Un relevamiento técnico determinó que el 92,44% de la población de Araucaria angustifolia se encuentra en buen estado en el Parque Provincial Caá Yarí, en Fracrán, dentro de la Reserva de Biosfera Yaboti. Conserva en 76 hectáreas uno de los remanentes fragmentados de bosques de la especie, catalogada en peligro crítico de extinción en la Lista Roja de la UICN. El informe aporta datos inéditos y recomienda medidas urgentes ante la fragmentación del hábitat, causadas por el trazado de la Ruta Provincial N°15.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest

MISIONES (28/4/2026).- Un trabajo de investigación aplicada desarrollado en el Parque Provincial Caá Yarí, en Fracrán, Misiones, aporta por primera vez datos precisos sobre el estado poblacional de la araucaria angustifolia o pino paraná, una de las especies más emblemáticas y amenazadas del Bosque Atlántico.
El estudio fue realizado por los estudiantes Bruno Benjamin Tech y Albaró Tahiel Olivera Souza, de la Tecnicatura Universitaria de Guardaparques del Instituto Superior de San Pedro N°1652 (CGE), dependiente de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones. La investigación fue orientada por el agente Claudio Cardozo, guardaparque del área protegida.
El trabajo se enfocó en el análisis poblacional de Araucaria angustifolia dentro del parque, ubicado en Fracrán, departamento Guaraní, una zona estratégica desde el punto de vista ecológico por su ubicación en el ecotono entre dos ecorregiones: el Bosque Atlántico Alto Paraná (BAAP) y el Bosque Húmedo de Araucarias.
“Este trabajo responde a una necesidad concreta del parque: contar con información base sobre sus ecorregiones y, especialmente, sobre el estado de la población de araucarias”, explicó Cardozo en diálogo con ArgentinaForestal.com.
El área protegida abarca unas 4.783 hectáreas y forma parte de un núcleo mayor de aproximadamente 20.000 hectáreas de selva en buen estado de conservación dentro de la Reserva de Biosfera Yabotí.
En ese contexto, conserva uno de los fragmentos remanentes de bosques de araucaria, especie declarada Monumento Natural Provincial por la Ley XVI–N°19.
Los limite del parque provincial están dados al norte con la Colonia Tambero, el arroyo Tambero y los lotes 1 y 14, al oeste con los arroyos El Soberbio y Tacuara, al sur con la Reserva de Usos Múltiples Guaraní, y al este con el Arroyo Paraíso.
El parque es atravesado por la Ruta Provincial N°15 en la región central y noreste, conjuntamente con la reserva de Usos Múltiples Guarani (RUMG) dependiente de la FCF de la Universidad Nacional de Misiones y la reserva natural cultural Papel Misionero de dominio privado de la empresa del Grupo Arcor CA.
Por otra parte, el parque está al límite con asentamientos rurales y peri-urbanos, lo cual genera constantes riesgos de incendios y robos de semillas, por lo que requiere un fuerte trabajo de fiscalización y educación ambiental en la zona.
Hasta la actualidad, Caá Yarí no contaba con un diagnóstico exhaustivo de su flora y el estado de conservación, por lo que el trabajo de los estudiantes Tech y Olivera Souza aportan datos que permiten planificar estrategias de gestión, manejo y conservación.
Biodiversidad asociada: flora y fauna en un ecosistema complejo
El relevamiento se centró en la población araucarias, partiendo del conocimiento existe sobre el BHA y las especies forestales que comparten el ambiente, según investigaciones de Klein (1960), Longh (1997), Rios (2008).
Entre las especies arbóreas que conviven con la araucaria se destacan el timbó (Enterolobium contortisiliquum), cañafístola (Peltophorum dubium), cedro (Cedrela fissilis), grapia (Apuleia leiocarpa) y guayubira (Patagonula americana). En el estrato medio aparecen la yerba mate, el helecho arborescente Dicksonia sellowiana (chachí manso) y distintas especies de bambúes (tacuaras).
El estrato herbáceo está compuesto por gramíneas, ciperáceas, rubiáceas y solanáceas, mientras que la abundancia de bromelias epífitas y lianas evidencia la complejidad estructural del bosque.
En cuanto a la fauna, si bien el tamaño del área limita la presencia de grandes mamíferos, se registraron especies como el hurón menor (Galictis cuja), acutí (Dasyprocta azarae) y zorro de monte (Cerdocyon thous).
En aves el sitio presenta especies de alto valor de conservación como el coludito de los pinos (Leptastenura setaria), el loro vinoso (Amazona vinacea) y el carpintero cara canela (Dryocopus galeatus), e incluso hay registros del bailarín castaño en la misma zona del rodal de araucarias del parque Caá Yari, entre otras aves de la selva misionera. También se registró una notable diversidad de anfibios y artrópodos.
Este conjunto de especies refuerza el valor ecológico del área, que funciona como refugio de biodiversidad en un paisaje altamente fragmentado.

Una población estable de araucarias, con signos de regeneración
El relevamiento poblacional se realizó sobre una superficie de 98 hectáreas dentro del parque, la especie araucaria angustifolia estuvo presente en una superficie de 76 hectáreas, esto incluye una zona baffer de aproximadamente 8 hectáreas.
Los resultados indican que la población de araucarias está compuesta por 381 individuos vivos, de los cuales 354 presentan buen estado sanitario. Esto representa un 92,44% de ejemplares saludables, un indicador positivo para una especie catalogada en estado crítico a nivel global.
El análisis de la estructura poblacional reveló una distribución equilibrada entre individuos juveniles, adultos y añosos, lo que sugiere una dinámica activa. Además, se identificaron 147 individuos inmaduros y una alta presencia de renovales, especialmente en áreas menos perturbadas.
La proporción de sexos -129 machos y 103 hembras- favorece la polinización cruzada, fundamental en especies dioicas como la araucaria. Durante el período de muestreo se observaron estróbilos en 28 hembras, lo que confirma actividad reproductiva.
Los ambientes dominados por latifoliadas y sin perturbaciones recientes mostraron condiciones óptimas para la regeneración natural, lo que refuerza la importancia de mantener sectores sin intervención.

Amenazas para una especie en peligro crítico: fragmentación del hábitat
La Araucaria angustifolia es una especie longeva -puede vivir entre 260 y 300 años- y presenta un sistema reproductivo complejo por diversas razones. Es dioica y anemófila, con polinización dependiente del viento.
La dispersión del polen puede alcanzar distancias de hasta 2.200 metros, aunque su eficiencia máxima se da a unos 75 metros. Sin embargo, factores como las precipitaciones durante el período reproductivo pueden afectar negativamente este proceso.
La producción de semillas es baja (aproximadamente 1,5 kg por árbol al año), y su dispersión es limitada, ya que ocurre por gravedad. Esto genera concentración de plántulas cerca del árbol madre, aumentando la competencia y reduciendo las probabilidades de establecimiento exitoso.
A esto se suman los efectos del cambio climático, que alteran las condiciones de humedad y temperatura necesarias para la reproducción.
Como resultado, la especie ha sufrido una drástica reducción de su distribución original: actualmente subsiste solo el 3% de los bosques de araucaria en Sudamérica. Por ello, está incluida en la Lista Roja de la UICN como “En Peligro Crítico”.
Por otro lado, el estudio también revela que, a pesar de los indicadores positivos dentro del parque, la población enfrenta amenazas significativas.
La más relevante es la fragmentación del hábitat causada por el trazado de la Ruta Provincial N°15, que atraviesa el área protegida. Este factor genera efectos de borde, altera las condiciones microclimáticas e interrumpe los corredores biológicos esenciales para la dispersión de semillas y el movimiento de fauna.
Además, el parque limita con áreas rurales y periurbanas, lo que incrementa el riesgo de incendios y extracción ilegal de recursos.
Históricamente, el área también fue afectada por actividades forestales y agrícolas previas a su protección formal en 2006 declarado Parque Provincial, lo que explica ciertos niveles de degradación detectados.
Imágenes tomadas en abril que muestran el trabajo de mejoras del trazado de la Ruta 15 en la zona del remanente de Araucarias, que aún faltaría entoscar y compactar.
Recomendaciones: restauración y planificación territorial
A partir de los resultados, los investigadores elaboraron una serie de recomendaciones orientadas a fortalecer la conservación del rodal de araucarias.
Entre ellas se destacan la implementación de estrategias de restauración ecológica, el monitoreo periódico de la población y el manejo adaptativo basado en evidencia científica.
Sin embargo, una de las realidades marcadas en el estudio de la más relevantes -y complejas- es el planteo de la necesidad de reubicación del trazado de la Ruta Provincial N°15 en el tramo que atraviesa el rodal, con el objetivo de reducir su impacto ecológico.
Con datos de trabajo de campo realizado por los estudiantes, se elaboró un informe presentado por el guardaparque Claudio Cardozo al Ministerio de Ecología que incorpora estos lineamientos, y se recomienda tres medidas prioritarias que refuerzan la necesidad de tomar decisiones de gestión que prioricen la integridad del ecosistema.
La primera medida, es la protección del rodal relocalizando el trazado de la ruta provincial N° 15 en el sector que afecta directamente a las araucarias estudiadas.
La segunda, la restauración y recuperación por claros, enriquecimiento con Araucaria angustifolia en zona degradada cerca del rodal estudiado.
Y la tercera medida es poner en valor el actual trazado de la ruta provincial N° 15 como un sendero pedestre para observación de la naturaleza y fiscalización.
Un reservorio de biodiversidad estratégico en la Selva Paranaense
El Parque Provincial Caá Yarí se posiciona como un área de alto valor para la conservación de la biodiversidad en la Selva Paranaense. Su ubicación en un ecotono entre dos ecorregiones como el Bosque Atlántico Alto Paraná (BAAP) y el Bosque Húmedo de Araucarias lo convierte en un reservorio genético único, donde convergen especies de distintas ecorregiones.
La Ecorregión Bosque húmedo con Araucarias esta poco representada en el Sistema de Áreas Naturales Protegidas. ANP, con solo 2,1 % del territorio bajo categoría de conservación y formando parte de los Bosques de alta Prioridad para la Conservación (Ley XVI – N° 105), y para el caso de Caá Yarí en categoría II, bosque de mediana protección.
Sin embargo, esta valiosa población enfrenta presiones externas. La fragmentación del rodal debido al trazado de la Ruta Provincial N°15 representa una amenaza real, tanto por su efecto de borde como por la interrupción de corredores biológicos que facilitan la dispersión de semillas y el movimiento de fauna.
No obstante, el hecho de que la mayor densidad de individuos en regeneración se localice en los sectores más conservados del parque sugiere que, bajo condiciones de baja perturbación, la especie puede sostener procesos reproductivos y de regeneración de manera natural.
En un contexto donde los bosques de araucaria han sido reducidos a fragmentos aislados, áreas naturales protegidas como Caá Yarí adquieren un rol fundamental para sostener procesos ecológicos, mantener la diversidad genética y asegurar la continuidad de especies amenazadas.
Los resultados del estudio no solo permiten dimensionar el estado actual de la población de araucarias, sino que también establecen una base científica para orientar políticas públicas y acciones de conservación a largo plazo.

La leyenda de «La diosa de los yerbales»
Te recomiendo leer este artículo escuchando la canción de autoría del naturalista Juan Carlos Chebez, que representa la magia que despierta la Selva Misionera en «Caá Yarí», nombre del parque provincial profundamente simbólico para la cultura misionera, que tiene su raíz en la lengua guaraní y en una de las leyendas más importantes de la región: la yerba mate.
La historia cuenta que una joven llamada Yarí se quedó en la selva para cuidar a su padre, un anciano indio que ya no tenía fuerzas para seguir el ritmo nómada de su tribu. Un día, recibieron la visita de un enviado de Tupá (el Dios supremo), quien en agradecimiento por su hospitalidad les regaló una planta mágica que les daría fuerzas y compañía: la yerba mate.
Tupá nombró a la joven Yarí como la protectora eterna de esa planta. Desde entonces, Caá Yarí es la deidad a la que los trabajadores de los yerbales (mensúes) encomiendan su protección y sus cosechas. Se dice que es una mujer de gran belleza que cuida que la selva no sea dañada.
Y ese mensaje, trasciende en el tiempo y está presente en el trabajo técnico de los estudiantes oriundos de El Soberbio.























