| La organización internacional aún no designó oficialmente a un representante argentino |
En el contexto de América del Sur, Argentina no se distingue por la extensión de las plantaciones forestales y bosques nativos bajo la certificación FSC (Forest Stewardship Council o Consejo de Administración Forestal). Al contrario, es uno de los países más retrasados en cuanto a la inserción en este sistema, ya que existen menos de 200 mil hectáreas que contarían con el “sello verde” internacional. BUENOS AIRES (20/2/2008).- En el contexto de América del Sur, Argentina no se distingue por la extensión de las plantaciones forestales y bosques nativos bajo la certificación FSC (Forest Stewardship Council o Consejo de Administración Forestal). Al contrario, es uno de los países más retrasados en cuanto a la inserción en este sistema, ya que existen menos de 200 mil hectáreas que contarían con el “sello verde” internacional. En el país se cuenta con más de 31 millones de hectáreas de Bosques Nativos y alrededor de 1,2 millones de hectáreas de plantaciones forestales, que estarían frente a la oportunidad de ingresar en un sistema de gestión forestal sostenible. El FSC es una organización independiente, no gubernamental, internacional, que tiene como principal objetivo promover una gestión forestal ambientalmente responsable, socialmente beneficiosa y económicamente viable en los bosques de todo el mundo. La certificación FSC propone, en base a acuerdos voluntarios, el sistema más coherente con tres principios esenciales para una gestión forestal sostenible y se rige bajo sobre la base de lo acordado internacionalmente en los “Principios y Criterios” y en las “Guías del FSC para Certificadores”. A la fecha, el FSC es prácticamente la única organización internacional, que tiene un sistema respetado y una etiqueta de producto reconocida en el mercado para promover el manejo responsable de los bosques del mundo. Sin embargo, su inserción en toda Latinoamérica al sistema es lenta y en Argentina, además, se presentan algunas debilidades, lo que genera incertidumbre en relación al cumplimiento de los objetivos y ante la ausencia de políticas activas del FSC que faciliten el proceso de obtención del sello para quienes realmente cumplen con los estándares exigidos por FSC. negrita/Demanda insatisfecha/negrita La demanda de productos forestales certificados sigue siendo prácticamente una exclusividad de los países denominados del primer mundo, que tienen una conciencia ambiental más desarrollada del poder de compra en las actuales generaciones, y que sin duda será superior en las venideras. Pese a ello, en la actualidad no encuentran oferta suficiente para complacer este mercado, aseguró a ArgentinaForestal.com el Manager of Resource Group de la firma americana The Magellan Group, Ltd., Guido Meza. El especialista sostuvo que en la actualidad la oferta de estos productos es limitada, dado que la mayor parte de los millones de metros cúbicos de productos forestales no tiene una inscripción ante un organismo que certifique que todo el proceso productivo de las masas boscosas de las cuales provienen tenga en cuenta los cuidados medioambientales para su logro. Para Meza, esta demanda insatisfecha “es una oportunidad para las empresas que ya optaron por esta forma de producción, incluso que ya tienen esta forma de vida empresarial para lograr sus productos, pero que sólo les falta el paso de certificar”. negrita/Debilidades del FSC en Argentina/negrita Ante la realidad de que el mercado internacional demanda “productos certificados”, hay quienes sostienen que “es un buen momento para que Argentina, tras el gran paso que se ha dado con la Ley de Presupuestos Mínimos para la Protección de Bosques Nativos, se avance en un “sello verde nacional” que incorpore a aquellos propietarios y productores que realicen un manejo forestal sostenible, ya que muchas veces el sistema del FSC no atiende la realidad local o no adecua sus estándares a la misma. Y esto no quita que existan proyectos con las mejores prácticas ambientales y bajo un buen manejo forestal, donde no hay diferencias entre los productos certificados FSC con aquellos que no lo están”, aseguran. “El objetivo es avanzar hacia una gestión sostenible de los bosques”, remarcan. Por otra parte, también se sostiene que una alternativa nacional sería que el FSC pudiera desempeñar un rol “menos burocrático” sobre estas iniciativas, ya que el objetivo fundamental es identificar y sumar voluntarios que cumplan con los principios y criterios del sistema. El punto es que, en primer lugar, para lograr adecuar el sistema de certificación FSC a la realidad nacional, Argentina tendría que tener una voz ante el FSC Internacional, y desde el año 2006 no lo tiene. Si bien se mantiene el grupo de trabajo de la iniciativa nacional (integrado por 15 o más personas), desde el alejamiento de Javier Corcuera, ex presidente de la Fundación Vida Silvestre Argentina, a la fecha aún no se nombró en forma oficial un nuevo representante. Corcuera había iniciado un trabajo de campo para establecer un estándar nacional del FSC para plantaciones forestales, que se realizó por medio de audiencias públicas en todo el país a través de la coordinación de Pablo Yapura. Ante la organización internacional no pueden existir entidades representantes sino “personas”. Es así que, por ejemplo, tanto la FVSA y Greempeace están comprometidas con FSC y promueven esta herramienta como el camino hacia el manejo sustentable de los bosques; pero es una debilidad que Argentina no cuente con representante ante el FSC. Pero…¿cuál es el interés del FSC con los países del Sur?¿Cuáles son los objetivos, que metas y proyecciones que apuntan para lograr para sumar voluntarios a este sistema?¿Les interesa certificar plantaciones forestales? subtitulo/Proponen cambios en el FSC/subtitulo En el marco de los talleres que se realizan del FSC, entre los que participan anualmente los representantes de América del Sur (del Centro Internacional, Iniciativas Nacionales, Empresas Certificadoras, Miembros de las 3 Cámaras, Grupos de Trabajo, etc.) surgieron oportunamente cuestionamientos y propuestas para establecer estrategias que permitan replantear cambios en el proceso para corregir los problemas de la certificación forestal y alcanzar los objetivos que plantean para Certificación FSC. En resumen, detallamos algunas de las reflexiones y propuestas planteadas ante el directorio internacional para su discusión: negrita/*El FSC debería empezar a cumplir con su misión en los países del Sur:/negrita un paso sería el que logre el fortalecimiento de las alianzas estratégicas y de la presión sobre las autoridades gubernamentales, sector privado, ONGs regionales. La unión a estas organizaciones sería una demostración en sus intentos de mejorar la gestión forestal mundial, y un canal para “bajar el mensaje” a nivel local. También sería un canal para sensibilizar e influenciar a los gobiernos, de manera de convencerlos de adoptar la certificación como parte integral de una gestión forestal normal. Por otra parte, una marcada necesidad del sistema es lograr avanzar hacia una mayor presencia del FSC en los países del Sur, de manera de lograr una mayor participación del SUR en el FSC. De esta manera, se podría pensar en consolidar el sistema, pero por el momento, en el caso de las empresas que quieran certificar, necesitan confiar en el sistema, saber si el FSC tiene una visión clara de lo que quiere lograr, y para ello debe establecer objetivos respecto al número de hectáreas certificadas en los bosques cultivados y nativos que pretende lograr. Hace falta un proceso de descentralización, y la creación de puestos para que los Coordinadores Regionales puedan dar un paso positivo en este sentido. En Latinoamérica se plantea que “el FSC debería centrarse más en la promoción y en el apoyo de las iniciativas nacionales, descentralizando en parte las acciones, además de promocionar nuevas entidades certificadoras con sede en los países del Sur”. negrita/*Mejorar la comunicación:/negrita existe una necesidad de una estrategia comunicativa eficaz que pueda difundir el mensaje que tiene el FSC sobre los beneficios que puede traer la certificación, para así aumentar la conciencia pública acerca del tema, sobre todo en zonas rurales, en colegios, entre los tomadores de decisiones, y en el sector privado. Al mismo tiempo, habrá que crear un compendio mundial de consumidores de productos forestales certificados, para complementar la información sobre los proveedores de los productos, y habrá que lograr que esta información sea accesible en todos los países. Hoy se presenta hasta una competencia desleal, un productor a pequeña escala no accede fácilmente a la certificación, mientras que los comerciantes del Norte venden los mismos muebles con suma facilidad. Se considera que el FSC debería trabajar para facilitar a los productores a pequeña escala las mismas oportunidades. Por otra parte, también debería definir si las plantaciones forestales a gran escala –que abastecen a plantas celulosas- ingresan o no al sistema, ya que en principio permiten el inicio del proceso –con los costos y expectativas que todo ello genera- para después congelar la decisión, no por razones técnicas desde el punto de vista ambiental, social o económico, sino por burocracias del sistema y factores de índole políticas promovidas por otros intereses, como sucede en la actualidad en algunos procesos de certificación FSC en Brasil (Caso Veracel). negrita/*Bajar los costos:/negrita la salida hacia simplificación del proceso de certificación traería una disminución de los gastos y un aumento de los beneficios. El FSC no está haciendo lo que podría en las zonas rurales; es decir, simplificar el proceso de la certificación y reducir su costo a un nivel accesible. El FSC tendría que desarrollar un sistema más eficaz de controles sobre los costos del proceso de certificación. El precio de ésta deberá ser accesible, para así atraer a un buen número de nuevos solicitantes, ya que hasta ahora el costo desorbitado de la certificación ha excluido a muchos aspirantes potenciales. Una alternativas, podría ser la financiación estatal, como una manera de pagar el costo del proceso evaluativo de la certificación. Se podría establecer uno o más fondos para la evaluación, los cuales podrían ser administrados por varios organismos financiadores. Éstos también podrían desempeñar la función de agente, actuando de nexo entre la entidad certificadora y la empresa forestal solicitante.



