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El año pasado en Chile se sucedieron casos de irresponsabilidad ambiental, que concitaron la atención y el repudio de la opinión pública nacional, ONGs y ambientalistas. Con ello quedó de manifiesto que el tema ambiental está cobrando una creciente importancia y actualidad; y que se hace necesario compatibilizar el desarrollo económico y progreso material con la necesaria protección del medio ambiente y sus recursos.
Fuente: IARSE
CHILE (MAYO 2006).- Sin duda, un tema que compete a los empresarios pero que también está siendo abordado por el gobierno chileno. Prueba de ello es que, entre las primeras medidas de la Presidenta Bachelet, se encuentre la creación de un Ministerio de Medio Ambiente. La preocupación por la preservación medioambiental se basa en a lo menos tres razones básicas. La primera: el nivel de desarrollo alcanzado por el país, que se refleja en una mayor industrialización y consumo, genera presiones sobre el medio ambiente. Se producen externalidades medioambientales negativas al generar mayor cantidad de residuos y al contaminar el agua, aire y suelo. La segunda razón tiene relación con el tipo de actividad productiva nacional, basada fuertemente en la actividad extractiva, y en una estructura productiva mayoritariamente de transformación de materias primas en productos con bajo nivel de elaboración. Finalmente, la globalización y los Tratados de Libre Comercio (TLC) -que han acercado a Chile a los mercados mundiales- plantean una doble exigencia. Por un lado, compradores de países desarrollados exigen cumplimiento de estrictos parámetros de cuidado del medio ambiente y, por otro, la sociedad civil ejerce su presión sobre las empresas por un comportamiento responsable y sobre el Estado por una legislación medioambiental más estricta y un mayor control a las empresas. En este contexto, la PyME asume un papel relevante pues ya no sólo es reconocida por su importante aporte al empleo, sino también por su creciente incorporación a los procesos claves de la exportación, ya sea como exportadora directa o como proveedora de empresas exportadoras. De esta manera, las PyMEs deben enfrentar mercados que están incorporando el componente ambiental como una variable significativa en su toma de decisiones de compra. En consecuencia, tanto para las PyMEs chilenas como para las del resto de los países latinoamericanos que se encuentran en proceso de apertura comercial, resulta primordial avanzar rápidamente en materias de gestión medioambiental, para acceder a nuevos mercados, asegurar su desarrollo, generar reducciones de costos basados en la ecoeficiencia de sus procesos productivos, disminuir los riesgos de conflictos internos con las comunidades aledañas y grupos de interés. En resumen, asegurar su sustentabilidad. Ante esta realidad, las PyMEs tienen la oportunidad de incorporar a su gestión de negocios la Responsabilidad Social Empresarial que, entre otros aspectos, reconoce un lugar central al compromiso voluntario de las empresas por cuidar que primen criterios de cuidado del medio ambiente en sus procesos. Ricardo Ferrando Especialista Sectorial Manufactura Vincular – Responsabilidad Social Empresarial Pontificia Universidad Católica de Valparaíso www.vincular.org


