Profesionales se distancian del documento de la FAIF: ¿Si no es ahora, cuándo será el tiempo de señalar responsabilidades por los incendios de Corrientes?

Por Néstor Urquía y Mario Elizondo (*)

(*)  Ingenieros Forestales

 

ARGENTINA (11/03/2022).- “Es nuestra intención responder a la siguiente declaración de los representantes de las organizaciones gremio-profesionales que asumen posición sobre los temas que abordan, y cuyas firmas figuran al final del documento”, señalaron los profesionales Néstor Urquía y Mario Elizondo, en su columna de opinión para ArgentinaForestal.com.

 

A continuación se transcribe una declaración de la Federación Argentina de la Ingeniería Forestal (FAIF) y Consejos, Colegios y Asociación de Ingenieros Forestales de Misiones, Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Chubut respecto a los Incendios en Corrientes. Este texto lleva la firma del reconocido Ingeniero Forestal y  titular del CIFM y sus pares de las otras jurisdicciones, y aportamos algunas reflexiones al respecto:

 

Según un informe de la ONU el empeoramiento de las condiciones climáticas, principalmente el calor y la sequedad generado por las altas temperaturas y bajas precipitaciones, podrían provocar un aumento del 50% de los incendios extraordinarios a nivel global para el año 2030.

Vistos estos escenarios globales y regionales de cambios climáticos, como profesionales de la Ciencias Forestales, debemos ser RESPONSABLES, MESURADOS y EMPÁTICOS en los análisis que realicemos debido a  las consecuencias devastadoras de los incendios en áreas rurales que han afectado a  productores agrícolas, ganaderos  y forestales; como también a los propietarios de explotaciones dedicadas al turismo y organismos públicos y privados que gestionan áreas protegidas destinadas a la conservación de la biodiversidad.

Muchos sistemas ecológicos se ven diezmados en sus componentes florísticos y faunísticos. Ante los hechos de público conocimiento vaya nuestro RECONOCIMIENTO a los cientos de brigadistas, productores y vecinos que participaron del combate directo del fuego.

Consideramos que hay una multi-causalidad de factores que han desencadenado esta “catástrofe” que se vive en la provincia de Corrientes, en un contexto climático muy particular de extrema sequedad como consecuencia local del fenómeno del Cambio Climático global.

Los profesionales de la Ingeniería Forestal, en virtud de nuestra formación técnica-académica, sustentada en las ciencias forestales con 211 años de historia en el mundo y casi 60 años como tal el País, no podemos simplificar el análisis coyuntural de esta “crisis ígnea” que vive la provincia de Corrientes; es tiempo de realizar una reflexión crítica basada en el  análisis profundo, sincero, certero y compartido desde los diferentes sectores: públicos-privados, etc; siempre orientado hacia la búsqueda de soluciones estructurales, y que desde las ciencias forestales se puede contribuir en su aporte.

Los incendios forestales y rurales nos hacen muy vulnerables como sociedad y región; con graves consecuencias en lo social, económico-productivo, eco-ambiental, con algún correlato institucional (por pérdidas de áreas demostrativas con muchos años de investigación).

En temporada de incendios debemos estar preparados para estos eventos, no hay lugar para la improvisación. Hoy la prioridad es que se combatan (con todos los recursos disponibles) y se logre extinguir estos incendios con la mayor prontitud.

No es tiempo de señalamiento de culpables o de transferir culpas; sí asumir las responsabilidades compartidas, tanto en el ámbito privado como público, con mucha franqueza y responsabilidad generando un compromiso verdadero hacia un futuro más previsible y menos incierto ante catástrofes de esta naturaleza. (1)

Esta realidad debe llevarnos a un profundo aprendizaje hacia  la búsqueda de las soluciones estructurales,  las que serán, sin dudas, un gran desafío para las instituciones, jurisdicciones provinciales y para la Nación. (2)

 

1) El párrafo es en sí mismo contradictorio: “no señalar culpables”. Pero  “si asumir responsabilidades”. El que asume responsabilidades…es culpable de lo que ocurra …si no cumple con las mismas.

(2) Consideramos que no señalar culpables no ayuda a entender por qué ocurrió la catástrofe.

Y eso de asumir las responsabilidades compartidas, no nos parece que funcione. Todos no somos responsables de todo y sí, aseguramos que hay algunos más responsables que otros por lo ocurrido.

Si no se identifica primero a quienes tienen responsabilidades, todo lo demás es abstracto.

Análisis de la cuestión: hay responsables

Hay un culpable genérico que de acuerdo a lo que informan las estadísticas, el resultado es que el 95% de los incendios forestales y de campos se producen por causas antrópicas (humanas) y el 5% restante, casi exclusivamente por tormentas eléctricas.

No es difícil concluir que el responsable principal, es el ser humano.

 Dicho así, sin más, tampoco ayuda mucho, hace falta el análisis del contexto meteorológico, geográfico, institucional y social. Sea éste del sector público o privado y el conocimiento de los factores más importantes que han actuado al máximo.

 Que el “tan mentado cambio climático” es un hecho innegable, no presenta dudas para quienes tenemos formación e información del significado. Esto no es una novedad.

 Tampoco era desconocida la situación meteorológica que preanunciaba el fenómeno denominado “la Niña”, que por otra parte es un fenómeno cíclico que se produce en interregnos de 5 a 7 años y es conocido desde épocas prehispánicas. Por lo que magnificar la influencia del “cambio climático” sin más, no parece ser un buen indicador explicativo.

  “La Niña”, como dijimos, es un fenómeno meteorológico cíclico, que ya sabíamos que afectaba a gran parte del país, desde el 2020 y continuó en el 2021, fueron estos años en que se intensificó el  fenómeno y en noviembre del 2020 la situación ya era crítica.

 Si estas son parte de la “multicausas” mencionadas, son aquellas sobre las que no podemos actuar, por ahora no podemos modificar el fenómeno llamado “La Niña”, ni el aumento de las temperaturas muy por encima de la media, ni sobre la ocurrencia de vientos. Son causas naturales que si se presentan al unísono preanuncian “una tormenta perfecta”. (*)

 Si, y lo sabíamos todos, podemos predecir con cierto margen de seguridad, cómo será la intensidad de estos fenómenos meteorológicos y con este conocimiento tomar medidas preventivas, que son responsabilidad de autoridades con esa competencia.

La provincia de Corrientes alertó a la Nación sobre la situación con un año de anticipación y solicitó apoyo concreto para prevenir y luchar contra los incendios

 Por eso, no hay dudas de que hay responsabilidades, mayores y menores según sea la jerarquía de los funcionarios que están para prever estos acontecimientos y también de propietarios de campos y forestaciones, que no cumplían, en muchísimos casos, desde hacía ya tiempo, con lo que la ley manda (ver decreto 133/99).

 Por ello, nos preguntamos: ¿si no es ahora, cuándo será tiempo de señalar responsables?

(*) “Después de más de dos años bajo la influencia del fenómeno de La Niña –una de las causas de la sequía en gran parte del país–, el Servicio Meteorológico Nacional pronostica que continuará durante el otoño. “En enero, parecía que La Niña se iba a debilitar, pero se intensificó, lo que ayudó a que se establezca ese patrón tan seco. Las últimas predicciones prevén que dure todo el otoño”, informó el climatólogo José Luis Stella desde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

Entre enero y febrero de 2022 en Corrientes se quemaron mas de un millón de hectáreas, el 12% del territorio, ante la ineficiente planificación y prevención de incendios en la provincia. ¿Responsables?

La gestión del territorio

Los forestales tenemos un axioma que dice: “La gestión del territorio es el camino para tener bosques seguros”; de ahí la importancia siempre de trabajar en silvicultura preventiva.

Extrapolando esta definición a las distintas actividades productivas de los territorios involucrados, sin dudas las mismas requieren de adecuados manejos culturales territoriales que involucran a todas las actividades agropecuarias que se desarrollan en los mismos, a efectos de reducir la cantidad de material combustibles para disminuir el peligro de los incendios, con apropiadas medidas preventivas, muchas exigidas por las normativas legales vigentes. Es una responsabilidad primaria de los propietarios velar por la seguridad de sus patrimonios productivos, siendo indispensable invertir en la asistencia técnico profesional en dicho sentido. (3)

 

3) Sin dudas debería ser así, ¿pero ninguno de los representantes de estas organizaciones nucleadas en la FAIF sabía  que esto no se cumple con mucha frecuencia y en muchísimos casos?

¿No sabían que no existe un control para hacer cumplir lo que la ley manda al respecto de equipamiento de prevención y control de incendios forestales?.  Lamentablemente, no hay prevista ninguna sanción para el que no cumpliere.

Todo esto ocurre, aun cuando más del 50% del costo de las forestaciones está financiado con subsidios del Estado a través de la ley 25.080 (es decir con lo que aportamos todos los ciudadanos que pagamos impuestos).

Solo nos acordamos de que existen leyes cuando ocurre una catástrofe.

Habría que probar con la RESPONSABILIDAD de cumplirlas y/o hacerlas cumplir cuando y como corresponde, y seguramente se minimizaría muchas de esas catástrofes.

Por ello, nos preguntamos: ¿si no es ahora, cuándo será tiempo de señalar responsables?

 

Los incendios forestales y rurales se combaten con PLANIFICACIÓN, con TÁCTICA y ESTRATEGIA, requieren de brigadas especiales con alto niveles de capacitación y formación profesional, con equipamientos y logística específicos, es clave implementar territorialmente sistemas de prevención, presupresión y combate de los mismos, con tecnología de vigilancia, monitoreo de alerta temprana, con disponibilidad de equipamientos y logística operativa para la intervención rápida y localizada. Se debe trabajar mucho en generar conciencia en la sociedad, en general, incidiendo en la prevención de los mismos a través de la ecología del fuego, conocer su comportamiento y manejarlo. El fuego existió siempre en la evolución de los ecosistemas y seguirá estando, debemos aprender a usarlo.

El Fortalecimiento del Plan Nacional de Manejo de Fuego y eficaz articulación con sus correlatos Provincial y Municipal es estratégico;  además de acompañar la conformación de consorcios de manejo del fuego, integrado por empresas, propietarios forestales y rurales, con el acompañamiento de la nación-provincia y municipio según corresponda; conformando brigadas especiales con altos niveles de capacitación y formación profesional, con equipamientos y logística específicas; logrando una adecuada articulación público privada que funcione eficazmente en la temporada de incendios, tendiente principalmente a la cooperación y complementariedad en su accionar territorial, donde cada una de las partes asuma las responsabilidades y los compromisos que les correspondan. (4)

4) Estos párrafos son lo que comúnmente llamamos “sarasa”, muy descriptiva y tan en boga desde que fue popularizada por un ministro de la Nación, pero que no agrega nada. El famoso “decálogo” de buenas intenciones. No dice nada nuevo. ¿Pero….cuando empezamos?

Por ello, nos preguntamos: ¿si no es ahora, cuándo será tiempo de señalar responsables?

Áreas afectadas por incendios

El restablecimiento de la productividad y los servicios ecosistémicos de las áreas afectadas con la finalidad de fortalecer la resiliencia de los paisajes agro-forestales y las áreas naturales protegidas; se debe abordar desde la complejidad y diversidad de los mosaicos territoriales rurales, a fin de conciliar intereses socio-productivos con los de protección eco-ambiental, buscando soluciones estructurales, en el marco de un ordenamiento territorial, que tienda a conciliar los compromisos de la conservación y el desarrollo, para garantizar un desarrollo rural sostenible.

Política Forestal de Estado

Es muy importante antes estas situaciones que la Nación, conjuntamente y en concordancias con las jurisdicciones provinciales y municipales, construyan y consoliden (estamos dispuesto como FAIF, Consejo, Colegios y Asociaciones de Profesionales de la Ingeniería forestal a participar)  una clara POLÍTICA FORESTAL de ESTADO en el País (con visión federal e inclusiva, de largo plazo para el sector forestal, que comprende un conjunto de aspiraciones, metas y objetivos y un esbozo de la línea de acción para conseguirlo), desde una  *autoridad nacional unificada, fortalecida y jerarquizada* , para salir de las recurrentes políticas pendulares, que en materia forestal, se aplican en el país desde hace muchísimo tiempo. (5)

Firmado: Ing. Ftal. Esteban Felipe Cisneros, Presidente de la Federación Argentina de Ingeniería Forestal; Ing. Ftal. Jaime Gustavo Ledesma, Presidente Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones; Ing. Ftal. Roberto Castillo Slawycz, Presidente del Colegio de Graduados en Ciencias Forestales de Santiago del Estero; Ing. Ftal. Víctor Mondino, Presidente Asociación de Ingenieros Forestales de Chubut; Ing. Ftal. Walter Lescano, Presidente Consejo Profesional de Ciencias Forestales del Chaco; Ing. Ftal. Patricia Britos, Presidente Consejo Profesional  de Ingenieros Forestales de Formosa.

 

5) Esto ha sido tan remanido y desde hace tanto tiempo, que nos permitimos informar a estas organizaciones que nuclea la FAIF, que el sector forestal ha tenido iniciativas de estas y otras muchas, planteadas en los más diversos ámbitos; periodísticos, profesionales, congresos, reuniones.

 Muchas por parte de profesionales independientes que incluso lo hicieron en diversos estamentos institucionales forestales de alto nivel. Desde 1993, para poner solo un hito, en el Congreso Forestal de Paraná, en Entre Ríos,  ya se planteó la necesidad de reunificar el sector en un solo organismo.

 Por ello, nos preguntamos: ¿si no es ahora, cuándo será tiempo de señalar responsables?

 Sin su autorización, citaremos al ingeniero agrónomo Rodolfo Stella, probablemente el más antiguo técnico que dedicó su vida profesional al sector forestal y puede dar fe de ¡cuántos intentos fallidos se han hecho por estas cuestiones desde tiempos ya muy lejanos! Tanto es así que no nos parece aventurado afirmar que el sector forestal es un “sector fallido” en el país.

Nos causa decepción leer este documento de profesionales de la Ingeniería Forestal, en el que intervienen tantos profesionales forestales, que parecen desconocer la historia del “sector fallido”. Este sector no se está iniciando recién ahora.

Pareciera que no hubo antes de ahora, quienes pusieron en práctica lo que “teorizan en este decálogo de buenas prácticas”.

Hay experiencia acumulada por colegas que trabajaron durante muchos años en lo que ahora parece descubrirse, sobre todo en el sur del país.

La falla más grande ha sido siempre la imposibilidad de lograr apoyo de las autoridades ocasionales, de los decisores sobre políticas. No hay funcionarios que decidan sobre prevención, no es buen negocio para la política -con minúscula- evitar que una catástrofe ocurra, no da rédito.

 

 Por ello, nos preguntamos: ¿si no es ahora, cuándo será tiempo de señalar responsables?

¡Hasta el próximo incendio!

 

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