Araucaria angustifolia: un gigante de la selva misionera que se encuentra bajo una iniciativa de manejo, conservación y mejora en el INTA

Los investigadores María Elena Gauchat, Ector Belaber, Martin Pinazo, Cristian Rotundo y Hugo Fassola, del INTA EEA Montecarlo, compartieron los resultados logrados del trabajo que llevan adelante por la preservación de la especie.

 

ARGENTINA (Noviembre 2019).- Araucaria angustifolia (Bertol.) Kuntze, es una especie que tiene individuos masculinos y femeninos, siendo identificada bajo varios nombres locales, de los cuales los más conocidos son: Pino de Misiones o Pino Paraná, en Argentina; Pinho Brasileiro, Pinho o Pinheiro do Paraná, Pinho do Brasil, en Brasil; Cury’i o Cury en guaraní (lengua indígena).

Esta especie es una de las pocas coníferas nativas de América del Sur cuya presencia en Argentina constituye el extremo occidental de su área de distribución natural. Desde 1908 en adelante, varios autores establecieron tempranamente el rango natural de distribución de la araucaria, hasta 1952 que se lo hizo más detalladamente y con una descripción precisa, entre 18° y 30° sur y entre 41° y 54° 30′ oeste.

La distribución geográfica de esta especie (Fig. 1) incluye un área continua principalmente en el planalto oriental y central del sur de Brasil (Estados de Rio Grande do Sul y Santa Catarina), cuyo bosque se extiende marginalmente, con un patrón más disperso, dentro del noreste de la provincia de Misiones en Argentina, al este de Paraguay y el estado de Paraná (Brasil), y se difunde escasamente en el sur y noreste del estado de São Paulo, el estado de Minas Gerais y el estado de Río de Janeiro.

La presencia discontinua de la araucaria en su rango de distribución generalmente se asocia con la altitud. Los bosques de araucaria que se encuentran en la provincia biogeográfica Paranaense, dentro del dominio amazónico, generalmente encuentra sus límites más bajos entre 500 y 600 m de altitud sobre el nivel del mar, subiendo hasta 1.200 m, en la Serra da Matiqueira y en Itatiaia, e incluso hasta 1.800 m, en la región de Campos de Jordão en Brasil.

Figura 1.- Área de distribución natural de Araucaria angustifolia (Bert.) O. Ktze. En el sur de Brasil y noreste de Argentina (Hueck 1966, modificado por Rau 2005[1]).

 

Situación actual de la especie

A principios del siglo XX, la araucaria cubría alrededor de 200.000 km2, principalmente en Brasil y Argentina. En la actualidad, la especie fue declarada “en peligro crítico” de extinción por la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (UICN), debido a la sobreexplotación que ha reducido y fragmentado su área de distribución natural.

En el noreste de Argentina, una gran parte de la distribución marginal occidental de los bosques de araucaria aparecía en pequeños parches en el noreste de la provincia de Misiones y cubría un área de aproximadamente 210.000 ha. En 1993, el área remanente se estimó en no más de 2.000 ha, principalmente en reservas y parques provinciales.

Significados culturales y usos de la araucaria

Las semillas (piñones) de araucaria se han usado ancestralmente como alimento para grupos aborígenes (Caigangues y Guaraníes) en América del Sur. Los piñones se consumen crudos, asados o hervidos, conocidos como cury’i y se caracterizan por un alto contenido de carbohidratos, principalmente almidón (cerca del 73%). Sin embargo, se sabe poco sobre su valor nutricional y, en particular, sobre las propiedades antioxidantes de sus componentes.

La madera de araucaria es de alta calidad y sus múltiples aplicaciones la han convertido en una de las especies más aprovechadas de la provincia de Misiones que junto al cedro misionero, tipa colorada y lapacho negro, entre otras, han permitido la colonización de la región desde principios del siglo XX afectando los bosques de la provincia de Misiones. El aumento de la población alrededor de la década de 1930 y la afluencia de inmigrantes de origen europeo tuvo múltiples impactos como la necesidad de más espacio para el sustento de la población, que en consecuencia no solo resultó en un cambio de culturas, sino también en la deforestación de amplias áreas de bosques naturales.

Con la llegada de los primeros pobladores al norte de la provincia de Misiones, comienza el cultivo de araucaria alcanzando las 25.000 ha en 1975. Su fibra larga destinada a pulpas de celulosa, de la que dependía nuestro país, condujo a la instalación de la planta Celulosa Argentina SA en Puerto Piray (Misiones) hacia 1945-1946, promoviendo su uso en principio con materia prima de los bosques nativos y la implementación a mayor escala de forestaciones con esta especie. Sin embargo la importancia industrial de araucaria disminuyó por la implantación de especies exóticas de “pinos amarillos” (Pinus elliottii var. elliottii y Pinus taeda), llegando a 16.000 ha en 2010. El área de plantaciones con esta especie continuó disminuyendo principalmente debido a su menor tasa de crecimiento y baja disponibilidad de semillas.

Figura 2. Grupo de retención en manejo de plantaciones de 35 años de establecidas con Araucaria angustifolia en el CAMB, San Antonio, Misiones. Sitio preparado para la nueva plantación con la misma especie. (foto: Martín Pinazo).

Medidas de protección de la especie

En 1946 el Estado Nacional inicia actividades para proteger esta especie, y mediante el decreto PEN 25.870 que data de 1948, creó un área de más de 2.000 ha con araucarias en San Antonio (Noreste de Misiones) denominada “Reserva Forestal”. Con el propósito de promover la investigación silvícola en este predio, se implantó, entre fines de la década de 1940 hasta mediados de 1950, una superficie aproximada de 400 ha con semillas de araucaria provenientes principalmente de orígenes locales. Posteriormente, en 1986 el estado de la provincia de Misiones declaró “Monumento Natural Provincial” a la araucaria a fin de lograr su preservación, conservación y reproducción para evitar su extinción.

En 1991, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) se hizo cargo de la administración de la “Reserva Forestal” con el objetivo de utilizarla como un área de investigación para el manejo, la conservación in-situ y la producción de semillas de araucaria, denominándola “Campo Anexo Manuel Belgrano” (CAMB).

Figura 3. Retención dispersa en manejo de plantaciones de 60 años de establecidas con Araucaria angustifolia en el CAMB, San Antonio, Misiones. Nueva plantación, realizada en 2013 con la misma especie. (foto: Martín Pinazo).

 

Estudios de manejo silvícola de araucaria

Dadas las limitaciones biológicas encontradas para la implantación y el manejo de araucaria, el INTA inició una serie de investigaciones tendientes a la optimización de su cultivo en plantaciones. Desde los años 70, se han instalado ensayos de densidad inicial de plantación y raleos, y los primeros estudios de variación geográfica. Más recientemente, se han llevado a cabo estudios sobre la determinación del cilindro defectuoso, la biología reproductiva, la diversidad genética en poblaciones y el manejo de plantaciones con retención dispersa y en grupos.

Las forestaciones de araucaria contienen altos niveles de biodiversidad por tratarse de una especie nativa que se desarrollaba naturalmente en rodales dominados por la especie. Es por ello que, respondiendo a demandas de generación de ambientes productivos que conserven la biodiversidad en las plantaciones forestales, se comenzó a trabajar en la evaluación de manejo de plantaciones con estructuras de retención. Las retenciones consisten en conservar estructuras maduras de la plantación actual para los subsiguientes ciclos forestales. Estas retenciones pueden ser en grupos (retención agrupada, Fig. 2) o en árboles aislados dispersos sobre el terreno (retención dispersa, Fig. 3). El objetivo de las retenciones es generar plantaciones estructuralmente más complejas, servir de refugio a fauna e insectos, conservar el sotobosque de especies nativas y mantener procesos ecosistémicos. De esta manera, se generaría una plantación donde se encuentran individuos maduros combinados con los individuos jóvenes de la siguiente plantación o generación. Hasta el momento se establecieron estructuras de retención agrupada y dispersa en plantaciones adultas de araucaria, en San Antonio, Misiones, ubicadas en el CAMB. Las retenciones agrupadas de 500 m2, 1.000 m2 y 2.000 m2 se establecieron en una plantación de 35 años de edad que fue sometida a tala rasa y posterior plantación de araucaria. La retención dispersa se estableció sobre una plantación de 60 años de edad sometida a un esquema silvícola de raleos sucesivos por lo bajo, conservando una densidad de 60 árboles/ha como densidad final de la retención y la plantación posterior de araucaria bajo el dosel remanente. El objetivo de estas experiencias es realizar el seguimiento a largo plazo de las estructuras de retención y evaluar la interacción con la nueva plantación instalada.

Figura 4. Árboles selectos en plantaciones localizadas en CAMB, San Antonio , Misiones. (foto: Cristian Rotundo).

Acciones de conservación y mejoramiento genético

Los estudios realizados desde un punto de vista genético dieron como resultado que existía la posibilidad de extinción de ciertos genotipos que deberían protegerse dadas las reducciones bruscas en las áreas ocupadas por araucaria. Por lo tanto, las preocupaciones sobre la constitución genética de las poblaciones de araucaria dieron lugar a nuevos trabajos de investigación para generar bancos de conservación donde se podrían encontrar procedencias que no se utilizarían en la actualidad debido a exigencias comerciales, pero que podrían ser de gran importancia en futuros programas de conservación y mejora.

En tal sentido, la Estación Experimental Agropecuaria del INTA en Montecarlo (Misiones) ha iniciado actividades de selección, instalación de pruebas de progenie y áreas clonales que cumplirán el rol de huerto semillero y a la vez de banco de conservación.

Los objetivos principales del programa de conservación y mejoramiento son: la generación de poblaciones base para futuros ciclos de mejora, conservación de recursos genéticos in-situ y ex-situ y la obtención de material de propagación mejorado para la generación de futuras plantaciones.

Como primera etapa de este programa, en 2011 se inició un proceso de selección en las 440 ha de plantaciones utilizando como criterios de selección la variabilidad genética de los rodales, características de crecimiento, rectitud de fuste y sanidad. Finalmente, fueron seleccionados 233 individuos (Fig. 4), con una proporción similar entre machos y hembras. Además de las selecciones realizadas en el CAMB, el programa incluye 17 individuos superiores seleccionados en plantaciones comerciales de más de 50 años pertenecientes a de empresas locales. Esta población seleccionada superó a la población base en casi un 50% en crecimiento en diámetro, obteniendo una ganancia aproximada del 22% para este carácter.

Con el fin de obtener valores de mejora de los individuos femeninos seleccionados, en 2012 y 2014 se recolectaron semillas cuyo destino fue la instalación de ensayos a campo. Hasta el presente, se instalaron 3 ensayos de progenies, que contienen 44 selecciones, algunas de ellas se encuentran presentes en más de un ensayo. El primer ensayo se instaló en 2013 en el CAMB con 11 progenies, mientras que los dos restantes se implantaron en 2015 con 34 progenies, en el CAMB y 28 en Paraje Mado (Eldorado, Misiones). Los objetivos principales de estas pruebas son conservar la variabilidad genética disponible y fomentar los cruzamientos para la generación de nueva variabilidad, siendo una de las bases para el mejoramiento de la especie.

Con el objetivo principal de producir semillas mejoradas, se instaló el primer huerto semillero clonal de A. angustifolia en Argentina. Los individuos que constituyen este huerto corresponden a los mejores individuos femeninos y masculinos de una selección fenotípica, que incluye todas las selecciones realizadas hasta el presente. Este huerto también cumple la función de un banco de conservación para la especie, donde 462 rametos de 64 genotipos correspondientes a individuos masculinos y femeninos fueron llevados al campo. Los injertos se hicieron con brotes de ramas primarias con tendencia ortotrópica y la técnica utilizada fue de inserción apical en patrones de 2 años. Estos injertos fueron llevados al campo para su establecimiento en 2015 y 2016 en el CAMB (Fig. 5).

FIGURA 5. Área clonal de conservación genética y producción de semillas instalada en 2015-2016 en CAMB, San Antonio, Misiones (foto: María Elena Gauchat).

Como consecuencia de los resultados de los estudios palinológicos realizados, se instalará próximamente un nuevo banco de conservación de araucaria con 196 rametos de 30 genotipos en un campo perteneciente al INTA ubicado en 25 de Mayo (provincia de Buenos Aires).

Actualmente, el programa se encuentra en una etapa de evaluación de los ensayos implantados y planificación de cosecha de nuevos individuos para dar continuidad a las pruebas de progenies. Paralelamente, se trabaja en la identificación de nuevos recursos genéticos para nuevas fases de selección, entre los que se podrían mencionar ensayos de procedencias, progenies, plantaciones comerciales y rodales naturales.

Finalmente, debido a existencia de programas de mejora llevados adelante por instituciones brasileras (EMBRAPA Florestas) se han iniciado contactos con el fin de consolidar un programa de conservación y mejora regional para Araucaria angustifolia.

[1] Hueck, K. (1952): Verbreitung und Standortsansprüche der brasilianischen Araukarie (Araucaria angustifolia). Forstwiss. Centralbl. 71: 272-289.

 

Este artículo forma parte del espacio mensual de la REDFOR.ar en ArgentinaForestal.com , que busca divulgar y generar debate sobre la problemática forestal del país. Las opiniones pertenecen a los autores

 

 

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