La industria de base forestal más allá de la madera y el mueble

Columna especial para ArgentinaForestal.com de la Dra. María Cristina Área, representante titular por CONICET en el Consejo Directivo de la REDFOR.ar (Red Argentina de Ciencia y Tecnología Forestal) 

 

ARGENTINA (Enero 2019).- La base de la industria forestal es el uso de la madera. En las plantaciones forestales se realizan todas las actividades silviculturales necesarias para obtener los máximos rendimientos de la forestación en el turno de corte correspondiente a cada especie plantada. A su vez, en los aserraderos se ocupan de obtener la mejor calidad de madera para el uso requerido.

Pero eso no es todo. La industria de productos de base forestal no puede considerarse como el hecho aislado de manufactura de un producto de madera. La cadena de valor de los productos forestales considera a las empresas como los eslabones en una cadena de actividades (desde el origen a la comercialización del producto). Estas actividades van añadiendo valor al producto a medida que pasa por cada una de ellas.

 

La integración de la industria de productos forestales en clusters ha sido una herramienta potente para la integración de las empresas. Un clúster se constituye por la agrupación de empresas fuertemente interrelacionadas en un espacio geográfico concreto y que desarrollan sus actividades, de manera principal o complementaria, en torno a una materia prima, producto o servicio. Así, el clúster forestal incluye la forestación, actividades de transformación primaria como aserrío, chapas, tableros, pulpa celulósica, actividades de transformación secundaria como carpintería, mobiliario, papel y cartón, y finalmente comercialización, actividades de suministros complementarios, de bienes de equipamiento y servicios de apoyo.

 

El “uso integral de la madera” contribuye a que la actividad forestal sea ambiental y económicamente sostenible. Este concepto ha sido aplicado históricamente a los productos tradicionales, es decir, los troncos de tamaño importante son orientados a los aserraderos, mientras que los raleos (árboles de corta edad y pequeño diámetro que deben cortarse para que los otros crezcan), se dirigen a la producción de pulpa celulósica, tableros, bioenergía, etcétera.

 

Se estima que el 40-50% de la madera procesada industrialmente se convierte en aserrín y otros residuos. Los residuos de buena calidad producidos por los aserraderos (costaneros) se astillan y se utilizan también en el pulpado, mientras que con la madera y los residuos de calidad inferior se producen tableros reconstituidos (MDF, aglomerado, etc.).

 

Esto puede visualizarse muy bien en las últimas estadísticas mundiales publicadas por FAO, que dan cuenta del incremento en la producción de productos derivados de residuos de madera entre los años 2000 y 2017.

 

 

Se observa en la tabla que la producción de pellets a partir de aserrín ha aumentado en un 12% en un solo año, mientras que los diferentes tipos de tablero superan el 100%. En cuanto a la generación industrial de energía a partir de biomasa, el crecimiento en el período es bajo (6%), involucrando al uso tradicional de leña y a la industria de la pulpa celulósica para papel, que aprovecha la energía de los residuos biomásicos producidos in situ. Sin embargo, la gran promoción que realizan diferentes países forestales para la implementación de sistemas de combustión de biomasa probablemente hará que ese porcentaje se multiplique en pocos años.

 

Es necesario seguir investigando para optimizar los procesos de producción y lograr competir con los productos y materiales derivados del petróleo. Con esto estaremos cumpliendo con los principios de la “economía circular”

Biorrefinería forestal

El análisis anterior no incluye, debido a lo incipiente de sus tecnologías, a la “Biorrefinería forestal”. Este concepto de industria integrada puede definirse como el uso eficiente del potencial total de la materia prima y procesos del sector forestal, para conferir valor añadido a sus productos y residuos, por cooperación dentro y entre las cadenas de valor. Este concepto involucra el logro de una producción forestal sostenible, aprovechando la totalidad del árbol y de los residuos, para generar, además de los productos tradicionales, una gama de productos químicos de alto valor agregado a partir del mismo recurso. La biorrefinería genera mayor valor a la materia prima del sector forestal.

 

Los procesos de fraccionamiento y conversión empleados en la biorrefinería permiten separar los diferentes componentes de la biomasa (celulosa, hemicelulosas, lignina y extractivos) de manera que pueda ser aprovechada integralmente. Estas biorrefinerías no compiten por los insumos destinados a la producción de alimentos y permite el aprovechamiento integral de la biomasa, incluyendo los residuos. Esto involucra el logro de una producción sostenible, aprovechando la totalidad del recurso. Las fracciones obtenidas pueden ser usadas como materias primas para la producción de bioproductos, biomateriales y bioenergía. Bajo este concepto, el aprovechamiento de los residuos generados por la propia actividad industrial como materia prima para la obtención de productos con valor agregado es una estrategia para mejorar la rentabilidad del sector y atenuar su impacto ambiental.

 

Las biorrefinerías forestales que se encuentran actualmente en operación se ubican mayormente en países como Suecia, Noruega, Finlandia, Austria, Canadá y Estados Unidos.

Se basan en la producción de pulpas celulósicas, aprovechan el licor residual para la producción de lignina técnica y los residuos de biomasa para producir bioenergía. Existen algunos proyectos en los mismos países para producir bioetanol a partir de residuos forestales por procesos fermentativos (tratamiento de la biomasa con microorganismos) y bio-oil por procesos pirolíticos (tratamiento térmico de la biomasa en ausencia de oxígeno).

 

Sin embargo, el potencial real de las biorrefinerías apunta a los bioproductos y biomateriales más vanguardistas. Entre los productos pueden nombrarse a sustitutos de los derivados del petróleo, como nuevos adhesivos, productos para el encapsulado de fármacos, productos cosméticos, aditivos alimentarios, etcétera, y entre los biomateriales pueden mencionarse los plásticos biodegradables, papeles para envases inteligentes, fibras textiles ambientalmente amigables, materiales compuestos total o parcialmente biodegradables para muebles, palets, herramientas de mano, partes automotrices, entre otros. Por el momento la producción de estos productos y materiales novedosos se encuentra en escala demostrativa, pero la perspectiva es que algunos de estos productos comiencen a aparecer en el mercado en el mediano plazo.

 

Algunos de estos bioproductos y biomateriales pueden fabricarse en biorrefinerías de pequeña escala, menos intensivas en capital, con menor costo de transporte, y procesos más sencillos que las de gran tamaño. Debido a su pequeña escala y mayor valor de los productos, ocupan más mano de obra y pueden situarse en zonas rurales, cerca de la fuente de materia prima. Además, el aprovechamiento de todos los componentes químicos de la madera disminuye la carga contaminante de los efluentes.

 

Todo lo mencionado anteriormente puede concretarse utilizando residuos de madera, no solo de especies implantadas sino también de la industrialización de especies de bosque nativo. Para ello es necesario seguir investigando para optimizar los procesos de producción y lograr competir con los productos y materiales derivados del petróleo. Con esto estaremos cumpliendo con los principios de la “economía circular” (estrategia que tiene por objetivo reducir tanto la entrada de los materiales como la producción de desechos) y los tres pilares de la sostenibilidad (económico, ambiental y social).

 

[1] Fuente: Base de datos FAOSTAT-Forestal. http://www.fao.org/forestry/statistics/80938/es/, última actualización:  martes 15 de enero de 2019

 

 

Este artículo forma parte del espacio mensual de la REDFOR.ar para ArgentinaForestal.com , que busca divulgar y generar debate sobre la problemática forestal del país. Las opiniones pertenecen a los autores. 

 

 

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