En una columna para ArgentinaForestal.com, el ingeniero forestal Mario Elizondo da su visión sobre los factores que frenan el desarrollo forestal en la Argentina. «Los forestales argentinos siguen planteando objetivos complejos a plazos casi seculares sin observar hoy lo simple del porqué del fracaso».
BUENOS AIRES (11/11/2023).- El ex presidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones, Jaime Ledesma, en su columna mensual que publicó Argentina Forestal el 14/05/2023 nos dice: “La potencialidad forestal en la región es producto de la sumatoria de un conjunto de factores o variables: vinculados a aspectos: eco-ambientales, territoriales, económicos (productivas e industriales) y socio-culturales; asociados a cuestiones de: gestión forestal (donde el componente técnico-profesional es relevante), Investigación & Desarrollo (bio-tecnológicas), disponibilidad de tecnologías apropiadas a la realidad regional, infraestructura (energía, red vial, etc.); logística- operativas; Recursos Humanos (RRHH) altamente capacitados, políticas públicas e instituciones (público-privadas) e inversiones público y privadas (existentes y desarrollo de nuevos proyectos); en un marco de sostenibilidad ambiental y social; de rentabilidad y competitividad económica de toda la cadena forestal.”
En su columna del 08/09/2023, parece insistir el ingeniero Ledesma con una retahíla de conceptos similares que se deberían abordar, por lo que significarían para los próximos y futuros decenios con vistas al 2050. Y se preocupa por la falta de presencia en los candidatos políticos y sus organizaciones partidarias de la mención -al menos- del sector forestal.
Al respecto transcribo lo que un colega coetáneo, me comenta al respecto de estas notas pues a mí…me ocurrió lo mismo al leerlas:
“Mario, Me da mucha tristeza no haber estudiado esa famosa ingeniería forestal.Porque lastimosamente no entendí casi nada del EXTENSO artículo.Y lo poco que entendí me hizo preocupar mucho. Porque los candidatos a presidente tampoco han mostrado su agenda sobre: Inteligencia artificial- Nanotecnología-Medicina nuclear-Política de jubilaciones-Desarrollo educativo en nuevas tecnologías Discutir la matriz energética ….y una larga lista que sin menospreciar, son tan importantes como los bosques nativos primarios, implantados y vaya saber cuántos más».
Tengo un amigo ingeniero forestal que me asegura que el Estado nacional hace 50 años regala, sí regala plata, a la gente que foresta y que hace 15 años regala plata a los que tienen bosques nativos …pero creo no puede ser cierto.
Sería un compromiso con el sector forestal de este Estado “pendulante” que nos dice el ingeniero. Si bien en la nota no se menciona, seguramente los ingenieros forestales (que envidia) deben haber perseguido a esos brutos e insensibles candidatos tratando de acercarles las bases, serias, simples, claras del “sueño forestal argentino”
Mario estaba teniendo una tarde tranquila …Un abrazo Fernando García de Garcia.”
Por supuesto, esto lo transcribo literal, con su autorización.
Había afirmado también, el ingeniero Ledesma en la primera de las notas mencionadas:“Es impensable desarrollar sosteniblemente la actividad, sin la premisa de la persistencia del recurso forestal, la lógica de planificación forestal está fundada en el largo plazo, pero con una fuerte intervención en la coyuntura, intervenir en el presente (lo que hagamos hoy -en materia forestal- los resultados lo veremos en los próximos 30 años).”
Pocas dudas caben, de que parece que el 2050 podría ser -según su visión-, un hito clave para el sector forestal argentino. No vislumbro el por qué y puedo fundamentarlo según mi visión de lo que el sector fue -hizo- durante los últimos 50 años, que me sirve para probabilizar un futuro similar de fracasos, si no hay un cambio de rumbo que difícilmente ocurra, a juzgar por el perfil de los actores del horizonte dirigente actual, sean estos políticos o forestales.
El sector forestal nacional tiene historia, no empieza hoy y lo que señala Ledesma de la persistencia del recurso como premisa, es inherente a la ciencia forestal y uno de sus pilares, desde hace más de 150 años([1]).
Me permito ahora, analizar un poco más lo que queda insinuado en este párrafo sobre el pasado, el presente y el futuro.
El presente es el único lugar en el que podemos actuar, es decir gestionar e intentar acciones que provocarán cambios a plazos entre medianos y largos, buenos,malos o ninguno.
Aclarado como interpreto lo que significa pasado, presente y futuro. Nuestro pasado forestal, del que he sido testigo presencial de los últimos 50 años; me permite disentir con mucho de lo que estos documentos del ex presidente del COIFORM, intentan expresar.
Por ejemplo, parece aceptar, afirmar; que apoyándonos en el pasado podemos consolidar todo lo que expresa su texto y construir sobre el presente actual, que queda definido en muchos de los párrafos que siguen en esta nota, como un rutilante fracaso; un futuro “verde, sano, resiliente con los bosques, y para toda la cadena forestal”.
Nada diré sobre como “consolidar un futuro verde y sano”, pues no entiendo el significado.
”Resiliente” es en esencia ser capaz de adaptarse a las situaciones adversas o volver al estado anterior si dejamos de actuar.¿Cómo se puede ser resiliente con los bosques?. Si fuese poder adaptarse los humanos a esas situaciones adversas, aquí, en Argentina, aunque no es una exclusividad, nos hemos adaptado muy bien al fracaso continuo y permanente viendo como se ha actuado. Y Si fuese no haber actuado, a no dudarlo, continuará la sucesión de fracasos. ¿No debemos ya pensar en otros términos?
Veamos un poco de nuestro pasado forestal de los últimos 50 años, es posible hacerlo a través de una línea de tiempo y en mi opinión, insisto, por los resultados observables en este presente, no hay nada bueno en que apoyarse:
· Empezaré con algunos hechos pasados del sector PLANTACIONES FORESTALES
Antes de 1973, había algunos regímenes de promoción a la forestación que no produjeron avances significativosen el aumento de plantaciones forestales. Convivía con el Crédito Forestal, la promoción a través de dos Decretos, el 2079/62 y el 3113/64, que “…a lo largo de casi 30 años de permanencia, ha experimentado varias modificaciones introducidas por el Decreto Ley 4905/58 y por Leyes 15.430/60, 19.995/72 y 20.531/73 manteniendo básicamente la estructura original”([2]).
En 1973 se sanciona la ley 20531, que crea el Instituto Forestal Nacional, en reemplazo del“Servicio Forestal Nacional”(Que antes, fue la “Administración Nacional de Bosques”),se crea tambiénla Comisión Nacional de Bosques. Esta Ley sustituye 7 artículos de la ley 13.273 (de 1948). Muy poco de todo lo que se sancionó con ella, que pretendió agiornar algo la 13.273 se cumplió, en general funcionaron como expresiones de deseo y puro gatopardismo, “que todo cambie para que nada cambie”.
En el caso de los Bosques Nativos, (sobre los que volveré más adelante) La destrucción de bosques y el desorden administrativo del Estado en la materia continuó y así sigue, tal como venía.
El Instituto Forestal Nacional, nunca gozó de la autarquía que se le acordó en la norma, no hubo cambios relevantes en su funcionamiento. Pueden leer los 7 artículos modificados, inciso por inciso y sacar conclusiones, ¡nada cambió!
Hubo nuevos objetivos vinculados alsector Plantaciones Forestales, se establecieron nuevas metas para un quinquenio, cuyo objetivo a alcanzar fueron solo metas de superficie creciente. Fue un fracaso notable, nunca se cumplió -y por mucho- ninguna de las metas en los plazos previstos.
Se sancionó luego, un decreto que fijaba las normas para el sistema de subsidios a la forestación, el Decreto 465/1974, que generó un impulso a la forestación y a su vez fue tal el desorden administrativo en el reciente creado Instituto Forestal Nacional (IFONA …que en esencia solo fue un cambio de nombre),que su incapacidad de gestión y control hizo que se forestara muchísimo más en “los papeles de los expedientes”que en la realidad.
Las estadísticas sobre superficie forestada se realizaban sobre los datos de expedientes y con casi ningún control efectivo sobre el terreno.
¡Fue imposible dimensionar el nivel de incumplimiento entre los datos de los “papeles” y la realidad, ni lo que significó para el Estado el esfuerzo fiscal de no recaudar impuestos por los fondos invertidos en nuevas plantaciones ¡que nunca existieron!.
Así se llegó al año 1977, cuando se sanciona una nueva norma de promoción a la forestación, la ley 21.695 de “Crédito Fiscal” con la que se pretendía darle mayor trasparencia al sistema …en manos de la misma Autoridad de Aplicación. Se subsidiaba directamente con fondos del Estado, pero solo a “Plantación Lograda” con un sistema de adelantos en dinero a medida del avance del proyecto y certificaciones en manos de los profesionales libres que patrocinaban los planes de forestación. Reitero…con el mismo IFONA, que era el organismo de gestión y control del sistema, al que se sumaron las Direcciones Forestales Provinciales.
La situación no cambió y hubo un enorme perjuicio para el Estado, por la consuetudinaria incapacidad de la “Autoridad de Aplicación de la ley”, en ese momento el IFONA, la irresponsabilidad muchos profesionales y la de muchos “empresarios forestales”, que muy pocos se animaron, en general por conveniencia, a denunciar.
Para el quinquenio 1978-1982 se determinó que el área a forestar en todo el país debía ser 426.000 ha con metas anuales de:
Años Superficie en ha a forestar
1978 56.000
1979 70.000
1980 90.000
1981 100.000
1982 110.000
La Asociación Forestal Argentina publica en La Nación del 17/12/1983 una nota titulada ¿FRENTE A UNA NUEVA DECEPCIÓN?, pues se redujo la meta en 1982 al 47% del plan de 426.000 para el quinquenio, en el que según dicha asociación, en 1982 se había llegado a forestar “un escaso 40% sobre la meta original”, una tibia referencia al desastre. Casi nadie se preguntó: ¿Por qué se logró tan poco? ¿Hay correlación entre el monto total subsidiado por el Estado y lo plantado efectivamente?.
No, no la había.
Por Decreto 688/83 se estableció el plan para el período 1984 – 1987 que fijaba estos objetivos:
Años Plan Nacional Forestal Decreto 688/83
1984 120.000 Ha
1985 120.000 Ha
1986 120.000 Ha
1987 120.000 Ha
En 1985, la Asociación Forestal Argentina afirmaba: “…habrá en el futuro un desabastecimiento inexorable a las plantas consumidoras de madera, instaladas y dimensionadas de acuerdo con planes de plantación que no se están cumpliendo más que en la profusa propaganda oficial. El plan para la campaña 1985 podemos denominarlo como el plan del subdesarrollo forestal argentino” (Clarín 24-03-1985).
No hubo el desabastecimiento tan anunciado, ni se logró desarrollar el potencial del sector tantas veces enunciado. Solo se defendía más de lo mismo, subsidios para las plantaciones forestales.
En 1989, se daba como superficie forestada en el país 690.000 ha.
El Inventario de plantaciones forestales realizado el año 1.998/2.001 determinó la superficie mejor ajustada a la realidad, pues se hizo con una consultoría de empresas canadienses y una Argentina, se trabajó con sensores remotos (imágenes satelitales), la superficie forestada total se estimó en 780.000 ha, es decir que 11 años después aumentó 90.000 ha (8.181 ha por año). Muy por debajo de todos los pronósticos y planes de forestación que se habían anunciado. ¿Y los fondos públicos aplicados? …esa cuestión era permanentemente eludida.
Nada cambió, aunque hay que reconocer, que así como con el decreto 465/74 y con esta nueva norma que lo reemplazó, la ley 21.695, se avanzó en la superficie forestada en el país.
Pero al continuar con las mismas deficiencias en el control del sistema, el perjuicio al Estado en relación a los fondos aplicados y superficie efectivamente forestada, pocas dudas hay que ha sido catastrófico, pero ya nunca lo sabremos con certeza, pues nunca hubo voluntad de obtener información precisa al respecto.
Llegamos luego a la ley 25.080/98 que suplantó al régimen de la ley 21.695, ¿admisión de su fracaso? que, con algunas modificaciones es el sistema actual de promoción a la forestación, cuyos resultados no han alcanzado para que la actividad de forestación sea sostenible por si misma, pues desde hace ya unos 20 años el país no crece en superficie forestada ([3]) …y sigue habiendo un fuerte descontrol, muchas plantaciones mal ejecutadas y de destino incierto.
¡Y se sigue con los subsidios!
Hace no menos de 59 años, que de una forma u otra se subsidia la forestación.
¡Pregunto desde hace más de tres décadas! ¿Tiene sentido seguir subsidiando a una actividad en manos de la inversión privada, que ni con fondos públicos no reintegrables logra crecer?
¿Es negocio por si misma?, ¿a quién se subsidia?, ¿al plantador o a la industria consumidora?. Pues es ésta, la de alto consumo de madera, a saber la de celulosa y la de tableros de partículas, típicooligopolio de demanda -(muchos oferentes y pocos demandantes)-.
Estas industrias que son de capital intensivo; tienen capacidad para regular el precio del insumo madera, que se produce con un fuerte subsidio estatal al que todos aportamos con nuestros impuestos y termina siendo un subsidio indirecto a la industria consumidora.
El Estado es socio importante de la producción primaria de materia prima, pero ni controla bien al sistema de promoción, ni impone nada al beneficiario indirecto del subsidio que otorga …en apariencia al productor primario.
Es todo un sistema ineficiente,anacrónico y descontrolado, que carece de sentido sostener y solo sirve para garantizar sobradas existencias de materia prima, con lo que los precios suelen deprimirse.
Como colofón, recordemos que desde hace más de 20 años se sostiene que el país llegó a las 1.300.000 ha forestadas, es decir que hace 20 años no se crece en superficie.
· Los Bosques Nativos
Con relación a los bosques nativos, poco y nada se avanzó y aún hoy, a pesar de las normas que se sancionan sin ton ni son, continúan siendo sujetos poco tenidos en cuenta para algún objetivo productivo serio.Ni la intención del manejo racional, ni lade preservación dan los resultados esperados: Algunas normas existen desde hace mucho tiempo, pero su cumplimiento y control por parte de la autoridad forestal, han sido en la práctica inexistentes.
Seguimos como siempre. El pasado y el presente han sido estáticos, no supimos ni sabemos que hacer con ellos, ni siquiera se alcanzó a su preservación efectiva como recurso estratégico. Y el futuro probable con unos pocos datos que expondré, sigue el curso del pasado y presente.
El rumbo es de continuidad en la destrucción, más o menos acelerada.
Los datos son extraídos de fuentes oficiales.
Pero antes, mencionaré una ley casi desconocida, sancionada en el 6 de agosto de 1997 y promulgada de hecho el 5 de setiembre de 1997.-
Esta ley contradice y viola no solo el sentido común, sino conceptos elementales de la ciencia forestal.
Veamos el artículo 1ro y el 2do inciso (a):
ARTICULO 1º-Toda actividad forestal así como el aprovechamiento de bosques comprendidos en el régimen de la ley 13.273, de defensa de la riqueza forestal (texto ordenado en 1995) gozarán de estabilidad fiscal por el término de treinta y tres (33) años contados a partir de la fecha de presentación del estudio de factibilidad del proyecto respectivo.
ARTICULO 2º-A los fines de la presente ley se entiende por:
a) Actividad forestal: al conjunto de operaciones dirigidas a la implantación, restauración, cuidado, manejo, protección o enriquecimiento de bosques naturales o cultivados en terrenos de aptitud forestal.
Obviamente que esto lo denuncié públicamente como un desatino, torpeza y dislate mayúsculo a poco tiempo de la sanción, en una feria forestal a la que fui invitado a exponer: “Amoblar – FITECMA, ese mismo año …pero a nadie pareció molestar el disparate, ni siquiera a los colegas ingenieros forestales ni agrónomos que asistieron, ni cuando lo publiqué en la desaparecida Revista electrónica “Noti Forestal”, y lo plantee en reuniones de la Comisión Forestal del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica.
Cuando pregunté en muchas otras de esas poco útiles reuniones, talleres y seminarios del sector -adonde más de lo mismo parece ser la consigna- que me explicaran como se podría “plantar un Bosque Nativo”, me respondían con sorna. Al explicar que eso no lo decía yo, ¡sino una ley nacional! cuya autoridad de aplicación era y debe seguir siendo hoy el Ministerio de Agricultura. Se soslayaba y se pasaba a otro tema.
Pasaron los años y todo seguía igual, hasta que apareció una nueva norma, la ley 26.331, que tiene otra sarta de disparates y sobre la que anuncié sería muy difícil su aplicación y efectividad.
¿Qué sabemos hoy de los resultados, ¡poco y nada!, solo que más de $4.000.000.- (sin corregir por inflación) ya se “soltaron” sin que sepamos los resultados prácticos de la aplicación de un plan de ordenación forestal y manejo sobre un bosque concreto.
Veamos un poco la otra cuestión no menor, que es otro disparate no resuelto; la superficie existente de Bosques Nativos.
El país se refería siempre, a la histórica estimación inicial de 1914, a la que el Ingeniero Devoto hizo referencia 20 años después, en 1934, en su conferencia “Los Bosques y la Economía Forestal Argentina”, en la cual advertía que en los próximos 30 años (o sea alcanzado el año 1964), la primitiva estimación se reduciría a no más de 50.000.000 de ha. ¡Un 50% de la estimación de 1914!. No se equivocó.
La siguiente tabla es suficientemente elocuente del desastre histórico de la destrucción de Bosques Nativos. La fuente es la “Dirección de Recursos Forestales Nativos – Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable”, documento:“Desarrollo Sustentable o Deforestación” (julio de 1992).
CUADRO

Cabe acotar que más allá de las deficiencias que podría haber en las estimaciones, hasta que se realizó el primer inventario Nacional de Bosques Nativos(1998-2000), en el que ya se trabajó con sensores remotos (imágenes satelitales) y supervisión en el terreno, la superficie estimada con mucha precisión fue de 31.443.873 ha.
Lo insólito de esta situación, es que luego, cuando se sanciona la ley 26.331 (2007), la superficie que se estimó de Bosques Nativos en todo el país fue algo más de 54.000.000 de ha.¡23.000.000 ha más de Bosques Nativos ganadas en menos de 10 años¡. Pero hay algo más grave aún; en el Segundo Informe de Argentina al llamado “Proceso de Montreal”, posterior a la estimación de superficie de 54.000.000 de ha.
La Nación Argentina informó algo más de 26.590.000 ha como superficie total del país, ¿Perdimos nuevamente unas 27.410.00 has en pocos años? y por si esto fuese poco, el resultado del Segundo Inventario Nacional de Bosques Nativos, última estimación realizada, dio como superficie total unas 47.000.000 ha. ¿Otra vez ganamos una superficie de 20.410.000 ha?.
Siempre la fuente de estas aberraciones fue el mismo organismo: la “Dirección de Recursos Forestales Nativos – Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable”
¿No es fácil advertir que el desorden es también mayúsculo en esta materia?,más allá de lo ridículo de la información oficial.
Con todo esto, considero que el fracaso es tan evidente y tan grande que carece de sentido hacer tantas elucubraciones como lo hace el Ingeniero Ledesma, para definir lo que fuimos y lo que deberíamos hacer.
Creo que el enunciado debe ser simple:, ¿Hemos hecho todo mal? Como afirmó el ingeniero Daniel Maradei no hace mucho tiempo en una exposición, sin dudas eso es lo que hemos hecho.
Si acordamos que es así, más allá de algún acierto que no moverá el “amperímetro” de la posición de fracaso, definamos si es necesaria una institución Nacional, sin son necesarias las instituciones forestales provinciales o no sería hora de pensar en representaciones de las regiones forestales completas muy profesionalizadas, definidas por sus límites ecológicos y no políticos, eso podría garantizar que sobre los Bosques Nativos, no haya objetivos de política ni proyectos definidos por límites provinciales para un mismo recurso.
Rever todo lo actuado a partir de la ley 26.331.No se conoce ningún resultado del manejo financiado desde el estado por planes de ordenación y/o manejo forestal que ya han consumido más de $4.000.000.000 en subsidios.
Eliminar el subsidio a la forestación y solo acordar una planificación para las áreas en las cuales se decida impulsarla forestación bajo estas tres preguntas simples: ¿Adonde?, ¿con que? y ¿cuánto?. Evitar las masas forestales implantadas continuas,uniespecíficas, y planificarlas seriamente para poder atenuar la posibilidad de los efectos destructivos de los incendios forestales.
Eliminar el sistema de promoción a la forestación y el de subsidios para los bosques nativos tal cual están concebidos que estableció la ley 26.331.
El primer paso debe ser dejar que un sector que se subsidia desde hace más de 50 años como el de plantaciones forestales, funcione sin el aporte financiero del Estado.
Lo mismo para los Bosques Nativos, suspender el sistema de subsidios que simplemente es un despilfarro de recursos monetarios que ni siquiera son -(por suerte)- los que la ley dispone.
No se ha cumplido nunca con los objetivos propuestos, dejemos de pensar a tan largo plazo, con propuestas que pretenden abarcar tantos temas, pensemos que se debería hacer hoy para evitar estas rémoras.
¿Cómo detener la destrucción?.
¿El subsector plantaciones forestales? …muy simple, que funcione sin subsidios.
¿El institucional Nacional?, reformularlo por completo.
Esos deberían ser tres puntos de partida.
Por ahora nada más.
(*) Por Mario Elizondo
Ingeniero Forestal
02/11/2023
([1]) La silvicultura moderna, se considera se inicia con los estudios y propuestas de Johann Heinrich Cotta (1763-1844) y sobre el principio de la “Persistencia del Recurso forestal”, es interesante leer en el Capitulo III página 46 – “Fundamentos y Métodos de la Ordenación de Montes. Primera Parte”, de Enrique Mckay, editado en España en 1961 , una cita de un texto del Dr. K Gayer en “WALDBAU” (Silvicultura), de 1889.
[2] CURSO DE PERFECCIONAMIENTO PROFESIONAL DASONOMÍA CON ORIENTACIÓN EN FORESTACIÓN por C.P.N. María T. Piñeiro –Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Provincia de Santa Fe – Facultado de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario Tomo II página 193
([3]) Los diversos actores del sector sostienen desde hace dos décadas que la superficie alcanzada es de 1.300.000 ha. Esto significa que la tasa de forestación está equilibrada con la tasa de cosecha más pérdidas por otras causas y que seguramente si se le quita el “input” del subsidio estatal, que ya crece absolutamente de sentido, la tasa de plantación decaería.



