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«Argentina tiene todo para ser un productor global de celulosa y madera, pero requiere aún de condiciones para no dejar pasar el tren de las inversiones», advierten desde AFoA

En el marco del Seminario del Cono Sur 2026, el presidente de AFoA y director de Arauco Argentina analizó las asimetrías de la industria local frente a sus vecinos de la región. Entre el optimismo por la demanda mundial de celulosa y la frustración por las oportunidades perdidas, Ruival analizó las condiciones que serían necesarias avanzar para concretar inversiones, donde la estabilidad jurídica, la reforma impositiva y la licencia social aparecen como las llaves urgentes para consolidar el desarrollo del sector.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

 

MISIONES (12/5/2026).-  Bajo el título «Perspectivas del Sector Forestal Argentino», Pablo Ruival abrió su disertación en el Seminario de la Industria Forestal del Cono Sur 2026 – realizado en Puerto Iguazú en abril – con una mirada retrospectiva y estratégica. «Quisiera compartir mi experiencia de casi 25 años en Arauco, los éxitos, las alegrías, pero también las frustraciones de un sector que tiene todo para ser global», introdujo ante un auditorio colmado de líderes regionales.

Ruival combina la visión gremial empresaria como presidente de la Asociación Forestal Argentina (AFoA) con la experiencia operativa de la mayor multinacional del sector en el país.

En su conferencia, el ejecutivo deja claro que Argentina se encuentra ante una ventana de oportunidad única. La combinación de una demanda global insatisfecha de celulosa para la elaboración de productos sostenibles y un cambio de señales en la política económica local podrían ser el combustible para que el país finalmente valide su potencial forestal y se integre de forma definitiva a competir en los mercados mundiales.

Arauco: una multinacional con sello de sostenibilidad

Ruival presentó las credenciales de Arauco, destacando su rol como la primera empresa foresto-industrial en certificar carbono neutralidad en el mundo.

Con casi 19.000 colaboradores globales y 4.000 clientes en los cinco continentes, la firma administra 482.000 hectáreas de bosques de alto valor de conservación en distintos países.

«Lo que hacemos en Arauco es crear productos que mejoran la vida de las personas. Y eso nace de una pasión por el mundo forestal que hoy nos lleva a tener presencia en cinco continentes», señaló, recordando que la expansión multinacional de la firma comenzó precisamente con el desembarco en Argentina cerca del año 2000.

Ante la duda de sectores ajenos sobre la rentabilidad de la celulosa en la era digital, Ruival fue contundente: la demanda no es exclusiva a la producción de papel, y en nuevos productos no para de crecer. Por ejemplo:

  • Higiene y salud: desde pañales descartables que requieren calulosa fluft, destinado a niños hasta el creciente segmento de adultos, impulsado por el aumento de la expectativa de vida en países como China e India.
  • Packaging: la explosión de las compras online tras la pandemia disparó la necesidad de envases sustentables.
  • Nuevas fronteras: reemplazo de envases de plásticos. O la industria textil que reemplaza fibras derivadas del petróleo, el fibrocemento para la construcción y la nanotecnología que incluso busca reemplazar materiales de alta resistencia como el Kevlar en base a celulosa. Los usos van variando y la demanda no para de crecer.
  • Viviendas de madera, refacción y diseño: el mercado de la nueva construcción de materiales con madera, tableros, etc.

Ruival enfatizó que la expansión de Arauco inició con plantas como las de Monte del Plata (Uruguay) o el proyecto MAPA (Chile) y con imágenes, que no son solo fotos industriales impactantes, dijo que «significan llevar tecnología y trabajo de calidad al campo. Son el tractor que pone en movimiento a cientos de PyMEs de servicios y capacitación», explicó.

Por otra parte, hizo especial mención al proyecto Sucuriú en Brasil, una inversión que ronda los USD 4.600 millones (y podría llegar a USD 6.000 millones), proyectando una producción de 3,5 millones de toneladas anuales.

Argentina en el contexto regional

Uno de los puntos más gráficos de su charla fue la comparación de exportaciones de base forestal. Mientras Argentina exporta unos USD 700 millones anuales, sus vecinos operan en otra escala:

  • Uruguay: USD 3.000 millones.
  • Chile: USD 6.500 millones.
  • Brasil: USD 17.300 millones.

«Si relacionamos las exportaciones con la superficie, la brecha es aún más dolorosa. Uruguay exporta 60 veces más que Argentina por kilómetro cuadrado de territorio», graficó Ruival.

Para el directivo, este dato no es una derrota, sino la prueba del «enorme potencial» que tiene el país para crecer.

 En ese contexto, aún hay tarea por hacer para desarrollar al sector forestal, que requiere previsibilidad en el largo plazo. Se requiere de estabilidad y seguridad jurídica.

A pesar de contar con tierras de aptitud forestal inigualables a nivel mundial, abundancia de agua y personal profesional capacitado, Ruival señaló que las inversiones a veces se detienen. «Arauco quiso seguir apostando por Argentina, pero algo pasó y las inversiones se fueron a otros lugares de la región que dieron mejores condiciones», reconoció con tono de autocrítica sectorial.

Para que Argentina sea el próximo destino de estas inversiones, el presidente de AFoA listó las condiciones necesarias, muchas de las cuales ya muestran «señales positivas» en la actual coyuntura:

  1. Estabilidad económica y jurídica.
  2. Protección de la propiedad privada.
  3. Simplificación burocrática y reforma laboral.
  4. Derogación o modificación de la Ley de Tierras, a la que calificó como un «escollo tremendo».

Profundizando en su análisis sobre la reforma impositiva, los desafíos logísticos (específicamente el ferrocarril) y el «tren» que Argentina no debe dejar pasar esta vez, siguió la parte final de la disertación en el Seminario del Cono Sur 2026.

En este tramo, el directivo marcó los cambios estructurales que Argentina necesita para ser competitiva, cerrando con una poderosa metáfora sobre las oportunidades perdidas y las que están por venir.

Para Ruival, la competitividad no depende solo de la eficiencia en la fábrica, sino de un entorno país que no castigue la exportación.

En ese sentido, en su análisis destacó dos ejes críticos:

  1. La urgencia de una reforma impositiva integral, en la que advirtió que el gobierno nacional puede disponer de ciertas pautas impositivas, pero el verdadero desafío es el consenso con las provincias.

En esa línea, incluyó:

  • Impuestos distorsivos: sobre este aspecto, señaló la necesidad de eliminar gravámenes regresivos como Ingresos Brutos. «Son una maraña que genera costos enormes de los que a veces no somos ni conscientes».
  • Discrecionalidad provincial: Ruival criticó la capacidad de municipios y provincias para generar tasas de forma arbitraria. «Esto genera una sensación de inseguridad tal que ahuyenta al inversor. Creo que este tema va a generar mucho ruido pronto, pero es una discusión que hay que dar», advirtió.

 

  1. El desafío logístico

El directivo de Arauco vinculó la infraestructura con la escala industrial, explicando por qué proyectos como el tren han sido inviables hasta ahora.

  • Falta de escala crítica: «En la actualidad, arreglar el ferrocarril cuesta un millón de dólares el kilómetro de vía. Si lo miramos hoy, no es lógico porque no tenemos la escala para encarar una inversión así».
  • El efecto de la Celulosa: Ruival explicó que la aparición de grandes proyectos de celulosa cambia esta ecuación. Al generar volúmenes masivos de carga, la inversión ferroviaria empieza a tener lógica económica, atrayendo incluso a inversores privados interesados en el negocio logístico.

Conclusión: «No dejemos pasar este tren de inversiones»

En el cierre de su disertación, el directivo de AFoA apeló a una metáfora histórica para movilizar al sector y a los decisores políticos. «Mi sensación a lo largo de estos últimos 25 años es que Argentina ha dejado pasar muchos trenes».

A la vez que, con un tono de optimismo renovado, pero advirtiendo sobre la responsabilidad del presente, concluyó: «Parecería que hoy hay uno nuevo que está por acercarse. Esta vez, por favor, no lo dejemos pasar. Subámonos», exhortó a los presentes en el seminario.

Seguido, durante su participación en el panel de cierre con preguntas del público presente, fue Luis María Mestres, secretario de Desarrollo Foresto-industrial de Corrientes, quien planteó una pregunta medular: ¿En qué puntos clave debe poner el foco el Estado para acompañar con éxito las inversiones a escala que se avecinan?

Pablo Ruival, junto a Guido Meza y Sabina Vetter

La respuesta de Ruival, basada en la experiencia global de Arauco y la visión gremial de AFoA, se centró en tres pilares de gobernanza estratégica:

  1. Reglas de juego claras y estables : Ruival fue enfático en la necesidad de reglas claras, transparentes y permanentes. «El Gobierno debe ser muy respetuoso en materia impositiva. Las reglas que se acuerdan hoy deben mantenerse; no se pueden inventar nuevos impuestos a mitad del camino», señaló. Para el directivo, la estabilidad es el principal imán para el capital internacional en un sector de largo plazo como el forestal.
  1. Infraestructura y logística de servicios: Si bien destacó la inversión pública de Corrientes en el parque industrial y el puerto de Ituzaingó, Ruival sugirió una evolución en el rol del Estado. «La provincia ya hizo un esfuerzo grande, ahora puede ir relegando la inversión directa y concentrarse en facilitar que nuevos inversores privados se acerquen para prestar los servicios logísticos que la planta va a demandar».
  1. Educación y el «ecosistema» de la celulosa:  remarcó que el funcionamiento de una planta de celulosa debe entenderse como una pieza que motoriza el ecosistema forestal. En este punto, sostuvo que el foco debe estar puesto en:
  • Sustentabilidad del aserrío: «La planta de celulosa es la que le da valor al primer raleo y compra los subproductos (aserrín, viruta, chips) de la industria del aserrado. Sin ese eslabón, se pierde una parte del recurso y no se logra la integración total que buscamos».
  • Capacitación: instó a profundizar los procesos de formación para crear una base de recursos humanos que posicione a Corrientes en el largo plazo como «la provincia forestal» por excelencia.

Este intercambio entre el funcionario correntino Mestres y Ruival deja una lección clara: el éxito de la foresto-industria no depende de un solo actor, sino de la creación de un clúster integrado donde el sector público garantiza la estabilidad y el privado dinamiza la inversión y la tecnología.

Corrientes, con el proyecto ARPUL SA en el horizonte, parece haber tomado nota de este mandato.

Pablo Ruival y el desafío de la licencia social sobre la industria forestal: “Donde el sector no comunica, la ignorancia prospera”

En una entrevista exclusiva con ArgentinaForestal.com, el líder del cambio comunicacional en Arauco Argentina, analiza la «paranoia» necesaria que sugirió su par de Uruguay, Lucia Basso, presidente de la Sociedad de Productores Forestales (SPF) durante el Seminario de la Industria Forestal Cono Sur 2026, tras los aprendizajes por el conflicto ambiental por Botnia-UPM. El paso de una industria cerrada a una que educa a las nuevas generaciones, y la urgencia de un plan nacional para que la sociedad abrace a la foresto-industria, será un tema central en la agenda del sector.

La comunicación del sector forestal argentino es, sin duda, la «piedra en el zapato» y estuvo presente en el debate generado en el marco del Seminario de la Industria Forestal del Cono Sur 2026.

La experiencia de Ruival en Arauco podría ser el caso de estudio más relevante para entender cómo una empresa puede pasar de la introspección a la apertura social, especialmente tras el trauma ambiental de Gualeguaychú, en Entre Ríos, que paralizó las inversiones por dos décadas.

Fue Ruival quien debió hacer frente a este proceso que permitió a Arauco Argentina abrir sus puertas a la comunidad, utilizando espacios de diálogos público, privados, académicos y sociales, o implementar herramientas de vanguardia como visores de realidad virtual para mostrar el ciclo forestal, y dar a conocer la sustentabilidad de la industria forestal.

Su visión hoy es la base para que el resto del sector entienda que la «licencia social» no se pide, se construye con su equipo día a día en el territorio.

Lucía Basso, presidente de la Sociedad de Productores Forestales de Uruguay

AF: Lucía Basso (Uruguay) sugirió que los argentinos debemos ser «paranoicos» con la comunicación tras la experiencia del conflicto ambiental con Botnia. Ustedes en Arauco hicieron un giro de 180 grados desde 2007. ¿Por qué es tan central este tema hoy en la agenda sectorial?

Pablo Ruival (PR): Es absolutamente central. Nuestra experiencia fue darnos cuenta de que la sociedad no nos percibía adecuadamente y la falla estaba de nuestro lado. Había una ausencia total de comunicación.

Nos preguntábamos: «¿Cómo no se dan cuenta de que hacemos las cosas bien, que nuestros productos son nobles y renovables?». Pero la realidad es que nosotros dejábamos el espacio vacío y ese lugar lo ocupaba el que no sabía del tema.

 

AF: No fue un proceso sencillo pasar de ese modelo empresario a la apertura actual…

PR: No, porque en regiones como Misiones el contacto tiene que ser uno a uno. Decidimos encarar el cambio a través de las infancias, con un Plan Educativo. Íbamos a las escuelas para que, a través del juego, tomaran conciencia de los aportes de los bosques implantados: desde el oxígeno hasta cómo la actividad económica le da sustento a la conservación del bosque nativo.

Mostramos que somos los que plantamos árboles, no solo los que los cortamos.

 

AF: Un eje de ese cambio en Arauco fue la certificación forestal FSC. ¿Qué rol jugó puertas adentro de la compañía?

PR: La mayor riqueza de las certificaciones (FSC/PEFC) está puertas adentro, porque genera un cambio cultural. Hoy, cualquier colaborador de Arauco tiene la sustentabilidad en su ADN.

Exige que cuidemos lo ambiental y lo social como temas prioritarios. Pero ese cambio es lento; recién cuando mirás 20 años atrás te das cuenta de lo mucho que se evolucionó.

 

AF: En el seminario se habló de la «obsesión» de Uruguay con este tema. ¿Argentina está lista para ese nivel de profesionalismo comunicacional?

PR: Como sector tenemos un déficit todavía. Necesitamos que la sociedad entienda que esta es una industria virtuosa por excelencia. Tenemos que derribar mitos antiguos, como el de las plantas de celulosa son contaminantes, que hoy es un concepto obsoleto.

Las tecnologías actuales, incluso la de nuestra planta, cumplen con parámetros internacionales monitoreados diariamente por el Ministerio de Ecología. No tenemos nada que envidiarles a las plantas que se instalan hoy.

Hacia un Plan de Comunicación Federal

AF: El anuncio de la mega-inversión en Corrientes podría generar reacciones si no se trabaja en la licencia social. ¿Qué rol deben jugar AFoA, ConFIAr y el Estado?

PR: Tenemos que elaborar un plan comunicacional en conjunto: la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel, ConFIAr, la provincia de Corrientes… todos.

Argentina se vio muy perjudicada por lo de Gualeguaychú; fue una experiencia tremendamente negativa que nos hizo retroceder 20 años por un déficit comunicacional propio.

 

AF: ¿Cuál es la lección aprendida para no dejar pasar este nuevo «tren»?

PR: Que la ignorancia prospera donde no hay información. Tenemos que comunicar los beneficios de la bioeconomía, el reemplazo del plástico por celulosa en las cadenas globales y el impacto social.

La industria forestal va a cambiar la vida económica del NEA. Esta vez no podemos dejar el espacio libre; tenemos que subirnos al tren y contarle a la gente por qué esta industria es el futuro.

 

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