El conflicto entre cuidar el medio ambiente o crear nuevos puestos de trabajo

LA RELACION CON URUGUAY: INTERESES ENCONTRADOS

Las dos fábricas implican una fabulosa inversión y trabajo para miles de uruguayos. Pero a la vez, podrían contaminar el agua y el aire y causar graves daños a la salud.

Fuente: Diario Clarín. Por Valeria Román. vroman@clarin.com

BUENOS AIRES (31/10/2005).- Desde la costa argentina, se argumenta que las plantas de fabricación de pulpa de celulosa, frente a la provincia de Entre Ríos, producirán daños para la salud humana. Desde la costa uruguaya, hay razones económicas: la puesta en marcha de las empresas implicará la mayor inversión en la historia de Uruguay, que incluirá al menos 1.000 nuevos puestos de trabajo directos y hasta 8.000 indirectos. El temor ambientalista surgió por un punto clave en el proceso de hacer que un árbol llegue a ser papel: el momento de sacarle el color madera a la pasta celulósica para dejarla blanca. Para conseguirlo —esgrimen los ambientalistas—, se necesitan sustancias químicas cuyos residuos podrían contaminar el aire, el suelo o el agua cercanos a las fábricas radicadas en la costa uruguaya. Una de las empresas de la polémica es Botnia, de capital finlandés, y la otra es Ence, de España. A principios de octubre, también se dio a conocer que la firma sueco—finlandesa Stora Enso analizaba la posibilidad de instalarse con unos 1.000 millones de dólares en plantaciones y obras. Según las organizaciones ambientalistas que se han involucrado en la polémica, como el Foro Ecologista de Paraná, la Asamblea Ambiental Ciudadana de Gualeguaychú y Greenpeace, el blanqueo de la pulpa química en la costa uruguaya podría llevar a que se liberen dioxinas y furanos, “que pueden matar personas, producir daños en los sistemas inmunológicos, provocar cáncer y desórdenes reproductivos y perturbar el desarrollo normal de lactantes y niños”. Sin embargo, desde el sector universitario, hay otra opinión. “Al menos una de las empresas que se están instalando en Uruguay, Botnia, no se utilizará el método más contaminante y tradicional, que incluía cloro gaseoso para el blanqueo”, según dijo a Clarín la doctora en ingeniería papelera, María Cristina Area, a cargo de la maestría en el tema de la Universidad Nacional de Misiones, en Posadas. De acuerdo con la especialista, que hizo su doctorado en la Universidad de Quebec, en Canadá, la tecnología de la empresa Botnia incluye dióxido de cloro, que “está explícitamente aceptada en el Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes”. Se trata de “una tecnología amigable con el ambiente”, agregó la experta que -según aclaró- no tiene vínculo financiero con las empresas. Pero los ambientalistas presentan más razones para estar en contra. Dicen que quedarían afectados importantes ecosistemas cercanos. “La instalación de las plantas estarían impactando directamente aguas arriba sobre los Esteros de Farrapos, clave en los procesos de migración de aves de significación internacional y como sitio ubicado en una región de reproducción ictícola”, afirman el Foro Ecologista de Paraná en un documento que incluye otras 18 razones para oponerse a la radicación de estas empresas en Uruguay. A pesar de las 600 mil hectáreas plantadas, según los ecologistas, no se ha hecho un solo estudio de impacto socioambiental en el Uruguay y menos aún en la Mesopotamia Argentina, sobre los graves daños en la deforestación de nativas, concentración de la propiedad de la tierra, perjuicio a los acuíferos y aguas superficiales, contaminación con agroquímicos, situación laboral de los empleados de las plantaciones. En cambio, en Uruguay tienen razones económicas para dar lugar a semejantes emprendimientos económicos (las plantas de Ence y Botnia representan casi el doble de la producción de pasta de papel en la Argentina). Las empresas eligieron la zona porque les conviene estratégicamente: está cerca de las fuentes de materia prima. A Uruguay, los emprendimientos también les vendrían muy bien. Las empresas prometieron inversiones fabulosas por 1.800 millones de dólares, que llegan al 13,6 por ciento del PBI de 13.216 millones de dólares.

Fuente: Diario Clarín. Por Valeria Román. vroman@clarin.com

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