El presidente de AMAYADAP, Enrique Bongers, consideró que la medida anunciada por Hugo Passalacqua de suspender por 12 meses el cobro anticipado de Ingresos Brutos en los controles fiscales en ruta es “un primer paso”, aunque reclamó decisiones más profundas para reactivar la actividad.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
Fuente: Misiones Online
MISIONES (4/5/2026).- La decisión del Gobierno de Misiones de suspender por 12 meses el cobro anticipado de Ingresos Brutos en los controles fiscales en ruta —conocido como “aduana paralela”— fue recibida con cautela por la foresto-industria, uno de los sectores que durante años impulsó el reclamo desde sus cámaras empresarias.
Si bien la medida representa un próximo alivio financiero para las pymes –regirá desde julio de 2026-, desde la AMAYADAP advierten que resulta insuficiente frente a la profundidad de la crisis que atraviesa la actividad.
“Es un avance frente a un pedido histórico del sector, pero claramente es una medida leve y paliativa”, afirmó su presidente, Enrique Bongers, al analizar el anuncio realizado por el gobernador Hugo Passalacqua en la apertura de sesiones legislativas.
El dirigente maderero expresó la preocupación del sector foresto-industrial ante la falta de medidas contundentes que reactiven las economías regionales. “Me llamó la atención que en el discurso del gobernador ni siquiera se nombre a la foresto-industria, cuando tiene un lugar de relevancia en la economía de la provincia”, remarcó en entrevistas radiales.
La suspensión regirá desde julio y alcanzará al 95% de los contribuyentes, principalmente pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, su carácter transitorio —limitado a un año— y la ausencia de otras medidas estructurales generan incertidumbre en el sector.
Alivio, pero sin impacto estructural
Bongers reconoció que la eliminación del anticipo en ruta mejora el flujo financiero de las empresas, especialmente para aquellas que ingresan insumos y materias primas a la provincia. No obstante, sostuvo que el impacto real recién podrá medirse en los próximos meses.
“Habrá que ver cómo impacta en julio, agosto y septiembre. Hoy no se puede dimensionar con claridad”, explicó Bongers.
El dirigente también insistió en la necesidad de avanzar en soluciones de fondo, como la posibilidad de utilizar los saldos a favor de Ingresos Brutos, un problema que continúa afectando la liquidez de las empresas.
“Un alivio más importante hubiera sido una reducción impositiva directa o mecanismos que permitan compensar esos saldos. Hoy muchas empresas siguen pagando teniendo crédito a favor, y eso afecta financieramente”, remarcó.

Una industria bajo presión
El planteo del sector se da en un contexto crítico para la foresto-industria misionera, que opera con niveles de actividad cercanos al 40% de su capacidad y enfrenta un mercado interno deprimido.
Según Bongers, la leve recuperación observada entre febrero y marzo no logró consolidarse, y la demanda sigue siendo baja, especialmente en los segmentos vinculados a la construcción.
“Los aserraderos que pueden exportar se están volcando al mercado externo, pero con productos de bajo valor agregado y precios internacionales muy bajos”, explicó.
En ese escenario, muchas empresas apenas logran cubrir costos o sostener la estructura operativa, priorizando la conservación del empleo por sobre la rentabilidad.
Los aserraderos más pequeños son los más afectados, debido al impacto del costo energético y logístico, que limita su competitividad tanto en el mercado interno como en el externo.

Sin despidos masivos, pero con ajustes
A pesar de la crisis, el sector evita despidos masivos y recurre a estrategias alternativas para sostener la mano de obra calificada. “Las industrias reducen jornadas, se reorganizan tareas o se combinan actividades como aserrado y remanufactura. La prioridad es no perder personal capacitado”, señaló Bongers.
Sin embargo, advirtió que muchas empresas trabajan con márgenes nulos o incluso negativos, en un esquema de “contribución marginal” para mantener la actividad.
Más allá de revisar en la provincia medidas de alivio fiscal provincial, el sector insiste en la necesidad de medidas nacionales que impulsen la demanda y mejoren la competitividad.
Entre las propuestas, desde AMAYADAP promueven un programa de créditos hipotecarios blandos para la construcción de viviendas nuevas, con impacto directo en toda la cadena productiva. “El desarrollo de viviendas genera un movimiento económico integral, desde la madera hasta otros sectores de la construcción”, explicó Bongers.
La iniciativa apunta a reactivar el mercado interno y atender el déficit habitacional, en un contexto donde la obra pública y privada permanece estancada.
En síntesis, la suspensión de la “aduana paralela” marca un punto de inflexión en la política fiscal provincial, pero no alcanza para revertir la crisis estructural del sector.
“El Gobierno empezó a dar señales en la dirección correcta, pero necesitamos medidas más profundas y sostenidas en el tiempo”, concluyó Bongers.
Para la forestoindustria, los próximos meses serán expectantes respecto al impacto de alivio parcial y si logra traducirse en una mejora real o si se requiere avanzar con mayor urgencia en una agenda integral de competitividad.
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