Fernando Dalla Tea: “Lograr exportar madera con valor agregado va a ser posible a partir del desarrollo industrial local y no a partir de restricciones de exportar productos primarios”

Regulando el abastecimiento de la materia prima en un mercado sobreofertado, lo único que se logrará es afectar al productor primario, debilitar más la cadena forestal y limitar su expansión , advierte el subgerente de Operaciones de Masisa / Forestal Argentina.

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

ENTRE RÍOS (27/6/2020).- El subgerente de Operaciones de Masisa /Forestal Argentina, Fernando Dalla Tea, se hizo eco de algunos cuestionamientos que cada tanto aparecen en los medios o a través de redes sociales respecto a quienes plantean que hay que restringir las exportaciones de productos forestales primarios, es decir, rollos de madera sin valor agregado.

Cada vez que zarpa un buque desde los puertos entrerrianos hacia China, el debate se reaviva en la región.

El directivo planteó un interrogante y los respondió desde su experiencia: “¿Con restricción a exportaciones de productos forestales primarios se puede impulsar el desarrollo de la industria argentina?”, tituló el artículo que a continuación compartimos.

En conclusión, Dalla Tea sostiene que “el desarrollo de la industria forestal y de su potencial para exportar productos con valor agregado, requiere incentivos tales como financiamiento para instalación de secaderos y renovación de líneas de aserrado, centros tecnológicos y de certificación de calidad, regímenes impositivos favorables, eliminación de la competencia generada por el mercado interno informal, estimular el uso de la madera en la construcción y en las viviendas y muchas otras medidas que mejoren su competitividad”, remarcó.

Exportación de productos primarios

En los últimos días se han difundido dos notas forestales internacionales relacionadas con la restricción a las exportaciones de productos forestales primarios en otros países.

Es interesante analizarlas en función de lo que suele discutirse en el mercado interno argentino, con frecuentes críticas a la exportación de rollos basadas en el argumento del riesgo que la industria se quede sin madera o el “deseo implícito” que todos tenemos de querer exportar productos con alto valor agregado.

Una fue sobre Nueva Zelanda, donde se ha conocido en el medio de la pandemia un proyecto de ley conocido como Log Brokers Bill, promovido por su Ministro de Forestación y cuyo objetivo sería darle prioridad en la comercialización de la madera a los aserraderos locales en desmedro de la exportación.

Las Asociaciones de Productores forestales y entidades agropecuarias la consideran como un “caballo de Troya” que forzará a los dueños de los bosques a subsidiar las industrias locales al reducir sus posibilidades de exportar (https://www.fridayoffcuts.com/).

Aproximadamente el 40% de la producción forestal en NZ se consume localmente y el resto, los rollos de menor calidad, se exporta mayormente al mercado chino. Para aumentar el nivel de industrialización no sirve prohibir la exportación, lo que se requiere son incentivos para desarrollo de la industria de la construcción y mayor promoción de uso de la madera en la construcción de viviendas (http://www.laurieforestry.co.nz/Monthly-Newsletter).

Y ante todo, debe resaltarse que la industria forestal en NZ es la más desarrollada entre las de base agropecuaria del país.

La segunda nota compartida en distintos medios refiere a la prohibición de exportaciones que se impuso en Ucrania en 2017 por un período de 10 años. No produjo ningún efecto sobre la industria local y lo más negativo fue que, por violar acuerdos de libre comercio con la Unión Europea dejó de recibir ayuda financiera. Esta moratoria de 10 años fue solicitada por las Asociaciones de aserraderos y mueblistas para desarrollar la industria local. Pero en lugar de promover un mercado justo y transparente sirvió para continuar protegiendo los esquemas de corrupción ligados a los sistemas de control estatal.

https://ukraineworld.org/articles/reforms/why-ukrainian-forests-dont-benefit-ban-woodexport-interview

Países con altos niveles de desarrollo forestal, como Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Brasil y Uruguay exportan grandes volúmenes de rollos de pino y de otras especies sin afectar el abastecimiento al mercado interno.

 

Entonces debemos preguntarnos: ¿qué pasa en la Argentina?

Las exportaciones de madera en rollo desde Argentina tuvieron una primera ola registrada entre los años 1987 y 1995, llegándose a exportar 1 millón de m3/año de eucalipto pulpable para mercados europeos fundamentalmente.

En esa época, el exceso de oferta de madera en la cuenca del río Uruguay (noreste de Entre Ríos y sudeste de Corrientes) mantenía precios muy bajos y desalentaba la expansión de la superficie por forestar. La exportación de madera permitió equilibrar la oferta-demanda y mejorar la renta del productor sin por ello provocar la desaparición de aserraderos, que han crecido a lo largo de estos años tanto en número como en producción, en gran medida por la tracción que ejerce el mercado interno.

Retomando exportaciones desde 2018

Una nueva ola de exportación de rollos se inicia a fines de 2018 con el envío de pino al mercado chino. La reactivación de los puertos de Concepción del Uruguay e Ibicuy junto a la puesta en funcionamiento nuevamente del tren de cargas, línea Urquiza, ha permitido mejorar los costos logísticos y hacer rentable el negocio. La oferta proviene fundamentalmente de la cuenca del río Uruguay.

Los bosques que se están cosechando para exportar son plantaciones de pino de 15 años o más, que combinan una excelente genética con silvicultura de precisión, lo que sumado a podas y raleos permite lograr buena calidad y productividades muy superiores a otros países del mundo.

La cosecha mecanizada de 150 hectáreas permite abastecer los acopios con los tiempos requeridos, en promedio 1 barco cada 20 días.

En la operación logística, que incluye la construcción de caminos, cosecha y clasificación de rollos, carga, transporte a puerto, medición y recepción en puerto y finalmente la carga del buque, se genera una demanda sostenida de 250 personas.

La cosecha de estos bosques libera suelos para un nuevo ciclo forestal, que seguramente tendrá mayor productividad a partir de una mejor genética y silvicultura, y la consiguiente generación de nuevos empleos y dinamismo regional.

Foto: Carga de un barco en Ibicuy

¿Dejaremos por exportar rollos a la industria local sin madera?

La provincia de Corrientes tiene un stock de madera de más de 100 millones de m3 y hoy sólo aprovecha el 50% del crecimiento anual (más de 5 millones se agregan al stock anualmente).

La exportación de rollos (500.000 m3 en el año 2019) genera una enorme oportunidad de reactivación del mercado y sirve para hacer visible nuestro sector en el exterior a posibles inversores y también para abrir oportunidades de exportar otros productos de mayor valor agregado.

El aprovechamiento de estos bosques genera un gran volumen de madera aserrable fino y pulpable que abastece el mercado interno, principalmente industrias del pallet y de tableros. Y para los pocos aserraderos que exigen rollos gruesos, existen miles de hectáreas a disposición.

¿Podemos exportar con mayor valor agregado?

Hace años que varios aserraderos de Misiones exportan madera aserrada de pino, como principal destino a Estados Unidos y también a mercados del sudeste asiático. Exportar tablas sin embargo, hoy es casi imposible desde los aserraderos de la cuenca del río Uruguay. Primero, porque son pocas las industrias que procesan pino y menos aún, las que tienen cámaras de secado. No sólo debe incrementarse la capacidad de secado y la productividad de las industrias, si no también mejorar la calidad del corte de la madera para lograr standard de exportación.

Todo esto influye en el análisis y hoy es probable que los costos agregados de producción de la industria del aserrío superen el valor agregado de los productos a vender.

A la fecha, se ha logrado en la cuenca una gran mejora en la logística con la complementación de puertos y ferrocarril y en una coyuntura de crisis de mercado interno como la actual, volvemos a mirar con expectativas los mercados externos.

A futuro, seguramente podremos desarrollar otros negocios de exportación con mayor valor agregado, tanto de pino como de eucalipto (chips, pellets, tablas, etc). Lograrlo va a ser posible a partir del desarrollo industrial local y no a partir de restricciones de exportar productos primarios.

Reflexiones finales

En conclusión, el desarrollo de la industria forestal y de su potencial para exportar productos con valor agregado, requiere incentivos tales como financiamiento para instalación de secaderos y renovación de líneas de aserrado, centros tecnológicos y de certificación de calidad, regímenes impositivos favorables, eliminación de la competencia generada por el mercado interno informal, estimular el uso de la madera en la construcción y en las viviendas y muchas otras medidas que mejoren su competitividad.

Regulando el abastecimiento de la materia prima en un mercado sobreofertado, lo único que se logra es afectar al productor primario, debilitar más la cadena forestal y limitar su expansión.

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