| Analizaron el potencial del sector en las Jornadas de Salicáceas 2009 |
Faltan álamos en Mendoza para abastecer la demanda de la industria local.La actividad forestal en Mendoza es aún incipiente, frente a la creciente demanda. No se sabe bien cuál es la superficie cultivada con bosques en la provincia, aunque tanto productores, como industriales y académicos inclusive, la sitúan entre 15.000 y 17.000 hectáreas. MENDOZA (27/4/2009).- A pesar de un escenario de marcada retracción en la mayoría de los sectores económicos y de un panorama incierto a futuro, la actividad forestal mantiene intacta su condición de alternativa de producción económica y ambientalmente sustentable, con una demanda previsiblemente sostenida en el tiempo y un interesante potencial de desarrollo. En Mendoza, el sector tiene una dimensión relativa menor, comparada con su potencial productivo. No se sabe bien cuál es la superficie cultivada con bosques en la provincia, aunque tanto productores, como industriales y académicos inclusive, la sitúan entre 15.000 y 17.000 hectáreas. La participación de la actividad maderera local es muy poco relevante a nivel nacional. Los emprendimientos forestales radicados en Mendoza representan algo más del 1%; mientras que los establecimientos industriales equivalen a alrededor del 4% de la industria maderera argentina. Queda claro que es muy poco, en una provincia donde -aún considerando las limitaciones que impone el clima- hay mucho espacio por ocupar, tierras potencialmente productivas que están abandonadas, disponibilidad de agua, subsidios nacionales para promover el cultivo de bosques y, fundamentalmente, un creciente nivel de demanda insatisfecha de materia prima por parte de la industria maderera. Si todas estas condiciones favorables están dadas, cabe plantearse por qué razón Mendoza sigue en situación de relativo estancamiento, sin que los emprendimientos que van sumándose de a poco, no terminen de «mover la aguja» del negocio forestal en la provincia. La inquietud no estuvo ausente en las recientes Jornadas de Salicáceas (álamos y sauces, entre otras especies) realizadas hace una semana en Luján de Cuyo. El encuentro reunió a forestadores, industriales y especialistas nacionales y extranjeros de distintas disciplinas que, durante tres días debatieron sobre cuestiones técnicas y económicas y tuvieron la posibilidad de visitar bosques, viveros y establecimientos industriales. Junto con la certeza sobre el futuro promisorio de la actividad, lo que dejó este encuentro para los mendocinos, «puertas adentro», es la convicción de que la falta de planificación estratégica es lo que viene demorando, aquí, el despegue de la actividad. Por eso es que durante los tres días que duró el encuentro anduvo sobrevolando el reclamo por la falta de definición, en la Cámara de Diputados de la Provincia sobre el proyecto de Ley (tiene sanción de Senadores) que dispone la creación del Instituto de Desarrollo Forestal en Mendoza El escenario Como ocurre con casi todo en el mundo, éste no es el mejor escenario de coyuntura para la producción e industrialización de la madera. Pero no hay que olvidar que las condiciones del corto plazo no son las que, por esencia, definen la performance de este negocio. Y, si de mirar hacia adelante se trata, parece haber más luz al final del túnel, que en la entrada. Para el ingeniero agrónomo Alberto Calderón, titular de la cátedra de Dasonomía en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, «la situación del sector -como ocurre con la mayoría de las actividades en este momento- no es fácil; es muy compleja, por todas las circunstancias que rodean a la economía mundial». Sin embargo, señala que «hay expectativas interesantes porque se abren mercados» para colocar madera y productos terminados. En efecto, el uso intensivo del recurso a nivel mundial, y el tiempo necesario para poder disponer de la materia prima, permiten avizorar una situación de demanda no plenamente satisfecha, particularmente en ciertos segmentos del mercado. Mientras tanto -y refiriéndose a escenario sectorial en la provincia- apunta que «la madera es uno de los pocos productos que no ha bajado de precio, lo cual es algo para tener en cuenta en este momento, cuando vemos que otras actividades agropecuarias han sufrido sensibles retrocesos» en el valor de sus producciones»; por todo lo cual, a su criterio, cobra cada día más importancia trabajar a favor del desarrollo forestal en Mendoza. Pero la industria local no puede esperar un futuro de plazos inciertos para abastecerse con la madera proveniente de los cultivos de la zona. El presidente de la asociación de Empresarios Madereros y Afines de Mendoza (ADEMA) ingeniero Fernando Cacciaguerra, advierte -en ese sentido- que «en este momento hay una pronunciada escasez de álamos en la provincia, debido a las malas políticas implementadas durante todos estos años». Revela que «tenemos empresas reconocidas a nivel nacional e internacional, que emplean mucha mano de obra, y que necesitan materia prima para seguir trabajando en la provincia (ya están trayendo el 30% de la madera que procesan, de provincias como Córdoba); por eso alguna está pensando en trasladarse adonde tenga bosques cerca, para seguir su actividad». En los últimos años, cabe acotar, cerraron más de 100 empresas (particularmente aserraderos) por falta de materia prima, dejando medio millar de personas sin trabajo. En el mundo El gerente de ADEMA, licenciado Carlos Daparo, señala por su parte que los organismos internacionales han tenido que revisar a la baja sus proyecciones sectoriales a partir de la crisis mundial (desde mediados de 2008), aunque sus informes revelan la presencia de un factor constante: existe una fuerte relación entre desarrollo económico y el estado de los bosques. En los países subsedesarrollados -aún aquellos que han experimentado un rápido crecimiento cíclico de sus economías- el stock forestal sigue cayendo; mientras que en los desarrollados, la situación es de estabilidad. Y remarca que, sintomáticamente, el “cóctel” de subdesarrollo, carencia de políticas de promoción e instituciones débiles, se refleja directamente en el retroceso de la actividad forestal. Revela que «tenemos empresas reconocidas a nivel nacional e internacional, que emplean mucha mano de obra, y que necesitan materia prima para seguir trabajando en la provincia (ya están trayendo el 30% de la madera que procesan, de provincias como Córdoba); por eso alguna está pensando en trasladarse adonde tenga bosques cerca, para seguir su actividad». En los últimos años, cabe acotar, cerraron más de 100 empresas (particularmente aserraderos) por falta de materia prima, dejando medio millar de personas sin trabajo. En el mundo El gerente de ADEMA, licenciado Carlos Daparo, señala por su parte que los organismos internacionales han tenido que revisar a la baja sus proyecciones sectoriales a partir de la crisis mundial (desde mediados de 2008), aunque sus informes revelan la presencia de un factor constante: existe una fuerte relación entre desarrollo económico y el estado de los bosques. En los países subsedesarrollados -aún aquellos que han experimentado un rápido crecimiento cíclico de sus economías- el stock forestal sigue cayendo; mientras que en los desarrollados, la situación es de estabilidad. Y remarca que, sintomáticamente, el “cóctel” de subdesarrollo, carencia de políticas de promoción e instituciones débiles, se refleja directamente en el retroceso de la actividad forestal Según los informes que refiere Daparo, las mayores posibilidades de crecimiento de la actividad a futuro están en los países sudamericanos. La fortaleza estaría dada, fundamentalmente, en el resultado de una ecuación en la que juegan la densidad de la población y la extensión del territorio potencialmente forestable. Pero esos análisis señalan, como limitante, la institucionalidad sectorial, y ése el punto que señala el ejecutivo de la organización empresaria, como una de las condiciones retardatarias del desarrollo sectorial en la provincia (ver aparte). Como acto ilustrativo, aporta que “en Mendoza existen más de 450 empresas (5% del total nacional) que generan alrededor de 4.000 empleos directos y unos 15.000 indirectos, lo que da la pauta del fuerte impacto socioeconómico que tiene la cadena foresto-industrial, pero sin una institución en la que todos los sectores podamos planificar a futuro, la actividad se irá deteriorando”. Mejora productiva Sin dejar atrás este estado de “anemia” productiva, como sector, la actividad forestal en Mendoza ha venido mostrando avances relativos que, más que resolver el problema de fondo han servido para poner de manifiesto que queda mucho por hacer y, fundamentalmente, que es posible hacerlo. El ingeniero Calderón valora el hecho que “ya se ven forestaciones muy bien llevadas, que van a dejar una rentabilidad mucho más interesante a la explotación”. Señala, no obstante, que “todavía queda mucho por hacer porque, justamente ha prevalecido ese criterio según el cual el manejo de la forestación podía ser algo marginal y no es así, particularmente en el caso del álamo que es una especie exigente; tiene muy buena respuesta de crecimiento y de rendimiento pero exige buenas condiciones para ser cultivado”. Explica, en ese sentido, que requiere -como condiciones básicas- de un suelo medianamente profundo, relativamente suelto (no muy pesado) y, por sobre todas las cosas, que no tenga salinidad; y que disponga de una buena provisión de agua”. Por eso es que la elección del lugar donde se va a plantar es primordial, ya que un error en ese aspecto, puede hacer fracasar el proyecto. Fuente: losandes.com.ar




