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Carbono y foresto-industria: la nueva frontera de valor para el sector de empresario de celulosa y papel 

El crecimiento sostenido de la economía global ha impulsado una demanda sin precedentes de energía, bienes e infraestructura. Este proceso, que se enfoca a mejorar la calidad de vida, también intensificó la presión sobre el clima. En este escenario, el mercado de carbono emerge como un instrumento central que comienza a redefinir el valor estratégico de la cadena forestal.

 

Fuente: AFCP 

 

BUENOS AIRES (30/4/2026).- El cambio climático no es resultado de una única actividad, sino de la acumulación de decisiones a lo largo del tiempo. Hoy, la evidencia científica es contundente: las emisiones humanas de gases de efecto invernadero son la principal causa del calentamiento global.

Según Climate Action Tracker, la temperatura media del planeta ya supera en aproximadamente 1,3 °C los niveles preindustriales.

Frente a este desafío, la comunidad internacional dio un paso clave con el Acuerdo de París, que propone limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C. Sin embargo, las políticas actuales aún resultan insuficientes y podrían llevar a un aumento cercano a 2,6 °C, lo que refuerza la necesidad de acelerar acciones.

Reducir emisiones es más eficiente que capturarlas, pero no todos los sectores pueden descarbonizarse fácilmente. Aquí cobran relevancia las soluciones basadas en la naturaleza, como la reforestación y la conservación de bosques, que permiten absorber CO₂ de manera efectiva.

En este campo, los proyectos forestales se destacan por su impacto positivo tanto en el clima como en la biodiversidad.

En este contexto surge el mercado de carbono: un sistema que asigna valor económico a la reducción o captura de emisiones.

Puede funcionar de manera voluntaria, impulsado por empresas que buscan compensar su huella ambiental, o regulada, mediante impuestos o sistemas de comercio de emisiones.

Los créditos de carbono —cada uno equivalente a una tonelada de CO₂ evitado o capturado— encuentran en los proyectos forestales una de sus fuentes más valoradas. Países con gran cobertura forestal, como Brasil, lideran este desarrollo: ya cuentan con millones de hectáreas en proyectos activos o en desarrollo, aunque aún enfrentan desafíos como la validación técnica y la escalabilidad.

Para la industria de celulosa y papel, este escenario abre una oportunidad estratégica. Tradicionalmente orientada a maximizar la productividad forestal, hoy comienza a integrar la captura de carbono como una dimensión adicional de valor. Empresas como Suzano y Klabin ya avanzan en esta convergencia.

Un caso emblemático es el proyecto ARR Horizonte, desarrollado en Brasil, que combina reforestación a gran escala con producción sostenible. Este tipo de iniciativas demuestra que es posible generar créditos de carbono sin resignar productividad industrial, desafiando la idea de que la acción climática limita la actividad económica.

Más allá de la compensación, el mercado de carbono comienza a consolidarse como una nueva clase de activos estratégicos. Para el sector papelero, esto implica ampliar su propuesta de valor: no solo producir materiales renovables, sino también capturar y almacenar carbono, extendiendo su contribución ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida de sus productos.

En un mundo que avanza hacia economías bajas en carbono, la forestoindustria tiene la oportunidad de posicionarse como un actor clave de la transición. Capitalizar esta ventaja dependerá de su capacidad para integrar innovación, sostenibilidad y visión de largo plazo.

 

Fuentes:

Fastmarkets (análisis de mercados de carbono forestal)
Climate Action Tracker
Acuerdo de París
Gabriel Reis – Newspulpaper by ABTCP

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