Despedida y reconocimiento al Dr. Wilfredo Barrett, un impulsor del mejoramiento genético forestal en la Argentina

Su familia informó que el reconocido profesional falleció este lunes 18 de mayo en Buenos Aires, a los 94 años de edad. Desde la comunidad forestal, académica y científica del país expresaron su pesar y lo recordaron como un protagonista estratégico de la historia de la ciencia forestal e impulsor del mejoramiento genético de las principales especies en producción del país, como el pino. La industria forestal alcanzó competitividad global a partir de los aportes técnicos e investigaciones impulsadas en la región forestal del NEA, principalmente en la producción de coníferas que alcanzaron “los crecimientos más rápidos del mundo”.

Por Patricia Escobar 

@argentinaforest

Foto: Los ingenieros Mendoza, Wilfredo Barrett y Alfredo Caponi en el invernáculo, injertando Pinus elliotti para huertos semilleros. Fuente: Libro El Jardín Botánico Arturo E. Ragonese (JBAER) / Autora: Ana Maria Molina

 

BUENOS AIRES (21/5/2020).- El ingeniero agrónomo Wilfredo H. Barrett, egresado de la Universidad de Buenos Aires en 1948, fue considerado en el ámbito técnico y productivo como un referente “único y especial” en mejoramiento genético, que realizó enormes contribuciones a la comunidad científica nacional e internacional, y al desarrollo del sector forestal argentino a través de sus investigaciones estratégicas en coníferas y otras especies forestales. Fue el impulsor de programas de mejoramiento y genética forestal en pinos en la Mesopotamia a través del INTA, y en la creación de huertos semilleros desde el CIEF (Centro de Investigaciones y Experiencias Forestales).

Fue pionero en promover equipos de trabajo, con valiosos ejemplos de cooperación entre institutos de investigación, facultades y empresas privadas. Terminó su vida, tal como lo había hecho siempre, investigando. En los últimos años se dedicó a estudiar la biología y cultivo del quebracho colorado en la región chaqueña, especie de la que consideraba “se ha hablado mucho, pero se ha hecho muy poco”.

Logró investigaciones con programas de mejoramiento en especies de pinos, eucaliptos y salicáceas, entre otros, que con el tiempo demostraron que fueron revolucionarios para la historia de la botánica y genética forestal, con sus aportes de conocimiento que siempre ayudaron al desarrollo de la producción forestal del país.

El Dr. Barrett,  junto a Esteban Takacs, fundaron el Centro de Investigaciones y Experiencias Forestales (CIEF), además fue un colaborador incansable de investigaciones del área forestal INTA y asesor de las principales empresas del país en programas de mejoramiento genético.

Barrett comenzó a ganar terreno en la ciencia argentina a finales de los años 50, cuando comenzaron sus trabajos en el INTA, y con el tiempo logró cambiar la reputación forestal del país ante las organizaciones científicas internacionales y nacionales en relación a los bosques cultivados.

Foto: Ing. Ragonese, Dr. Ewald Favret, Ing. Wilfredo Barrett y otros colegas. Fuente: Libro El Jardín Botánico Arturo E. Ragonese (JBAER) / Autora: Ana Maria Molina

Fue parte de una “época de oro” en la investigación forestal, en la que logró que el sector productivo argentino diera un salto significativo con el aporte del conocimiento científico, con el cultivo de especies pinos -por ejemplo- con el tiempo lograron en la región los crecimientos más rápidos del mundo. Sus equipos de trabajos estaban integrados por prestigiosos profesionales, y trabajó con grandes protagonistas de la historia forestal como el Ing. Arturo Ragonese, Domingo Cozzo, Lucas Tortorelli, Lamberto Golfari, entre otros.

Su trabajo impactó de tal manera, que incluso en países de liderazgo como Australia han incorporado conocimientos adquiridos por el investigador en sus ensayos forestales de especies de pinus. “Quizás sea el investigador argentino que más impacto tuvo con sus trabajos en la producción forestal”, destacaron desde la Agrupación Forestal Lucas Tortorelli (AFOPE).

Sus enseñanzas continuaron durante todas estas décadas en cientos de discípulos, técnicos, profesionales, académicos y estudiantes, que lo mencionan en diversas publicaciones.

“En 1962, y trabajando Wilfredo Barrett en el Instituto de Botánica del INTA Castelar, publicó juntamente con Lamberto Golfari, del Departamento Forestal de Celulosa Argentina, la descripción de dos nuevas variedades de Pino del Caribe, en el vol. 23, Nro.2 del Caribbean Forester, editado en Puerto Rico. Así, como resultado de sus investigaciones en Centroamérica y las Antillas se subdividió esta especie, una de las más plantadas mundialmente, en tres variedades, Pinus caribaea var. Caribaea (típica), y las variedades Hondurensis y Bahamensis. Esta clasificación es hasta hoy la científicamente aceptada y los nombres de Barrett y Golfari forman parte de su nomenclatura”, destacaron desde la Agrupación Tortorelli.

“Desarrolló gran parte de su prolífica actividad profesional en INTA, destacando entre ellas la de Coordinador del Programa Nacional Forestales desde su base en el Instituto de Botánica Agrícola del Centro de Nacional de Investigaciones Agropecuarias de INTA Castelar. Desde este Centro se cimentaron las bases de los principales programas de mejoramiento de pinos, eucaliptos y Salicáceas que aún perduran hasta la actualidad”, precisó Martín Marcó, quien compartió con el Dr. Barrett la misma pasión por la investigación forestal.

Entre las reflexiones que dejó en algunas de sus tantas conferencias magistrales dictadas, desde ArgentinaForestal.com elegimos recordarlo con este mensaje:

“Es de esperar que en el futuro, cuando se planifique el desarrollo de una región forestal, se determine el material biológico a utilizar con la metodología adecuada basada en la experimentación. Debe lograrse darle continuidad a estos estudios. La mayoría de los trabajos están en proceso. La falta de continuidad puede llevar a perder lo realizado, sin llegar a obtener resultados. Ha ocurrido, y puede volver a ocurrir”.

Y cómo conclusión final, expresó : “El mejoramiento genético no es una ciencia aparte, es sumamente dependiente de disciplinas como entre otras de la ecología, de los estudios del ambiente, de la patología y fundamentalmente de la silvicultura. Todos los resultados obtenidos por la mejora genética deben estar auxiliados por el conocimiento del manejo silvícola del material. Un manejo equivocado puede llevar a resultados negativos, en cambio uno adecuado, puede potenciar aún más el resultado del material obtenido

Sus principales contribuciones estuvieron referidas a los estudios de la variación genética asociada a orígenes geográficos de dos importante especies de pinos subtropicales cultivados en la región mesopotámica: Pinus elliottii y Pinus taeda. Este enfoque innovador lo amplió a otras especies como Araucaria angustifolia (Pino Paraná) y Pinus patula en las cuales fue pionero y esto es reconocido a nivel mundial. Incursionó además a mejorar el proceso de selección en sauces y por su aporte hay un clon cultivado con su nombre: BARRETT 13-44 INTA.
Promovió además el cultivo de Pinus caribaea y sus híbridos que son cultivados con éxito en Misiones y Corrientes.

“Era brillante y lo sabía”

Desde la Federación Argentina de Ingeniería Forestal (FAIF) señalaron ante la noticia que se trata de “una gran pérdida para las Ciencias Forestales”. Para los profesionales, al Dr. Barrett se lo podría definir en la historia del sector como el “impulsor del mejoramiento genético en el país”.

Algunos profesionales señalaron que “Wilfredo inicio los primeros trabajos de introducción de procedencias de Pinus elliottii y P. taeda y los primeros huertos semilleros clonales. Fue quien introdujo Pinus patula y otras especies. Barrett también fue quien comenzó a insistir en el país en que hay que prestar atención al origen de la semilla. Impulsó la selección de procedencias y logró en campo que se mejore el rendimiento volumétrico de las plantaciones de pino entre un 25% o más”, destacaron.

Quienes lo conocieron, sostienen que tenía un solo problema: “Era brillante y lo sabía”.

Reseña profesional

Barrett fue Ingeniero Agrónomo, egresado de la Universidad de Buenos Aires en 1948); M.Sc. y Ph.D. en Mejoramiento y Genética Forestal (Michigan State University, 1965 y 1970).

Desde 1947 colaboró con la Dirección de Investigaciones Agrícolas del Ministerio de Agricultura, luego, INTA en temas de Taxonomía, Ecología y Genética Forestal.

A partir de 1975, ingresó en una empresa forestal privada, gerenciando un programa de forestaciones en una región de producción ganadera, debiendo realizar las investigaciones y la experimentación necesaria para la implementación de dicho programa.

Fue en este período, conjuntamente con el Académico Esteban Takacs, que crearon y dirigieron el Centro de Investigaciones y Experiencias Forestales (CIEF), financiado para y por empresas forestales argentinas.

Durante la permanencia en el INTA, como Coordinador del Programa Forestal, organizó redes de ensayos, que tuvieron como objetivo determinar experimentalmente en pinos, las mejores especies y los mejores orígenes de cada especie para ser utilizadas principalmente en la región mesopotámica.

Ha promovido el cultivo de Pinus caribaea y sus híbridos que actualmente son cultivados con éxito en Misiones; estudios y experiencias realizadas con especies de pinos de regímenes monzónicos en el noroeste, donde indicó que Pinus patula es la especie más indicada para esta región.

Con la utilización de los mejores orígenes de semilla se incrementó la producción en volumen en Corrientes y Misiones en un 30%.

El conocimiento de la variación genética permitió incrementar el volumen, pero la calidad de la madera se logró mediante los estudios de variación individual, seleccionando individuos, clonandolos e implantando huertos semilleros con el objeto de obtener semilla de árboles de mejor forma, mayor contenido de resina, mayor densidad etc.

Estos trabajos fueron realizados primero por el INTA y luego por las empresas bajo la dirección del CIEF.

Como docente, colaboró con la Facultad de Ciencias Forestales, dictando Mejoramiento Genético Forestal y por FAO dirigió un curso de post-grado de esa especialidad en la Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela.

Fue miembro y consultor de la Secretaría de Ciencia y Técnica, del CONICET, miembro de la Comisión Académica de la Escuela para Graduados de la Facultad de Agronomía (UBA).

En el extranjero colaboró con UNESCO como miembro del Comité Consultivo para los recursos Naturales y en el Programa Hombre y Biosfera (MAB). En FAO fue miembro del Panel de Expertos para los recursos genéticos forestales. Fue director regional para América latina del IUFRO (International Union of Forest Research Organization).

Actuó como co-editor de Silvae Genética revista internacional especializada en genética y mejora genética forestal editada en Alemania, y en Forest Ecology and Management editada en Holanda.

Ha publicado durante su vida profesional trabajos en taxonomía, ecología y mejora genética, en la mayoría de los casos en coníferas, particularmente en especies del género Pinus.

En los últimos años se dedicó a estudiar la biología y cultivo del quebracho colorado en la región chaqueña, especie de la que consideraba “se ha hablado mucho y hecho muy poco”.

Fuente: Biografías, Protagonistas de la Ciencia Forestal Argentina. Secretaria de Agroindustria. Gestión 2019. Autora: Nilda Fernández.

Fuente: Asociación Forestal Argentina:  “Foto histórica tomada 35 años atrás en ocasión del Congreso Forestal Mundial en Méjico 1985, justo unos días antes del terremoto. De izquierda a derecha parados: Wilfredo Barrett, Jorge Serra, Manuel Climent, Kugler, Golfari y Martin Marcó. Abajo Martín Sanchez Acosta.

 

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