| Opinión |
(*) Gobernador de Buenos Aires
(*) Por Daniel Scioli
BUENOS AIRES (5/7/2010).- A los grandes problemas que aquejan a la humanidad, se le ha sumado ahora otro, el cambio climático global, que está afectando a nuestro planeta y amenazando a todos nuestros pueblos. La mayoría de los bonaerenses habrán escuchado alguna vez los problemas del cambio climático, las emisiones del efecto invernadero y de la necesidad de proteger a nuestro planeta. Si alguien cree que éste es un tema ajeno a nosotros, se equivoca. Esta situación llegó a nuestro país y se siente en nuestra Provincia, prueba de ello son las intensas sequías y las fuertes lluvias registradas en los últimos años. Esto es un tema urgente que nos convoca a todos como habitantes de este planeta. No sólo estoy planteando un desafío técnico, político y económico social. Esto es mucho más, es un desafío de la vida, de nuestro futuro y el de nuestros hijos, un compromiso con la humanidad y con nosotros mismos. Desde la provincia de Buenos Aires, estamos convencidos de que utilizar el desarrollo de masas forestales como almacenamiento de carbono es una de las formas posibles de afrontar el cambio climático. Los árboles son, junto con el plancton oceánico y las turberas, los principales depósitos o sumideros naturales del planeta. Absorben dióxido de carbono y devuelven oxígeno a la atmósfera. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ha estimado que con la disminución de la deforestación y el aumento de la repoblación forestal se podría compensar en un 15% las emisiones de carbono producidas por los combustibles fósiles en los próximos cincuenta años. Como parte de nuestro Plan Provincial de Forestación, comenzamos a plantar cien mil árboles de especies nativas, una forma concreta de contribuir con la revalorización del patrimonio ambiental y cultural de nuestra provincia en parques, paseos, márgenes de rutas, caminos y zonas rurales. La forestación con flora nativa también es importante para la concientización y educación ambiental y adquiere relevancia social. Recuperar el paisaje original con especies como el algarrobo, tala, ombú, caldén, chañar, ceibo, sauce, molle, coronillo, espinillo y sombra de toro, entre otros, es un objetivo de gran relevancia para el ambiente y la sociedad. En la provincia de Buenos Aires distintos estudios propician posibles programas de forestación para incorporar en las actividades productivas al sector forestal-industrial. Hemos creado la Mesa Forestal Provincial con representantes de universidades y del sector privado, destinada a elaborar una estrategia que permita absorber el carbono y compensar las emisiones de gases efecto invernadero a través de emprendimientos productivos. Sé que hay muchas otras cosas por hacer, pero necesitamos generar una transformación cultural, cambiando conductas. Nuestros jóvenes tienen que estar comprometidos con su futuro, es por eso que los convoco a ser los abanderados de la defensa del medio ambiente. Estoy trabajando incansablemente en reindustrializar la Provincia, generando las condiciones más adecuadas para el aumento de productividad como herramienta dinamizadora de la economía y el trabajo, pero no podemos pensar en el desarrollo sin políticas responsables de protección del medio ambiente. Estamos por primera vez buscando soluciones sustentables a los problemas de contaminación industrial. En la Provincia hemos generado ámbitos de participación, creamos el programa Generación 3 R que crea conciencia en las escuelas, siguiendo las premisas de las Naciones Unidas de Reducir, Reutilizar y Reciclar, y también a través del Ciclo de Conferencias sobre Gestión Ambiental que realizamos en nuestras universidades junto a la fundación del Premio Nobel de la Paz, Al Gore. Revertir la situación actual es imprescindible, pero también lo es encontrar alternativas para que en un futuro acompañemos el desarrollo económico y el crecimiento demográfico con sustentabilidad ambiental. Es por ello que impulsé la generación de fuentes de energías alternativas, porque su desarrollo es una de las claves para el crecimiento económico en el siglo XXI. Nuestro parque de energía eólica se amplía año a año y 59 municipios ya se han adherido al reciclado de aceite vegetal usado que, en lugar de desecharlo, lo aprovechan como biocombustible.




