Cambio Climático: Naciones Unidas advierte que los desastres naturales aumentaron un 80 % en el siglo XXI, sin incluir aún los impactos por epidemia o pandemia

El mundo sufrió 6.681 desastres naturales relacionados con el clima en las dos primeras décadas del Siglo XXI, un aumento del 80 por ciento con respecto a los 3.656 registrados en los últimos 20 años del siglo XX, desvela un estudio de la Organización de Naciones Unidas (ONU). En contraste, entre 1980 y 1999 las catástrofes naturales, que no incluyen epidemias o pandemias, causaron la muerte de 1,19 millones de personas y afectaron a 3,250 millones. El informe de la ONU fue publicado con motivo del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres el 13 de octubre, titulado “El costo humano de los desastres: una visión general de los últimos 20 años (2000-2019)”.

 

Fuente: Con información de ONU  y  EFE

GINEBRA (11/10/2020).- El mundo sufrió 6,681 desastres naturales relacionados con el clima en las dos primeras décadas del siglo XXI, un aumento del 80 por ciento con respecto a los 3,656 registrados en los últimos 20 años del siglo XX, desvela hoy un estudio de la ONU que muestra una vez más los negativos efectos del cambio climático.

La investigación, elaborada por la Oficina de la ONU la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), muestra que entre 2000 y 2019 murieron 1,23 millones de personas en desastres naturales (incluyendo los de origen climático y los geológicos, tales como terremotos), que afectaron a 4,200 millones de personas.

En contraste, entre 1980 y 1999 las catástrofes naturales, que no incluyen epidemias o pandemias, causaron la muerte de 1,19 millones de personas y afectaron a 3,250 millones.

PÉRDIDAS EQUIVALENTES AL PIB ANUAL DE FRANCIA

Las pérdidas económicas derivadas de estos desastres ascendieron a 2,97 billones de dólares en las primeras dos décadas del siglo XXI, en comparación con 1,63 billones en el periodo anterior, aunque la ONU reconoce dificultad para calcular estas cifras especialmente en desastres naturales ocurridos en países en desarrollo.

Mami Mizutori, representante Especial del Secretario General de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres, dijo: “Somos deliberadamente destructivos. Esa es la única conclusión a la que se puede llegar al revisar los desastres ocurridos en los últimos veinte años. COVID-19 no es más que la prueba más reciente de que los líderes políticos y empresariales aún no se han sintonizado con el mundo que los rodea.

“Se están salvando más vidas, pero más gente está resultando afectada por la creciente emergencia climática”, concluyó al presentar el estudio la representante especial de Naciones Unidas para prevención de desastres, Mami Mizutori.

“Las agencias de gestión de desastres, los departamentos de protección civil, los cuerpos de bomberos, las autoridades de salud pública, la Cruz Roja y la Media Luna Roja y muchas ONG están librando una batalla cuesta arriba contra una marea cada vez mayor de fenómenos meteorológicos extremos. Se están salvando más vidas, pero más personas se ven afectadas por la creciente emergencia climática. El riesgo de desastres se está volviendo sistémico con un evento que se superpone e influye en otro de maneras que están poniendo a prueba nuestra capacidad de recuperación hasta el límite. Las probabilidades están en nuestra contra cuando no actuamos sobre la base de la ciencia y las alertas tempranas para invertir en la prevención, la adaptación al cambio climático y la reducción del riesgo de desastres”, explicó la funcionaria.

 

Una buena gobernanza del riesgo de desastres depende del liderazgo político y del cumplimiento de las promesas hechas cuando se adoptaron el Acuerdo de París y el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres hace cinco años”, remarcó.

 

El informe es un recordatorio para los Estados miembros de la ONU de su compromiso de fortalecer la gobernanza del riesgo de desastres y de contar con estrategias nacionales y locales para la reducción del riesgo de desastres para 2020. Este es un objetivo clave del plan mundial para reducir las pérdidas por desastres, el Marco de Sendai. para la Reducción del Riesgo de Desastres, que fue adoptado en una Conferencia Mundial en 2015. Hasta el momento, 93 países han implementado estrategias nacionales , señalo en el informe la delegada de la ONU.

El profesor Debarati Guha-Sapir, del Centro de Investigación sobre Epidemiología de Desastres, Universidad de Lovaina, Bélgica, dijo: “Este informe cubre los primeros veinte años de este siglo y no incluye peligros biológicos como el COVID-19, pero destaca claramente el nivel del sufrimiento humano y las pérdidas económicas que resultan de la falta de adaptación al cambio climático y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Si este nivel de crecimiento de los fenómenos meteorológicos extremos continúa durante los próximos veinte años, el futuro de la humanidad parece muy sombrío.

 

“Tendremos que vivir con las consecuencias de los niveles actuales de cambio climático durante mucho tiempo y hay muchas medidas prácticas que se pueden tomar para reducir la carga de las pérdidas por desastres, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos que carecen de recursos y están más expuestos a pérdidas económicas en una escala que socava sus esfuerzos por erradicar la pobreza y proporcionar servicios sociales de buena calidad, incluida la salud y la educación “.

 

El riesgo de catástrofe se ha convertido en algo sistémico, con unos desastres influyendo en otros de forma que nuestra resistencia está siendo llevada al límite”, subrayó.

El informe saca a relucir, por ejemplo, que las sequías han aumentado un 29 por ciento en el periodo 2000-2019 con respecto a 1980-1999, de 263 a 338, pero el crecimiento ha sido aún más llamativo en los fenómenos climáticos extremos (olas de calor y de frío), que pasaron de 130 a 432, un aumento del 232 por cien.

En esas olas murieron al menos 165.000 personas, aunque la experta Debarati Guha-Sapir, quien presentó el estudio, subrayó que muchas muertes en países pobres quizá no se reportaron, ya que la mayoría de esos datos se obtuvieron de hospitales en Europa.

La profesora del Centro de Investigación sobre Epidemiología de Desastres en la Universidad Católica de Lovaina también señaló que más de un 90 por ciento de esas muertes se produjeron en olas de calor, con una tasa de mortalidad mucho mayor que las de frío.

Guha-Sapir recordó que esas olas de calor aumenten en frecuencia y podrían afectar a un tercio de la población mundial si la temperatura media en este siglo aumenta dos grados, como advierten los informes sobre la lucha contra el calentamiento global.

LAS INUNDACIONES AFECTAN A MÁS GENTE, LOS TERREMOTOS MATAN MÁS

En lo que va de siglo, las inundaciones son los eventos que afectaron a más personas (1.650 millones), seguidos de las sequías (1.430 millones) y las tormentas (727 millones), por sólo 118 millones en terremotos.

La clasificación varía completamente si se atiende a la mortalidad de estas catástrofes, siendo los seísmos los que más personas mataron en el siglo XXI (721.000, un 58 por ciento del total), seguidos de lejos por los fallecidos en tormentas (199.000), los 165.000 en olas de clima extremo, y 104.000 en inundaciones.

Por regiones, Asia fue la que sufrió más desastres naturales entre 2000 y 2019 (3.068), seguida de América (1.756) y África (1.192).

En la lista de países, China fue el más golpeado. con 577 eventos catastróficos entre 2000 y 2019, y le siguieron EEUU (467), India (321), Filipinas (304) e Indonesia (278).

Guha-Sapir destacó que ocho de los 10 países en los que las pérdidas por estas catástrofes fueron mayores en relación con su producto interior bruto fueron pequeñas naciones insulares, también las más amenazadas por el calentamiento global.

La peor catástrofe natural del siglo en cuanto a víctimas mortales fue el tsunami en el Océano Índico de 2004, que causó 226.400 muertos, seguido del terremoto de Haití de 2010 (222.000) y el ciclón Nargis que en 2008 mató a unas 138.000 personas en Birmania (Myanmar).

 

En Europa, la ola de calor de 2003 causó más de 72.000 decesos, y la de 2010 en Rusia mató a 55.000 personas, por lo que también se sitúan en destacado lugar en la lista de peores catástrofes de este siglo.

El estudio indica que 2004, 2008 y 2010 fueron los años más golpeados por este tipo de desastres, con más de 200.000 muertes en cada uno de ellos, cuando la media del siglo ha sido de 60.000 y en la última década ningún año rebasó los 35.000.

También muestra que desde 2010 no se ha producido ningún megaevento catastrófico (con más de 100.000 muertos) como los que sí hubo en los tres años mencionados.

Aunque la investigación no cubre las epidemias y pandemias ocurridas en las últimas décadas, que también han ido en aumento, Mizutori subrayó que la COVID-19 “ha servido para concienciar a la población sobre el riesgo que nos rodea”.

“Esta pandemia es terrible, pero la emergencia climática puede ser incluso peor, por lo que esto nos puede servir de aviso de cara al futuro”, aseguró, y añadió que la COVID-19 “ha mostrado que muchos países tienen buenos planes de prevención pero no invierten lo suficiente en ellos”.

 

El informe “El costo humano de los desastres 2000-2019” también registra aumentos importantes en otras categorías, como sequías, incendios forestales y eventos de temperaturas extremas. También ha habido un aumento en los eventos geofísicos, incluidos terremotos y tsunamis, que han matado a más personas que cualquiera de los otros peligros naturales que se analizan en este informe.

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