| Actualidad |
Todo empezó el martes después de las 6 de la tarde con una pedrea inédita y siguió después con precipitaciones que alcanzaron los 309 milímetros en menos de 48 hs. Suman más de 1.500 las personas que fueron evacuadas o que abandonaron por propios medios sus viviendas.
Fuente: Edición uno
SANTA FE (31/3/2007).- La naturaleza parece haberse ensañado con nuestra región y en particular con la ciudad de Esperanza. Todo empezó el martes después de las 6 de la tarde con una pedrea inédita y siguió después con precipitaciones que alcanzaron los 309 milímetros en menos de 48 hs. Suman más de 1.500 las personas que fueron evacuadas o que abandonaron por propios medios sus viviendas. Muchas casas de distintos barrios por estas horas siguen teniendo varios centímetros de agua en su interior, y no hay suministro eléctrico desde las vías del ex Ferrocarril hacia el Sur. Cuantiosos daños materiales El temporal causó enormes destrozos en la zona urbana y rural. Techos agujereados por piedras que en muchos casos superaron los 10 cm. y los 500 grs., caían de una manera pocas veces vista. Después sobrepasando la capacidad de los desagües el agua hizo lo peor, ingresando principalmente de otros territorios, provocando que gran parte de la ciudad se vea totalmente anegada. Otra vez lo más dramático se vivió en Los Troncos, zona que históricamente es castigada con dureza y que no terminó de recuperarse de lo acontecido en Navidad, y ya sufre este nuevo cachetazo. Pero también, con el correr de las horas y la lluvia que no paraba de caer, se fue agravando la situación en todo el Barrio Sur -de Dr. Gálvez hacia atrás-, la zona del Parque de la Agricultura y en Barrio Unidos. Casas con sus techos muy deteriorados o directamente que desaparecieron, muebles, electrodomésticos y colchones que no servirán más, y en muchos casos gente que perdió hasta la totalidad de su ropa, conforman una realidad muy triste que pudimos apreciar desde cerca. «Qué quieren que les diga, quedé en la calle, mi casa ya no tiene techo, se arruinaron los pocos muebles que tengo porque hay más de 30 cm. de agua adentro y de la ropa de los chicos solo pude recuperar un poco», expresaba ayer a la tarde con inocultable dolor una mujer de Los Troncos, antes que las lágrimas se apoderaran de su rostro y sea llevada en un camión municipal a uno de los centros de evacuados. En la zona rural la realidad no es muy distinta, porque la mayor parte de las tierras están tapadas por el agua, perdiéndose lo sembrado, y los productores han confirmado la muerte de animales ya sea por las piedras como por la inundación. Corte de rutas y evacuación Estaban dispuestas bombas extractoras con una capacidad total cercana a los 2 millones de litros por hora, pero recién hoy iban a estar todas en funcionamiento (la más grande tenía como destino Soler y ruta 6). En cuanto a los evacuados, son llevados al Club Sportivo del Norte, Alma Juniors, Almagro, el gimnasio del Colegio San José y el Convento Cristo Rey. Allí hasta anoche había unas 800 personas, a las que les brindaron colchones y mantas para dormir, y una alimentación adecuada. Si sumamos a quienes se fueron de sus hogares por su cuenta, la cifra -al menos- llegaría a 1.500, lo que describe la gravedad de la situación que por ahora no da respiro. Vale decir que a medida que el nivel del agua seguía creciendo, ingresando como dijimos más que nada de la zona rural Oeste, se decidió romper ruta 6 para permitir un mayor drenaje. Hoy definían si hacían lo mismo en la 5 (Empalme San Carlos), y en Humboldt las autoridades comunales cortaron ruta 70 con similar fin. Anteriormente se había interrumpido el paso en ruta 19, 3.000 metros al oeste del peaje; en la 6, altura de Franck, y en la 70, entre Esperanza y Recreo, al sobrepasar el agua la carpeta asfáltica. Todo esto llevó a que todavía ahora la ciudad esté casi totalmente aislada. Más testimonios En la tarde noche del martes integrantes de Edición Uno, al igual que otros colegas, recorrieron la zona, hecho que se repitió los demás días y prácticamente en todos los horarios, merced a las guardias periodísticas destinadas a acompañar a los hermanos que sufrieron -y todavía lo hacen- de manera directa esta catástrofe. José, también de Los Troncos, con la lógica indignación por lo que le tocó vivir, no ahorró críticas hacia los funcionarios: «Me pregunto qué hacen los políticos, se habrán enterado que esto ya pasó el 25 de diciembre y ahora nos agarró de la misma manera. Se la pasaron peleando, echándose la culpa entre ellos y de nosotros nadie se acordó. Otra vez los pel… del barrio quedamos con lo puesto». «Miren como está mi casa… (llora), quién me va a ayudar, no tengo adónde pasar la noche», dijo Mirta, quien luego debió recurrir a la solidaridad de una vecina para poder descansar aunque sea unas horas bajo techo. Dentro de los innumerables testimonios que obtuvimos también rescatamos el de un hombre que vive en calle Pringles y que manifestó tener 68 años, «pero después de lo que me pasó en estos meses envejecí, hagan de cuenta que tengo 20 más. Mi señora está con ataque de nervios en la casa de mi hija. Yo no puedo dormir, ¿cómo quieren que esté tranquilo después de este desastre?», comentó y nos invitó a pasar a su vivienda. La imagen era terrible: más de 50 cm. de agua en todos los ambientes, ropa «nadando», un mueble que se había caído casi sumergido en la cocina y las cañerías cloacales colapsadas, generando un importante foco infeccioso. Esta realidad, lamentablemente, es la misma que pudimos encontrar en distintas zonas, y en otros lugares el agua alcanzó niveles superiores -hasta 1 metro- en el interior de los inmuebles. La ayuda Una vez más dentro de tantas pálidas hay que resaltar la solidaridad de la enorme mayoría de los esperancinos que entendieron que ésta es una situación crítica, límite, y que cada uno de nosotros puede colaborar. Así se pudo ver a distintos tipos de rodados aportados por particulares trabajando en la emergencia, lo mismo que a personas que se ofrecieron para embolsar arena u otras tareas o los que acercaron comida, ropa y colchones. Párrafo especial para los empleados municipales, sin distinción de áreas, sus pares de la EPE, los policías de la Unidad Regional XI y los integrantes de Bomberos Voluntarios. Todos ellos dieron lo mejor de sí y le pusieron el hombro a la grave situación tendiéndole una mano al más necesitado, inclusive trabajando casi sin dormir. Gracias a Dios hasta anoche, al cierre de esta edición, no había que lamentar víctimas fatales. Y en la parte negativa, en cuanto a lo humano, hay que decir que unos pocos inescrupulosos llamaron a las autoridades o a los medios de comunicación para que hagan de intermediarios, diciendo que había que evacuar a algunas personas y cuando los socorristas acudieron al lugar, comprobaron que ahí no había nadie. Una cosa increíble, pero que se dio en varias ocasiones en la tarde de ayer Lo que viene Las informaciones emanadas de las reuniones del comité de crisis, del que participan integrantes del Ejecutivo, la totalidad de los concejales, la policía, bomberos y la EPE, entre otros, no son muy alentadoras: prevén todavía el ingreso de agua desde el Oeste, aunque con las bombas en algunos sectores había comenzado a descender muy lentamente el nivel, y los pronosticadores dicen que seguirá lloviendo. Recién el lunes, cambiaría el tiempo. Sín ánimo de alarmar a la sociedad, se esperan horas muy difíciles todavía, esa es la verdad. Por eso, más que nunca, si bien no es fácil pedirle tranquilidad a quienes perdieron gran parte de sus pertenencias y tienen enorme cantidad de agua en sus hogares, debemos mantener la calma -ya que se dieron también algunas disputas entre vecinos-, y estar todos juntos para salir de esta crítica y triste situación. Después, más fríos, habrá tiempo para analizar si los políticos de los distintos partidos que son nuestros representantes estuvieron acompañando a los que sufrieron la invasión del agua, y si además de ser éste un hecho de características extraordinarias, pudo haberse evitado o minimizado su impacto con la acción de los funcionarios. En detalle – Llovieron en Esperanza 309 mm. en solo 48 hs., y en marzo se rompió un récord histórico: las precipitaciones alcanzaron los 545 mm., por lo que se puede afirmar sin dudarlo, que esta catástrofe es más grave que la sufrida en Navidad. – Más de 1.500 personas debieron dejar sus viviendas, de las cuales la mitad fue evacuada por los socorristas. – Este fenómeno en todo el departamento supera las 2.500 personas que tuvieron que alejarse de sus casas. Y en la provincia, la cifra total es mayor a 17.000 (Santa Fe y Rosario lideran el ranking de una problemática global que se repite cada vez más seguido). Servicios – Teléfonos útiles: Bomberos, 100; Comando Radioeléctrico, 101; EPE 420084; conmutador Municipalidad, 420009. – Hay arena disponible en el Corralón Municipal ubicado en Gral. Paz y Dr. Gálvez. – Agua mineral, colchones, ropa o cualquier otra solicitud, comunicarse con el 420009, interno 123, área de Promoción Social.


