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Perspectivas 2026 | La industria del aserrado ante un cambio de era: ¿quiénes podrán sobrevivir a la crisis del negocio maderero en Misiones?

Con sobrestock, caída de la demanda y márgenes de rentabilidad en retroceso, el sector foresto-industrial cierra un 2025 complejo en general y crítico para las PyMEs. En una entrevista con Visión Misionera, el consultor, docente e ingeniero agrónomo, Ronald Vera, analiza por qué habrá industrias que no lograrán adaptarse al nuevo escenario global del negocio, qué empresas están mejor posicionadas y cuáles son las transformaciones inevitables para seguir en actividad hacia 2026.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

 

MISIONES (27/12/2025).- La industria de la madera en Misiones atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Con una estructura productiva compuesta mayoritariamente por micro, pequeñas y medianas empresas —más de 500 aserraderos en actividad según el censo 2021-2022—, el sector enfrenta una fuerte reducción de su capacidad productiva, sobrestock en toda la cadena y una demanda interna y externa debilitada por diversos factores de la política económica nacional.

Las cámaras empresarias coinciden en que 2025 cierra como un año de crisis profunda, aunque el escenario resulta aún más delicado para los aserraderos de menor escala, con baja capitalización, escasa tecnología y altos niveles de informalidad. Para muchos de ellos, el contexto actual configura una crisis terminal.

En este marco, el consultor de Foresto-industrial y asesor de proyectos, Ronald Vera, advierte que el sector llega al cierre del año “con depósitos llenos y prácticamente sin pedidos para enero y febrero de 2026”, lo que obliga a las empresas a adoptar medidas defensivas como paradas prolongadas, vacaciones forzadas, cesantías y despidos, una dinámica que se repite desde hace más de un año.

“A la falta de demanda del mercado interno se suma la baja en exportaciones, no solo en volumen sino también en precios. Mercados externos que ya venían con baja o nula rentabilidad para los exportadores forestales, muestran a diciembre de 2025 una tendencia aún más negativa, lo que imprime mayor preocupación al escenario de negocios para el inicio de 2026”, señala Vera en la entrevista con Visión Misionera, el anuario de Misiones Online.

 

VM: Los costos logísticos, la falta de financiamiento y la brecha tecnológica limitan la competitividad. ¿Cómo impactan estos factores en la estructura productiva de Misiones, especialmente entre los pequeños y medianos aserraderos?

Ronald Vera: El pequeño productor -el que produce menos de un millón de pies cuadrados de productos por mes- está prácticamente en situación de terapia intensiva.

La suba sostenida de los combustibles, sumada al costo de la electricidad y los insumos, lo deja muy expuesto y debilitado. En paralelo, las empresas de alta producción amplían la brecha tecnológica y productiva, lo que lleva a los más pequeños a apelar a la única herramienta que les queda para sostenerse: la informalidad.

 

VM: ¿Cuáles considera que son actualmente los principales “cuellos de botella” en infraestructura que limitan la expansión industrial en la región?

RV: Las rutas argentinas se están transformando en muchos lugares en verdaderas trampas mortales. El abandono de la obra pública hace que la logística, que ya es cara por las distancias y los altos costos operativos, se vuelva aún más crítica.

Además, cualquier ampliación industrial hoy debe contemplar inversiones en generación de energía. Está claro que en el corto plazo no habrá inversiones públicas en ese aspecto, por lo que se deben generar medios financieros, políticos y técnicos para allanar el camino a empresas que quieran invertir en generación de energía de base.

La energía solar solo actúa no más de seis horas al día y su almacenamiento sigue siendo caro e inviable.

Transformaciones del mercado regional y global

VM: ¿Cuáles considera son los principales cambios regionales y globales que están redefiniendo el negocio de la madera y la industria del aserrado?

RV: El principal cambio, tanto en Argentina como en la región, es que hay actores industriales que se están tecnificando e invirtiendo en aumento de producción y optimización de procesos.

Detrás de ellos quedará una gran mayoría de empresas que no podrán dar ese salto. El resultado será una alta mortalidad de PyMEs que en 2025 ya han parado y que no tendrán condiciones de volver a arrancar en el corto plazo, ya sea por falta de capital de trabajo o por no poder afrontar los costos de energía eléctrica e insumos.

 

VM: En este escenario, ¿qué tipo de empresas misioneras están mejor posicionadas para atravesar la crisis?

RV: En primer lugar, aquellas que tengan asegurado el abastecimiento de materia prima en al menos un 60% de su requerimiento.

El segundo punto, es que el diferencial lo tendrán las industrias que hayan modernizado sus equipamientos para mejorar producción y productividad.

Y el tercer elemento clave será haber invertido en generación de energía para cubrir, como mínimo, un 20% de su demanda total. Quienes no hayan avanzado en estos tres puntos difícilmente logren sobrevivir.

 

VM: En este contexto: ¿qué medidas considera urgentes para evitar la desaparición de las PyMEs madereras de Misiones?

RV: No existen medidas urgentes que puedan salvar al sector maderero ni a ningún otro. Los modelos de negocios, las políticas económicas y el mercado global están experimentando cambios tan profundos y en tan corto tiempo que las medidas de urgencia solo funcionan como parches para prolongar una crisis terminal que, en muchos casos, es irreversible.

VM: Usted participó de un encuentro sobre el negocio del aserrado en Curitiba, Brasil. ¿Cuáles fueron las principales conclusiones?

RV: Las conclusiones apuntan a mejorar la eficiencia productiva mediante herramientas de gestión que permitan conocer con precisión el estado de la operación, detectar desvíos y corregirlos rápidamente.

También a maximizar rendimientos, aumentar la velocidad de trabajo, poner fuerte énfasis en el mantenimiento y conformar equipos altamente capacitados, eliminando puestos que hoy pueden ser reemplazados con tecnología.

 

VM: ¿Cómo imagina el escenario para los aserraderos de Misiones hacia 2026 y los años siguientes?

RV: El 2026 comienza con un mercado estancado. Los depósitos llenos hacen prever que, incluso con un escenario macroeconómico más favorable, la demanda tardará en acomodarse.

Las empresas que quieran permanecer en actividad deberán iniciar de inmediato transformaciones profundas en los aspectos que mencioné anteriormente.

 

VM: ¿Qué tecnologías considera imprescindibles para mejorar rendimiento, trazabilidad y eficiencia?

RV: La automatización de procesos, el uso de scanners y software que reduzcan errores de corte —que atentan contra la eficiencia—, el aumento de la velocidad de producción y la implementación de sistemas de gestión tanto operativa como de mantenimiento, que permitan anticipar fallas y evitar caídas de rendimiento.

 

Mano de obra y formación técnica

VM: Existe una brecha de capacitación laboral en el sector. ¿Qué perfiles profesionales demanda hoy la industria foresto-industrial moderna?

RV: La brecha de capacitación laboral en Argentina es enorme y sigue creciendo. Los centros tecnológicos han quedado obsoletos y se forma gente con conocimientos de base, pero sin preparación en las nuevas tecnologías que incorporan hoy las industrias modernas.

El modelo industrial 4.0 ya es historia. No alcanza con formar ingenieros o técnicos universitarios. Veo muchos profesionales cursando maestrías y doctorados que no son demandados por el mercado laboral de alta tecnología.

La inteligencia artificial debería ser materia obligatoria en cada universidad del país, como ya ocurre en otros lugares, y eso no sucede. En gran parte, el cuerpo docente está desactualizado y se convierte en un obstáculo para el cambio. A esto se suma, especialmente en PyMEs familiares, un modelo de gestión anticuado que pone en serio riesgo la continuidad de las empresas.

Muchas siguen trabajando con la expectativa de que volverán los tiempos buenos del pasado. Soy optimista y creo que vendrán buenos tiempos, pero nada será como antes.

 

 

 

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