Oportunidades y modelos de negocios basados en la naturaleza, bosques, inversiones privadas y Fondo Verde del Clima de las Naciones Unidas

Por Liliana Ortega, abogada ambiental y directora de la consultora Quantum Diamonds (*)

 

ARGENTINA (6/11/2020).- Los cambios generados por el COVID 16 y su relación directa con el Cambio Climático y la destrucción de los ecosistemas terrestres, implicó un cambio radical en la escala de prioridades humanas, incluyendo un mayor enfoque para inversiones privadas basadas en la naturaleza.

La abogada ambientalista Liliana Ortega, en una columna especial para ArgentinaForestal.com compartió su punto de vista sobre la realidad de la financiación climática del país y los desafíos que enfrentan el Bosque Atlántico de Argentina y el sector privado forestal, para pasar de las actividades extractivas hacia actividades regenerativas.

¿Es posible convertir a la generación y comercialización de carbono forestal en una actividad económica capaz de aportar al PBI de Argentina?. Quizá lo más transcendente en relación al carbono y a los mercados de carbono tanto de cumplimiento como voluntarios es la magnitud de los recursos que se necesitan; incluso haciendo únicamente foco en los bosques. Hablamos de decenas de millones de dólares anuales.

Los bosques están directamente relacionados a las actividades económicas, y no hablamos solo de empresas forestales, sino también de pequeños productores rurales, de comunidades originarias, como el Pueblo Mbya Guaraní. Por esta razón, la flexibilización en la financiación climática es fundamental si realmente tenemos voluntad de salvar bosques, de regenerar bosques y preservar la biodiversidad.

A través de la consultoría Quantum Diamonds somos miembro del PCCB-Network (Paris Commeette on Capacity Building por sus siglas en inglés), una red voluntaria global creada en el marco de la Secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático que tiene por objetivo unir actores públicos y privados a nivel global en la construcción de capacidades tendientes a lograr el pleno cumplimiento del acuerdo de París.

El PCCB-Network trabaja desde cuatro ejes de acción: la coordinación en la construcción de capacidades dentro y fuera de la Convención de Cambio Climático de las Naciones Unidas; la identificación de vacíos en la construcción de capacidades relacionadas a cambio climático, concientización y comunicación, y en la identificación de deficiencias o problemas transversales relacionados al clima.

El PCCB-Network y sus ejes de trabajo

El PCCB-Network es una plataforma global formada por gobiernos de países desarrollados, empresas multinacionales, fondos financieros, empresas de consultoría; por todos aquellos actores de cualquier punto del planeta con interés en avanzar más rápido en la construcción de capacidades relacionadas al Cambio Climático.

Nuestro foco de trabajo, en la consultoría, se centra en dos ejes: valoración de las reducciones de emisiones de CO2 generadas en bosques en extinción de manera especial dentro de las NDC de los países (este es un trabajo más global porque hay diez bosques amenazados con extinción a nivel global). Y en la Argentina, nuestro foco tiene que ver con construir capacidades que garanticen transparencia en los procesos de participación del sector privado en el mecanismo REDD+ y sobre todo en el acceso a los mercados de manera clara, rápida y transparente.

Según las Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional o NDC (National Determionated Contributions, por sus siglas en inglés) son el eje central del Acuerdo de París para el cumplimiento de logros globales de mantenimiento del aumento de la temperatura planetaria.

Establecidas en el Artículo 2 del Acuerdo de París, las NDC representan los esfuerzos que hace cada país para reducir las emisiones nacionales, adaptarse al cambio climático e implementar medidas de mitigación.

Las NDC funcionan sobre la base de que el país hace esfuerzos para reducir emisiones y ese logro lo cuenta como el aporte que el país hace a la convención marco de naciones Unidas para el cambio climático. Por ejemplo, en la actualidad el país está preparando un pedido de subsidio global al Fondo Verde por 500 millones de dólares, que en realidad el promedio de financiación del Fondo Verde son USD 70 millones por país, sobre la base de haber evitado la deforestación durante el 2014-2016. Esos recursos los recibirá el gobierno nacional y los distribuirá en programas y proyectos en todos los bosques de la Argentina,

Bosques amenazados y su relación con las NDC de Argentina

Nuestro enfoque parte de la gravedad y el altísimo riesgo de desaparecer al que están sometidos 10 bosques del planeta por efectos del Cambio Climático. Hacerlos jugar dentro de las reglas generales de financiación climática es extremadamente injusto. Son bosques que perdieron casi toda su superficie, están degradados, fragmentados y sus ecosistemas están frágiles.

Por ejemplo, la Argentina tiene un fragmento de bosque amenazado con extinción: el Bosque Atlántico, nuestra Selva Misionera y todos sabemos el alarmante estado en el que esta. Todas las conectividades entre masas boscosas se perdieron, ya no están los corredores para los animales, la degradación forestal se centro en determinadas especies y una vez que fueron sacadas el estrato medio del bosque fue poblado por una tacuarita que impide que la luz del sol llegue a los renovales, entonces, tenemos en muchísima superficie un colchón de tacuaras, que quizá desde una imagen satelital se ve como bosque, pero que en realidad es un tacuaral.

Miremos el ejemplo de los incendios de los bosques de Australia este 2020, en menos de un mes se estima que se perdieron casi 10 millones de hectáreas de bosques y se emitieron 250 millones de toneladas de CO2. Es decir, se generó una masa de aire caliente no contemplada que obviamente contribuyó a empeorar las condiciones climáticas del planeta, además del irreparable daño a la biodiversidad.

¿Qué pasaría si aumenta la temperatura de manera desmedida y esa tacuarita que pobló la selva se secara y generara condiciones para incendios forestales masivos?. Nuestro riesgo es muy alto porque la quema de 1 millón de hectáreas podría extinguir el Bosque Atlántico en la Argentina.

Desde esta perspectiva, nuestro planteo es que los bosques en proceso de extinción necesitan tener prioridad de financiación, que puedan operar dentro de los mercados privados de Carbono con el aval del Estado. Es decir, que el Estado contabilice los créditos de Carbono pero que reconozca el derecho de los dueños de bosques, incluidos pequeños productores y comunidades originarias que podrían comercializar esos créditos. Incluso que avale la transferencia de la titularidad de esas emisiones como una manera de dar a esos créditos mayor valoración en los Mercados de Carbono.

Los bosques en proceso de extinción no pueden hacer un gran aporte a las contribuciones, a las NDC de los países porque al estar tan fragmentados y degradados no tienen tanto carbono.

La Selva Misionera, por ejemplo, no puede realizar un gran aporte al país en términos de reducciones de emisiones. Y eso está visto en que el pedido de subsidio al Fondo Verde, en el que se prioriza a los bosques chaqueño y patagónico. Por lo tanto, nuestro foco es avanzar hacia el mercado voluntario o hacia mercados sectoriales de cumplimiento con todos los avales del Estado.

Esto es posible si hay voluntad política y visión de país desde un enfoque próspero y centrado en preservar el capital natural del país.

De hecho, a diferencia del Protocolo de Kioto que establecía un solo mercado mundial el Acuerdo de París, incluyó un modelo más descentralizado de mercado. El Artículo 6 del Acuerdo de París contempla mecanismos basados en el mercado y no basados en el mercado.

El tema es que hay que generar una dinámica dentro de los países que genere condiciones para radicar inversiones privadas relacionadas al clima y para que los emprendedores de clima podamos avanzar rápido.

 

Experiencias locales

Por ejemplo, desde el 2017 con un grupo de empresas forestales de Misiones realizamos presentaciones al Gobierno de Argentina solicitando que las reducciones de emisiones que se generan en toda la provincia -de forma pública o privada- cuenten con este beneficio, hasta tanto el país consiga los recursos para financiar. Sin embargo, terminando el 2020 seguimos en el mismo lugar.

Y esta es la base para nuestro segundo enfoque de trabajo en el marco del PCCB-Network, construir capacidades para lograr procesos transparentes y claros. Si el Estado no tiene el dinero para pagar por reducciones de emisiones, tienen que apoyar al sector privado para el comercio de emisiones. Y más aún cuando hablamos de un bosque que desaparece día a día.

Este mismo planteo estamos haciendo en el marco del REDFORar, la plataforma de consulta del Ministerio de Ambiente de Argentina, para demostrar procesos de participación social para el pedido de subsidio al Fondo Verde. En ese espacio hay un titánico trabajo, que quiero destacar, que llevan adelante Ana Maria Lupi y Pablo Villagra, los coordinadores de tomar todas las propuestas de los actores relacionados a los bosques y lo plasman en un documento participativo.

En el REDFORar estamos pidiendo prioridad y tratamiento diferencial para todas las iniciativas REDD+ y IFM que se desarrollen en Misiones y que dentro del sistema de salvaguardas del país que se especifique cuál es la vía de reclamo por la cual los emprendedores que vamos más rápido que el Estado podemos accionar ante el silencio o inercia para otorgar avales requeridos por el Fondo Verde o los mercados voluntarios de carbono.

 

Perspectivas de corto y mediano plazo

En este contexto, hay un futuro promisorio, veo en el sector privado la gran clave de transformación de las finanzas de Clima y de la preservación de los bosques amenazados con la extinción. Cada vez hay más conciencia, más luz sobre el tema y más espacios globales desde donde accionar en la construcción de transparencia y seguridad jurídica en los procesos relacionados a los mecanismos globales de clima. Y también hay cada vez más líderes globales preocupados y en acción.

Me gustaría compartir una frase del Papa Francisco para cerrar con esta reflexión: “Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales. Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho”. (Laudato Si)

 

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