| La visión del gobierno provincial sobre el conflicto por la instalación de celulosas en Uruguay |
El ministro de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo de Misiones, Luis Jacobo, se distanció de la política del gobierno de Entre Ríos que rechaza las inversiones de celulosa anunciadas en Uruguay. «No estoy en absoluto de acuerdo con que un gobierno se oponga a una iniciativa de desarrollo industrial. El avance de la ciencia, las tecnologías disponibles, sumada a la seriedad en la aplicación de las normativas ambientales vigentes y el seguimiento de las mismas, permiten garantizar actividades de tipo industrial, que generan empleo, y un gran impacto desde el punto de vista económico y social para la región», dijo el funcionario.
Por Patricia Escobar
MISIONES (3/11/2005).- El ministro de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo de Misiones, Luis Jacobo, se distanció de la política del gobierno de Entre Ríos que rechaza las inversiones de celulosas anunciadas en Uruguay por el Grupo Ence (España) y Botnia (Finlandia). Las plantas industriales pretenden radicarse en la localidad uruguaya de Fray Bentos, en el departamento de Río Negro, a 310 kilómetros al norte de Montevideo y frente a la ciudad argentina de Gualeguaychú, Entre Ríos. En el caso de la firma española, tienen previsto producir 400 mil toneladas de pasta de celulosa blanqueada de eucaliptos al año, mientras que la compañía finlandesa tendrá una capacidad de hasta un millón de toneladas. La inversión total aproximada entre ambos proyectos ronda los 1.700 millones de dólares, la mayor inversión en toda la historia uruguaya. Y los inversionistas aseguran que aplicarán las mejores tecnologías disponibles. Jacobo manifestó la posición que hace tiempo sostiene sobre este tema: » yo no estoy en absoluto de acuerdo con que un gobierno, en este caso el de Entre Ríos, se oponga a una iniciativa de desarrollo industrial como el que hoy se debate”, señaló. En diálogo con Radio A, el funcionario misionero explicó que “el avance de desarrollo de la ciencia y las tecnologías disponibles, sumada a la seriedad en la aplicación de las normativas ambientales vigentes, el control y seguimiento de las mismas, permiten en la actualidad garantizar actividades de tipo industrial, que generan empleo y un gran impacto desde el punto de vista económico y social para la región. Más aún, cuando hablamos de inversiones de esta envergadura (celulosa y papel), se puede garantizar perfectamente que las cosas se hagan bien, porque hay legislación que permite el cuidado de los recursos naturales que pudieran ser afectados”, indicó. De esta manera, el ministro de Ecología marcó la diferencia de la política provincial misionera, ya que agregó que «no comparte la idea de tomar una posición dogmática, pensando en que no puede instalarse una planta porque se supone que puede producir tal o cual afectación. No concuerdo en absoluto con esta posición, y no es la política del gobierno de Misiones adoptar posiciones extremas”, dijo. Incluso, el funcionario sostuvo que su posición fue planteada personalmente al representante ambiental de Entre Ríos, en el ámbito del Consejo Federal de Medio Ambiente. “Considero que como gobierno no podemos oponernos a una iniciativa industrial”, dijo. negrita/Última advertencia para la ex PCP/negrita Jacobo también aseguró que “desde la provincia se llegó a aplicar fuertes medidas de rigor sobre aquellas empresas que no cumplían con la legislación ambiental vigente”. En ese sentido, ArgentinaForestal.com consultó al funcionario sobre la situación actual de la planta industrial que funciona en Puerto Piray hace más de 50 años, la ex Pasta Celulosica Piray (ex Celulosa Campana y hoy Benfide SA), ya que fue clausurada durante su gestión en dos oportunidades pero aún continúa arrojando residuos tóxicos al río Paraná sin una planta de tratamiento de efluentes. “En Misiones hay plantas de celulosa que cumplen con todas las normativas vigentes –caso Alto Paraná SA y Papel Misionero SA- , y las que no cumplen como la ex PCP. Sobre esta última pesa una ultima concesión y estamos con todo el rigor y el control para que lleven a cabo el proyecto aprobado por el ministerio –tras la última clausura- para la instalación de una planta de efluentes y en mejora de los procesos. La empresa está con la espada de Damocles para el cierre de la planta, si no llegan en esta oportunidad a cumplir con el acuerdo de trabajo, será clausurada definitivamente”, afirmó. En el marco de las Jornadas Forestales de Entre Ríos, que se llevaron a cabo la semana pasada en el INTA Concordia, la ingeniera María Cristina Area, del Programa de Investigación de Celulosa y Papel de la UNAM, opinó sobre la polémica planteada entre Argentina y Uruguay por la radicación de las plantas de celulosa y criticó al gobierno nacional por “cuestionar lo que pasa en el país vecino cuando nosotros tenemos que preocuparnos mucho por controlar lo que pasa en la Argentina, hay cosas que no estamos controlando. En Misiones tenemos el caso de dos empresas, la de Alto Paraná SA, que cumple con las mejores tecnologías disponibles y los estándares de calidad internacional, y la ex PCP (Benfide SA), que no se la esta controlando como se lo debería hacer y las consecuencias las padece el río Paraná”, dijo. Al respecto, Jacobo explicó a este medio que “en el caso de PCP, hay un contexto social, ahora estamos haciendo una ultima concesión y hay una etapa determinada que las empresa debe cumplir con un detalle de inversiones, pero estamos encima de la empresa. Nosotros heredamos un problema de más de 50 años, pero ahora la estamos controlando. Es el último plazo”, dijo. negrita/Tecnología y control del Estado/negrita Para el funcionario, lo que sí debe quedar claro es que en adelante, Misiones tiene un marco legal para cualquier inversor que quiera instalarse, “y si no pueden cumplir con los normas, ni siquiera iniciarán sus actividades. Hoy existe legislación, tecnología y control del Estado para llevar adelante una industria sin producir una afectación al ambiente. Pero no se puede cerrar una provincia al desarrollo”, subrayó. En el caso de Uruguay, se debe tener en cuenta que durante las últimas décadas realizó un fuerte trabajo para producir materia prima forestal. “Este país no tiene otra manera de procesar esa materia prima en una producción que no sea la de una de fuerte inversión como la industria de celulosa y papel. Pero además, es otro país, tiene soberanía propia y puede tomar decisiones que les convengan. La instalación es inexorable y el estado argentino ya está tomando distancia del conflicto”, aseguró. Finalmente, y más allá del debate, consideró correcto que como ciudadanos “estén atentos tanto argentinos, uruguayo, brasileros o paraguayos, en las cuestiones que afectan a nuestros recursos, como el río Paraná o Uruguay que todavía no han recibido la atención suficiente de las respectivas cancillerías para llegar a determinados acuerdos sobre uso y vertidos, acuerdos sobre como el agua utilizada como algún sumidero de desechos. Por ese tipo de cosas sí tenemos que preocuparnos. Pero hay que diferenciar que, en países donde aún hoy tenemos grandes sectores de la población en estado de pobreza e indigencia, no podemos frenar el desarrollo y desperdiciar esfuerzo de años en la producción de materia prima, eso me parece inconcebible. En este tema, sólo se trata de ajustar la legislación y cumplir rigurosamente su aplicación”, concluyó el funcionario.




