Desde el Movimiento Agroecológico de América Latina y Caribe (MAELA), en el marco del Día Internacional de los Bosques que este año la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) conmemora bajo el lema “Bosques y Economía”, vuelven a enfatizar sobre la defensa a las leyes de protección ambiental, y a la Ley Nacional de Presupuestos Mínimos de Bosques Nativos N° 26.331 que en la Argentina el actual gobierno nacional está tratando de abrogar y debilitar.
ARGENTINA (20/3/2026).- Desde MAELA, el Movimiento Agroecológico de América Latina y Caribe, en el Día Internacional de los Bosques que este año se conmemora bajo el lema “Bosques y Economía”, vuelven a enfatizar sobre la defensa a las leyes de protección ambiental, y a la Ley Nacional de Presupuestos Mínimos de Bosques Nativos N° 26.331 que en la Argentina el actual gobierno nacional está tratando de abrogar y debilitar.
El manejo sustentable de los bosques nativos integra a la producción con la conservación, y para que esa integración sea posible se requiere de normas, programas y políticas públicas positivas.
La ausencia de estas herramientas genera efectos negativos en nuestros bosques como ser la deforestación, degradación ambiental, desertificación, saqueo de recursos, y finalmente expulsión de las comunidades que viven y trabajan en ellos.
La agroecología y la silvicultura comparten un enfoque integral que prioriza la sostenibilidad socio-ambiental, la biodiversidad, y la gestión familiar y comunitaria de los recursos naturales.
Ambas prácticas buscan la resiliencia de los ecosistemas mediante el manejo sustentable de los recursos naturales, la diversificación productiva, el reciclaje de nutrientes y la reducción de insumos externos, promoviendo la soberanía alimentaria, la autosuficiencia productiva y la justicia social en el territorio.
La agroecología es una práctica política y de soberanía alimentaria que busca transformar las estructuras de poder y garantizar el derecho a la alimentación de manera sostenible y territorial.
Este enfoque socio-ambiental, -que integra conocimientos tradicionales y científicos de los recursos naturales-, es impulsado mayoritariamente por comunidades locales de agricultores familiares, campesinos y pueblos originarios, constituyendo -junto con la silvicultura familiar y comunitaria- un modelo diverso de resistencia frente al agronegocio, saqueo y depredación de los bosques, bregando asegurar los derechos colectivos de las comunidades locales y pueblos indígenas sobre sus territorios y bienes comunes.
Los modelos ‘extractivistas’ y los de ‘mercado’ priorizan los derechos de propiedad privada por encima de los derechos humanos y colectivos provocando el desplazamiento de las comunidades rurales hacia centros urbanos, y con ellos la pérdida de conocimientos tradicionales en el manejo de ecosistemas complejos como son los bosques nativos.
Estos modelos, amenazan la soberanía local y la integridad de los ecosistemas, fomentando la destrucción de hábitats y la dependencia económica.

Agroecología y silvicultura sustentable son partes inseparables de un mismo paradigma socio-ambiental. Ambas interactúan en la construcción de sistemas agroforestales combinando el uso forestal, agrícola y pecuario en el mismo espacio, con el fin de preservar el bosque nativo y garantizar el bienestar social de los pueblos que lo habitan, de fortalecer la soberanía alimentaria, la participación comunitaria, la autosuficiencia productiva y la equidad social.
En este contexto, por la protección que la Ley Nacional N° 26.331 establece a los bosques nativos, y porque los bosques nativos sostienen a la agricultura familiar y comunitaria, desde MAELA decimos ¡NO! a la modificación regresiva de la ‘Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos’ que está proponiendo el gobierno nacional.

La agenda global pone al sector forestal en el centro de la bioeconomía y la producción sostenible
La FAO impulsa una agenda internacional que destaca el rol estratégico de los bosques en la transición hacia sistemas productivos sostenibles, con ejes en bioeconomía, agroforestería y desarrollo territorial.
En el marco del Día Internacional de los Bosques, el 21 de marzo, la organización promueve una agenda global que refuerza el papel del sector forestal como pilar en la transición hacia modelos productivos más sostenibles.
Las actividades propuestas este año ponen el foco en tres dimensiones: la contribución de los bosques a la bioeconomía y la producción sostenible; el desarrollo de sistemas agroforestales como base de resiliencia productiva; y el rol de los ecosistemas forestales en la generación de medios de vida y sostenibilidad territorial.
Entre los espacios más relevantes se destacan una sesión técnica sobre “bosques y economías: producción sostenible y bioeconomía” y el lanzamiento de nuevas iniciativas de formación en agroforestería a escala global, orientadas a fortalecer capacidades en distintos países.
Estos enfoques consolidan una agenda internacional que adquiere especial relevancia para países con fuerte potencial foresto-industrial como Argentina, donde la articulación entre producción, ambiente y desarrollo territorial continúa siendo un eje estratégico.
En este contexto, tanto la evidencia científica como las políticas públicas coinciden en un punto central: no es posible avanzar hacia un desarrollo sostenible sin una gestión forestal responsable, capaz de integrar la conservación de los ecosistemas con la generación de valor económico y social.
La agenda impulsada por la FAO refuerza así el rol de los bosques no solo como reservorios de biodiversidad, sino también como motores de innovación, empleo y desarrollo en las economías del siglo XXI.
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