El alineamiento de Brasil a los acuerdos ambientales internacionales es urgente

(*) Posición de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN)

ARGENTINA (23/8/2019).- La organización considera mandatorio que el gobierno de Jair Bolsonaro acate las políticas y los acuerdos de cambio climático y biodiversidad. El manejo de los recursos naturales de un país no puede afectar a sus vecinos o, como en este caso, al mundo entero. Es necesario extremar los recaudos y llevar adelante acciones efectivas de preservación.

La Amazonía brasileña se incendia a un ritmo sin precedentes y se necesitan medidas urgentes para salvar esta importante selva tropical, conocida como el “pulmón del mundo”. Los incendios están destruyendo ecosistemas, especies y poniendo en peligro la subsistencia de millones de personas. Conservar el Amazonas es esencial para preservar la vida en nuestro planeta, en tanto alberga cerca del 20% del agua potable y el oxígeno de la Tierra, el 10% de la biodiversidad mundial y juega, asimismo, un rol clave en la regulación climática de Sudamérica.

Aunque está claro que todo país es titular de sus propios recursos naturales, el manejo que cada nación hace de ellos debe ser responsable, sostenible y no puede afectar a países vecinos ni, como sucede en este caso, al mundo entero. Por lo tanto, los recaudos deben extremarse.

Esta es la temporada seca y de incendios en la Amazonía brasileña, es cierto; pero muy pocos son de origen natural y su magnitud, en los últimos tiempos, aumentó de forma alarmante. Pueblos locales, indígenas y no indígenas, llevan siglos utilizando el fuego para la apertura de nuevas áreas donde practicar su agricultura tradicional, pero nunca con afectación de extensiones semejantes a las actuales.

De enero a mediados de agosto, los incendios se incrementaron en más de un 70% respecto del mismo período de 2018, en gran medida producto de las condiciones extremadamente secas derivadas del cambio climático global y el marcado aumento en la deforestación y degradación de los bosques.

Las estadísticas ya apuntan a este como el mes récord entre los agostos desde que se empezó con el monitoreo de fuegos, y aún queda por delante todo otro trimestre de “estación seca”.

La alarmante situación que vive hoy la Amazonía brasileña (que se extiende a otros ecosistemas como el Cerrado, el Chaco, el Bosque Atlántico y el Pantanal del lado brasileño e incluso boliviano y paraguayo) no se gestó ahora. Se trata de un proceso progresivo de larga data que involucró antes otras administraciones.

Su empeoramiento sí responde al claro debilitamiento de todos los controles ambientales en Brasil en los últimos meses, en sintonía con la decisión del presidente Jair Bolsonaro de profundizar el extractivismo, alentando el avance de la frontera agropecuaria e incluso dando piedra libre a actividades ilegales como el desplazamiento de comunidades para la apropiación de sus tierras, y la minería y el hurto de maderas en áreas protegidas. Las consecuencias son nefastas no solo para Brasil sino para el planeta todo.

Ante este panorama, FARN considera mandatorio y urgente el alineamiento de Brasil a las políticas y los acuerdos internacionales de cambio climático y biodiversidad, entre otros.

Se solidariza con las organizaciones de la sociedad civil brasileña acusadas irresponsablemente por el presidente Bolsonaro de estar detrás de los miles de focos de incendio en la Amazonía, y llama a la reflexión y acción efectiva internacional para promocionar espacios de preservación a nivel global. También convoca a la ciudadanía a involucrarse en los procesos de toma de decisión que siguen ejerciendo presión sobre los valiosos recursos y la biodiversidad que alberga el Amazonas.

 

 

Por Andrés Nápoli
Director Ejecutivo 

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