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«Las relaciones con Argentina están empañadas»

Entrevista a Jaime Igorra, subsecretario de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente de Uruguay.

El Funcionario de Gobierno afirmó que las denuncias argentinas para impedir que los millonarios proyectos de plantas de celulosa se concreten en Uruguay forman parte de una “guerra económica” planteada para evitar que se instalen “inversiones serias y consistentes” en el país.

Fuente: ICI. Servicios de información forestal de Uruguay

URUGUAY (10/10/2005).- ¿Qué lectura hace de las actitudes de algunos dirigentes argentinos orientadas a impedir la construcción de las plantas de celulosa en Río Negro? Que a esta altura los ataques que emiten algunos gobernantes argentinos no solo responden a la intención de sacar partido de la contienda electoral que vivirán el 23 de octubre. Tengo la impresión de que esto no es otra cosa que una guerra económica. ¿Una guerra económica con qué intención? Una guerra económica que, ahora, está planteada para evitar que inversiones serias y consistentes como la de Botnia y Ence se realicen en Uruguay. Quizá tienen miedo que Uruguay se despegue económicamente, que en un futuro, no muy lejano, se convierta en uno de los principales productores mundiales de celulosa. ¡Cuidado! no todos los dirigentes políticos argentinos entraron en este juego. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, vinculó desde un primer momento los ataques a pasiones electorales y el gobernador de Corrientes, Ricardo Colombi, dijo en más de una ocasión que desearía que las condiciones para los inversores se procesen en Argentina de igual modo que en Uruguay. Aun así, no se puede soslayar que la posición contraria a los intereses de Uruguay está siendo sostenida por nada menos que el presidente (Néstor) Kirchner, su canciller (Rafael) Bielsa y el gobernador de Entre Ríos, (Jorge) Busti. ¿Y ese miedo a qué responde? A que Uruguay no solo se lo valora internacionalmente por sus dotes naturales, sino por sus cualidades políticas. Sucede que durante 15 años en Argentina estuvo en vigencia el Decreto 2.254, que promovía la instalación de plantas de celulosa en la provincia de Entre Ríos. Pero ese decreto fue sustituido por otro que declara a la provincia libre de plantas de celulosa, en el marco de un proceso en el que las empresas internacionales de fuste optaron por Uruguay para instalarse. Y las razones para elegir Uruguay son las que nos diferencian de Argentina: políticas estables, respeto a los contratos, un país predecible independientemente del sector político, honestidad en los controles y transparencia en los procedimientos. Así, Uruguay fue visualizado como un país viable para los inversores. ¿Usted trasunta que esa “guerra” que describe es una continuación de otra? Y el foco de fiebre aftosa que provino desde Argentina en 2001 no fue una casualidad. En el momentos en que Uruguay gozaba de un prestigio a nivel internacional en materia cárnica, cuando el país tenía los mejores mercados, se desencadenó un foco que sospecho que fue deliberado. ¿Considera que las relaciones con Argentina se empañaron imprevistamente y en poco tiempo, cuando había una gran expectativa de trabajo mancomunado de acuerdo a la sintonía ideología? Sin lugar a dudas las relaciones entre Uruguay y Argentina están empañadas. Hubo cosas muy gruesas, como la actitud asumida ante el Banco Mundial (BM) para frenar parte de la financiación de las plantas, como la adhesión de algunos gobernantes a una campaña de desprestigio contra las empresas inversoras y las políticas medioambientales de Uruguay y como el hecho de haber catalogado a nuestro presidente (Tabaré Vázquez) de genocida por admitir inversiones que, solo a juicio de los argentinos, encierran daños medioambientales irreversibles. Estas agresiones y denuncias nos preocupan mucho. No obstante, esas acciones infundadas motivaron que Uruguay sea mucho más cuidadoso con los procesos de control medioambientales. Nosotros deseamos que los países vecinos sean tan cuidadosos como nosotros. ¿Cómo se puede revertir esta situación tensa? Con un esfuerzo de los países del Mercosur para visualizar a la región como un verdadero proyecto de integración en todos los planos, que permita abandonar esa tendencia de matarnos entre nosotros mismos. Por ejemplo, las plantas que se instalarán en Uruguay podrían inscribirse dentro de una acción sinérgica para procesar celulosa en papel en la región. En definitiva, aspiramos a que los países que integran el Mercosur se desarrollen social y económicamente en armonía y cooperación. La última acción que irritó fue el hecho de que Alieto Guadagni, el director alterno del BM que representa a Uruguay y Argentina y a otros países, se sumó a las demandas del gobierno argentino para que no se financien los proyectos de planta de celulosa en Fray Bentos Este señor acompañó a Busti a presentar las denuncias ante la OEA y el BM cuando ejerce un cargo en representación de varios países y no en nombre del gobierno argentino. Ahora, como Uruguay lo denuncia, le duele, porque él sabe que a muchos le gustaría ganar el sueldo que percibe, por eso lo desmiente. ¿Qué expectativa tiene que el BM, a través de su Corporación Financiera Internacional, presente en su informe evaluación de impacto ambiental favorable para los intereses de Uruguay? La Corporación hará lo que le parezca correcto. Eso sí, tendrá que fundamentar muy bien el hecho de negarle un crédito a España, a Finlandia, a Uruguay y a la Unión Europea. Porque las plantas se están haciendo de acuerdo a la normativa que regirá en la Comunidad Europea en 2007. ¿Cómo están percibiendo los inversores el enfrentamiento con Argentina por las plantas de celulosa? Los inversores valoran nuestra actitud, es decir, la honestidad, la credibilidad y la decisión por mantener el rumbo del país productivo que queremos construir. Los inversores son proclives a apostar fuerte en aquellos países en donde no existe corrupción y no es aceptada la coima. Estamos recibiendo nuevas propuestas, como las de la forestal papelera Stora Enso y las de grupos estadounidenses para la instalación de aserraderos en los departamentos de Tacuarembó y Rivera. Tenemos que cuidar estas inversiones porque es la única salida que queda para encarar el crecimiento y la creación de puestos de trabajo. Fuente: POR MARCELO INVERSO, del Diario EL OBSERVADOR – Montevideo , Uruguay

Fuente: ICI. Servicios de información forestal de Uruguay

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