Algunos políticos hablando sobre el ambiente…la ignorancia es atrevida!

(*) Por Alejandro Brown, Presidente de la Fundación ProYungas

 

SALTA (22/8/2021).- Desde la Selva Amazónica a los glaciares, pasando por los bosques, inundaciones e incendios, el macá tobiano y los carpinchos, todo vale y es útil para los políticos, cuándo de opinar y criticar al oponente se trata…

Días pasados el Presidente de la Nación Alberto Fernández se refirió exageradamente a la Selva Misionera como “el pulmón del mundo” y culpó a Brasil especialmente al Presidente Jair Bolsonaro, porque “la deforestación que él impulsa es la responsable directa de la bajante del Paraná”.

Uno entiende de símbolos y la Selva Misionera es un paradigma de conservación de lo selvático en Argentina, aunque representa una pequeña superficie a nivel mundial y además gran parte del oxígeno que libera lo respira, es decir lo utiliza nuevamente. En ese sentido también debemos valorar las selvas de montaña o Yungas en el noroeste de Argentina, cuya superficie triplica a la de Misiones, pero ese es otro cantar.

El Amazonas es compartido por 9 países, dentro de los cuales Brasil tiene un 60% aproximadamente. A pesar de que la deforestación es un problema grave en ese bioma (más de 1 millón de hectáreas se deforestan cada año, una superficie igual a toda la selva misionera), aún persiste en buen estado de conservación alrededor del 80% de su superficie (6.8 millones de km2) y por más empeño que ponga Bolsonaro en incentivar la ampliación de la frontera agropecuaria en la región, el impacto en el cambio climático global por la deforestación en los dos años y medio que lleva de gobierno es francamente menor, comparado con toda la historia previa de transformación.

Además, una sequía similar ocurrió 60 años atrás cuando la situación ambiental regional era muy diferente a la actual…¿y entonces? Pareciera que todo vale para pasar factura al adversario ocasional, en este caso el Presidente del Brasil, y lo ambiental se transforma en una temática que genera sensibilidad entre la gente y es, en principio, efectiva cuando se trata de  generar daño en la opinión pública, aprovechando para disimular los propios errores en este  u otro terreno.

En tal sentido, los errores, las exageraciones o las falsedades en la temática ambiental no son privativos de algún color partidario y muchos son los políticos que hoy ejercen funciones o son candidatos a algún cargo, que tienen “citas” para el recuerdo… o mejor para el olvido…

·       Romina Picolotti, quien fuera Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Néstor Kirchner entre 2006 y 2008, mencionó que “la Ley de Bosques era muy importante para controlar la tala ilegal”, cuando justamente la ilegalidad se basa en ignorar las leyes…, extraño concepto de boca de una funcionaria ambiental y abogada.

·       Juan Carlos Bacileff  Ivanoff, Gobernador del Chaco entre 2013 y 2015, al acompañar el lanzamiento del Parque Nacional El Impenetrable, se refirió a este en 4 oportunidades durante su discurso como el “Parque Industrial” cuando claramente son cosas completamente diferentes, a menos que lo haya vinculado con el turismo que el nuevo Parque natural impulsaría, actividad que se la suele conocer como “industria sin chimeneas”.

·       Durante la discusión sobre la Ley de Glaciares, y respondiendo a las acusaciones de demorar su reglamentación, la ex presidente Cristina Kirchner dijo “miren si no me van a importar los glaciares yo que vengo de Calafate” (ciudad cercana al Glaciar Perito Moreno) como si ello tuviera algo que ver… El Glaciar Perito Moreno está suficientemente protegido, es Patrimonio de la Humanidad y Parque Nacional y además el grueso de la controversia se centraba en los ambientes “periglaciares” de zonas áridas (como Cuyo y Puna), es decir suelos congelados no observables en superficie, como en su momento se ocuparon de explicárnoslo? Filmus y Bonasso, dos políticos sensibles a los temas ambientales.

·       Otro funcionario, en este caso forestal de la Patagonia cuyo nombre no recuerdo, en su discurso al darse inicio a un proyecto destinado a evaluar el efecto de las plantaciones forestales sobre la biodiversidad regional, que era financiado por el Fondo para el Ambiente Mundial (GEF), dijo “debemos incrementar la biodiversidad de nuestras plantaciones….además de pinos y álamos plantaremos fresnos, olmos, abedules y robles”, todas especies exóticas que nada tienen que ver con el impacto ambiental de las plantaciones forestales sobre la biodiversidad nativa regional y que sólo podrían aumentar eventualmente el riesgo de más invasiones biológicas en la región.

·       El Rabino Sergio Bergman, Ministro “planta” de Ambiente de Mauricio Macri, también tuvo lo suyo. Durante su gestión (2015-2019) se desencadenaron incendios muy intensos en La Pampa y provincias vecinas que afectaron cientos de miles de hectáreas de bosques y pastizales. Lejos de asumir culpas propias y ajenas de gestión, prefirió echar la culpa a los Dioses, apelando a mensajes apocalípticos y diciendo “que lo mejor que podemos hacer con los incendios es rezar”. En ese sentido su vocación y ocupación  de religioso tal vez lo habilitaba.

En otra ocasión y hablando sobre los riesgos de la conservación del “Macá tobiano”(ave endémica vulnerable) en Patagonia se refirió al peligro que significaba el “Bisonte americano”. Es difícil imaginarse cuál puede ser el problema con un gran herbívoro que no se encuentra en nuestro país, sólo habita en el Hemisferio Norte. Sin duda lo confundió con el “visón”, un carnívoro introducido hace décadas al país y que sí representa un riesgo para muchas aves autóctonas. Su principal excusa, que aclaró antes de asumir, fue que “sobre la temática ambiental no entiendo mucho pero me asesoraré”. Dicen que “el que avisa no traiciona”…

·       Al ser sancionada la ley provincial contra el Cambio Climático, el legislador jujeño Snopek dijo que “los árboles son los mayores fijadores de dióxido de carbono, porque fijan dióxido durante el día y liberan oxígeno durante la noche”. La realidad es que los árboles efectivamente son importantes porque fijan carbono, liberan oxígeno durante el día (por medio de la fotosíntesis en sus hojas) y dióxido de carbono en la respiración, tanto de día como de noche, como la mayoría de los seres vivos.

·       El economista y precandidato a diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires (Libertad Avanza) Javier Milei dijo que “el calentamiento global es una de las mentiras del socialismo” y el candidato a diputado de Salta por el Pro Roque Cornejo, afirmó que “la ley de bosques es la causa de la pobreza de Salta”.

El primero negando lo que afirman centenas de científicos del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático) sustentado en el análisis de miles de artículos científicos, además de incluir a Trump (un gran negador del cambio climático) como socialista; y el segundo negando lo que todos sabemos, que en el 2009, cuando se sancionó esta norma forestal en Salta, la región del chaco salteño estaba igual o peor que ahora en términos de desarrollo social y pobreza. Es probable que la Ley de Bosques no haya contribuido a mejorar los niveles estructurales de desnutrición y pobreza (no era su objetivo), pero seguro redujo la presión de erradicación compulsiva de miles de familias (criollos y aborígenes) empujadas por las topadoras.

·       En estos días la Ministra de Seguridad de la Nación Sabrina Frederic, dijo en referencia al publicitado problema de los carpinchos en Nordelta que “es una manera que tiene la naturaleza de devolverle a las personas el daño que le han provocado”, en tanto el dirigente social  Juan Grabois dijo refiriéndose a los carpinchos “que si tocan a uno nos tocan a todos”… La realidad es que cuando uno reduce la presión de caza muchas especies  recuperan sus poblaciones rápidamente. En ese sentido Nordelta se comporta como una reserva ecológica donde humanos y animales silvestres pueden convivir, pero debemos manejar técnicamente esta interacción.

El avance de las ciudades hacia la periferia en todos los casos avanza sobre espacios silvestres y muchas especies que son habitualmente cazadas encuentran en estos sitios un refugio con estos humanos más amigables. Esto ocurre no sólo con carpinchos, también con la nutria o coypo, con armadillos, comadrejas, pumas, zorros, e infinidad de aves. 

Estos ejemplos, que surgen del presente y de apelar a la memoria colectiva del ambientalismo argentino, son apenas una muestra tangible de que la temática ambiental siempre está en riesgo de ser utilizada políticamente para esgrimir falsos postulados, para atacar contrincantes, para disimular furcios personales o simplemente por ignorancia.

En ese sentido, vale mencionar la reciente sanción de la ley conocida como “Ley Yolanda”, designada así en homenaje a quien en 1973 y durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón, fuera la primera Secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano (la tucumana Yolanda Ortiz).

Esta normativa obliga a los funcionarios a formarse en la temática ambiental..

Desafortunadamente, la importante y, sobretodo, útil consigna de “educar al soberano” se tropieza con la ideologización de contenidos de un Manual elaborado por el Ministerio de Ambiente de Nación, el cual está plagado de prejuicios y preconceptos, que ataca sin fundamentos sólidos a muchas de las acciones que hoy lleva adelante el país y que son la base de nuestra economía y el crecimiento.

Al hacerlo, contribuye a cimentar falsos paradigmas sobre el ambiente y la vinculación de su deterioro o conservación, en relación con las actividades de desarrollo humano.

Mal comienzo para una ley potencialmente valiosa para mejorar el desempeño ambiental del funcionario/a argentino en un país que basa su economía en la producción agro-ganadera e industrial y que tiene claro los paradigmas de sustentabilidad que enarbola el mundo. Y sino sigamos como hasta ahora y “que viva el cambio climático” como mencionó un político boliviano hace unos años al entrar apurado a una convención sobre el tema en Cochabamba, a lo que el público respondió efusivamente “que viva!!!”.

La jerarquización real de la temática ambiental ocurrirá, cuando la ciencia y sus profesionales ocupen un lugar creciente en los discursos, pero sobretodo en el accionar de nuestros políticos.

 

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