El consultor forestal y productor Matias Alejandro Gyukits realiza en su columna de opinion reflexiones sobre el presente de la foresto industria argentina.»¿Cuánto de lo que hoy atraviesa la industria responde solamente al contexto macroeconómico y cuánto tiene que ver con cómo fueron diseñadas nuestras propias empresas?». Las respuestas al interrogante en el artículo del autor.
ARGENTINA (Junio 2026).- No es ninguna novedad decir que la foresto-industria argentina está atravesando un momento difícil. La caída del consumo, la paralización de la construcción, la menor actividad industrial, las dificultades financieras, los costos en aumento, las tarifas más altas y un mercado interno que todavía no termina de reaccionar conforman un escenario que genera preocupación en buena parte de la industria de la madera.
Frente a este panorama, es natural que aparezcan diagnósticos centrados en factores externos. La macroeconomía, el dólar, la presión tributaria, el costo financiero, la caída del consumo o las dificultades generales del país son variables reales y concretas que afectan directamente a todas las empresas.
Pero quizás, precisamente en momentos como estos, conviene además hacerse una pregunta un poco más incómoda: ¿cuánto de lo que hoy estamos viviendo responde solamente al contexto y cuánto tiene que ver con cómo fueron diseñadas nuestras propias empresas?
La historia económica muestra algo bastante interesante: cuando una industria entra en crisis, no todas las empresas recorren el mismo camino.
Algunas desaparecen, otras sobreviven con enormes dificultades durante años, y unas pocas logran fortalecerse. Y lo llamativo es que muchas veces no sobreviven necesariamente las empresas más grandes o las más antiguas; muchas veces sobreviven aquellas que logran adaptarse más rápido.
Tal vez durante demasiado tiempo buena parte del empresariado argentino se acostumbró a pensar que existe una especie de «normalidad económica» a la cual, eventualmente, vamos a volver.
Como si existiera un escenario estable donde, una vez corregidos ciertos problemas macroeconómicos, las empresas simplemente pudieran volver a funcionar como antes.
Pero el mundo actual (y real) parece estar diciendo otra cosa. La volatilidad dejó de ser una excepción; hoy la incertidumbre es parte permanente del escenario de negocios.
Y esto plantea un enorme desafío para la industria de la madera, particularmente porque estamos hablando de actividades que trabajan con horizontes de inversión de largo plazo, mientras las condiciones económicas cambian permanentemente en períodos cada vez más cortos.
Plantar, industrializar, invertir en capacidad productiva o desarrollar mercados requiere pensar en años, pero las reglas del juego pueden cambiar en cuestión de meses.
Quizás por eso este tipo de crisis obliga a revisar algunas cuestiones internas que muchas veces quedan fuera de la discusión pública: productividad, costos, eficiencia operativa, integración vertical, diversificación comercial, estructura financiera, incorporación de tecnología y profesionalización de la gestión.
Todos estos temas son menos visibles que la coyuntura macroeconómica, pero probablemente mucho más determinantes a la hora de atravesar escenarios difíciles.
Toda crisis genera dolor, eso es evidente. Pero también genera reconfiguración. La historia industrial demuestra que en estos procesos cambian las reglas del juego: algunas empresas se achican, otras venden activos, otras abandonan mercados y otras encuentran nuevas oportunidades. Y algunas logran salir fortalecidas precisamente porque entendieron antes que el resto que el mundo había cambiado.
Tal vez la salida no esté solamente en esperar que mejoren las condiciones económicas generales. Tal vez la verdadera salida al laberinto consista en empezar a preguntarnos cómo construir empresas capaces de funcionar incluso cuando el contexto deja de ser favorable.
Porque, al final del día, las crisis no siempre seleccionan a las mejores empresas; muchas veces sobreviven aquellas capaces de entender primero que el juego cambió.
Y quizás esa sea hoy la discusión más importante que debería darse dentro de la foresto industria argentina.
(*) Por Matías Gyukits. Economista Agrario, Productor Forestal y Consultor.
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