Conservación: la historia de dos felinos que tras varios años de rehabilitación por el atropellamiento en rutas lograron ser reinsertados a la Selva Misionera

La empresa Arauco, el Ministerio de Ecología de Misiones, el IMIBIO, y el Centro de Rescate y Rehabilitación Güirá Oga de Puerto Iguazú, realizaron un trabajo conjunto para reinsertar un gato onza u ocelote (Leopardus pardalis) y un gato margay (Leopardus wiedii) a su hábitat natural, y eligieron como destino de liberación de las especies a la Reserva Natural Privada San Jorge.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

Foto de portada: Emilio Wite y Güira Oga

 

MISIONES (11/2/2022).- Dos hermosos felinos que, luego de pasar varios años bajo monitoreo, tratamiento y en proceso de rehabilitación en el refugio Güirá Oga, lograron regresar a la vida silvestre. “Ambos felinos habían sido atropellados y necesitaron de cuidados especiales para poder regresar a la vida silvestre. El Perobal de la Reserva Forestal San Jorge fue seleccionado para esta liberación, ya que es un área alejada de chacras o rutas, y los animales dispondrán de un ambiente natural inmejorable, para su aclimatación”, explicaron los especialistas.

La historia del rescate

El gato margay o gato tigre (Leopardus wiedii) es uno de los gatos más pequeños de entre las distintas especies de felinos que posee la selva misionera. “Como todos ellos, se encuentran en peligro, fundamentalmente por la disminución paulatina de su ambiente, los atropellamientos en las rutas de la región o víctimas de cazadores furtivos, por considerarlos dañinos o perjudiciales.

El gato tigre al que salvaron, es un felino que fue encontrado en los alrededores de la ciudad de Jardín América en la provincia de Misiones. De allí fue derivado al Parque Ecológico “El Puma” Dependiente del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables -en la localidad de Candelaria- donde recibió las primeras atenciones.

“De allí, fue derivado a Güirá Oga -en la localidad de Puerto Iguazú- donde se comprobó el mal estado general que revestía, incluso peligro de vida. Internado en la sala de cuidados intensivos por parte de nuestro personal veterinario y técnicos, fue mantenido durante dos meses con tratamientos varios, donde finalmente se recuperó y pasó así a un recinto de rehabilitación de condiciones similares, al que contuvo al ocelote en su aislamiento”, indicaron desde el Centro.

Casi un año después, observando un buen estado de salud y habiéndose rehabilitado satisfactoriamente, comenzaron a desarrollarse los estudios preliminares para su liberación a la naturaleza, incluso para Covid 19.

“En ambos casos, tanto los estudios del ocelote como el margay, estuvieron a cargo del IMIBIO (Instituto Misionero de Biodiversidad), con quién Güirá Oga se encuentra trabajando y es la institución que otorga a todas las liberaciones que realizamos, el cumplimiento de los protocolos sanitarios que hoy, son recomendados cuando se liberan animales a su medio natural.

Por ello, también y junto al ocelote, fue liberado en el área del “Perobal” que debe su nombre al Palo Rosa a quién también se lo denomina en la región, Perobá, gigantesco árbol de la selva misionera que alcanza alturas de hasta 50 metros o más y que en dicho lugar existen numerosos árboles cuya antigüedad, es de más de 400 años.

El ocelote o gato onza (Leopardus pardalis) es tercer felino en tamaño en la Argentina, después del yaguareté (Panthera onca) y el Puma (Puma concolor). Es un gato manchado con ocelos, considerado como uno de los más bellos de los felinos salvajes.

El 21 de enero del 2019, en la Ruta Nacional 101 dentro del Parque Nacional Iguazú y cerca del acceso a Cataratas, fue atropellada y muerta una hembra adulta que era acompañada por su cachorro, que salvó su vida sufriendo pequeñas heridas leves.

“Inmediatamente fueron trasladados a nuestro refugio Gúirá Oga, donde efectivamente se comprobó la muerte de la madre que fue cubierta con una tela artificial, que simula la piel de un ocelote para transferir su característica esencial. Atendido el cachorro, un macho de apenas un mes y medio de vida, fue derivado a la sala de cuidados especiales, donde en su pequeño recinto inicial lo acompañó la tela artificial que cubrió a su madre y enseguida se refugió junto a ella recordándola y evitando así un estrés inicial, debido al trauma sufrido”, detallaron los especialistas.

Poco a poco  el felino fue creciendo y se derivó a un recinto especialmente adaptado y ambientado para su crecimiento. “Ese recinto está totalmente cerrado en sus paredes pero con el cielo abierto, pudiendo este gato recibir las distintas variables climatológicas. Todos los detalles de su crecimiento fueron monitoreados a través de cámaras fototrampas, instaladas dentro del recinto. La alimentación era suministrada a través de un tubo de plástico, para evitar que tomara contactos con sus cuidadores”, explicaron.

Así fue vigilado permanentemente por el personal veterinario y técnico que acompañaron su evolución, y fue creciendo hasta convertirse en un macho adulto de 7 kilos. Después de exactamente 3 años, gracias a su exhaustiva rehabilitación, y resultados satisfactorios, se decidió su liberación”, remarcaron desde Güira Oga.

Sin embargo, elegir un sitio apto alejado de rutas, chacras u otras actividades humanas era difícil, ya que no podrían equiparlos con radiotransmisor para su monitoreo como debería ser, por cuestiones de altísimos costos. Se decidió entonces liberarlo en el denominado “Perobal” dentro de la Reserva forestal, que la empresa Arauco SA se mantiene cercano a Iguazú y que limita con el Parque Nacional Iguazú y el Parque Provincial Uruagua-í.

“Este lugar se conserva con un bloque fundamental de selva nativa en excelente estado de conservación y une a los parques anteriormente mencionados. Además, fue elegido también porque dentro de este lugar, un grupo de investigadores está realizando relevamientos justamente con ocelotes silvestres y han dispuesto cámaras automáticas ubicadas en sitios estratégicos, que eventualmente registran el paso de todo animal”, indicaron desde Güira Oga.

“Estas cámaras fototrampas, son ampliamente utilizadas para este tipo de estudios y en esta ocasión, seguramente registrará el paso del ocelote, que podrá ser identificado gracias a su patrón de manchas, ya que como nosotros tenemos nuestras huellas digitales que son personales, las manchas y ocelos de estos felinos no se repiten en otro ejemplar de su especie”, agregaron desde Centro en su reporte difundido a través de sus redes sociales.

La liberación se realizó con la presencia de ténicos, veterinarios de Güirá Oga, en conjunto al Proyecto Yaguarete; CeIBA- CONICET; Ecología Misiones; Parques Nacionales; personal de la empresa Arauco SA y amigos de la conservación, que se sumaron con entusiasmo a esta reintroducción tan especial, por tratarse de un animal que sufrió la pérdida de su madre en el atropellamiento y salvando su vida, hoy tiene una nueva oportunidad para regresar a su hogar que es la selva.

“Desde Güirá Oga, la Fundación Félix de Azara, el Ministerio de Ecología de Misiones, continuamos en el rescate, recuperación, rehabilitación y si es posible reintroducción, de aquellas especies animales que han sido heridos u otras circunstancias. Cabe mencionar que el sitio estratégico donde funciona Güirá Oga, ubicado dentro del mismo ambiente donde viven estos animales, hace posible el rápido rescate y también muchas veces en la devolución de los mismos a su ambiente natural después de ser atendidos por las heridas recibidas.Aquellos animales que han sufrido heridas y mutilaciones que imposibilitan el retorno a la libertad, quedarán en nuestro refugio donde no solo para serán atendidos, sino también algunos grupos donde es posible formar parejas y así dejar descendencia y esa descendencia, a través de un manejo adecuado, puede ser reinsertada a su ambiente natural”, precisaron.

Por todos estos trabajos, Güirá Oga fue galardonada con la Declaración de Interés Nacional, por la Cámara de Diputados de la Nación. Antes fue declarada también de Interés Provincial y Municipal.

Desde la empresa Arauco manifestaron su satisfacción por ser parte de esta acción. “Es un gran orgullo que la Reserva San Jorge fuera la elegida para la liberación de estos animales, contamos con cámaras trampa que permiten el monitoreo de la fauna silvestre, pudiendo de esta manera seguir colaborando en la preservación de especies en peligro de extinción”.

La Reserva San Jorge de Arauco, con sus 16.500 hectáreas es un área clave para la conservación de la Selva Atlántica, ya que no solo es importante por todo lo que entre sus límites alberga y protege, sino porque además forma parte de un corredor biológico entre las dos áreas protegidas de dominio público más importantes de Misiones, el Parque Nacional Iguazú y el Parque Provincial Urugua-í.

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