Herederos Silvopastoriles | La experiencia de sistemas de producción sostenibles en Colombia, una oportunidad para el relevo generacional

Lina Paola Giraldo ,Julián Chará, Luis Chindicué y Adrián Chindicué, del Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria-CIPAV y de la empresa Agropecuaria El Volga, en El Doncello, en Colombia, comparten los desafíos y oportunidades de los sistemas de producción agroforestales, silvopastoriles y de ganadería sostenible, en los cuales se requieren procesos continuos que permitan consolidar los beneficios a lo largo del tiempo.

COLOMBIA (Mayo 2022).- Las comunidades rurales en Colombia y Latinoamérica en general enfrentan el reto de mantener activa la participación de nuevas generaciones como garantes de la continuidad de procesos productivos y de la seguridad alimentaria regional y local.

En las últimas décadas, la migración a las ciudades por parte de los más jóvenes, debido principalmente a falta de oportunidades en la agricultura y la ganadería, es un fenómeno creciente, común a toda la región, lo cual implica además, el envejecimiento de la población que atiende el sector. Esto es particularmente preocupante en los sistemas de producción agroforestales, silvopastoriles y de ganadería sostenible, en los cuales se requieren procesos continuos que permitan consolidar los beneficios a lo largo del tiempo.

Una de las principales acciones que se deberían considerar para mantener procesos productivos sostenibles y dar continuidad a los proyectos familiares de las zonas rurales, es el relevo generacional.

Este se define como el “proceso de traspasar la sucesión (poder y gerenciamiento) y la herencia (bienes y capital) a la nueva generación”. Sin embargo, en los procesos de producción sostenible que llevan años de construcción, es importante que el relevo generacional incluya también el transmitir los conocimientos e inculcar desde niños el amor por su región y por la tierra a través del legado de principios y valores.

Con el fin de incentivar los procesos intergeneracionales, CIPAV, conjuntamente con otras
instituciones en Colombia y otros países ha promovido iniciativas como los Herederos del
Planeta y los Herederos Silvopastoriles. Se busca involucrar a niños y jóvenes, hijos de los propietarios rurales, con quienes se desarrollan trabajos de ganadería sostenible y
sistemas silvopastoriles.

Un ejemplo de Herederos Silvopastoriles son los niños Aracelly (14 años), Gabriela (11 años), Juana Valentina (seis años), Rufino (cinco años) y Ariadne (tres años) pertenecientes a la tercera generación de la familia Chindicué Moreno.

Ellos son propietarios de la empresa agropecuaria El Volga, ubicada en el municipio de El Doncello, Caquetá en el piedemonte Amazónico Colombiano.

El Volga es una finca que desde hace alrededor de 20 años inició un proceso de reconversión de la ganadería tradicional (ganadería en amplias praderas, sin árboles) hacia modelos más amigables con el ambiente.

Fueron incluyendo producción ganadera sostenible basada en sistemas silvopastoriles, producción de peces, producción de frutas, hortalizas y especies menores para la seguridad alimentaria, y procesos de restauración ecológica de bosques, y conservación de la biodiversidad, entre otros.

La Amazonía es una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo, pero también con retos muy importantes en términos de deforestación y migración. Por esta razón, los modelos productivos desarrollados y la participación familiar se han convertido en un referente regional y nacional, que les ha permitido mejorar la producción y recibir visitantes (estudiantes, investigadores, campesinos, entre otros) de diferentes partes de Colombia y del mundo para conocer los procesos que se llevan a cabo en la finca.


Hoy, la familia Chindicué está conformada por los padres Rufino Chinducué, Oniris Moreno, dos hermanos Luis Chindicué y Adrián Chindicué, sus esposas Leidy Arias y Paola Rojas, y cinco niños que están recibiendo el legado del trabajo que por años han construido los adultos. Este tema es uno de los de mayor preocupación de la familia. Por esta razón, los niños se vinculan desde chicos al proceso productivo con pequeñas responsabilidades tanto en las labores de la finca, como en las investigaciones que allí se desarrollan y en la atención a visitantes.

Aracelly, Gabriela, Juana Valentina, Rufino y Ariadne, participan de manera activa en diferentes labores productivas como el cuidado de la huerta, la alimentación de aves de corral, cerdos y peces, y la preparación y despacho de alevinos cuando tienen pedidos.

Además, cuando reciben visitantes, están encargados de la presentación del trabajo de seguridad alimentaria desarrollado en la empresa agropecuaria.

Gracias a este trabajo, los niños se han apropiado de los conceptos de sostenibilidad y comprenden la relación entre la producción y la conservación del medio ambiente. Por ejemplo, para Aracelly y Gabriela “los sistemas silvopastoriles son muy importantes para la producción del ganado. En ellos se combinan árboles, pastos y vacas de manera amigable con el medio ambiente pues brindan hábitat y alimento para plantas y animales nativos lo que permite un balance natural”.

Aparte del área productiva, la familia se vincula de manera activa en investigaciones realizadas en la finca, lo cual permite a sus integrantes aportar en los temas a investigar y apropiarse del conocimiento generado en su propio predio. Recientemente los herederos de El Volga y sus padres participaron en una investigación realizada por CIPAV en el marco del proyecto IKI Estrategias Productivas Sostenibles.

Se vincularon en los trabajos relacionados con la evaluación de la diversidad de plantas, aves y mamíferos, y en la medición de gases de efecto invernadero del ganado y del suelo, y de la captura de carbono por la vegetación.

En El Volga, además, se han realizado encuentros con jóvenes y niños de la región, lo cual ha permitido transmitir la experiencia y generar inquietud en niños y jóvenes de otras fincas respecto a la importancia de permanecer en la región. De acuerdo con la familia, así como hay trabajos con ganaderos, los proyectos siempre deben considerar vincular a las nuevas generaciones en las actividades que se desarrollan.

El papel protagónico de los niños en El Volga les ha permitido ir formando su actitud frente a lo que representa el campo, el lugar que habitan, la conservación de la naturaleza, la importancia de la seguridad alimentaria y la producción ganadera sostenible.

Sin duda, en el fututo, todo el aprendizaje y formación que están recibiendo dará grandes frutos y el legado será transmitido a las nuevas generaciones. En sus propias palabras, sueñan que El Volga sea un lugar en donde se puedan seguir compartiendo la experiencia con los niños, jóvenes y adultos en un “trueque de conocimientos”.

La experiencia de El Volga y sus Herederos Silvopastoriles es un claro ejemplo de que el cambio de modelos de producción hacia sistemas sostenibles y el trabajo activo con toda la familia, son una oportunidad para evitar la desvinculación de las nuevas generaciones de las zonas rurales. A su vez, esta apropiación garantiza que a futuro los procesos de producción amigable con el ambiente se mantengan y crezcan en la región.

 

Este artículo forma parte del espacio mensual de la REDFOR.ar,  en ArgentinaForestal.com, que busca divulgar y generar debate sobre la problemática forestal del país. Las opiniones pertenecen a los autores.

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