Denuncian el mayor desfinanciamiento en más de medio siglo, advierten sobre la pérdida de capacidades estratégicas y alertan que el país atraviesa una «crisis terminal» de su sistema de ciencia y tecnología. Por temor a represalias, decidieron difundir el documento sin firmas individuales.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
BUENOS AIRES (7/7/2026).- Trabajadores e investigadores del sistema científico y tecnológico nacional difundieron un duro comunicado conjunto en el que denuncian que Argentina atraviesa «un proceso de destrucción de su sistema científico, tecnológico y universitario absolutamente irracional desde el punto de vista político, social y económico», y advierten que las consecuencias de las políticas aplicadas desde diciembre de 2023 comprometen el desarrollo del país durante las próximas décadas.
El documento, titulado «Derecho colectivo a una Argentina mejor», fue elaborado de manera conjunta por trabajadores del CONICET, INTA, INTI, Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de las universidades nacionales, quienes decidieron no firmarlo individualmente al sostener que existe un clima de persecución y temor dentro de algunos organismos públicos.
Según expresan, el sistema científico argentino enfrenta el nivel de inversión pública más bajo de los últimos 54 años.
«La inversión pública en la función ciencia y técnica, por debajo del 0,15% del PBI, es la más baja en la historia de nuestro país, al menos desde los últimos 54 años», sostiene el comunicado.

Un diagnóstico de «crisis terminal»
Los trabajadores describen un escenario marcado por el desfinanciamiento sostenido de los organismos científicos, los retiros voluntarios, despidos, renuncias de personal altamente calificado, la caída salarial cercana al 40% desde diciembre de 2023 y la paralización de programas estratégicos.
En ese contexto, afirman que el proceso afecta a instituciones consideradas fundamentales para el desarrollo nacional, entre ellas el CONICET, INTA, INTI, CNEA, el Servicio Meteorológico Nacional y las universidades públicas.
«Nunca un país que hizo un esfuerzo sostenido durante más de 200 años para generar capacidades científicas y tecnológicas al servicio de la sociedad las destruyó en tan corto tiempo», advierte el documento.
Los autores sostienen que el desmantelamiento institucional no responde únicamente a restricciones presupuestarias. «No tiene absolutamente nada que ver con el déficit cero o restricciones presupuestarias; es una decisión política y cultural tomada por un gobierno que ha declarado abiertamente su voluntad de destruir al Estado que conduce», expresan.

El riesgo de perder capital humano
Uno de los puntos centrales del comunicado es la preocupación por la creciente migración de científicos, investigadores, docentes y técnicos altamente especializados.
Según indican, miles de profesionales se ven obligados a emigrar, aceptar empleos ajenos a su formación o recurrir al pluriempleo para sostenerse económicamente.
Además, advierten que la reducción del número y del financiamiento de las becas de posgrado interrumpe la formación de nuevas generaciones de investigadores, comprometiendo la capacidad futura del país para producir conocimiento e innovación.
«Argentina invirtió en la formación de estos recursos humanos y hoy esa inversión se pierde, impidiendo que trabajen para el desarrollo nacional», señalan.
El documento cuestiona que, mientras gran parte del mundo incrementa sus inversiones en investigación, innovación, universidades y planificación estratégica, Argentina avanza en sentido contrario.
Los trabajadores remarcan que el verdadero desarrollo no depende únicamente de la disponibilidad de recursos naturales, sino de la capacidad para transformarlos en conocimiento, tecnología, industria y empleo de calidad.
«El verdadero poder de una Nación no está en sus recursos naturales, sino en su capacidad de transformarlos en conocimiento, industria, trabajo y oportunidades», afirman.
Asimismo, destacan el rol estratégico que cumplen cada una de las instituciones involucradas:
- El INTA, fortaleciendo una agricultura competitiva, federal y con desarrollo territorial.
- El INTI, impulsando la innovación industrial y el agregado de valor.
- La CNEA, sosteniendo capacidades estratégicas en materia energética, tecnológica y nuclear.
- El Servicio Meteorológico Nacional, proporcionando información climática crítica para la prevención de riesgos y la producción.
- El CONICET, generando conocimiento científico y transfiriéndolo a la sociedad.
- Las universidades nacionales y públicas, formando profesionales y desarrollando investigación estratégica.
«Destruir la ciencia es destruir generaciones enteras»
Los trabajadores advierten que las consecuencias del actual escenario exceden el presente y comprometen el futuro del país. «Destruir la educación, la ciencia y la tecnología es destruir generaciones enteras que tienen derecho a un destino mejor», sostienen.
En el tramo final del comunicado plantean un fuerte interrogante sobre el modelo de desarrollo nacional:»¿Queremos una Argentina capaz de generar conocimiento propio, trabajo digno, innovación, producción y oportunidades para las próximas generaciones? ¿O aceptamos resignadamente un país donde el talento se expulsa, la ciencia se abandona y la educación se deteriora?»
Finalmente, concluyen que el país no puede aspirar al desarrollo debilitando su capacidad científica y tecnológica. «Ningún país se desarrolla destruyendo su inteligencia colectiva. Lo que está en juego va mucho más allá del doloroso presente; lo que está en juego es el derecho colectivo a tener un futuro.»
El documento cierra con una explicación sobre el anonimato de sus autores: «Finalmente y dolorosamente, decidimos no firmar este comunicado con nombre y apellido por la persecución y militarización en algunas de nuestras instituciones.»
Con esa decisión, trabajadores de universidades nacionales, CONICET, INTA, INTI, SMN y CNEA buscaron visibilizar lo que consideran una situación crítica para el sistema científico argentino, alertando que el deterioro de estas instituciones no sólo afecta a sus empleados, sino también a la capacidad del país para generar innovación, desarrollo productivo y soberanía tecnológica en el largo plazo.




