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Kuarahy y Jasy, la emotiva historia de los dos aguará guazú rescatados que volvieron a correr libres en los Esteros del Iberá

Hallados a los 45 días de vida con solo 1,2 kilos de peso, Kuarahy y Jasy superaron un complejo proceso de crianza en aislamiento humano. Tras nueve meses de rehabilitación conjunta entre Fundación Rewilding Argentina, el Centro Aguará y Fundación Temaikèn, los dos hermanos regresaron a los humedales correntinos equipados con collares de seguimiento satelital.

 

CORRIENTES (8/8/2026).- Tenían apenas mes y medio de vida y pesaban poco más de un kilo cuando el destino de la fauna silvestre les asestó su primer gran desafío. Sin el amparo de su madre y perdidos en la inmensidad de los Esteros del Iberá, Kuarahy y Jasy —»Sol» y «Luna» en lengua guaraní— eran demasiado pequeños para sobrevivir por su cuenta y aún no habían aprendido de su progenitora las lecciones básicas de caza, refugio y desplazamiento que todo aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) necesita para prevalecer en la naturaleza.

Su hallazgo activó un engranaje interdisciplinario e interinstitucional sin precedentes. Rescatados inicialmente por el equipo de la Fundación Rewilding Argentina, recibieron atención de urgencia y estabilización clínica en el Centro de Conservación Aguará en Corrientes. Sin embargo, dada la complejidad técnica que exige la crianza de cachorros huérfanos sin que pierdan su impronta salvaje, los ejemplares fueron derivados al Centro de Recuperación de Especies Temaikèn (CRET) en Escobar, provincia de Buenos Aires.

El proceso de crianza en el CRET supuso un reto científico de altísima exigencia. El equipo de biólogos, veterinarios y cuidadores debió diseñar un estricto protocolo de aislamiento visual y acústico humano.

En esa travesía, la biología misma ofreció la herramienta más valiosa: su condición de hermanos. La compañía mutua actuó como un sostén natural y emocional imprescindible durante las primeras semanas de aislamiento. A través del juego, la exploración de troncos y el contacto entre ellos, Kuarahy y Jasy desarrollaron los comportamientos sociales, defensivos y territoriales propios de este canido endémico, el más grande de América del Sur.

«Criar huérfanos tan pequeños sin alterar su conducta silvestre es una carrera contrarreloj donde el éxito se mide cuando el animal ignora y huye del ser humano. Que fueran dos hermanos permitió que se apoyaran entre sí y mantuvieran intactos sus instintos», explicaron desde el equipo de conservación.


Nueve meses después: el regreso al hogar ancestral

Tras nueve meses de intensos cuidados nutricionales y sanitarios, los frágiles cachorros de 1,2 kilos se convirtieron en dos jóvenes e imponentes ejemplares de cerca de 20 kilos y 90 centímetros de altura, en pleno estado de salud y aptos para valerse por sí mismos en el ecosistema.

Previo al traslado, se les colocaron collares de monitoreo satelital con tecnología GPS. Estos dispositivos permitirán a los investigadores seguir sus desplazamientos en tiempo real a la distancia, evaluar la selección de hábitat, sus patrones de caza y asegurar su adaptación paulatina al territorio.

El regreso comenzó con una travesía terrestre de 13 horas de viaje desde Escobar hasta el corazón de Corrientes, bajo la atenta y constante supervisión médica del equipo veterinario.

Al llegar a la reserva y abrirse las puertas de las cajas transportadoras, la respuesta de Kuarahy y Jasy confirmó que el esfuerzo valió la pena: sin dudar un instante y guiados por su memoria genética, ambos salieron disparados a toda carrera para perderse entre los altos pastizales, embalsados y bañados que los vieron nacer.

 

Más de dos décadas de compromiso con la especie

La liberación de Kuarahy y Jasy no es un hecho aislado, sino la consolidación de un programa integral que Fundación Temaikèn sostiene desde hace más de 20 años para la conservación del aguará guazú. Este esquema combina el rescate y rehabilitación en el CRET, la reinserción en territorio con monitoreo por satélite, la investigación científica aplicada y la sensibilización comunitaria junto a productores y autoridades locales.

A la fecha, el programa ha intervenido en 15 casos de aguará guazú tanto en tareas de campo como en el centro de rescate. Kuarahy y Jasy representan la segunda camada de cachorros huérfanos criados exitosamente desde cero por la institución, sumándose a los dos ejemplares rehabilitados entre 2014 y 2015 que fueron reinsertados en la zona de Córdoba (hoy Parque Nacional Ansenuza).

Declarado Monumento Natural provincial en Corrientes y clasificado como especie vulnerable a nivel nacional, la vuelta de Kuarahy y Jasy a los Esteros del Iberá inyecta esperanza para la preservación de la biodiversidad del gran humedal argentino.

 

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