Guillermo Navarro, de FAO Panamá: “Los negocios basados en la naturaleza requieren nuevos paradigmas que permitan entender la sostenibilidad como una intención humana para la conservación a futuro”

¿Qué se puede hacer a corto plazo para que la crisis sanitaria se convierta en una oportunidad? En el Webinar organizado por la Recofalc, cuyo tema central fueron los modelos económicos sostenibles, experiencias de El Salvador , Bolivia y Guatemala fueron compartidas, junto con un análisis sobre el contexto actual.

Por Evelyn Vargas, de la Recofalc

 

COSTA RICA (20/7/2020).- Especialista sostiene que la naturaleza es un buen negocio capaz de generar retorno a las inversiones, ingresos fiscales a los gobiernos, riqueza en zonas rurales, así como amplios beneficios económicos, ambientales y sociales, pero que requiere de voluntad política y una gobernanza fuerte.

“Si este producto es valioso, vamos a invertir en ese recurso, si se invierte en ese recurso lo vamos a manejar y si lo manejamos lo vamos a conservar”, con esta frase el economista forestal, Guillermo Navarro, resumió su visión de un negocio sostenible.

La reflexión se dio durante la primera conferencia virtual “Modelos económicos sostenibles: Una alternativa para superar los tiempos de pandemia”, organizada por la Red de Comunicadores Forestales y Ambientales de América Latina y el Caribe (Recofalc), como parte del ciclo de webinarios sobre Bosques y Ambiente.

Encontrar soluciones basadas en la naturaleza es una consigna que ha cobrado relevancia internacional, frente a la crisis sanitaria provocada por la pandemia COVID-19, que alcanza a los negocios.

Para aportar a esta discusión, se presentaron dos casos latinoamericanos de comunidades que alcanzaron importantes niveles de gobernanza sobre los bienes naturales de sus territorios, convirtiéndose en protagonistas de su propio desarrollo.

En directo, desde el sitio Ramsar Complejo Barra de Santiago, William Recinos García, secretario de la Asociación Probosque y participante del Proyecto Regional de Biodiversidad Costera de la UICN, presentó la experiencia de gobernanza comunitaria que logró la recuperación de las poblaciones de cangrejo azul (Cardisoma crassum), en los bosques salados del departamento de Ahuachapán, en El Salvador.

Frente a la degradación de los manglares, el impacto de diferentes fenómenos climáticos y la extracción desmedida que llevó al cangrejo azul al borde de la extinción, las comunidades de Barra de Santiago se organizaron bajo la figura que hoy se conoce como Planes Locales de Aprovechamiento Sostenible (PLAS), lo que les permitió lograr la recuperación exitosa de la especie.

Su organización derivó en la creación de la Asociación Probosque, espacio de gobernanza comunitaria en el que acuerdan las cuotas de extracción, tallas mínimas, vedas de pesca, labores de control y vigilancia e incluso la incursión como científicos comunitarios en los monitoreos biológicos. Actualmente, trabajan en el desarrollo de nuevas alternativas económicas, basadas en el biocomercio, como la apicultura. Su tercera cosecha de miel de manglar se dio en tiempos de COVID.

Desde Bolivia, Limbert Soto Claros, de la comunidad de La Loma del Valle Alto en el departamento de Cochabamba, del proyecto Ñapa Manda Mikhuna, compartió un modelo integral de producción de alimentos a mediana escala y promoción de la alimentación saludable post COVID.

Este modelo comunitario de producción sostenible se basa en los principios de la cosmovisión andina de los quechuas y en la recuperación de saberes y tecnologías como la rotación de cultivos, selección y utilización de semillas nativas, así como en la utilización de abonos, herbicidas y plaguicidas naturales en la producción agropecuaria.

Mediante alianzas estratégicas campo-ciudad, de productores de campo con jóvenes emprendedores, familias, proyectos y pequeñas empresas de gastronomía cultural, y bajo los principios de reciprocidad y complementariedad de los opuestos, estas comunidades han logrado colocar su producción en la ciudad de Cochabamba y continuar con la comercialización de sus productos, bajo estrictos controles de bioseguridad, en estos tiempos de pandemia.

De acuerdo con Guillermo Navarro, oficial forestal de la FAO en Panamá y responsable de coordinar el Programa FAO-UE FLEGT para América Latina y el Caribe, existen tres acciones de corto plazo que permiten convertir la crisis sanitaria en oportunidad.

Hacer llegar medidas de compensación y apoyo a los actores rurales que conviven con la naturaleza, a través de organizaciones comunitarias, mejorar las condiciones para enfrentar la emergencia sanitaria en las zonas rurales e implementar protocolos de bioseguridad a lo largo de las cadenas de valor de productos provenientes de los recursos naturales.

Para Navarro, los negocios basados en la naturaleza requieren nuevos paradigmas que permitan entender la sostenibilidad como una intención humana para la conservación a futuro.

Esta conferencia virtual es una producción del subgrupo de capacitación de la Recofalc y fue moderado por la periodista, editora de Ojo al Clima y miembro de la red, Michelle Soto. La trasmisión fue posible gracias a la Red Kuna de Comunicadores y Divulgadores de la Ciencia y el Conocimiento Ancestral del Ecuador.

La Recofalc tiene la misión de impulsar y visibilizar el tema forestal y ambiental en la región, por medio del intercambio de información y experiencias. Está integrada por más de 70 profesionales de 18 países de Latinoamérica y el Caribe, quienes representan diversas áreas de la comunicación, también la integran técnicos e investigadores preocupados por divulgar conocimiento y experiencias sobre bosques.

 

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