En medio de una sequía histórica y temperaturas extremas, las provincias del sur argentino enfrentan una crisis sin precedentes. La Asociación Forestal Argentina (AFoA) y la Red de Manejo del Fuego Rural advierten sobre el impacto irreversible en la biodiversidad y exigen extremar los cuidados ante un escenario de vulnerabilidad crítica.
BUENOS AIRES (12/1/2026).- La Patagonia Andina atraviesa una de sus horas más oscuras. Lo que comenzó como focos aislados se ha transformado en un desastre socioambiental que ya ha consumido más de 15.000 hectáreas de bosques, afectando no solo el patrimonio natural del país, sino también el sustento y la seguridad de cientos de familias rurales.
Las condiciones en el terreno son calificadas por los expertos como «un escenario de extrema vulnerabilidad».
Una combinación letal de sequías prolongadas, temperaturas inusualmente altas y ráfagas de viento intensas ha facilitado la propagación de las llamas, dificultando las tareas de los brigadistas que combaten el fuego en la primera línea de defensa.

Solidaridad y articulación profesional
Ante la magnitud de la tragedia, la Red de Manejo del Fuego Rural —una alianza estratégica que agrupa a consorcios de manejo de fuego, asociaciones forestales y organismos del NEA y Delta— junto a la Asociación Forestal Argentina (AFoA), emitieron un comunicado de acompañamiento a las comunidades afectadas.
«El fuego pone en riesgo vidas, viviendas y el sustento de las familias. Somos conscientes de que estos incendios dañan profundamente la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que nuestros bosques nos brindan a todos», expresaron desde la Red.
El organismo, cuyo objetivo principal es la coordinación de recursos para la prevención y supresión de incendios, subrayó que en contextos de riesgo extremo, la articulación entre el sector público y privado es la única vía para fortalecer la resiliencia de las comunidades locales.
Prevención y solidaridad
Desde la Red y AFoA hicieron un llamado urgente a la sociedad civil para extremar las precauciones. En un territorio donde el clima ha dejado de ser un aliado, cualquier chispa puede derivar en una catástrofe. Las recomendaciones clave incluyen:
- Respetar estrictamente la prohibición de uso de fuego en zonas de riesgo.
- Reportar de inmediato cualquier columna de humo o foco incipiente a las autoridades locales.
- Colaborar con las indicaciones de los equipos de emergencia y brigadistas.
«Cuidar el bosque es hoy un acto de solidaridad que puede salvar vidas», concluye el documento, donde ambas entidades se pusieron a entera disposición de las provincias patagónicas para colaborar en el manejo integral del fuego y la futura restauración de las áreas degradadas.



