Quemas controladas como herramienta de prevención de incendios forestales: “El éxito de un fuego prescripto está ligado directamente a un conocimiento profundo del mismo y su dinámica”

Así lo explican, el  ingeniero forestal Fabio A. Moscovich, del INTA EEA Santa Cruz; y el Licenciado en Gestión Ambiental, Luis Besold, del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (Ministerio de Ambiente  y Desarrollo Sostenible de la Nación), en un artículo técnico que aportan con el objetivo de brindar una idea general sobre las ventajas y desventajas que pueden obtenerse mediante el uso del fuego prescripto, herramientas y equipos necesarios para su implementación y medidas de seguridad necesarias.

 

ARGENTINA (Julio 2021).- El descubrimiento del fuego por el hombre, hace unos 500.000 años, permitió su uso para calefacción y cocción de alimentos y; desde hace unos 20.000 años intentó manejarlo como una herramienta para la caza y la guerra.

En nuestro país, antes de la colonización europea, la situación era similar. Eventos periódicos de fuego provocados muchas veces por rayos u otras causas naturales y en otros deliberadamente iniciados por los pueblos originarios, contribuyeron a mantener un equilibrio dinámico en los ecosistemas naturales.

Actualmente el uso del fuego en la Argentina es generalizado, aunque el productor muchas veces no lo reconozca por temor a complicaciones legales, falta de conocimiento, etcétera.

En el ambiente técnico, las posiciones son encontradas: en la región pampeana central el fuego es aceptado pero visto con aprensión por los escapes descontrolados y efectos negativos sobre bosques y suelo. En la región chaqueña el fuego está más aceptado ya sea como incendio o quema.

En el sector forestal se observa al fuego con mucho temor. Del fuego “no se habla”, y es, justamente, esta falta de asesoramiento técnico lo que produce los peores daños.

El objetivo de este escrito es el brindar una idea general sobre las ventajas y desventajas que pueden obtenerse mediante el uso del fuego prescripto, herramientas y equipos necesarios para su implementación y medidas de seguridad necesarias.

Definición

El fuego es uno de los elementos del ecosistema que más bruscamente incide en la distribución, composición y estructura de la vegetación de un lugar determinado.

Para comenzar a entender la “ecología de fuego” es necesario comprender que un incendio natural no se puede definir como destructivo o constructivo, sino que simplemente es un agente causante de cambios, si éstos son deseables o no dependerá de su compatibilidad con algún objetivo de manejo en un tiempo determinado.

El recurso de manejar el fuego, con conocimientos suficientes, para producir cambios en la vegetación y en las comunidades animales, en respuesta a un objetivo predeterminado, teniendo en consideración los procesos naturales y sus funciones, es lo que llamamos “fuegos prescriptos o controlados”.

 

Según Biswell[1] (1977), se define fuego prescripto o quema controlada como la diestra aplicación del fuego sobre la vegetación en condiciones de humedad del suelo, de los combustible, de la temperatura ambiente y vientos óptimos, de modo que permita su confinamiento a un área determinada y que respondan a objetivos claros predeterminados.

 

Objetivos

El fuego prescripto tiene tres usos principales: a) manejo de fauna silvestre, b) manejo de bosques, y c) manejo de pastizales

a)   Fuego y Fauna Silvestre: Respecto al manejo del fuego para fauna silvestre hablaremos muy poco debido a que este uso del fuego está restringido – principalmente – al mantenimiento de comunidades en áreas de reserva, donde su uso deja excelentes resultados contribuyendo a la dinámica de estructuras en diversos ambientes (Parque Nacional Mburucuya, PN El Palmar, etcétera). Existe, sin embargo, cada día más interés de parte del sector privado sobre este aspecto con el objetivo de recreación, de ingreso de venta de productos (carne, pieles, etc.), caza deportiva (fincas cinegéticas), ecoturismo, etc.

b)Fuego en Bosques: Como ocurre con los demás tratamientos silviculturales de las masas boscosas nativas o implantadas, puede considerarse que la quema prescripta puede tener un efecto positivo o negativo sobre el bosque, lo que depende del factor en particular sobre el que se fije la atención y de los objetivos más importantes de la ordenación del bosque.

Los objetivos para el uso del fuego prescripto en bosques, son:

   b-1) Reducción de material combustible: El combustible, formado por ramas y hojas que se desprenden de los árboles y los restos que quedan después del aprovechamiento forestal, se acumulan rápidamente formando un manto compacto sobre el suelo aumentando la carga de combustible,que representa un peligro real para la ocurrencia de fuegos accidentales incrementando su potencial de comportamiento extremo.

  b-2) Preparación del sitio para siembra o plantación: El fuego prescripto es usado generalmente para favorecer la regeneración natural, la siembra o la plantación directa. En los bosques, sobre área abiertas producto del aprovechamiento forestal, el fuego pone a disposición de las semillas y/o plantines cantidades adecuadas de minerales del suelo y controla la vegetación hasta el establecimiento de las semillas.

b-3) Eliminación de malezas y arbustos: En este caso se usa el fuego para favorecer el crecimiento y desarrollo de las especies deseables y disminuir y/o evitar la ocurrencia de incendios accidentales.

En muchos bosques, existe una tendencia al establecimiento, bajo la copa de los árboles, de individuos de especies tolerantes formando un denso sotobosque. Un cuidadoso uso del fuego permite el manejo del sotobosque limitando la competencia de las especies indeseables, además de proveer –durante un tiempo- de material verde para el ramoneo de la fauna.

c) Fuego en Pastizales: A nivel mundial, las sabanas y pastizales naturales se presentan en una gran variedad y combinación de climas, topografías y suelos. El fuego es el factor de disturbio más importante que tienen estos ecosistemas, creando una dependencia directa del mismo.

Se considera actualmente que el fuego, sin ser el único, es un factor esencial para el mantenimiento de sabanas y pastizales. El principal resultado esperado con el manejo del fuego prescripto, en el ámbito agronómico, es el de crear y/o producir forraje en cantidad y calidad suficiente. Además de bajar la carga de combustible y cortarsu continuidad favoreciendo el uso de fuegos más benévolos.

No obstante, el fuego no es la herramienta que va a solucionar todos los problemas de oferta de forraje, y su uso y manejo debe ser evaluada profundamente. Dentro de los objetivos más comunes para el uso de fuego prescripto podríamos citar los siguientes:

c-1) Eliminación de material viejo y seco: Muchas pasturas, naturales o cultivadas, producen en su floración cañas fuertes y duras que son muy lentas en degradarse y limitan o impiden la accesibilidad de las hojas más verdes y nutritivas, ubicadas en la base de la planta. El fuego prescripto, en estos casos, es la mejor herramienta para renovar la pastura debido a su bajo costo y rapidez.

Una consecuencia inmediata de la acción del fuego es un cambio en el perfil lumínico que, en pastizales y sabanas, adquiere su máxima expresión. El cambio de condiciones posteriores a una quema de pastizal, favorece un moderado rebrote de gramíneas, por las mayores temperaturas alcanzadas en el área quemada durante el día y la condensación de vapor durante la noche. Este último fenómeno da un pequeño plus de agua aportado por el rocío, pone en contacto a las plantas con los nutrientes liberados por la quema favoreciendo el rebrote.

c-2) Control de Leñosas: La mayoría de las gramíneas son heliófilas su producción herbácea disminuye en un 60% cuando la cobertura de leñosas alcanza un 40%. El fuego, dependiendo de muchos factores, mata la estructura aérea de las leñosas. Si las especies no tienen capacidad de rebrotar desde la base, el fuego las elimina completamente. Las especies adaptadas al fuego poseen yemas basales que les permiten reconstruir su estructura en un plazo determinado.

En la actualidad, en función de costos, el uso de arbusticidas para control de leñosas perdió popularidad en el sector ganadero. El fuego es más aceptable desde el punto de vista ambiental para el mismo objetivo. Sin embargo, el fuego por sí solo no erradica totalmente el problema de leñosas, ya que la mayoría de estas (de los géneros Prosopis y Acacia) están adaptadas al fuego. El uso de fuego debe ir acompañado por un buen manejo del pastoreo.

c-3) Manejo de la Diversidad de Especies: Aunque una sola especie puede ser dominante, en general los pastizales son como mosaicos donde confluyen varias especies debido a las diferentes combinaciones entre topografía, suelo y fuego. Existen especies que necesitan de fuego para su continuidad por lo tanto el uso de este garantizaría la heterogeneidad de las pasturas.

c-4) Otros Objetivos: Otro objetivo que podría tener el uso de quemas controladas es el control de parásitos del ganado, como por ejemplo garrapatas, debido a que casi todos estos insectos utilizan las hojas de los pastos como “armazón” para esperar a sus huéspedes. El fuego, en teoría sería un elemento para reducir temporalmente las garrapatas por la eliminación del estrato herbáceo. No obstante, en el país no hay experiencias al respecto.

PLANIFICACIÓN DE UN FUEGO PRESCRIPTO

Toda planificación de una quema prescripta requiere de la formulación y respuesta de las siguientes preguntas:

¿Por qué quemar?

¿Qué quemar?

¿Dónde quemar?

¿Cuándo quemar?

¿Cómo quemar?

 

1) Equipo Necesario

El equipo básico requerido para conducir un fuego prescripto es el siguiente:

1)      Bomba de agua (capacidad mínima de 400 lts.)

2)      Equipo meteorológico de campaña

3)      Antorchas

4)      Rastrillos, guantes, botas

5)      Mochilas de 10-15 lts.

6)      Radios

7)      Equipo pesado (para preparación de calles cortafuego y supresión de las actividades)

 

2) Organización

El éxito de toda quema prescripta depende del nivel de la planificación que se realice.

En caso de no existir experiencias previas con fuegos prescriptos es aconsejable realizar pruebas de fuego sobre parcelas pequeñas (30 m x 30 m) para obtener datos orientativos.

Se deberán buscar datos meteorológicos históricos para tener una mejor idea del lugar.

Las líneas corta combustibles (mal llamadas cortafuegos) deben ser realizados con anticipación con equipo apropiado.Si la Línea estuviera en una pendiente la misma debe ser más ancha y con zonas seguras más cercanas.

En toda quema prescripta debe existir un “jefe de fuego”. Esta persona es responsable de determinar cuándo iniciar las acciones de quema, qué tipo de ignición utilizar y cuándo deben finalizar las tareas, además de distribuir y supervisar las tareas.

La responsabilidad principal del equipo de ignición es la quema en sí bajo la supervisión y dirección del jefe de fuego.

La quema prescripta se divide, normalmente, en dos etapas: a) quema de cortafuegos; y b) quema final. La quema de cortafuegos es una técnica que se utiliza bajo condiciones de baja temperatura y alta humedad, en cambio, la quema final –dependiendo de los objetivos fijados- se realiza en condiciones de baja humedad y alta temperatura.

Los cortafuegos deben construirse lo más ancho posible (15 – 30 m) con el objetivo de lograr la mayor seguridad.

Como indicativo general se puede decir que para realizar una quema de cortafuego las condiciones necesarias son:

-Temperatura del aire entre 4 a 15º C.

-Humedad relativa del aire entre 40 a 60 %.

-Velocidad del viento entre 0 – 15 km/h.
Cuando se realiza la quema final, en forma orientativa, las condiciones deberían ser:

-Temperatura del aire entre 20 – 25º C

-Humedad relativa del aire entre 25 – 40 %

-Velocidad del viento < 30 km/h.
Sin ser esto nada definitivo (hay que estudiar cada caso) se puede decir que no se debería conducir un fuego prescripto cuando se den una o más de las siguientes condiciones:

-Temperatura del aire mayor a 26 – 27º C.

-Humedad relativa del aire menor a 20 %.

-Velocidad del viento superior a 30 km/h

-Cambio de dirección del viento en menos de 12 hs.
TÉCNICAS DE IGNICIÓN

Las técnicas de ignición se refierenal empleo apropiado de los tipos básico de fuego, para inducirlo a un comportamiento determinado.Dentro de los modelos más comunes se pueden nombrar los siguientes:

1)      Fuego Frontal: Este fuego avanza a favor del vientoo pendiente, con él obtenemos la mayor intensidad para una situación ambiental determinada; es un fuego rápido e intenso. Es el tipo de fuego a emplear en muchas quemas prescriptas. Como orientativo, para eliminar pasto seco y muerto en una pastura natural (minimizando daños a las plantas) se debe trabajar con temperaturas (T) menores a 20º C y humedad relativa (HR) mayor a 50%. El fuego tiene una alta velocidad de propagación con valores elevados de intensidad y baja severidad.

 

2)      Fuego en Retroceso: Este fuego avanza en sentido contrario a la dirección del viento. Con este tipo de fuegos se trabaja con llamas de menor longitud. Como este fuego avanza en forma lenta –se estima en 1m por minuto, independientemente de la velocidad del viento- es recomendable trabajar en bloques de 100 m x 300 m, que se pueden encender a un mismo tiempo o si la quema es muy demorada se pueden ir haciendo “paradas” ante la amenaza de cambios de tiempo.Se tiene mayor control sobre el comportamiento del fuego.  Al contrario de la técnica anterior, este fuego permanece por mayor tiempo sobre la superficie incrementando su severidad.

 

3)      Fuego en Anillo o Fuego Central: Estas dos técnicas de fuego son muy similares. El fuego en anillo consiste en encender toda la periferia del área a quemar; en la técnica de fuego central se enciende, primero, el centro del área a quemar y posteriormente toda la periferia, el sentido de fuego central es que el fuego del centro actúe como “chimenea”. En ambos casos el efecto que se busca es que el fuego converja hacia el centro del área a quemar. Para el empleo de estas técnicas de ignición se busca una atmósfera calma o de vientos leves y/o variables, bajo cualquier condición de T y HR, siempre que las mismas están dentro de la prescripción. Se requiere de topografía plana y el área debe ser pequeña (menos de 40 has.).El peligro con esta técnica es la posibilidad de desarrollo de una potente corriente convectiva y posibles focos secundarios fuera del área a tratar por propagación de pequeñas partículas inflamadas.

 

4)      Fuego en Puntos: Se encienden “focos” de fuego separados entre sí por cierta distancia que al irse expandiendo cubrirán toda la superficie. El objetivo de esta técnica es crear fuegos con intensidad intermedia entre los fuegos en retroceso y los frontales, evitando la formación de un frente continuo. El distanciamiento recomendado, según el tipo de vegetación y el objetivo de la quema, está entre 40 a 80 m; se debe trabajar con una HR de 30 a 50% y una T de 10 a 15º c.

 

5)      Fuego en Franjas: Para lograr este tipo de fuego se deben encender franjas o “fajas” de fuego de ancho variable, en forma sincronizada y gradual, tratando de manejar la intensidad con el ancho de la faja. Esta técnica es ideal para quemar los cortafuegos y puede aplicarse, casi, con cualquier condición meteorológica; solo se debe considerar que la dirección del viento sea perpendicular al avance de las antorchas. Se debe tener en cuenta que cuando los dos frentes de fuego convergen, pueden producirse situaciones peligrosas y/o daños a los fustes de los árboles.Es común en esta técnica de ignición observar remolinos de fuego (centro de baja presión). Se debe tener cuidado para que los mismos no dispersen fuego fuera del área a tratar.

6)      Fuego Central y/o en Flancos: Para lograr establecer este tipo de fuego se deben encender líneas o “fajas” en forma paralela a la dirección del viento. También así, se logra una intensidad de fuego intermedia entre el fuego frontal y el fuego en retroceso. Para poder aplicar esta técnica con éxito es necesario poseer bastantes conocimientos prácticos de comportamiento del fuego.

 

CONSEJOS ÚTILES

*Cuando planifique la quema prescripta procure obtener la mayor cantidad de información posible, respecto al tipo de combustible presente, topografía y condiciones ambientales reinantes.

*Buscar información meteorológica de fuentes confiables (INTA, SMN, Universidades, Aeropuertos, etc.) con el objetivo de tener una buena aproximación sobre las condiciones dominantes en cada época del año.

*Debe procurar buena información meteorológica en los días que tenga planificado quemar (pronóstico extendido).

* Es esencial dejar que el clima “queme” por uno y no tratar de forzar situaciones extremas.

*Trabajar con mucha serenidad, ir quemando y observando el comportamiento del fuego

* Estar constantemente observando el clima local

* Siempre quemar una superficie dentro del tiempo establecido de ventana de operación

* Cumplir con el protocolo de seguridad en incendios forestales (LACES en su sigla en inglés) antes de iniciar la quema (Observador, Puntos de Anclaje, Comunicación, Ruta de escape y Zonas de seguridad)

Los fuegos prescriptos deben ser parte integral del manejo de un establecimiento ganadero, si es que las circunstancias así lo recomiendan. Quemar por quemar, sin orden ni objetivos claros es muy negativo y es una de las causas del desprestigio del fuego como herramienta.

El éxito de un fuego prescripto está ligado directamente a un conocimiento profundo del mismo y su dinámica

 

[1] Ing. Forestal, M.Sc., Dr. INTA EEA Santa Cruz

[1] Lic. Gestion Ambiental, Mgtr Gestión de Fuego de Montes. Serv. Nac. Manejo del Fuego. Min. Amb. y Des. Sostenible de la Nación

[1] BISWELL, H.H. Giant Sequoia Fire Ecology. California:University Extension Course.University of California.

 

 

Este artículo forma parte del espacio mensual de la REDFOR.ar, en ArgentinaForestal.com, que busca divulgar y generar debate sobre la problemática forestal del país. Las opiniones pertenecen a los autores.

 

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