguay tiene un mapa de suelo de aptitud forestal donde se aprueban los proyectos forestales».
  • Certificación: El 90% de los bosques uruguayos cuentan con certificación internacional FSC o PEFC.

Las oportunidades del sector forestal uruguayo

A pesar del éxito, el sector forestal enfrenta desafíos estructurales que sirven de lección para la región:

  • Hiperregulación: Un proyecto puede tardar hasta 2 años en aprobarse debido a la burocracia ambiental (Dinama), lo que afecta la planificación.
  • Infraestructura: Persiste un déficit en la caminería rural y logística portuaria.
  • Competitividad: Los costos operativos y la presión impositiva en algunas intendencias (como las tasas al transporte) son focos de conflicto jurídico.

Uruguay tiene aún 1 millón de hectáreas de prioridad forestal disponibles para plantar. El futuro se enfoca en la bioeconomía: fibras textiles, baterías de lignina, biocombustibles y la consolidación de un mercado de bonos de carbono con estándares nacionales.

«La lección aprendida es copiar la lógica y no los atajos. Hay que implementar procesos de gestión reales, no solo para mostrarle al auditor, sino para que el sector sea rentable y socialmente aceptado», concluye Lucía Basso.

Gestión gremial y desafíos del sector

AF: En tu rol como dirigente en la Sociedad de Productores ¿cuáles son los temas actuales de la agenda de la SPF?

Lucía Basso: La Sociedad de Productores abarca varios  temas, algunos ya están funcionando muy bien, como el Consorcio de Incendios. Realmente fue un logro impresionante; es un sistema que podríamos exportar. Aunque se coordina desde la SPF, participan los técnicos de las empresas y trabajamos estrechamente con el sector público.

 

AF: Hubo un tema delicado hace unos años donde quisieron imponer una distancia mínima de plantaciones a las zonas urbanas, por el riesgo de incendios. ¿Cómo fortalecieron la prevención a través de estos consorcios?

LB: Sí, eso quedó ahí, pero el foco siempre ha sido fortalecer la prevención. El riesgo más grande para un bosque es el fuego. ¿Qué puedes hacer? Aumentar la prevención de forma brutal.

Tenemos un sistema con más de 70 cámaras instaladas en todas las regiones forestales. En algunas zonas se complementan con torres de vigilancia y, además, contamos con vigilancia aérea. Todo esto se monitorea y centraliza a través de un «mega software» que fue premiado por la Academia Nacional de Ingeniería, desarrollado específicamente para las necesidades del consorcio.

Desde una central de despacho donde trabajan unas 30 personas, se detecta el humo, se da la alerta temprana y se coordina con los aviones y recursos hídricos.

Los resultados fueron impresionantes. Por ejemplo, en la temporada 2025 se quemaron apenas 40 hectáreas forestales. Hubo muchas alertas, pero la respuesta es tan rápida que el daño es mínimo. Es un operativo de mejora continua que cada año suma más tecnología.

 

Sanidad, agua y el «mito» del eucalipto

AF: Además de incendios, ¿qué otros temas técnicos manejan?

LB: Tenemos la Comisión de Sanidad, que trabaja con la Universidad, el INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria) y el LATU en proyectos sobre plagas y enfermedades. También coordinamos estudios de ciclo hidrológico a nivel de cuencas. Esto es fundamental por la transparencia de los datos; trabajamos con la Universidad de la República para que la evidencia sea científica y local.

 

AF: El tema de que el eucalipto «seca» los suelos genera mucha reacción. Ustedes afirman con certeza que no es así.

LB: Tenemos evidencia científica. No es que agarré datos de Brasil y los extrapolé; son datos locales de hace más de 20 años.

El eucalipto no crece en cualquier lado; los suelos agrícolas, por ejemplo, no le gustan porque necesita buen drenaje.

La Ley de Aptitud Forestal en Uruguay define exactamente en qué suelos se puede plantar, detallados uno a uno. Si estás bajo la ley y sigues las buenas prácticas, no se puede cuestionar el proyecto.

El «modelo Uruguay» y la licencia social

AF: ¿Cómo es la situación del bosque nativo en Uruguay respecto a la producción?

LB: En Uruguay no hay deforestación. Está prohibida por ley la corta de bosque nativo. Hoy ya no ves camiones con leña de bosque nativo; si un ganadero necesita limpiar una zona de su campo, debe contratar a un técnico, hacer un estudio y pedir autorización. No se puede tocar.

 

AF: En cuanto a la comunicación de cara a la sociedad, mencionaste que es un desafío. ¿La sociedad uruguaya todavía no termina de ver los beneficios del sector?

LB: Pasa en todas las regiones forestales. Trabajamos muchísimo, pero parece que siempre escuchamos a los mismos. Para «Doña María» o «Don José», a veces el sector es inexistente o todavía tienen ese prejuicio de que vamos a «desertificar» el Uruguay. Es un pensamiento que todavía persiste y contra el que luchamos permanentemente.

 

Economía y mercados globales

AF: ¿Cómo está la situación económica del sector forestal uruguayo hoy? En Argentina el sector de PyMEs madereras la está pasando mal por la caída de consumo interno.

LB: En 2024 fuimos el primer sector exportador. Aportamos el 6% del PBI con solo el 6.6% de la superficie productiva. Uruguay tiene una escala pequeña, somos 3 millones de personas, por lo que todo nuestro modelo fue pensado desde el inicio para el mercado global.

 

AF: ¿Y la caída del precio de la celulosa afectó a la rentabilidad?

LB: Hubo una sobreoferta global porque se inauguraron dos plantas muy grandes en Brasil y los precios bajaron de 1,000 USD a 500 USD. Es un desafío. Sin embargo, las plantas en Uruguay tienen sus propios clientes, hay una integración vertical donde el inversor que produce la pulpa aquí ya tiene sus fábricas de papel en otros países, lo que les da cierta estabilidad.

 

AF: Para cerrar, este seminario expone temas en común en la región ¿qué opinas de la integración regional en el Cono Sur?

LB: Dejé planteada la inquietud. Me alegra que autoridades como Sabina Vetter, o una representante del sector privado, Claudia Peirano, estén presentes. Veo muchas sinergias posibles: estándares de certificación regionales, temas de la EUDR (Reglamento de la UE sobre deforestación) y, sobre todo, corredores logísticos.

Un corredor que permita a Paraguay salir por puertos uruguayos como Fray Bentos o Nueva Palmira sería un cambio de juego para la región. Debemos copiar las buenas lógicas y trabajar en conjunto.

 

 

 

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