Ahora que estamos más “tranquilos”, echemos una mirada proactiva sobre los incendios forestales en Misiones

Por Hugo Reis, ingeniero forestal de Misiones. Un artículo de opinión extraído de sus redes sociales, que aporta reflexiones sobre la temporada de incendios forestales en Misiones. 

 

MISIONES (25/3/2022).- Los incendios forestales en la provincia existieron siempre, si bien no de la magnitud de los últimos sucesos. Pero suficientes como para explicar la existencia activa y eficiente de un Consorcio de Protección Forestal Iguazú, que opera en la zona del Alto Paraná misionero, y del Plan Provincial del Manejo del Fuego.

En los años recientes, una sequía histórica y persistente (en Misiones dos años seguidos lloviendo 35% menos de lo normal), temperaturas superiores a las normales, días ventosos, y disponibilidad de combustible, crearon la situación perfecta para que los incendios forestales pasen a ser protagonistas en toda la provincia, afectando ya no sólo bosque implantados, sino grandes áreas de bosque nativo, cultivos agrícolas, campos naturales y nuestra conocida y poco valorada “capuera” misionera, poniendo además en serio riesgo a nuestros pueblos y ciudades.

El saldo ya es conocido: pérdidas ambientales y económicas, combatientes cansados y en algunos casos heridos, cuarteles de bomberos agotados y con pocos recursos para situaciones críticas, pueblos aún sin cuarteles de bomberos, y la comunidad toda más o menos sensibilizada al respecto.

Intentando una resumida mirada proactiva, sumamos en estas líneas algunas reflexiones al respecto.

Como decíamos, incendios existían antes, existen ahora, y van a seguir existiendo. Nuestra responsabilidad está en disminuir lo más posible la ocurrencia y sus efectos.

No hay fuego si no hay combustible

Es fundamental incorporar prácticas rurales que permitan el control del este combustible, mediante su eliminación o disminución. Las calles cortafuegos y su adecuado mantenimiento es una de las prácticas, pero podemos agregar la aplicación de rastra de discos (“rastreada”) o las desmalezadoras entre las líneas de cultivos (“melgas”), a los efectos lograr este control. Con el mismo objetivo debemos revisar nuestras prácticas de manejo de los cultivos.

En particular en los bosques implantados, la ausencia de una poda mínima, o de los raleos oportunos (entresaca), favorece la propagación de incendios. Se debería tratar de incorporar estas prácticas al menos como medidas de prevención de incendios, en especial en las zonas de alto riesgo.

La Ley de Promoción Forestal establece algunas pautas relacionadas a los tamaños de parcelas, y sobre la presencia y el adecuado mantenimiento de las calles cortafuegos. Donde estas medidas resulten aplicables, son muy eficaces y de alto impacto en la prevención de incendios. Por supuesto, estos conceptos deben aplicarse a todo el ámbito rural, ya sea en cultivos agrícolas o áreas de pastoreo, de tal modo de lograr un adecuado “corte” del combustible disponible.

Es fundamental tener los caminos, tanto internos como externos a los campos, en condiciones mínimamente transitables para que se puedan movilizar equipos y personas. Cada uno sabrá la parte que le toca, los propietarios, los municipios, Vialidad Provincial o su par Vialidad Nacional.

La ley de Promoción Forestal establece dotaciones mínimas de equipamiento y estructura de control de incendios, según la magnitud del emprendimiento. Aplica en el ámbito forestal, pero cabría extender esta obligación a las demás actividades rurales que puedan sufrir incendios.

Bien vale detenerse en una práctica altamente eficiente para eliminar combustible, como lo es la quema prescripta, o “quema controlada”. Esto es, el uso del fuego como herramienta, siguiendo determinados procedimientos y en especiales circunstancias ambientales. Se usa para disminuir combustible de origen vegetal, y especialmente en la preparación de terreno para plantación. Con procedimientos adecuados, en condiciones especiales y realizada por personal capacitado, esta práctica es segura y debería poder seguirse realizando.

En esta temporada se ha evidenciado la gran solidaridad de la comunidad y la enorme voluntad y vocación de servicio de nuestros cuarteles de Bomberos Voluntarios (BBVV). El control de incendios forestales requiere entrenamiento, equipos y tácticas diferentes. Si esto no se tiene en cuenta, se corre el riesgo de realizar enormes esfuerzos vanos.

Una particularidad de los incendios forestales es que generalmente no se actúa directamente sobre la llama, sino que se trabaja quitando combustible a una distancia segura. En muchas ocasiones hay que dejar quemar para poder detener el fuego. La táctica correcta, en el marco de una estrategia global de control, propia de cada incendio, nos ahorra equipo, esfuerzo y ánimos.

Y para esto es necesario un liderazgo claro sobre las estrategias a seguir y cómo gestionar los esfuerzos, lo que conocemos como el rol de Jefe de Incendios. Tener combatientes altamente capacitados, con el manejo adecuado de herramientas sobre la línea de fuego, será insuficiente si no se logran coordinar éstas acciones.

El Jefe de Incendios tendrá que dirigir a los diferentes actores (BBVV, fuerzas de seguridad, productores, vecinos, etc), que se acercan a colaborar y éstos tendrán que entender y aceptar su rol en cada situación.

Al mismo tiempo, fuera de cada incendio puntual, hay que contar con una organización, única y representativa, que intermedie y enlace todos los recursos e instituciones.

Para ello es esencial el adecuado funcionamiento del Plan Provincial de Manejo del Fuego, en Misiones, y el Nacional, a nivel país. La conformación y la actividad de los diferentes Consorcios de productores, vinculando esfuerzos, completan esta necesaria matriz de coordinación.

En otras regiones del mundo, que hoy son referencia en cuánto a combate de incendios, la sociedad ha incorporado la realidad de los mismos a la vida cotidiana de la comunidad en general..

Las campañas de prevención de incendios están más presentes y hay una mayor conciencia al respecto del uso del fuego y los riesgos que su uso indebido acarrean. El uso tradicional del fuego, con la finalidad que sea, debe tener en cuenta la oportunidad y la modalidad de este uso, para evitar problemas.

En particular, es clave respetar los usos y costumbres de nuestros pueblos originarios, pero acordando que el entorno ha cambiado y se hace urgente tomar recaudos mínimos en el uso del fuego, para no terminar dañando nuestra casa común.

La autoridad de aplicación provincial tiene una deuda pendiente con el control del uso indebido del fuego, sancionando su uso en situación de índice de peligrosidad ALTO a EXTREMO. Como medida de urgencia puede servir la prohibición total del uso del fuego, pero esto no puede extenderse en el tiempo, a riesgo de afectar la actividad productiva en general, que utiliza el concepto de quema prescrita, como se menciona más arriba.

Es oportuno recordar que el profesional forestal es clave en todas las etapas de esta realidad. La ciencia aporta, mediante la ingeniería forestal, los conocimientos necesarios para la correcta implementación de las quemas prescriptas, la revisión y aplicación de los mejores regímenes de manejo forestal, y la realización de actividades activas y pasivas en prevención y combate de incendios rurales. Es el momento de valorar el conocimiento y la planificación que aporta el desempeño de los profesionales forestales.

Por último, pero no menos importante, debemos revisar como sociedad nuestra relación con la naturaleza, y con la base productiva de nuestro país.

En Misiones los incendios no empiezan solos. Hubo mucho incendio provocado, con el claro objetivo de hacer daño, de carácter delictivo, lo cual requiere del Estado el fuerte compromiso en la prevención y el castigo de estas acciones.

No es mi idea filosofar al respecto de los motivos de los incendios intencionales, sólo quiero recordar las imágenes de los combatientes agotados y vencidos, de las familias de los BBVV esperando por su integrante que no descansa en el combate, el rostro del productor que pierde todo y el empleado que ve como su esfuerzo se pierde entre las cenizas.

Dantescas imágenes de animales calcinados, hectáreas y hectáreas de naturaleza perdida, árboles añosos que se van. Cuarteles de BBVV que se pasan todo el año procurando el mantenimiento de una infraestructura mínima, y que en una salida al campo dañan un vehículo, sabiendo lo costoso de las reparaciones, para tener que soportar luego el reclamo desde el ámbito urbano por ciudadanos que no comprenden. Si eliminamos los incendios intencionales, tendremos una enorme proporción del problema resuelto.

Los incendios forestales nos dañan a todos, por eso, entre todos, cada uno desde su lugar, podemos hacer algo al respecto.

 

 

Por Hugo Daniel Reis 

DNI 22427890

Ingeniero Forestal MP 041 (COIFORM)

 

 

NdR: La opinión del profesional fue extraída de una publicación en sus redes sociales Facebook y LinkedIn en la que reflexiona y aporta sobre la problemática de incendios forestales en Misiones.

Fotos ilustrativas: ArgentinaForestal.com

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