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En el municipio de San Pedro, el gobierno provincial dispuso por ley la conservación de un área natural de bosque con especies nativas de Pino paraná o araucaria angustifolia de la selva misionera. Se trata del “Parque Provincial de la Araucaria”, que tiene una superficie aproximada de 99 hectáreas y fue creada en 1991 por la Ley Prov. Nº2876.
Por Patricia Escobar
MISIONES (FEBRERO 2007).- En el municipio de San Pedro, el gobierno provincial dispuso por ley la conservación de un área natural de bosque con especies nativas de Pino paraná o araucaria angustifolia de la selva misionera. Se trata del “Parque Provincial de la Araucaria”, que tiene una superficie aproximada de 99 hectáreas y fue creada en 1991 por la Ley Prov. Nº2876. “El lugar es como una isla, y con el mantenimiento del Parque buscamos proteger el bosque existente de las especies nativas de araucaria y su hábitat natural. Principalmente, para conservar en la zona el germoplasma de la especie y así lograr mantener en el tiempo la variabilidad genética de una población”, explicó a ArgentinaForestal.com el guardaparque Nelson Rolando Peña, que está designado para cuidar el predio desde hace más de 10 años por el Ministerio de Ecología de Misiones. Según expresó Peña, “la preservación del hábitat permite la estadía, por lo general migratoria, de una gran diversidad de aves (la mayor registrada en la provincia); y además, en el área se puede observar a especies como el coludito de los pinos (Leptasthenura setaria), el loro vinoso (Amazona vinacea), el tucán pico verde y el carpintero arco iris, entre otros”, comentó. El Parque tiene un gran valor ambiental por ser uno de los pocos semilleros de araucarias que existen en la provincia. El principal está localizado en el Parque Provincial de Cruce Caballero, también en el municipio de San Pedro, con una superficie total de 522 hectáreas; junto a la Reserva Natural Estricta San Antonio, de 405 hectáreas más, ubicada en el municipio que lleva su nombre. En Cruce Caballero estaría la única área en que aún se conserva este ambiente en su estado prácticamente original, brindando un paisaje que se lo podría considerar prehistórico, pues las araucarias tuvieron su aparición en el Jurásico, hace aproximadamente 150 millones de años. negrita/Flora y fauna/negrita Pero en el Parque Provincial de la Araucaria, a pesar de ser una isla y tratarte de un parque pequeño, alberga en su hábitat algunas especies muy valiosas y en peligro de extinción, que se alimentan en los ambientes de araucarias, como el coludito de los pinos, el loro chorao, el loro de pecho vinoso, entre otros. A orillas de los caminos internos se puede observar la flora y fauna autóctona del lugar, en abundancia se puede apreciar el tacuapí (Merostachys claussimii) y algunos manchones donde se observa la presencia de marmelero (Ruprechtia laxiflora), vaSuriña (Crhysophyllum marginatum), guayaibí (Patagonula americana), María preta (Diatenopteryx sorbifolia), guazatumba (Banana bernardensis), cacheta (Didynopanax morototoni), entre los árboles de mayor porte. La yerba mate (Ilex paraguariensis) forma parte en forma natural del parque, por lo que constituye un reservorio para dicha especie. negrita/Valor científico/negrita Por otra parte, el lugar es utilizado con fines educativos, recreativos, paisajísticos y científicos. Peña manifestó que el Parque Provincial de la Araucaria es visitado frecuentemente por especialistas en ornitología, la ciencia que estudia las aves. “Han visitado el predio en forma frecuente investigadores de reconocimiento internacional porque el lugar concentra a muchas especies transitorias, tiene el 83% de la cantidad de aves de la provincia. Es muy lindo lugar para observar aves”, invitó el profesional. El parque tiene un sendero de más de 2 kilométros para realizar caminatas y recorridos con distintas vistas, además del mirador “Panambí” (significa mariposas) ubicado estratégicamente en el corazón del Parque para disfrutar de un escenario único de la selva, las aves y el contacto a pleno con la naturaleza. negrita/Valor social/negrita La protección del Parque está a cargo de un equipo de guardaparques, y la tarea diaria de Peña es acompañada por otros colegas, como Lorena Habel y Liliana Raquel Báez, entre quienes se comparte las guardias, los recorridos y expediciones con los visitantes. Los guardaparques en la actualidad ocupan un rol comunitario muy importante en San Pedro, dado que el Parque se encuentra sobre el ejido urbano y es visitado por vecinos y, en época lectiva, por cursos de distintas escuelas de la zona. “Nuestra tarea principal, además de mantener el predio, es sociabilizar con los vecinos y las escuelas para que conozcan y cuiden el lugar como propio, porque es de la gente y para la gente, que lo visita hoy y lo hará en el futuro. Es la única manera que entiendan el valor ambiental que tiene el lugar y los beneficios que brinda el bosque”, agregó Liliana Baéz. Para ello, realizan educación ambiental por medio de juegos, paseos y actividades en la naturaleza, y se ocupa de concientizar a cientos de alumnos de distintas escuelas que visitan el parque durante el año, con lecciones básicas acerca del medio ambiente y de los modos de lograr una mejor calidad de vida.



