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Con 1,2 millón de hectáreas de bosques cultivados, es el tercer país de la región con potencial de crecimiento, pero denuncias de mal uso de incentivos tienen paralizado al sector. Mercedes
Fuente: La Nación
BUENOS AIRES (1/8/2006).- La cooperativa Caaby, ubicada en el delta de la Provincia de Buenos Aires, podría ser un modelo del potencial forestal argentino. Combina forestación con cría ganadera. Cuenta con 4.000 hectáreas de álamos (3.000 forestadas), pastoreadas por 2.000 cabezas de vacuno. El mix ayuda a prevenir los incendios forestales y redunda en mayor bienestar para el animal, según explicó Adrián Mendizábal, uno de los productores del grupo. Mientras en Brasil o la Argentina un eucalipto puede crecer 35 metros cúbicos por año, a un costo de 70 dólares por tonelada de pulpa, este mismo árbol, ubicado en Finlandia, sólo crece 3 metros cúbicos, a un costo de 142 dólares la tonelada. Una ecuación que para los expertos explica la nueva tendencia en materia forestal: el traspaso de los grandes centros de producción de papel, madera y celulosa de Canadá, Estados Unidos y los países escandinavos a los menos costosos países del hemisferio sur. Una oportunidad para la Argentina. Tenemos ventajas por el alto crecimiento potencial de los bosques de cultivo, la cantidad de tierras disponibles y un de- sarrollo de mercado importante. El país está entre las tres regiones del mundo con mayores ventajas para la expansión de bosques, explica Claudia Peirano, directora de la Asociación Forestal Argentina (Afoa), que agrupa a las industrias del área. De hecho, el país ya cuenta con una industria forestal incipiente con 2.200 aserraderos, 69 plantas de celulosa y papel y 20 fábricas de tableros. Además, el sector genera 760 millones de dólares en exportaciones, emplea 500.000 personas, provee el 100% de la materia prima para la industria de la celulosa, construcción y tableros trasandina. Sin embargo, en la industria forestal argentina se teme que la ausencia de una ley de promoción en pleno funcionamiento haga perder oportunidades al país, que ya está en desventaja respecto de sus vecinos. Chile, Uruguay, Brasil y la Argentina empezaron casi al mismo tiempo la promoción de sus bosques y hoy Brasil y Chile nos superaron, dicen los expertos. Así, mientras la Argentina cuenta con 1,2 millón de hectáreas cultivadas, Brasil tiene 5 millones y Chile 2,3 millones, y ambos tienen exportaciones forestales de 5 mil y 3 mil millones de dólares anuales, respectivamente, frente a los US$ 800 millones del país. Sin una buena promoción no se pueden atraer las inversiones que, al ser tan grandes, no se instalan en un país que no da beneficios especiales o una mínima seguridad jurídica, afirman los expertos. La ley 25.080, que establece reintegros a plantaciones de árboles y beneficios fiscales a industrias forestales, no estaría funcionando. La causa sería la intervención del área de Forestación, debido a denuncias de que empresas hicieron uso incorrecto de los beneficios. A algunos que tenían beneficios aprobados se los suspendieron, a otros no se los aprueban y los aportes reintegrables de la ley a los productores no están volviendo en tiempo y forma, se queja Manuel Climent, presidente de la Afoa. Fuente: Revista del Campo



