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La industria forestal, entre el crecimiento y la falta de un plan

Mejoró la competitividad de la madera argentina

Las leyes de promoción de cultivo de bosques y la devaluación impulsaron al sector; los expertos dicen que para seguir avanzando se necesita una estrategia nacional. «La 25.080 estuvo bien. Pero le faltó un plan, porque, sola, no alcanza para fijar una estrategia», reflexionó Braier. «Necesitamos un plan porque esta es una actividad a muy largo plazo, y los inversores necesitan tener previsibilidad», dijo el especialista a La Nación.

Fuente: Diario La Nación. Por Mercedes Colombres

BUENOS AIRES (5/11/2005).- En 1998, la Argentina importaba madera por más de 1500 millones de dólares y destinaba el 40% de su materia prima a la producción de rollizos (el tronco, producto de bajo valor agregado). Hoy, el país casi igualó su balanza comercial y destina la mayor parte de su materia prima a tableros, pulpa, papel y madera aserrada. Cifras que alegran a más de uno, pero hacen preguntarse si el país aprovechará su oportunidad o se dejará ganar por actores más consolidados en el rubro, como Brasil o Chile. El nuevo brillo que adquirió la madera local se debe a dos factores, según el ingeniero forestal Martín Sánchez Acosta, del INTA Concordia. «En 2000 se generó un boom de las plantaciones, donde merced a la promoción de la ley 25.080 se lograron las mayores tasas de plantación de la historia, superando las 100.000 hectáreas anuales. Luego de la devaluación, en 2002, surgen las exportaciones de madera aserrada y sus remanufacturas», agregó. Aunque para el consultor Gustavo Braier la caída de las importaciones se debió a la caída del consumo pos 2001 y el despegue de las exportaciones se debió al diferencial que se generó entre los costos locales y los precios internacionales, lo cierto es que las perspectivas han cambiado, y hoy el sector tiene una oportunidad. negrita/Inversiones/negrita Con semejante cambio de panorama, las necesidades son varias. La primera, dar cauce a las hectáreas que entrarán en actividad a partir del incentivo de la ley 25.080. Otros desafíos son aumentar la elaboración de productos refinados y abrir nuevos destinos para exportaciones. «El mercado argentino es pequeño para la forestoindustria potencial que tiene nuestro territorio, por lo que tiene que crecer la demanda internacional. Pero al mundo no se la va a poder vender lo que a nosotros se nos ocurra, sino lo que él demande. El mercado de tableros es más limitado que el de celulosa y papel y se va a tener que desarrollar el mercado de eucalipto como madera sólida», agregó Braier. Pero este crecimiento tiene su propia trampa. Porque para hacer un aprovechamiento integral de la materia prima, siempre va a ser necesario el procesamiento de madera de peor calidad con uso triturable, para hacer tableros, pulpa, papel o energía. Y acá empieza el problema, porque aprovechar el material triturable requeriría, por ejemplo, la instalación de plantas de celulosa, algo que ha generado polémicas en los últimos meses. Recientemente, Entre Ríos promulgó una ley decretándose «provincia libre de plantas de celulosa que afecten al medio ambiente», una ley que, para los especialistas, es una señal «ahuyenta-inversiones» y que afectará a otras provincias, como Corrientes, cuyo gobernador se manifestó a favor de la instalación de estas industrias. «De pronto, las plantas de celulosa y papel pasaron a ser generadoras mayores de polución. Los hechos objetivos indican que este planteo es erróneo», dijo Braier, en coincidencia con muchos colegas. El experto apuntó también que Brasil está muy interesado en la radicación de empresas productoras de celulosa. negrita/Hace falta un plan/negrita Para los expertos, acciones que consideran erráticas como la de prohibir la instalación de plantas de celulosa o el hecho de que hoy Corrientes cuente con una cuenca muy grande que espera ser explotada, se evitarían a través de un plan forestal. «La 25.080 estuvo bien. Pero le faltó un plan, porque, sola, no alcanza para fijar una estrategia», reflexionó Braier. «Necesitamos un plan porque esta es una actividad a muy largo plazo, y los inversores necesitan tener previsibilidad.» ¿Y qué debería incluir esta estrategia? En principio, objetivos claros acerca del rumbo que debería tomar el país en materia de industria forestal. «Tenemos que saber si queremos vender madera de calidad o si queremos hacer volumen y producir papel. Cada opción exige caminos distintos», dijo Braier. «Haría falta que se unifique el manejo del sector. Hoy, la política forestal está manejada entre las secretarías de Agricultura, de Medio Ambiente, del INTA y del Senasa. Se debería unificar todo, en algo parecido a lo que fue en su momento el Instituto Forestal Nacional, que, con errores y todo, tenía un manejo centralizado más útil», opinó Sánchez Acosta. Otro objetivo para un potencial plan sería tener estrategias para cada cuenca. «No se puede aplicar lo mismo para Entre Ríos o Corrientes que para los bosques de Chaco y Santiago. Cada región tiene sus características», apuntó Sánchez Acosta. Y finalmente, la última materia pendiente del plan: la formación de recursos humanos. «Esa es la inversión estratégica», señaló Claudia Peirano, de la Asociación Forestal Argentina, en un debate en el último Congreso Nacional Forestal. «La capacitación es imprescindible, debido tanto a los cambios tecnológicos y de producción que afronta el sector, como los cambiantes estándares ambientales que exigen formas de trabajo diferente», dijo Peirano. Esta realidad es común a otros sectores de la vida económica nacional. Los empresarios, expertos y productores agregan que se necesitan acciones urgentes, para no perder más oportunidades frente a Brasil y Chile, países que, ante imprevistos como el aumento de la demanda de madera para reconstrucciones por parte de EE.UU. (a raíz de Katrina), están listos para aprovechar la oportunidad. «La Argentina tiene un panorama alentador de producción, especialmente con miras al sector industrial, pero necesita una estrategia. Por esto, no se sabe si se el gigante se está volviendo a acostar, o está comenzando a despertar. El Gobierno tiene la última palabra», sintetizó Sánchez Acosta.

Fuente: Diario La Nación. Por Mercedes Colombres

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