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«Nos ubicamos en un mercado más restringido, pero a la vez más rentable»

Entrevista al empresario mueblero Oscar Zurschmitten

La revista Todo Madera visitó la empresa Zurschmitten Muebles, una firma que se especializa en placares, vestidores y muebles de dormitorio en generalen la localidad santafesina de San Jerónimo Norte, donde existe un polo de fabricantes desde 1965. Oscar Zurschmitten, relató cómo y por qué la fabrica familiar cambió su política de producción en serie por una más personalizada. “Privilegiábamos la velocidad y la cantidad de producción. Hoy los objetivos apuntan a la calidad y al diseño”, señaló.

Fuente: Todo Madera (www.maderamen.com.ar)

BUENOS AIRES (30/5/2005).- Todo Madera visitó la empresa Zurschmitten Muebles (zurschmittenmuebles@arcanetsa.com.ar) en la localidad santafesina de San Jerónimo Norte, donde existe un polo de fabricantes desde 1965. Esta comuna tiene 6.500 habitantes y, según el último relevamiento, alberga a 65 establecimientos que trabajan con madera y derivados, entre fábricas de muebles, aberturas y carpinterías. La firma se especializa en placares, vestidores y muebles de dormitorio en general. Oscar Zurschmitten, en un diálogo exclusivo con este medio, relató cómo y por qué la fabrica familiar cambió su política de producción en serie por una más personalizada. “Privilegiábamos la velocidad y la cantidad de producción. Hoy los objetivos apuntan a la calidad y al diseño”, señaló ¿Cuál es la historia de la empresa? – La empresa tiene 20 años. Me inicié con mis hermanos y siempre hemos trabajado con muebles estándar. Al principio, San Jerónimo Norte era un pequeño polo constructor de aberturas y placares y después se fueron uniendo algunas fábricas más. Lamentablemente, algunas de ellas han ido desapareciendo por la crisis y otras sobrevivieron, como nosotros, hasta el día de hoy. Llegamos a abarcar 14 provincias; el mercado más importante era el Gran Buenos Aires, a través de distintas redes como el Grupo Márquez, Grupo Libertad, cadenas de muebles, hipermercados, muebleros. Ahora las cosas han cambiado, nos manejamos con el público general de forma directa. Los productos están apuntados a una clase media alta y tienen una mayor calidad que los fabricados anteriormente. – ¿Por qué se produjo el cambio? – Lo que sucedió fue que nos dedicábamos sólo a una línea estándar de placares apuntado a la clase media baja. Después de que Brasil devaluara, ese mercado se nos complicó un poco más. Se nos achicó el mercado, como a muchas otras empresas. Para no cerrar las puertas, debimos reconvertir la empresa y apuntar a la clase media alta. Desde hace cuatro años que estamos así y estamos llegando al punto de maduración que necesitamos, con la logística medianamente armada -con dos lugares de venta, Santa Fe y San Jerónimo Norte-, los proveedores y los tercerización de los procesos. Hoy tenemos pocos empleados en fábrica, al punto que el 70 por ciento de los galpones y el 70 por ciento de las máquinas están en desuso. Habría que ver la posibilidad de venderlo y hacer una estructura acorde a nuestra capacidad, con el objetivo de mejorar en ventas, innovación y diseño, que actualmente lo hacemos en parte con revistas europeas, modelos de páginas de internet. De todos modos, estamos en tratativas con algunos diseñadores para poder tener diseños propios. – ¿Qué implicaba para ustedes fabricar un placard en su totalidad? – Anteriormente, nosotros fabricábamos placares verticalmente, lo que significaba una mayor cantidad de mano de obra, tiempo y un mayor espacio de almacenamiento. Para una empresa que tenía entre 20 y 30 empleados era mucho. Sumado a eso, no tercerizábamos nada. Entonces, el lustre, el pegado de placas de maderas y hasta el transporte del producto final lo hacíamos nosotros. La comercialización se hacía a nivel mayorista. – ¿Cuántas tareas reservan hoy a la fábrica y cuántas tercerizan? – Actualmente, trabajamos con melamina. Es un material que representa muchísima menos mano de obra; y usamos vidrio, espejo y aluminio, que ya se compran procesados. El lustre y los tratamiento de la madera están tercerizados. Y con respecto a los instaladores, aquí (por San Jerónimo Norte) tenemos sólo algunos para los casos más cercanos, pero en general hay un equipo de instaladores que trabajan para nosotros en los lugares más alejados como Santa Fe capital, Paraná y Santo Tomé (localidad cercana a la capital provincial). – ¿Cómo resultó este cambio de política productiva? – Fue un proceso de transición. Lo que más nos costó fue tener que acostumbrarnos al cambio de material, el lijado, el tipo de lustre, el entintado, etc, que antes lo realizábamos íntegramente acá con un proceso más trabajoso. La melamina nos ahorró mucho tiempo, ya que los mismos procesos los tercerizamos para dinamizar la producción. Hoy la fábrica está sobredimensionada, hay poca gente y las maquinarias están paradas. Esto se debe a que el cambio de material nos ahorra mano de obra y espacio. Fue un giro de 180 grados, algo totalmente distinto a lo que fabricábamos antes: muebles baratos y de rápida elaboración. Ahora nuestra forma de vender es completamente diferente. Tuvimos que disminuir nuestra capacidad productiva, pero apuntando a lo que el cliente quiere. Privilegiábamos la velocidad y la cantidad de producción. Hoy los objetivos apuntan a la calidad y al diseño. – ¿Han incorporado algún tipo de maquinaria? – Hemos incorporado maquinaria para este tipo de mueble, como por ejemplo una agujereadora múltiple de un solo cabezal, que nos permite ser más flexibles para estos muebles que se hacen a medida. También incorporamos una escuadradora. – ¿Qué beneficios trae pertenecer CIMAE (Cámara de Industriales Madereros y Afines de Esperanza)? – Dentro de la cámara se formó un club de compras, por el cual trabajamos directamente con firmas como Sadepan. Tal vez solos no podríamos trabajar con ellos por la cantidad de exigencias que imponen estas empresas. – ¿Trabajan con arquitectos o empresas constructoras? – Por lo general, no. Los arquitectos nos comunican con los clientes. Son más que nada un medio por el cual nos llega la necesidad del cliente, pero sólo eso. No acostumbramos a trabajar con ellos directamente. Las empresas constructoras nos piden precios bajos por cantidad y a nosotros eso no nos conviene porque nuestra política productiva hoy es diferente. Lo que hacemos es muy personalizado: hablamos directamente con la persona que va a comprar el mueble, se le toman las medidas, se fabrica el producto y se entrega. No solemos trabajar con empresas constructoras o arquitectos porque nuestro negocio esta apuntado al público general, pero en algunos casos excepcionales los arquitectos traen diseños que nosotros mejoramos, adecuándonos a las circunstancias del trabajo a realizar. negrita/Más información en la última edición de Todo Madera (mayo, año VI, numero 32)./negrita

Fuente: Todo Madera (www.maderamen.com.ar)

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