Por seguridad, instan a realizar mantenimiento y control de calderas industriales en Misiones

En Misiones existen unas 400 empresas que utilizan calderas industriales que deberían estar inscriptas en el registro provincial. Por la seguridad del negocio y de las personas, las Pymes industriales deben ser concientes de la importancia de realizar el mantenimiento necesario, por lo menos una vez año, para el mejor funcionamiento de las calderas y mayor prevención. “La tranquilidad del empresario esta puesta en la seguridad que tenga el operario de caldera de saber cómo controlar y mantener su equipo, ya que hay una inversión muy alta en riesgo, por ello debe estar capacitado y poseer la acreditación correspondiente”, instó el profesional Ronald Vera.

Por Patricia Escobar

 

 

MISIONES (Febrero 2013).- La Ley XVI – 104 para control y registro de las calderas industriales esta vigente desde 2010 en la provincia, pero desde 2012 se intensificaron las inspecciones para establecer las condiciones de fabricación, comercialización, operación y mantenimiento de las mismas. Existen unas 400 empresas en el sector productivo (yerba mate, te, madera, celulosa y papel, azúcar), turístico (hoteles y restaurantes) y otros rubros, que utilizan calderas industriales en Misiones y son las que están obligadas a incorporarse al Registro de Calderas establecido por la ley y el reglamento que regula el funcionamiento y la instalación de todo generador de vapor. El organismo de control es la Subsecretaria de Industria del Ministerio del Agro y Producción de Misiones.

“Desde el organismo verifican que las calderas estén inscriptas en el Registro de Calderas, operando en condiciones, que dispongan de los accesorios y, fundamentalmente, de la seguridad correspondiente, ajustándose así a la ley vigente. También la normativa estipula que los operarios que prestan servicios en las calderas estén entrenados como fueguistas y que cuenten con el certificado que lo acredite, por ello es importante que las Pymes realicen el mantenimiento”, explicó en la entrevista con ArgentinaForestal.com el consultor privado Ronald Vera.

El profesional trabaja en forma independiente y entre sus actividades, presta servicios de asesoramiento, mantenimiento y reparaciones de calderas en Pymes industriales localizadas en distintos puntos de la provincia. Es consultor y director de la empresa ForestoIndustria.

Vera realizó un diagnóstico general de la situación y aseveró que las calderas instaladas en las Pymes de Misiones son antiguas. Según datos oficiales hay entre 700 a 800 aserraderos, de los cuales el 50% utilizaría sistema de calderas. “Hay una gran falta de inversión en calderas más modernas, esto se nota, incluso hay muchas calderas aún operando con leña, situación que ya no debería suceder ante la ley de prohibición de uso de leña de bosque nativo para quemar en calderas que entrará en vigencia en 2015”, señaló. Pero a su vez agregó que “igualmente son calderas que pueden readecuarse para operar con biomasa forestal (materia prima de bosques cultivados)”.

También advirtió que “es necesario en muchos casos realizar mantenimiento y adecuar las calderas en funcionamiento, ya que hay generadores que están operando con una sola bomba de agua cuando la ley estipula que tienen que operar con dos bombas, para que en el caso de que una de ellas falle, otra pueda seguir funcionando. También faltan válvulas de seguridad, sistemas de iluminación, en fin, hay un montón de medidas de seguridad que las calderas requieren que aún no las tienen”, remarcó.

En cuanto a las empresas medianas-grandes, sostuvo que “desde hace tiempo le dan la importancia que tienen a la calderas, incluso después de haber sufrido en carne propia los defectos de tener una caldera fuera de condiciones. Realmente las calderas que están fuera de condiciones son las de pequeñas y micro industrias, y en este sentido creo importante una intervención de los organismos del Estado para que evalúen la posibilidad de que los Pymes tengan acceso a financiación para adecuar la instalación de calderas o comprar calderas modernas o nuevas”, sugirió el especialista.

El principal riesgo que presenta la falta de controles en las calderas, son las explosiones. Sin la debida fiscalización pueden producirse explosiones físicas por rotura de las partes a presión; que se produce por la vaporización instantánea y la expansión brusca del agua contenida en la caldera, como efecto de la rotura producida en un elemento sometido a presión. O explosiones químicas en el “hogar” (parte interna de la caldera), producida por la combustión instantánea de los vapores del combustible acumulado en el nido.

Estas explosiones se producen por distintos motivos. Una presión superior a la del diseño puede provocar una rotura de las partes a presión. Por ello, hay que fiscalizar los manómetros y utilizar los preostatos (que paran la aportación calorífica) y las válvulas de seguridad (para liberar vapor).

Otras de las causales, como mencionó el profesional, sería la falta de agua, la alta temperatura del fluido e incrustaciones internas. Asimismo, una disminución del espesor de las partes sometidas a presión puede provocar una rotura de las mismas. Esta disminución puede ser causada por la corrosión o la erosión.

Mantenimiento y capacitación

Desde hace algunos meses, el ingeniero Vera se encuentra trabajando para diversas empresas de la región. “El trabajo consiste, en principio, en realizar una inspección general para conocer el estado de la máquina y decidir posteriormente si resulta necesario hacer el mantenimiento, luego avanzamos en el entrenamiento de los equipos de trabajo con los operarios y en la misma planta industrial de la empresa”, expresó.

“En la provincia aún hay muchas calderas en funcionamiento que fueron instaladas en la década del 60 que deberán ser renovadas o estudiadas por técnicos especialistas para que evalúen sus condiciones y, en todo caso, emitan un certificado para que continúen prestando servicio. Pero este estudio es tan costoso, que hace inviable hacerlo, por lo que es conveniente comprar una caldera nueva. Sumado además, que las calderas antiguas estaban diseñadas para operar con leñas, y las modernas ya no usan leña, entonces la grilla para la combustión del material (chip,virutas, aserrín, corteza, bagazo de caña, etc) que generará la energía para producir el vapor, tiene que estar adecuada para poder quemar todo material de biomasa”, agregó Vera.

En cuanto a la capacitación y formación de los técnicos para manejar las máquinas, indicó que “lo mejor es capacitar a la gente en el lugar de trabajo, sobre su máquina, ya que muchas veces se hacen capacitaciones masivas y el operario al capacitarse sobre una caldera que no es la que maneja diariamente tiene dificultades después con su equipo y no sabe cómo resolver el problema, se desorienta, le cuesta aplicar lo que aprendió porque no entiende las diferencias en cuanto a calderas más modernas o antiguas, las diversas capacidades, etcétera. Por lo tanto, entrenar al operador con la caldera que esta trabajando, con el combustible y la demanda de vapor que esta manejando, con el tipo de agua que tiene disponible y demás, es fundamental”, agregó el especialista.

Además del mantenimiento, Vera presta un servicio integral con capacitación y entrenamiento al personal. “Todo este trabajo hay que realizarlo necesariamente en forma vinculada con el organismo de control, en este caso la Subsecretaria de Industria del Ministerio del Agro y Producción, ya que debe ser informado previamente de que se hará una intervención en la caldera industrial, de manera que puedan participar y enviar equipos técnicos para verificar el trabajo que se esta realizando. Este proceso involucra movimiento de gente, equipos, maquinaria, y a veces el trabajo demanda dos o tres días promedio. Si hay que hacer mantenimiento posterior, habrá que parar una semana”, detalló el profesional sobre el proceso.

En caso del sector maderero, las calderas industriales normalmente no paran en 360 días del año. Generalmente tiene una parada de 5 días para el mantenimiento de la caldera, a diferencia del secado de madera que es un proceso que no se interrumpe en todo el año.

Disminuir riesgos

Pero los controles son vitales, por la seguridad del negocio y de las personas que están en la actividad ya que el antecedente más grave se registró en Misiones en enero del año pasado, cuando la explosión de una válvula produjo un gran escape de vapor en una caldera de la planta de MDF de Alto Paraná SA en Puerto Piray. La explosión alcanzó a los operarios que estaban realizando tareas en el lugar, provocando la muerte de una persona y otras 8 quedaron heridas, algunas de gravedad.

Según informaciones publicadas en su momento por la propia empresa, la explosión se originó cuando se produjo un desperfecto técnico en la válvula de presión de la caldera. Hasta ese momento, y a pesar de la vigencia de la Ley 104, el Gobierno aún no había aplicado los controles y registro de calderas correspondiente.

“La aplicación de la ley 104 se empezó a profundizar tras el mencionado accidente, donde el gobierno salió a instar a las empresas a que adecuen las instalaciones de sus calderas de acuerdo a la normativa vigente, también informó en aquel momento que se intensificarían las inspecciones del organismo de control. Por lo tanto, ningún industrial que tengan una caldera operando puede decir que no esta al tanto de lo que esta pasando”, recalcó Vera.

“Hay que tener en cuenta que habrá medidas restrictivas para aquellas empresas que no se adecuen a las normativas vigentes. Es una cuestión de seguridad, se registraron accidentes que tomaron notoriedad mediática –como fue el caso de la caldera de Alto Paraná – pero además ocurrieron otros incidentes menores, no de alta gravedad pero sí de importancia, esto pone en riesgo no solo la vida de los trabajadores en calderas sino del entorno también”, graficó. “Una caldera defectuosa que tiene un desperfecto en funcionamiento afectará un radio importante donde esta instalada. Además del costo que generará para la misma industria, ya que reparar una caldera y volver a poner en funcionamiento no se hace un tiempo breve de tiempo, entonces, no solamente hay un daño sobre la salud de la gente y el patrimonio de empresa sino que el daño se agrava ante la puesta fuera de servicio de toda la planta industrial”, advirtió el profesional.

Vera considera que la negligencia puede salir mucho más cara. “Una falla en la caldera puede provocar que una empresa que ya tenía un cronograma de despacho de mercadería se vea obligada a prorrogar todas sus ventas, y cuando alguien sale del mercado siempre hay otro que reemplaza su producción”, dijo. “Por lo tanto, ver por el buen funcionamiento de la caldera no solamente es asegurarse que el equipo este bien, sino que todo su negocio este seguro.

Incluso, no necesariamente una caldera en buen estado no tendrá falla. Puede haber fallas, pero son mas previsibles, controladas, no son catastróficas”, agregó.

Por otra parte, remarcó que el proceso debe acompañarse con una adecuada capacitación del personal que operará las calderas, de manera que estén entrenados en el caso que se presenten situaciones críticas. “El operario tiene que enfrentarse a situaciones de riesgos, y esto se tiene que ensayar en la planta industrial (corte luz, fuga en una tubería, qué hacer cuando se quedan sin agua) para que adquiera conocimientos y herramientas para atender casos de emergencias”, sostuvo el consultor.

“La tranquilidad del empresario esta puesta en la seguridad que tenga el operario de caldera de saber como controlar y mantener su equipo. Hay una inversión muy alta en riesgo, por lo tanto, hay que hacer un control por lo menos anual de cómo va el funcionamiento de las calderas”, instó el profesional.

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