| El Consejo Forestal con sede en Alemania se reunirá en Manaus, Brasil |
La selva brasileña se extiende sobre 4,1 millón de kilómetros cuadrados, equivalente a toda Europa occidental. Los trabajos de los expertos sostienen que un quinto de la selva ha sido destruída por el desarrollo agrícola y la industria de la madera. El año pasado se perdió un récord de 26.130 kilómetros cuadrados.
Fuente: Miami
SAO PAULO(6/11/2005).- – Madereros y ambientalistas se reúnen esta semana en la ciudad tropical de Manaus en un esfuerzo por establecer un equilibrio entre la industria maderera y la defensa de la mayor floresta húmeda del mundo. El Consejo Forestal, cuya asamblea general se reunirá por primera vez en Brasil, se propone estimular la explotación racional y sostenible de la selva por parte de pequeñas comunidades, dijo la portavoz de la organización, Zandra Martínez. El consejo, con sede en Alemania, tiene representaciones en 65 países y a su cargo está la responsabilidad de certificar que los productos forestales trabajados que se venden en el comercio están de acuerdo con las políticas de preservación ambiental acordadas por sus miembros. Es decir, que no han contribuído a la degradación del ambiente. La reunión en Manaus, la cuarta asamblea general de la organización, se prolongará hasta el viernes, y tiene un carácter emblemático debido a la localización de la ciudad, en el corazón de la inmensa región amazónica. Se espera la participación de cientos de delegados oficiales y de organizaciones no gubernamentales. Entre sus integrantes figuran no solamente organizaciones de activistas como Greenpeace y el Fondo Mundial de la Naturaleza sino también representantes de mueblerías y otras industrias que basan su producción en la madera. Martínez dijo que el consejo toma sus decisiones con cautela porque quiere estar seguro que el proceso de certificación tome en cuenta las necesidades de las pequeñas comunidades, especialmente en un país como Brasil donde la propiedad de la tierra es marcadamente desigual. Algunos activistas que se oponían a los trabajos de industriales madereros han sido asesinados. «Queremos estar seguros que la floresta será utilizada no solamente para beneficio de los propietarios de la tierra, sino que también garantizará los derechos de la población local y la participación de la comunidad», dijo. Citó como ejemplo la comunidad de Xapurí, en la selva del remoto oeste de Brasil, que hace tres años comenzó a trabajar selectivamente la madera de los alrededores. Nueve familias de la comunidad administran nueve kilómetros cuadrados de floresta y venden la madera a una fábrica certificada por el consejo y localizada también en la jungla, según el sitio del consejo en la internet. La selva brasileña se extiende sobre 4,1 millón de kilómetros cuadrados, equivalente a toda Europa occidental. Los trabajos de los expertos sostienen que un quinto de la selva ha sido destruída por el desarrollo agrícola y la industria de la madera. El año pasado se perdió un récord de 26.130 kilómetros cuadrados. Sólo 12.000 kilómetros cuadrados de la selva brasileña está certificada por el consejo. A esa extensión se suman otros 25.000 kilómetros cuadrados de selva plantada en diversas regiones del país y también certificadas por el consejo. En todo el mundo, hay 670.000 kilómetros cuadrados de florestas certificadas por el consejo, la mitad en Europa. La asamblea se reúne cada tres años para definir posibles cambios en el proceso de certificación. El consejo tiene certificadas 63 florestas y 186 empresas en Brasil. Los productos certificados que se venden en el mundo tienen un valor estimado anual de 5.000 millones de dólares, según cifras del consejo.


