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Tierra del Fuego, con 7 mil habitantes, ilustra la portada del informe anual que la financiera estadounidense Goldman Sachs distribuyó entre los principales ejecutivos del mundo. La lejanía y la comunidad internacional protegen 255 mil hectáreas de bosques magallánicos.
Fuente: Lignum
CHILE (20/9/2005).- Además, en la portada de su página web www.gs.com está la foto, un video, un tour de la región y la documentación. Están orgullosos. Aseguraron la naturaleza y la lenga (Nothofagus pumilio) en esa zona llamada ahora «Karukinka», «nuestra tierra» en lengua ona o selknam. Para llegar hay que cruzar el estrecho de Magallanes desde Punta Arenas -20 minutos- hasta Bahía Azul y en un 4×4 manejar los 350 km hasta la comuna de Timaukel. Aquí habitan 423 personas, la mayoría varones. Se dedican a la ganadería y en el verano algunos atienden a los pescadores deportivos. Movida en N. York Quedó atrás la explotación forestal que a fines de los 90 impulsó la desaparecida empresa Forestal Trillium. El proyecto «Río Cóndor» fracasó y la empresa quebró. Goldman Sachs tomó el control de los terrenos y el 2004, en vez de venderlos, los donó a la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (Wildlife Conservation Society, WCS). La joya de la WCS es el Jardín Botánico de Nueva York, que apoya intensamente. En estas 255 mil hectáreas, que equivalen al área del Ducado de Luxemburgo, Goldman Sachs y WCS inventan una estrategia poco común para proteger la naturaleza. «No siempre una organización internacional financiera dona a una entidad privada un terreno tan importante para manejar su conservación», destaca Avecita Chicchón, la antropóloga peruana que es directora regional de WCS. «Esta alianza incluye un compromiso a largo plazo, aquí nunca será permitida una actividad extractiva como la forestal», dice. Para ello hay recursos comprometidos, puestos en un fondo fiduciario. Chicchón reconoce los límites financieros que impiden a los gobiernos cuidar nuevas áreas protegidas. «Aunque este terreno sea de propiedad privada, será manejado de manera transparente para el beneficio de Chile, un país maravilloso con el cual estamos muy contentos de trabajar», recalca la antropóloga. Con y para chilenos La WCS no quiere encontrarse con sorpresas o con el rechazo de la comunidad. Estableció el 6 de septiembre un Consejo donde la mayoría son chilenos. Científicos como Javier Simonetti, Juan Carlos Castilla, Ricardo Rozzi, Guillermo Donoso, Antonio Lara; el historiador Mateo Martinic; y empresarios como Pedro Ibáñez y Eliodoro Matte. WCS quiere aprender. «Escuchamos», dice Steven Sanderson, su presidente, de visita en Punta Arenas. Unos 400 mil dólares al año cubrirán el mantenimiento de la infraestructura, el personal, los proyectos de investigación y la gestión sustentable de los recursos naturales. El plan de manejo recién lo está desarrollando WCS junto a su Consejo Asesor. La doctora Bárbara Saavedra, bióloga chilena, coordina las acciones de WSC en Chile. El programa inicial debe cubrir tres años, renovables. Buscarán la interacción de jóvenes estudiantes de Magallanes con investigadores nacionales y extranjeros. Definirán becas y programas científicos. Les preocupa el castor y otras plagas. Y cómo conservar el guanaco. En noviembre empezarán el recuento de este camélido salvaje. Permitido el paso No están cerrados a la presencia humana. Al revés, en unos 15 meses habrá senderos para caminatas, rutas para navegar en kayac y expediciones para observar aves endémicas. «Son las primeras ideas de un proyecto que evolucionará cautelosamente», dice Steven Sanderson, que está feliz de encontrar, en Punta Arenas, descendientes de croatas, como dos de sus abuelos. La institución que preside apoya programas de conservación en 50 naciones. Pero éste es el primero donde asume en propiedad la administración de un gran predio en el cual muchos fijarán la vista. Bárbara Saavedra explica que el esfuerzo se ha centrado en desarrollar un proceso exitoso en Karukinka. No hay plazos. En este primer año, se han preocupado de cuidar las tierras. Han capacitado personal para las funciones de guardaparques y han montado la infraestructura necesaria para que ellos puedan tener presencia constante en el territorio. «Esperamos que nuestro ejemplo sirva en el futuro para establecer alianzas similares con fines de conservación», señala Saavedra. La alcaldesa de Porvenir, Sylvia Vera, fue defensora del proyecto Río Cóndor cuando era gobernadora de Tierra del Fuego, porque lo entendía como una contribución al desarrollo económico de la zona. Hoy mira con expectación lo que hará WCS y le interesa el trabajo que se realice con los estudiantes de Porvenir profundizando la educación ambiental. Y también le gustaría que parta una buena inversión productiva sustentable. Refugio secreto En los mismos sectores de Karukinka se replegaron a comienzos del siglo XX los grupos de indios selknam, destaca el Premio Nacional de Historia 2000, académico de la Universidad de Magallanes e integrante del consejo asesor del proyecto de WCS, Mateo Martinic. Cuenta que este sector constituyó el último territorio libre indígena cuando comenzaron a sentirse perseguidos por el hombre occidental a partir del año 1900. Adecuaron su convivencia en medio de los bosques y de la zona del río Azopardo. En la zona, entre 1910 y 1940 se desarrolló el negocio forestal, exportándose madera al mercado argentino. Fuente: El Mercurio



