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Avanza la construcción de la planta de Fray Bentos, que será una de las mayores del mundo

La inversión en Uruguay no se detiene

La polémica instalación de la planta de celulosa Botnia sobre el río Uruguay, fronterizo con la Argentina, avanza imparable con una poderosa inversión finlandesa, en momentos en que desde diversos sectores se insiste en que deben detenerla debido a su impacto ambiental.

Fuente: Diario Digital de Paraná

ENTRE RIOS (20/9/2005).- Botnia producirá un millón de toneladas de celulosa al año. Los ecologistas aseguran que será “una bomba para el ambiente” y provocará la peor contaminación en América latina. En Fray Bentos, algunos desocupados dicen que prefieren “morir de cáncer antes que de hambre”. La polémica instalación de la planta de celulosa Botnia sobre el río Uruguay, fronterizo con la Argentina, avanza imparable con una poderosa inversión finlandesa, en momentos en que desde diversos sectores se insiste en que deben detenerla debido a su impacto ambiental. Los más de 1.000 millones de dólares de inversión global que estima inyectar la papelera finlandesa Botnia S.A en la ciudad uruguaya de Fray Bentos son obvios en un predio de 500 hectáreas. Allí abundan camiones, tractores y obreros que preparan el terreno para una planta que afirman resucitará esta zona de unos 23.000 habitantes suspendida en el tiempo por el desempleo. “Ahora están trabajando unas 150 personas y ya en octubre subirá a unos 500, cuando se empiece con el fuerte de la construcción”, indicó Ronald Beare, gerente general de Botnia. VENENOS Y PROMESAS. Pero varios grupos ecologistas temen las consecuencias que el uso de cloro y otros agentes tóxicos pueda traer a la población y las actividades agrícolas y pesqueras de esta deprimida región de Uruguay. “La producción de dioxinas por parte de estas empresas, son venenos extremadamente tóxicos que repercuten en la reproducción de la especie humana y acuática”, asegura Luis Castellón, miembro de la Asamblea Económico Social de Fray Bentos. Pero Botnia promete que se usará la misma tecnología de punta que en Finlandia, donde hay más de 10 de estas plantas y el país figura como uno de los líderes en desarrollo sustentable. ENTIERRO DE LUJO. Con un pasado glorioso como exportadores de carne al mundo gracias a un frigorífico inglés, Fray Bentos ha vivido de los recuerdos de esa época enterrada en 1979, y hoy sueña que gracias a una millonaria inversión finlandesa resucitará bajo una industria de papel. “¿Qué importa la contaminación? Es algo relativo cuando impera la necesidad de trabajo. Hoy la contaminación se puede controlar y el trabajo no”, afirma tajante Vivian Ribas, una guía turística de 33 años. Es que este paraje separado de la Argentina por el Río Uruguay tuvo un pasado del que se ufana cada uno de sus 23.000 habitantes. Aseguran haber sido la cocina del mundo durante la Segunda Guerra Mundial y se enorgullecen de haber producido toneladas de corned beef, un compacto de extracto de carne enlatada, popularizada por los ingleses. “Todo esto es bueno para el sector inmobiliario, comercio y servicios, pero contaminación va a haber, eso ya no lo podemos negar. ¡Vamos a tener trabajo!”, afirma Marta, una propietaria de una tienda que se niega a dar su apellido y apunta con sarcasmo: “Al menos vamos a dejar de depender de los empleados públicos”. Pero para Delia Villalba, representante departamental por el oficialista Frente Amplio, “todo este emprendimiento no es más que un entierro de lujo para Fray Bentos. A nivel social, ambiental y económico esto no nos va dejar ningún rédito”, vaticina. “Hay gente que dice que prefiere morir de cáncer que de hambre, pero aquí no va haber desarrollo alguno sino un gran crecimiento para unos pocos”, augura sin titubear. “Nos vamos a quedar sin agricultura” La instalación de las papeleras Botnia y Ence en Uruguay “será una bomba” para el ambiente y provocará la peor contaminación en América latina, denunció el grupo ecologista Guayubirá. “Hay mucho en juego, como la imagen de Uruguay de país natural y productivo, porque nos vamos a quedar sin agricultura, debido a la lluvia ácida que provoca la liberación de dioxinas, y sin producción de miel, no habrá pesca ni turismo, será totalmente lo opuesto al país natural”, subrayó Natasha Masner, miembro del grupo. Botnia producirá un millón de toneladas de celulosa al año, mientras que la producción anual total de Finlandia es de apenas 500.000 toneladas. La planta de Ence, sola, alcanzará el mismo volumen de producción que todas las fábricas finlandesas. Las cifras de producción de Botnia en Uruguay, que será una de la mayores fábricas de celulosa del mundo, superan la producción conjunta de 60 plantas instaladas en la Argentina, y con las previsiones de Ence, casi la duplican, en un solo polo industrial. Por eso, según Masner, cuando se habla del impacto ambiental de las plantas en Finlandia, para minimizar el eventual efecto de Botnia en Uruguay, “no se toma en cuenta el nivel de producción que tendrá la nueva planta, no se mide la significación del traslado de tecnologías a climas y ambientes sociales diferentes, ni se considera la afectación a una zona turística”.

Fuente: Diario Digital de Paraná

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