Con la premisa de generar conciencia ambiental, compartir una visión de vida, transferir conocimiento jurídico y técnicos, brindar herramientas frente a los paradigmas que enfrentan en Derecho Ambiental en la defensa del desarrollo sostenible, como también advertir sobre la importancia de la conservación de la biodiversidad para el presente y generaciones futuras, los máximos referentes en la materia en el país como Néstor Cafferatta (Universidad de Buenos Aires), Enrique Muller (director de la Diplomatura por la UCSF), Pablo Lorenzetti (Fundación Expoterra) y Mario Di Bitetti (biólogo e investigador del CONICET), dictaron clases magistrales en el primer módulo de la Diplomatura en Derecho y Gestión de Áreas Naturales Protegidas, organizada por la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), la Fundación Reservas de las Misiones y la Asociación de Guardaparques de Misiones (Agumis).
Por Patricia Escobar
MISIONES (27/4/2014).- Con más de 80 inscriptos de la provincia y distintos puntos del país, se realizó el viernes y sábado en la ciudad de Puerto Iguazú el exitoso lanzamiento de la Diplomatura en Derecho y Gestión de Áreas Naturales Protegidas, organizada por la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), la Fundación Reservas de las Misiones y la Asociación de Guardaparques de Misiones (Agumis), en el salón de conferencias del hotel Amerian Portal Iguazú.
Con la premisa de generar conciencia ambiental, compartir una visión de vida, transferir conocimiento jurídico y técnicos, brindar herramientas frente a los paradigmas que enfrentan en Derecho Ambiental en la defensa del desarrollo sostenible, y advertir sobre la importancia de la conservación de la biodiversidad para el presente y generaciones futuras, los máximos referentes en la materia en el país como el Dr. Néstor Cafferatta (Universidad de Buenos Aires), el Dr. Enrique Muller (director de la Diplomatura por la UCSF), el Dr. Pablo Lorenzetti (Fundación Expoterra) y el biólogo Mario Di Bitetti (investigador del CONICET), dictaron clases magistrales en el primer módulo de la Diplomatura en Derecho y Gestión de Áreas Naturales Protegidas.
De la apertura del posgrado participaron además la directora de la Fundación Reservas de las Misiones, Nancy Tognola (coordinadora académica de la Diplomatura), y el presidente de Agumis, Diego Ciarmiello, institución promotora de la iniciativa para la formación y especialización de guardaparques de la provincia.
En la oportunidad se firmó un convenio con la Fundación Expoterra para el asesoramiento y cooperación con la carrera. Al respecto, Pablo Lorenzetti destacó la iniciativa ya que surgió desde la provincia avanzar en una diplomatura para atender los desafíos en la gestión de las Áreas Naturales Protegidas. “Iniciar este curso de posgrado me brinda una alegría personal muy grande, ya que el tema elegido aún no esta lo suficientemente explorado y la convocatoria lograda refleja el interés en la materia. Este convenio con la Fundación Expoterra será para la colaboración de actividades académicas, promoviendo la cultura y el concepto ambiental, ya que lo importante es incorporar a profesionales de otras disciplinas e intercambiar experiencias, por lo tanto hay que aprovechar y disfrutar del curso”, dijo.
Por otra parte, se formalizó la entrega de becas a los 25 guardaparques que cursan la matrícula, y en forma simbólica fueron recibidas por Mariana Palma y Fernando Foletto.
La organización de la Diplomatura contó con el apoyo de la Entidad Binancional Yacyretá, la Escuela Latinoamericana de Áreas Naturales Protegidas y el Gobierno de la Provincia de Misiones. Participan además de la promoción de esta Diplomatura, la Fundación Vida Silvestre, el Colegio de Abogados de Misiones, la Subsecretaría de Ecoturismo, el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, Misiones On Line y Argentina Forestal.com, que realizó una cobertura especial de las jornadas.
La matrícula tiene una duración de cursado nueve meses, de abril a diciembre, con modalidad presencial de una vez por mes de 10 horas cada una, a dictarse días viernes y sábado en la sede de Iguazú. El próximo módulo se dictará el 16 y 17 de mayo.
El ambiente como sujeto de derecho
El Dr. Néstor Cafferatta -director nacional de Gestión Ambiental de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, co-director de la Carrera de Especialización en Derecho Ambiental de la UBA, entre otros antecedentes profesionales- brindó durante su exposición un marco introductorio sobre la Ley General del Ambiente (N°25.675) que rige en todo el territorio argentino, puntualizando en los principios del Derecho Ambiental y los nuevos paradigmas que se enfrentan a nivel global y local en el desarrollo sustentable.
La normativa regula los principios en política ambiental, entre ellos, de prevención, precautorio, de equidad intergeneracional, de progresividad, de responsabilidad, de subsidiariedad, de sustentabilidad, de solidaridad y de cooperación. Cada uno de estos principios y sus funciones fueron desarrollados durante la clase por el especialista.
“El Derecho Ambiental es un derecho joven, no tiene ni 30 años de vida, es un derecho inmaduro aún que, además, avanza con el desarrollo tecnológico a medida que progresa y al mismo tiempo que produce beneficios para sociedad. Pero cuando esto sucede también se producen externalidades negativas y genera preocupación, lo que hace a la revisión permanente del derecho ambiental”, explicó.
Sin embargo, este derecho se establece en la Constitución Nacional, que garantiza “un ambiente sano”, lo que no solo tiene injerencia sobre los recursos naturales, sino que es objeto de la tutela que abarca incluso el patrimonio cultural o las comunidades originarias, por ejemplo.
Por ello, uno de los principios fundamentales en este derecho es el precautorio, que se aplica “cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”, dice la Ley del Ambiente.
El docente precisó que esta visión sobre la protección del ambiente se consolida en la Conferencia Naciones Unidas Río de Janeiro 1992, en la Convención sobre la Diversidad Biológica, en la Convención de Cambio Climático, en la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y en el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad 2000.
De esta manera, Cafferatta remarcó el concepto del Derecho Ambiental: “protege derechos de incidencias colectivas, de bienes colectivos, por sobre los individuales. El ambiente es un bien común, de pertenencia comunitaria que recae sobre un objeto de naturaleza indivisible (tierra, agua, el aire, etc) que son bienes colectivos, lo que implica un desafío enorme para el derecho ambiental y un nuevo paradigma”, dijo.
Este sentido, también agregó que “es una normativa que implica replantear la relación del hombre con la naturaleza, ya que estos cambios generaron una estructura jurídica diferente a la clásica, con principios, reglas y técnicas propias”.
Con esta introducción, Cafferatta brindó una clase detallada sobre los principios en las políticas ambientales establecidas en la Ley del Ambiente, con ideas directrices, pautas generales de valoración, líneas de orientación, criterios, razones o justificaciones, principios rectores, estándares, valoraciones tipificadas, enunciados de fines del Estado, como un “ABC” de una disciplina que tiene injerencia transversal en el Derecho Ambiental.
La ley del Ambiente tiene además la función informadora y de interpretación. El especialista recalcó que el principal problema ambiental del mundo es social, ya que esta relacionado con la pobreza. “Erradicar la pobreza es el desafío global para la preservación del ambiente. En las zonas marginales se da el mayor impacto sobre el ambiente, mientras que en los países desarrollados el problema es el exceso de la basura tecnológica”, precisó.
En ese marco, agregó que el Derecho Ambiental no abarca solo la protección de lo ecológico, “va mucho más allá, apunta al desarrollo humano en su conjunto, avanza hacia el concepto de desarrollo sostenible, por la preservación en el tiempo y para la satisfacción productiva actuales y futuras”, subrayó.
“Sin dudas, este es un tema de costo-beneficio. Si una empresa trae bienestar económico a una comunidad pero genera externalidades negativas ¿quien paga el costo ambiental?”, se preguntó. “Entonces, hay que tener la dimensión social para su aplicación. Igualar a desiguales, al hombre del pueblo con los centros del Poder político. Este es un derecho esencialmente protector, tiene una lógica jurídica que va a contrapelo de la lógica jurídica clásica que protege derechos individuales, por lo tanto es totalmente revolucionario”, respondió continuando su exposición con el análisis profundo de de la legislación vigente, una herramienta que juega siempre a favor del ambiente, de la democracia, por los derechos humanos, y el bien colectivo, con un fuerte concepto intergeneracional, transparente y participativo.
Finalmente, Cafferatta consideró que la iniciativa del posgrado orientado en Áreas Naturales Protegidas en Misiones fue una decisión “espectacular, la provincia esta a la vanguardia de los temas hacia donde va el mundo. Hay un grupo nutrido extraordinario de asistente, esto es algo importantísimo no solo para Misiones sino para el país, ya son los futuros aplicadores de la norma. El Derecho Ambiental no es para proteger árboles o una especie en particular, es un derecho práctico, que aborda de manera ecosistémica el problema, motor de cambio de una nueva estructura jurídica. Esto lo tiene claro el mundo, y hoy son los protagonistas de avanzar en este camino”, destacó.
Por otra parte, afirmó que las Áreas Naturales Protegidas son una cuestión de preservación del ambiente, no del turismo. La problemática ambiental es de competencia local. “Desde Buenos Aires no podemos decir que quierenlos misioneros, pero con esta Diplomatura hay una toma de conciencia ambiental para hacerse cargo de una situación que de otra manera seria una deuda para las generaciones futuras. Y el primer paso para lograr gestión ambiental es tomar conciencia sobre principios, técnicas y normas que regulan la disciplina”, explicó. Mientras que agregó que el segundo paso será sentarse a dialogar aquellos que provenimos de distintas disciplinas para resolver los problemas en materia ambiental con las herramientas que tiene el Derecho Ambiental, ya que esta en juego la calidad de vida, el desarrollo humano, la sustentabilidad y la vida misma”, concluyó.
Nuevo ejercicio del Derecho
Por su parte, en la misma línea continuó el director de la Diplomatura, Enrique Muller, quien expuso un marco introductorio sobre la Ley del Ambiente que rige en el país y el paradigma que enfrenta la legislación ambiental, el desarrollo sustentable, los principios de sustentabilidad, entre otros aspectos, compartiendo en su clase su experiencia personal como ex juez de Santa Fe, aportando algunas reflexiones sobre la jurisprudencia ambiental en Argentina.
Muller es abogado, profesor de Derecho Civil en la Universidad Nacional del Litorial y de Ciencias Jurídicas en la Universidad Católica de Santa Fe, entre otros antecedentes que suman a su extensa trayectoria profesional.
“Estamos frente a un enorme desafío en el Derecho Ambiental, ya que es un tema interdisciplinario que ha crecido desde 1983 a la fecha de manera exponencial en la rama del Derecho. Pero es un cambio que lo tenemos que hacer con prudencia, nos obliga a obrar con racionalidad y mucha humildad, dado que es sumamente complejo”, indicó.
Otro aspecto que consideró fundamental es la visión de solidaridad que planea este derecho: “no vivimos con otro, pero convivimos con otros”. Por lo tanto, recomendó no tener una mirada apocalíptica del Derecho Ambiental, sino por el contrario, buscar en esta herramienta la razón y la manera de aportar una solución a los conflictos ambientales.
“Hay muchas leyes ambientales, pero el denominador común entre ellas es que no hay ningún control en su aplicación. Por lo tanto, hay que buscar la eficacia de la Ley y cómo hacemos para que lo abstracto tenga realmente eficacia, pensar que podemos dar a la gente para hacer un mejoramiento ambiental a partir de este Derecho. La clave esta en la información, el conocimiento, la generación de conciencia ambiental, y la necesaria práctica de ser humildes, frente a la Responsabilidad Social que deben aplicar los jueces”, reflexionó
En este aspecto, remarcó que “hay cuestiones en la materia que requieren de formación ya que los juristas deben aggiornarse de manera permanente para que la imparcialidad de la justicia llegue. La fundamentación es lo que reclama el conocimiento, y por ello los jueces necesitan de expertos para entender la realidad del problema ambiental. Por dar un ejemplo, en la ecuación de pobreza de un caso que hay contemplar, se debe aplicar el criterio de la razonabilidad. La prudencia no esta en mandar a cerrar la empresa que afecta el ambiente, sino en reconducirla. Hay que trabajar en la cultura del acuerdo”, opinó.
Entre otras consideraciones, sostuvo que el Derecho Ambiental es una toma de conciencia de las herramientas que se tienen en materia de protección del ambiente, pero es prioritario informar a la sociedad para la búsqueda de soluciones de distintas problemáticas. “Los jueces pueden recurrir a centros de capacitación judicial para conocer estas perspectivas ambientales, solicitar información a universidades y organismos públicos. Tenemos la posibilidad de consultar, según se establece en la propia Ley del Ambiente, por lo tanto, en material ambiental el juez puede salir a buscar la prueba”, aseveró.
La jornada continuó con Derecho el sábado con una clase magistral del Dr. Pablo Lorenzetti , especialista en Derecho Ambiental por la UBA y por la Universidad Castilla La Mancha de Toledo, especialista en Derecho de Daños y Contratos por la Universidad de Salamanca. El profesional realizó un análisis estructural de la ley 25.675 y sus instrumentos de Gestión y Política Ambiental; también los aspectos más relevantes de la evaluación de Impacto Ambiental, regulado en Misiones por la Ley 3079; la Participación Ciudadana y sobre las Audiencias Públicas; la información pública ambiental y los principales interrogantes sobre la función socioambiental en el ejercicio de los derechos fundamentales.
Ética ambiental
El curso contó además con el componente de Gestión, con una conferencia sobre Conservación de la biodiversidad a cargo del reconocido experto internacional Mario di Bitetti , biólogo e investigador Independiente en CONICET, coordinador del Instituto de Biología Subtropical, dependiente de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) y socio fundador de la Asociación Civil Centro de Investigaciones del Bosque . Entre 2001 y 2004 coordinó proyectos de conservación e investigación para el Programa Selva Paranaense de la Fundación Vida Silvestre Argentina y WWF, y actualmente es miembro del Grupo de Especialistas de Felinos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
El docente fundamentó la importancia de impulsar políticas de conservación para mantener la diversidad genética, manteniendo poblaciones grandes y sanas, conservando superficies grandes de todas las ecorregiones representativas del planeta para evitar la pérdida de las especies que sos claves para mantener las funciones ecosistémicas de un área, ya que si bien todas cumplen una función natural biológica en los sitios, hay especies endémicas y que son fundamentales.
Con la exposición de estadísticas, graficó la situación alarmante que vive el planeta en la extinción de especies, consecuencia de la pérdida y degradación del hábitat; el cambio climático global; la contaminación; la sobre explotación e utilización insostenible de los recursos; y la invasión de los ecosistemas naturales por especies exóticas.
Frente a este escenario, reflexionó es que “hace falta un nuevo modelo, basado en nueva ética ambiental, una visión mas amplia. Se necesita de una sociedad humana con mayor ética ambiental”, dijo Di Bitteti
Finalmente, el especialista puntualizó en su charla que es prioritario mantener la conectividad entre las Áreas Naturales Protegidas, ya sea por medio de corredores biológicos o promoviendo usos del suelo que sean permeables al movimiento de las especies.




