Pidieron más esfuerzo por la biodiversidad y más conservación de áreas protegidas en toda la región de Latinoamérica y el Caribe

La conclusión salió del III Congreso de Áreas Protegidas de Latinoamérica y el Caribe de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) , del que participaron 2800 personas de 33 países. De la Argentina se contó con una nutrida presencia de organismos gubernamentales y de la sociedad civil que fomentan el fortalecimiento, creación y conexión de más áreas protegidas en el país.

Fuente: TN 

PERÚ Y ARGENTINA (15/11/2019).- Del 14 al 17 de octubre se desarrolló en Lima el III Congreso de Áreas Protegidas de Latinoamérica y el Caribe de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN). Allí cerca, 2800 personas de 33 países se reunieron para este evento, que desde hacía doce años no se celebraba en la región. Con más de 800 ponencias recibidas de todos los rincones del continente se planteó el espacio para la reflexión sobre la situación actual de las áreas protegidas y el futuro que nos espera. De la Argentina se contó con una nutrida presencia de organismos gubernamentales y de la sociedad civil que fomentan el fortalecimiento, creación y conexión de más áreas protegidas en el país.

Bajo un crudo panorama arrojado recientemente por la plataforma intergubernamental de biodiversidad y servicios ecosistémicos (IPBES en sus siglas en inglés) donde indica que hasta la fecha más de 1 millón de especies se extinguieron y cerca del 25% ya se encuentran en peligro, se reafirmó el rumbo de las áreas protegidas como una de las más eficientes estrategias de conservación de la biodiversidad y verdaderas soluciones basadas en la naturaleza.

A nivel regional, Latinoamérica y el Caribe conserva 23,6% de sus áreas terrestres y el 18,1% de su territorio marino en concordancia con las metas del convenio de diversidad biológica que sugiere al menos un 17% y un 10% respectivamente. En la Argentina a pesar de los esfuerzos, aún tenemos el gran desafío de aumentar la superficie de protección tanto continental como marina, que hasta la fecha resultan insuficiente de acuerdo a estos compromisos internacionales.

Algunas de los hechos más sobresalientes tuvieron que ver con el involucramiento de los jóvenes como sector fundamental en la generación de cambios que insisten en tomar medidas concretas y urgentes para revertir la crisis climática y de biodiversidad. Se destaca el esfuerzo regional de creación de áreas protegidas marinas; como en nuestro país que ya cuenta con 2 parques nacionales marinos, con el desafío de conseguir el financiamiento para la creación de más áreas y la inclusión de esquemas de pesca y otros usos acordes con la protección necesaria.

Se destaca la necesidad de incluir otro tipo de áreas como ser, subnacionales o privadas. También otras medidas eficaces de conservación basada en áreas (OMECs) que incluya modelos de producción acorde con la conservación y que colabore con la conexión de parques que pudieran estar aislados.

El sector indígena tuvo una fuerte presencia en este Congreso y se pronunció reivindicando sus derechos sobre los territorios ancestrales y sus prácticas en concordancia con el cuidado del planeta. El rol de las áreas protegidas como generadora de bienes y servicios ambientales incluida la dimensión espiritual que tienen estos espacios para el hombre. También se mencionó la preocupación por algunos países de la región que no demuestran un claro compromiso con la conservación ante escenarios de incendios o debilitamiento de los servicios de áreas protegidas.

“La próxima década es crucial, es la última oportunidad que tiene la humanidad para frenar el cambio irreversible de este modelo de producción, consumo y expansión”, dice la declaración de Lima al concluir este congreso. Es por eso que el compromiso es elevar la visibilidad de las áreas protegidas y buscar para el 2030, aumentar el compromiso internacional de conservación de al menos un 30% de sus territorios, tal cual lo sugiere la ciencia.

Este cambio sin duda requerirá de esfuerzos múltiples de gobiernos, ONGs y también de la ciudadanía. Así como lo indicaron los jóvenes al concluir su declaración, “no solo se trata de dejar un mundo mejor para nuestros hijos, sino mejores hijos para este mundo”.

 

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