Durante el tercer Seminario CAI | AGRO, el secretario de Desarrollo Foresto-industrial de la provincia, Luis María Mestres, destacó que proceso que llevó a Corrientes a posicionarse en la cuenca forestal del NEA con una superficie de bosques implantados de más de 500.000 hectáreas al 2026.
Fuente: CAI AGRO
BUENOS AIRES (JULIO 2026) .- En un escenario donde las discusiones agropecuarias suelen concentrarse en la soja, el maíz, el trigo o la ganadería, el sector forestal emergió como un actor estratégico y altamente competitivo para la economía argentina.
Con Corrientes posicionada como la principal provincia forestal del país y foco de atracción de inversiones millonarias, especialistas del sector analizaron las oportunidades de desarrollo, el panorama de los bosques nativos e implantados y las alertas que enfrenta la actividad a escala nacional.
Las conclusiones se presentaron en la Biblioteca del Centro Argentino de Ingenieros (CAI) durante el tercer Seminario CAI | AGRO del año, organizado por la Comisión de Agricultura y Alimentos de la institución y auspiciado por el Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA). El encuentro, que contó con la apertura de Claudio González, titular de la comisión organizadora, reunió a más de medio centenar de profesionales de forma presencial y virtual.
Las ponencias estuvieron a cargo del Ing. Agr. Daniel Maradei, quien ofreció la radiografía del sector a nivel nacional, y del Ing. Ftal. Luis María Mestres, Secretario de Desarrollo Foresto Industrial de la Provincia de Corrientes, encargado de exponer el modelo correntino.
Durante la primera parte del seminario, Maradei detalló la coexistencia de dos grandes estructuras forestales en el territorio argentino: los bosques nativos y las masas implantadas.
En relación con los bosques nativos, las estimaciones oficiales han presentado variaciones históricas —con inventarios que oscilan desde los 31 millones de hectáreas hasta cifras significativamente mayores—, lo que refleja la complejidad técnica para dimensionar este patrimonio natural.
Entre las formaciones más relevantes destacan el Parque Chaqueño (hábitat del quebracho), el Monte (alrededor de 47 millones de hectáreas con predominio de algarrobo), el Espinal (33 millones de hectáreas con el caldén), las Yungas, la Selva Misionera y los bosques subantárticos patagónicos. El expositor advirtió sobre el estado crítico de especies de alto valor maderable, como el palo rosa, actualmente en riesgo de extinción.
Respecto a los bosques implantados, Argentina contabiliza cerca de 1.300.000 hectáreas cultivadas, compuestas principalmente por pinos (ubicados en Misiones, Corrientes y la Patagonia) y eucaliptos (distribuidos entre Corrientes y Entre Ríos). En este segmento, Maradei enfatizó que las tasas de crecimiento forestal de Argentina y Brasil superan a las de cualquier otra región global, favorecidas por la calidad de los suelos y la abundancia hídrica.
Sin embargo, el especialista encendió una señal de alerta estructural: cerca del 30% de la superficie implantada en el país supera los 18 años de edad, mientras que apenas un 13% registra menos de 6 años. Este desfase evidencia que la tasa de tala supera a la de replante, lo que genera un envejecimiento de las plantaciones.
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El foco de la jornada estuvo puesto en el modelo de Corrientes, provincia que encabeza el podio nacional —seguida por Misiones y Entre Ríos— con 500.000 hectáreas cultivadas con aproximadamente 70% pino y 30% eucalipto.
Mestres explicó que la provincia no nació forestal, sino que se convirtió en tal a lo largo de varias décadas, gracias a decisiones de largo plazo, sistemas de promoción y productores que se animaron a invertir en una actividad cuyo ciclo productivo puede extenderse entre 12 y 18 años.
La base institucional que permitió avanzar fue el Pacto Correntino para el Crecimiento y el Desarrollo, con rango constitucional, que ubicó al sector forestal como primer eje de desarrollo. A partir de allí se desplegaron herramientas de planificación inventarios, censos industriales y un Plan Estratégico Foresto Industrial construido y monitoreado junto al sector privado.
El funcionario también salió al cruce de algunos mitos. Respecto de los graves incendios de 2022, precisó que, del total de superficie afectada en la provincia, menos del 3% correspondió a plantaciones forestales. Y sobre la infraestructura hoy su principal preocupación subrayó que caminos, puertos y marcos legales como la ley de cabotaje resultan determinantes para bajar costos y ganar competitividad.
El sector forestal es ya el primer complejo exportador de Corrientes, con cerca de 150 millones de dólares anuales en rollos, madera, tableros, pellets y resina.
Además, la provincia genera más de 100 MW de energía a partir de biomasa forestal, equivalente a cerca del 20% de su consumo eléctrico.
La gran novedad es el desembarco de una planta de celulosa de fibra larga de pino, con una inversión anunciada del orden de los 2.000 millones de dólares, que se instalará en un parque industrial con puerto propio.
Según Mestres, la decisión de invertir no se explica solo por la disponibilidad de materia prima y tierras, sino también por la coherencia sostenida de las políticas públicas provinciales a lo largo de los años.
Una de las conclusiones del encuentro fue la necesidad de ampliar la discusión más allá del ámbito estrictamente forestal. La creciente construcción con madera con sus ventajas ambientales y su capacidad de fijar carbono involucra a ingenieros civiles, industriales, mecánicos y electrónicos, y abre una agenda común para pensar las ciudades del futuro.






