Según un reporte técnico, el país dispone de un excedente anual de 40,2 millones de toneladas de biomasa forestal apta para transformarse en carbón vegetal mediante pirólisis. La iniciativa representa una oportunidad estratégica para mitigar la degradación de los suelos y generar divisas a través del mercado internacional de créditos de carbono.
Fuente: Bolsa de Cereales de Cordoba y Data Porturaria
BUENOS AIRES (22/6/2026).- El desarrollo de soluciones tecnológicas orientadas a la reducción de gases de efecto invernadero (GEI) y al aprovechamiento de residuos orgánicos comenzó a trazar un horizonte de inversión para el complejo agroindustrial local.
De acuerdo con el Informe Económico N° 475, la producción de biocarbón —o biochar— se posiciona como una alternativa de alto valor biológico y comercial para la Argentina, un país que registra un elevado superávit de recursos biomásicos derivados de sus cadenas agrícolas, forestales y agroindustriales.
El estudio, desarrollado a partir de datos actualizados de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y con la colaboración científica del Dr. Maximiliano Garay (docente de la Universidad Nacional del Sur), destaca que la transformación de estos descartes lignocelulósicos mediante procesos termoquímicos controlados —como la pirólisis lenta a temperaturas de entre 350°C y 700°C— permitiría generar un volumen anual de biocarbón estimado entre 10,1 y 14,1 millones de toneladas, abriendo un nuevo vector productivo sustentable.

El mapa de disponibilidad de materia prima expone una marcada concentración geográfica vinculada a los principales polos procesadores de economías regionales y cuencas boscosas.
Bajo un escenario de rendimiento promedio conservador del 30%, el volumen potencial por jurisdicciones determina la siguiente escala:
- Misiones (1,9 millones de toneladas/año): Se consolida como la principal productora teórica (16% del total nacional), impulsada por el descarte de la industria de la madera, la yerba mate y los cultivos de té.
- Salta y Chaco (1,4 y 1,3 millones de toneladas/año): Ocupan el segundo y tercer lugar de la matriz, respectivamente, sustentadas por los rastrojos de la caña de azúcar, la actividad algodonera y los subproductos de los hornos de carbón tradicionales.
- Córdoba (139 mil toneladas/año): Se posiciona en el decimoctavo lugar del escalafón con el 1,2% de participación. Su oferta se encuentra fuertemente especializada en los residuos de la industria procesadora de maní y la poda forestal.
A nivel global, la demanda de este insumo se encuentra traccionada por el sector primario. Según relevamientos de la Iniciativa Internacional de Biocarbón (IBI), el sector agropecuario absorbe la mayor parte del consumo mundial, liderado por los cultivos extensivos (37%), la horticultura (15%), la ganadería (13%) y la silvicultura (6%), utilizándose como enmienda orgánica para mejorar la retención de agua y reducir costos en fertilizantes sintéticos.

El vector financiero de los créditos de remoción de carbono
Más allá de sus propiedades agronómicas para revertir la degradación de los suelos, el informe técnico enfatiza que la viabilidad económica de las plantas de pirólisis se encuentra estrechamente ligada a su capacidad para certificar la captura permanente de dióxido de carbono.
El biocarbón es reconocido por el Panel Interguntaramental sobre el Cambio Climático (IPCC) como una de las tecnologías de eliminación de dióxido de carbono (CDR) más eficientes, ganando terreno en los mercados voluntarios de bonos verdes por su bajo costo relativo y rapidez de entrega.
De acuerdo con estadísticas de la plataforma global CDR.fyi, los créditos de remoción basados en biocarbón ganaron protagonismo dentro del menú de opciones de alta permanencia, acumulando transacciones por más de 4,6 millones de toneladas desde el ciclo 2022.
Aunque el mercado local en la Argentina aún enfrenta barreras asociadas a los elevados costos de validación tecnológica, las exigencias logísticas y la falta de un marco regulatorio oficial, la abundancia de biomasa remanente configura una plataforma óptima para radicar proyectos de inversión enfocados en la descarbonización de las cadenas exportadoras.




