El joven empresario valoró la baja de aranceles para exportar a Estados Unidos, pero advirtió que el impacto sería limitado y recién podría sentirse en el segundo semestre de 2026 en las industrias que ya exportan. La fuerte dependencia del mercado interno y el aumento de costos siguen siendo los principales obstáculos.
Fuente: Misiones Online
En un contexto marcado por la caída de la demanda local y el incremento de los costos operativos, el reciente acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos genera expectativas moderadas en el sector foresto-industrial.
Así lo planteó Guillermo Sato, empresario maderero e integrante de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes (APICOFOM), quien analizó el alcance real de la medida.
Durante una entrevista en el programa de streaming Arriba Misiones, Sato consideró que la apertura de mercados es una señal positiva, aunque insuficiente para revertir la crisis estructural que atraviesa la actividad. “Vemos con buenos ojos una apertura a los mercados de exportación, pero los que peor la estamos pasando somos los que dependemos del mercado interno”, afirmó.
El referente explicó que, si bien la reducción de aranceles y la adecuación a normativas internacionales —como las certificaciones de cadena de custodia forestal— representan avances, su impacto no será inmediato. De hecho, estimó que los beneficios concretos podrían comenzar a percibirse recién en el segundo semestre de 2026, considerando además un plazo de implementación de aproximadamente 150 días.
Un alivio limitado para pocas empresas
Sato remarcó que el universo exportador en Misiones es reducido en el segmento PyMEs en el último año incluso por pérdida de competitividad frente a los costos de logistica.
Se estima que actualmentos son menos de 50 empresas sobre unas 600 en actividad las que exportan. Esto implica que la mayoría de las PyMEs madereras continuará dependiendo del mercado interno, hoy prácticamente paralizado en términos de consumo.
“Un aserradero PyME no puede dedicarse 100% al mercado internacional. Siempre hay una parte de la producción que se destina al mercado local, especialmente los subproductos como chip, aserrín o viruta”, explicó.
En este escenario, la posible mejora en las exportaciones en el corto plazo no lograria compensar la caída de la demanda interna, afectada por la retracción de la obra pública y la pérdida de poder adquisitivo. “Con un mercado interno deprimido y costos altos, la situación va a seguir siendo crítica”, sostuvo.

Costos en alza y márgenes cada vez más ajustados
Uno de los factores más críticos señalados por el empresario es el incremento de los costos fijos, particularmente en energía eléctrica. Según detalló, el costo de la potencia contratada —que las empresas deben pagar independientemente de su nivel de producción— aumentó alrededor de un 130% en poco más de un año.
“Tenés un ítem fijo que subió más del 100% en 2025 y sigue aumentando. Eso impacta directamente en la rentabilidad”, advirtió.
A esto se suma la falta de condiciones de financiamiento para inversiones productivas. Sato señaló que los créditos disponibles no se ajustan a los tiempos que requiere la industria, lo que dificulta la modernización tecnológica de las plantas.
En términos productivos, el panorama también refleja señales de alerta. Durante los primeros meses del año, la capacidad instalada del sector operó en torno al 50%, sin generación de nuevos puestos de trabajo.
“El sector laboral está muy caído. Todavía no tenemos los datos completos del primer trimestre, pero claramente no hay incorporación de personal”, indicó.
Una oportunidad, pero no una solución estructural
Para Sato, el acuerdo con Estados Unidos debe interpretarse como una herramienta complementaria y no como una salida definitiva a la crisis del sector. Si bien puede incentivar mejoras en calidad, certificación y competitividad, no resuelve los problemas de fondo.
“Es una ayuda, sin dudas. Permite evolucionar y mejorar en base a estándares internacionales. Pero no alcanza si no se recupera el mercado interno y no se corrigen los costos”, concluyó.
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