| Clonación de plantas podría significar incremento adicional |
El éxito de las empresas forestales en el último tiempo no sólo está asociado al buen comportamiento que están teniendo en los mercados internacionales los principales productos de exportación, como celulosa, puertas, molduras y piezas de muebles.
Fuente: Lignum
CHILE(20/12/2004).- Detrás de este frondoso crecimiento -que a noviembre ya superó los US$ 3.000 millones en envíos- también existe un fuerte trabajo de investigación en mejoramiento genético que pronto cumplirá 30 años y que ha probado ser una herramienta eficiente a la hora de hacer rendir al máximo el volumen de los recursos a partir de una misma hectárea de cultivo. Tanto así, que una vez que el sistema de clones -la última tecnología que se está implementando entre las principales empresas forestales del país- comience a entregar sus frutos podría significar una mejora significativa de al menos entre 10% y 11% en términos de rendimiento por hectárea, según explica el presidente de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), José Ignacio Letamendi. Pero esta es una visión conservadora, porque hay quienes creen que el aumento podría elevarse incluso sobre el 30% o 35%. Así, comentan tanto en la Cooperativa de Mejoramiento Genético Forestal (asociación entre empresas forestales, Conaf, Infor y la Universidad Austral de Chile formada en 1976) y en las propias compañías, como forestal Arauco. “En los últimos 5 años, estos programas familiares han permitido a las empresas forestales desarrollar individuos con una ganancia genética esperada, expresada en volumen, entre 30% y 40% por sobre el volumen de las plantaciones actualmente en cosecha”, dijo Jorge Serón, gerente general de Bosques Arauco. Y eso no es todo. Para el futuro inmediato, los consultados explican que el desafío en la clonación de plantas -una vez que se implemente a cabalidad- es conseguir un incremento adicional por sobre el 20% con respecto a lo logrado hasta ahora, en palabras de Serón. Es por ello que el director de Infor, Roberto Ipinza, apuesta a que en el futuro los bosques genéticamente mejorados podrían incluso duplicar el volumen que obtienen en la actualidad. negrita/Trabajo práctico/negrita Los programas de mejoramiento genético apuntan al incremento en el crecimiento por árbol, expresado en las variables diámetro y altura. Esto lógicamente tiene su expresión en la productividad final de los metros cúbicos de rendimiento por hectárea. En términos simples, el director de la Cooperativa de Mejoramiento Genético Forestal, Fernando Droppelmann, explica que el trabajo que se ha hecho hasta ahora se resume en una selección de los mejores árboles dentro de plantaciones adultas, lo que se inició a mediados de la década de los ‘70. Estos árboles se cruzaron entre ellos a través de polinización controlada, dando origen a familias. Posteriormente, dentro de las mejores familias, aquellos individuos que expresaron mejor las variables seleccionadas, se volvieron a cruzar entre sí y la descendencia de estos se multiplicó a través de diferentes técnicas de cultivo, dando origen a plantas con un alto valor genético, que se expresa en mayor rendimiento. Ahora está en etapa de prueba una tercera etapa que es producir los bosques a partir de clones perfectos que se realizan a partir de las mejores plantas. El material genético mejorado no es único, sino que se desarrolla en forma específica para ajustarlo a cada zona geográfica en particular. Por ejemplo, lo que se hace en Constitución, es diferente al que se realiza en Valdivia. Como conclusión, los expertos describen que el impacto de este trabajo en la productividad es evidente, lo que tiende a afianzar la imagen de que es posible trabajar sustentablemente el negocio forestal. Fuente: Diario Financiero


