Cinco días en Yabotí: Sergio Moya compartió sus nuevas experiencias recorriendo la reserva de biosfera única en biodiversidad en el norte de la Argentina

Es fotógrafo de naturaleza y un apasionado de la observación de aves. Recientemente realizó una producción audiovisual con una  experiencia diferente: recorrió 67 kilómetros caminando durante cuatro días, ingresando por senderos y trillos de la selva misionera en la Reserva de Biosfera Yabotí. Se apostó en determinados sitios para filmar paisajes increíbles, sus ecosistemas –una de las últimas grandes extensiones del Bosque Atlántico que queda en el extremo de la provincia argentina- y sus diversos ambientes con flora y fauna única en el planeta. La “escenografía” majestuosa en sus diversos verdes  fue la naturaleza “tal cual es”, explica Sergio Moya, cuyo objetivo es lograr que todos quieran conocer el área natural.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

 

MISIONES (20/9/2020).- La reserva de Biosfera Yabotí  (significa tortuga en español) es una de las áreas naturales protegidas más extensas de Misiones, abarca una superficie de 253 mil hectáreas, compartida entre los departamentos de San Pedro y Guaraní, en la zona centro-este de la provincia. Está rodeada de cursos de agua, como el Río Uruguay o los arroyos Pepirí o Yabotí. Bajo la categoría de reserva de Usos Múltiples – lo que quiere decir que tiene un régimen legal determinado con permisos de aprovechamiento y actividades de bajo impacto- sus áreas están registradas bajo propiedades privadas o dentro del sistema de parques provinciales en buen estado de conservación del ecosistema del Bosque Atlántico o Selva Paranaense.

Sergio Moya recorre desde hace varios años cada rinconcito de ella y quiso  “despertar” este interés en otras personas, en otras cientos y miles de personas. Con un proyecto audiovisual promueve a que los propios misioneros realicen  turismo de proximidad pospandemia y no se pierdan de  conocer  la vistas increíbles que regala Yabotí, como también busca con esta propuesta de “vivir” cinco días en contacto con la naturaleza, una manera diferente de mostrar al  mundo la biodiversidad que alberga la Selva Misionera o Selva Paranaense.

 

“Yabotí está viva, está en nuestra provincia resguardando una identidad cultural e histórica única, como lo son sus pobladores y comunidades indígenas, custodiando su biodiversidad tan amenazada. Creo que todos debieran conocerla, y eso motivó a que compartir este recorrido”, explicó el fotógrafo naturalista Sergio Moya

Misiones tiene aún áreas de selva vírgenes en esta extensa reserva de biosfera, en propiedades privadas como las 10 mil hectáreas bajo protección estricta de la Reserva Natural Cultural de la empresa Papel Misionero. En otra categoría, se encuentra la reserva natural Guaraní, propiedad de la UNaM donde desde la Facultad de Ciencias Forestales realizan investigaciones y prácticas de planes de manejo; o el Parque Provincial Esmeralda,  en el corazón de Yabotí,  lindante al Parque Provincial Moconá. Aunque hay diversas reservas privadas o refugios de vida silvestre con estructura para recibir visitantes y desarrollar el ecoturismo.

En la reserva de biosfera hay mucho por conocer y, más aún, por hacer para el desarrollo sostenible del área. En esta oportunidad,  la historia que quedó reflejada en una producción audiovisual de calidad internacional llega de la mano del profesional y ambientalista, que decidió adentrarse cinco días en la reserva de biosfera, donde su objetivo era solo caminar para disfrutar el ambiente y entrar en contacto con la naturaleza. Fue solo, cargando su equipo audiovisual y lo mínimo e indispensable para concretar su expedición, descansar de la civilización y contactarse con la más pura naturaleza.

“Yabotí es algo que está en Misiones y muy cerca de algunas localidades, muchos pueden ir todos los días. Incluso hay expediciones, lodges, cabañas y un montón de recursos turísticos disponibles para que todos la disfruten de manera sustentable. El problema es que muchísima gente, incluso misioneros, no conocen aún qué es la Reserva de Biosfera, o qué es la selva incluso en su real dimensión, qué hay adentro, sus especies de árboles, aves o fauna, la importancia de los arroyos, y un montón de cosas increíbles que de conocerlas, los convertirían en fieles defensores y orgullosos de la selva. Por eso, elegí en este caso particular, compartir cinco capítulos de “Episodios Yabotí”, ya que no tengo dudas que se trata del el tesoro más importante que tenemos los misioneros y hay que darlo a conocer”, remarcó Moya.

Muchos de quienes ven los videos que comparte a través de sus redes sociales le preguntan cómo llegar a esos lugares, como si fueran inaccesibles o peligrosos. “La verdad es que no, solo necesitan tomar una excursión con un buen guía que les muestre las aves, los insectos, los árboles y así disfrutar de todo lo que nos puede ofrecer la selva de Misiones, tanto en biosfera como en áreas naturales protegidas de acceso público”, recomienda el “influencer” ambiental.

Claro que, para su recorrida, trazó antes una estrategia de ruta del viaje, ya que tiene excelente relación con varios guardaparques que le asesoraron sobre aspectos que se tienen que tener en cuenta antes de adentrarse a un área natural protegida, y sitios de interés que no se podía perder de especies de flora del lugar. “Los conocimientos de la Selva Misionera que tienen los guardaparques son invaluables, y siempre están disponibles para compartir datos interesantes sobre los lugares. En particular, en estos videos que hice de Yabotí estuve solo, pero ya lo había recorrido antes para tener idea de distancias o algunos puntos específicos; pero lo demás surge en el momento pues quien entra a la selva está sujeto a la suerte y eso es hermoso. Siempre trato de que los registros sean lo más natural posible. No uso recursos para “llamar” a las aves, no voy a comederos ni nada por el estilo. Por lo tanto, hay veces en donde no se ve nada y otras veces donde ocurren cosas increíbles o encuentro lugares fantásticos”, explicó Moya en la entrevista con ArgentinaForestal.com.

 

De niño explorador a conservacionista

Sergio tiene 33 años, es oriundo de Jujuy, aunque toda su vida la vivió sobre la tierra colorada, desde pequeño. En la actualidad reside en la Leandro N.Alem. Su conexión con la naturaleza nació desde su infancia a partir de la curiosidad que le generaba observar y preguntarse sobre aves que veía en su casa, cuando se radicaron con su familiar en Misiones.  “¿Qué ave es esa?¿por qué los carpinteros cierran tanto las alas cuando vuelan?”, eran sus interrogantes. No le era sencillo encontrar respuestas, no tenía disponible libros o personas conocidas que sepan de aves locales.

“La verdad es que era realmente difícil encontrar respuestas, así que tenía que recurrir a documentales o materiales sobre aves de otros países e intentar adivinar las respuestas. Esa curiosidad me empujó a que empiece después con la fotografía. Primero con un celular, después con una compacta, y finalmente con una réflex, ya que me interesada capturar la imagen de las aves que veía para mostrarlas a los que saben y preguntar qué especie era. Desde entonces la fotografía se convirtió en la mejor y más hermosa excusa que encontré para irme a la selva a disfrutar la maravillosa naturaleza que tenemos alrededor”, sostuvo Moya.

En la actualidad, las fotos o videos del profesional que realiza durante sus recorridos son utilizados para diversos proyectos de educación ambiental, proyectos científicos, documentales, libros, etcétera. “Eso me permite dedicarme laboralmente a esto, ya sea con el propio material audiovisual, como también con el dictado de cursos, guiados especializados, y cosas similares”, explica Moya.

Además, es docente universitario en la Facultad de Ingeniería de Oberá de la UNaM, de la cual egresó como Ingeniero en Electrónica. “Después de realizar un doctorado en la Universidad Nacional de Mar del Plata, en la actualidad puedo dedicarme a tareas de investigación en un área que creamos en la FIO vinculada al desarrollo de tecnología para la protección de la selva, como sistemas para detectar caza furtiva, relevamiento de flora aérea, entre otros temas muy interesantes que innovamos en conjunto con institutos e investigadores del área biológica de la provincia”, detalló el profesional.

De esta forma, fue consolidando su formación académica, con la investigación y la conservación, que ayudado con las nuevas tecnologías se ha convertido en un influencer positivo a través de los mensajes que comparte con sus seguidores en redes sociales, en defensa permanente de la selva misionera. “La curiosidad por la naturaleza siempre estuvo en mi interior, y creo que está dentro de todos nosotros. Con los años esa curiosidad me llevó a entrar a la selva, cada vez más y más, entré en contacto con un montón de cosas increíbles, animales, ambientes, agua, bosques. Eso en el tiempo hizo crecer una conexión natural con la selva. El respeto viene después, cuando uno está frente a un árbol de miles de años, o camina bajo un bosque de helechos arborescentes. La verdad es que son tantas sensaciones increíbles que el respeto y asombro me nacen solos. Y ese respeto a un árbol vivo crece más aún cuando uno se encuentra en los caminos o rutas con camiones cargados de estos imponentes árboles nativos cortados injustamente o escucha el triste sonido de una escopeta o una motosierra mientras se camina por reservas naturales”, lamentó Moya.

De igual forma, ese contraste con la conservación es lo que hace que se deba defender y dar a conocer más aún la selva con aquellos árboles que aún siguen en pie. “Por suerte aún es mucho lo que tenemos y los bosques nativos aún permite la subsistencia de especies emblemáticas que tenemos de estandarte”, precisó el profesional.

 

Episodios para compartir

De esta manera, el fotógrafo de naturaleza realizó su recorrida caminando durante 4 días los 67 kilómetros de selva adentro, con el objetivo fundamental de dar a conocer la importancia de la conservación de los ambientes naturales a todas las personas o la mayor cantidad posible. “No solo por su belleza, sino por la importancia que tiene la Reserva de Biosfera Yabotí, la fragilidad que presenta en algunas de sus partes y, principalmente, que se comprenda que su conservación es importante para nuestra vida “civilizada”, impacta en nuestra vida cotidiana”, remarcó Moya.

En el audiovisual, no se encontrarán con un especialista de flora y fauna, sino con una persona consciente del valor ambiental de la selva y comprometida con su conservación, que además comparte lo que les más gusta: la naturaleza y lo que fue aprendiendo de ella con el tiempo, y sigue aprendiendo día a día. “Los videos que hago no son, ni buscan ser, del tipo científico ni mucho menos, sino más bien destinado a todo tipo de público, que quiera simplemente disfrutar de los sonidos, colores y animales que hay por la selva de Yabotí. Por otro lado, tengo las herramientas para filmar y tratar de mostrar de la mejor manera que pueda a la Selva Misionera, y siento que si no comparto lo que veo y puedo filmar, estoy faltando a mi ética de conservación”, expresó el fotógrafo.

Para realizar su expedición, eligió senderos de la Reserva Cultural de Papel Misionero, que tiene grandes sectores de selva primaria; y en otras escenas que próximamente difundirá en sus redes sociales, serán episodios de zonas primarias de la reserva de Usos Múltiples Guaraní, que son mucho menos extensiones, pero aún hay sectores muy bien conservados.

Para el profesional, siempre vale la pena conectarse con la naturaleza en general, ya sea una selva virgen imponente, o un monte que resiste en una chacra, ya que “siempre la selva tiene energía para nosotros. Yabotí es el mayor sector continuo de Selva Paranaense o Bosque Atlántico, uno de los ecosistemas naturales más amenazados del mundo y que hace no más de 200 años ocupaba una extensión desde la costa de Brasil hasta Paraguay, tapando casi por completo todo Misiones. Ese inmenso continuo de selva permitía el movimiento migratorio de especies animales que ya no encontramos aquí, pues sus rutas fueron eliminadas y en otros casos, directamente por que se han extinto de Misiones. Así que nos queda aún selva, y realmente creo que vale la pena conocer cada rincón de la reserva de biosfera, y sobre todo cuidarla mucho”, subrayó en la entrevista.

En total, según el GPS el recorrido realizado caminando fue marcó 67 km. “Sin dudas, hubieran sido más llevaderos de no tener que cargar equipo de filmación y fotografía. Pero en esos lugares, los kilómetros pasan volando frente a uno, y apenas te das cuenta que pasas todo el día moviéndote”, indicó sin quejarse ni siquiera de las sorpresas que se presentan en áreas agrestes, ante el intenso calor durante el día, o las noches de extremo frío. Ni siquiera de los insectos que lo invadieron por alimentarse con miel en el desayuno campestre o las hormigas que lo sorprendieron invadiendo sus equipos e indumentaria personal. “Picaron un poco, pero todo es parte de vivir la naturaleza”, afirma sin perder la sonrisa en el audiovisual.

La experiencia de estar en conexión plena día y noche en la selva es magnífica. “Para mí, ese momento de estar ahí, o en cualquier lugar natural sin electricidad, luz, señal de celular y cosas así por varios días, me conecta a tierra al instante. En mi caso, siempre después del segundo día logro una desconexión completa, y recién paso a disfrutar de otra forma”, indica Moya.

En este sentido, dijo que “lo que hice con estos episodios, o lo que hago cuando voy al campo, no es más que un pedacito de la forma de vida de quienes viven en la chacra o de los propios guardaparques. Lo que pasa con la gente de la zona urbana es que se está muy desconectado de todo eso. Hemos llegado al extremo de que unos días sin señal de celular o solo de tener que bañarse con agua fría ya puede poner nervioso a mucha gente. La noche solo en la selva, afuera o dentro de una cabaña, o en carpa es otra cosa. Se requiere un poco más de práctica para disfrutarlo. Por suerte ya estoy acostumbrado y conozco los sonidos y los riesgos, y quizá una Lechuza Listada que grite cerca me haga dormir más tranquilo ahora que hace unos años, cuando hubiera pensado que era un alma en pena gritando”, comentó como anécdota de sus experiencias al ir descubriendo la selva.

“Los sonidos que se presentan son increíbles y van cambiando asombrosamente durante la noche. Desde lo precioso que cantan los atajacaminos selváticos, como puede ser el Oscuro o el Ocelado, a la cantidad de ramas que se rompen por el cruce de animales que solamente te podes imaginar porque son invisibles. Están las lechuzas, marcando sus territorios con gritos que se escuchan a cientos de metros, es un “silencio” que te deja sordo”, describió con humor.

Durante su recorrido, mostrará en el audiovisual los árboles representativos del Bosque Atlántico que se fue encontrando en el camino del recorrido programado. Enormes, altos, imponentes, centenarios. “Arboles hay muchos que impactan a la vista, pues hay sectores en Yabotí donde la selva mantiene sus estratos intactos, y podemos encontrar grapias y otras especies de árboles emergentes imponentes que solamente con drone o desde un avión se pueden apreciar bien”, explicó.

La reserva es una selva “completa” realmente hermosa de ver y conocer, no se encuentra este paisaje en todos lados. “Por supuesto que también hay ejemplares particulares muy grandes, verdaderos gigantes en pie y que se pueden encontrar por senderos, como el Timbó Gigante de la reserva de Usos Múltiples Guaraní (UNaM) que realmente impresiona al estar uno parado en su base. En cuanto a los encuentros con aves y fauna, he tenido muchos en mis salidas a campo, por suerte, una selva tan amplia puede mantener poblaciones de fauna increíbles, pero los encuentros con estos animales estando en el lugar son cosas de la suerte”, admitió el fotógrafo. “La fauna que encontré en este recorrido fue una total sorpresa, y eso es lo que más me gusta”, agregó.

Más allá de encontrarse con todos los tonos de verdes en la Reserva de Biosfera Yabotí, contar con un real estado de sanidad del ecosistema para determinadas supervivencia de las especies de flora y fauna silvestre es otro tema, que Sergio aborda en el Episodio 2 del audiovisual.

“No solamente es importante que la selva sea grande, sino que mantenga todas las características de una selva completa o muy bien conservada. Quizá lo más notorio de una selva virgen es su estratificación, es decir, que existe el piso limpio de la selva, un estrato medio, un dosel y un estrato emergente (entre otros) que posibilitan el movimiento, descanso y nidificación de diversas especies de fauna que requieren de estos recursos. Como comenté en uno de los episodios, un piso de selva limpio –s decir, que es beneficioso para presas y predadores- permite el movimiento de fauna de una manera muy distinta a un piso de selva modificado y cerrado. Otro ejemplo importante son esos árboles viejos y altos, o emergentes. Estos árboles, incluso los que ya están muertos, pueden ser el único lugar posible de nidificación de una harpía o una de las águilas grandes que habitan la selva, que necesitan de estos árboles de gran porte y muy grandes para fabricar sus plataformas nido. Especies como el Halcón Negro, entre varias otras, no pueden habitar selvas que no tengan árboles altos en donde posan para cazar a vuelo”, indicó el profesional.

Yabotí tiene además un valor internacional por su patrimonio cultural, ya que habitan en el área varias comunidades Mbya Guaraní, y es muy frecuente que se desplacen en el territorio.

“También, y lamentablemente, es frecuente escuchar motosierras y, sobre todo, disparos de armas de cazadores, quienes representan un peligro mucho mayor que encontrarse con un yaguareté o algún animal salvaje”, sostuvo Moya.

El profesional tiene varios proyectos en carpeta, principalmente porque encuentra en estos trabajos una increíble respuesta de interés de la gente e incluso de instituciones y profesionales del medio, tanto de la provincia como del país, que disfrutaron mucho y compartieron los audiovisuales publicados en sus redes.

“Esta acción que tuvo por objetivo generar conciencia, ahora también me motiva a seguir para generar este tipo de material para una difusión para todo público, de manera de poner en movimiento otros proyectos. Por ejemplo, estamos trabajando con un instituto de Misiones para generar contenido sobre los sonidos de la selva de Misiones, que podrán ser usados para estudiar la biodiversidad del lugar donde se grabó, como también de relajación y disfrute”, adelantó como una de sus iniciativas de corto plazo el profesional.

Reconocimiento internacional del Festival Latinoamericano de Naturaleza

El video que filmó el fotógrafo Sergio Moya en la selva de Misiones, titulado «Selva – La Maravilla desde el Aire» fue seleccionado recientemente como finalista de un concurso internacional de audiovisuales de naturaleza, y compitió contra trabajos de todo el mundo.

El material audiovisual compite en la final con producciones de National Geographic, entre otras instituciones internacionales y documentalistas de todo el mundo.

«En él está el monte misionero, sus Palo Rosas emergentes del norte, sus Grapias centenarias de Yabotí, el surucuá y halcón montés cantando sumergidos en la bruma característica de las mañanas húmedas de la selva que, con todo su esplendor y vida, creo que nos dejan muy bien parados a los Misioneros y Argentinos! Es increíblemente lindo saber que mi trabajo y todas las cosas lindas y feas que he pasado mientras filmaba esto terminan sumando el granito de arena para conservar nuestra maravilla selvática y, consigo, nuestro planeta» señaló el profesional a través de sus redes sociales.

Los Premios de Naturaleza es un esfuerzo conjunto para alentar y difundir la producción de documentales, fotografías, ilustraciones, entre otros, que promuevan la conciencia y el conocimiento sobre nuestra flora, fauna y nuestro medio ambiente, sin descuidar la importancia de su conservación a través de diversos medios y plataformas virtuales, tratando de abordar temas de interés mundial en tiempos de crisis.

 

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