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La paradoja argentina: madera certificada FSC, mercados que crecen y PyMEs forestales que no reaccionan

El sector foresto-industrial argentino enfrenta una fuerte retracción del mercado interno, mientras crecen las exportaciones de productos certificados. En este escenario, la certificación FSC y la adaptación a la normativa europea EUDR son en la actualidad la llave de acceso a mercados internacionales más exigentes, aunque muchas PyMEs aún no capitalizan esta herramienta, advierte el ingeniero forestal Mario Ochoa Ferreyra (*). En el presente artículo especial para ArgentinaForestal.com, el profesional analiza la situación del sector foresto-industrial, las certificaciones forestales FSC y la oportunidad exportadora.

 

ARGENTINA (29/4/2026).- El balance del 2025 que entregó la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) en su informe ejecutivo de diciembre, elaborado por el Ing. Gustavo Cetrángolo, no deja margen para la interpretación: la combinación de caída sostenida del mercado interno, aumento de costos productivos y financieros, y las tasas de interés elevadas configuraron lo que el sector describe como una “tenaza” sobre la rentabilidad y la continuidad operativa de las PyMEs madereras (Argentina Forestal, 11/2/2026; FAIMA, 2025).

La presidenta de FAIMA, Mercedes Omeñuka, advirtió en febrero de 2026 que la industria acumula varios meses con rentabilidad cero, despidos confirmados y PyMEs familiares —especialmente en Corrientes— deteniendo su producción.

El relevamiento sectorial de ASORA Madera y Tecnología, en base a once cámaras del país, define al período como un “régimen de supervivencia” con capacidad ociosa promedio del 50% y un 45% de las empresas previendo que el estancamiento continuará en 2026.

En Misiones, la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales (APICOFOM) describe el inicio de 2026 como “complejo y sin horizonte alentador”. Y en el plano provincial, el directorio del Instituto Forestal Provincial (INFOPRO Misiones) debió mantener los precios mínimos fijados para la materia prima forestal ante la profundidad de la crisis (Argentina Forestal, 28/4/2026).

Frente a este escenario, y mientras el mercado doméstico no encuentra piso, las exportaciones aparecen, en palabras de Cetrángolo, como “una herramienta estratégica para sostener la actividad, reducir costos fijos, asegurar cobranzas y preservar el empleo, aun cuando los márgenes sean ajustados”.

Vale agregar a esa lectura un dato que el informe FAIMA no destaca explícitamente, pero que es central para el análisis que sigue: el mercado de exportación al que se está accediendo es, en proporción creciente, un mercado que demanda productos con certificación forestal —principalmente FSC— como condición de entrada o como factor diferencial de precio.

Acceder a las exportaciones, hoy, es cada vez más sinónimo de acceder a cadenas de valor certificadas.

Tres voces convergentes, un mismo diagnóstico

Gustavo Cetrángolo (FAIMA), Rafael Scherer (Pindó) y los referentes del Seminario Foresto-industrial Cono Sur 2026 coinciden: el desafío del sector argentino no es técnico, es de mercado, eficiencia, competitividad y sostenibilidad verificada.

 

En la misma sintonía, en marzo de 2026, en el marco del encuentro “Misiones Productiva” realizado en Posadas, el empresario foresto-industrial Rafael Scherer, presidente del Grupo Pindó SA, planteó un diagnóstico que sintetiza con notable precisión el desafío que enfrenta el sector.

Tras señalar que los rubros tradicionales de Misiones —yerba mate, tabaco, foresto-industria— enfrentan dificultades estructurales vinculadas a demanda, precios y oferta, Scherer afirmó que “el desafío no es técnico, es de mercado, eficiencia y competitividad”, y resaltó la necesidad de diversificar para reducir riesgos (Argentina Forestal, 26/3/2026).

Scherer fue categórico al reconocer que el mercado interno, que históricamente actuaba como refugio cuando caía la exportación, hoy no cumple ese rol; y orientó la mirada exportadora hacia Asia y Norteamérica.

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A mi entender, el planteo de Scherer en términos de eficiencia, escala y competitividad admite una cuarta variable que el FSC y la EUDR ponen sobre la mesa: la diferenciación por sostenibilidad verificada.

Una PyME argentina nunca va a competir contra Brasil en escala bruta de aserrada de pino, pero sí puede competir —y ganar— en nichos específicos del mercado norteamericano y europeo donde la certificación FSC y la conformidad con EUDR funcionan como llaves de acceso, no como atributos secundarios.

Esta misma lectura se proyectó al plano regional pocas semanas después. El Seminario de la Industria Forestal Cono Sur 2026, realizado los días 16 y 17 de abril en Puerto Iguazú, reunió a más de 120 referentes empresariales, técnicos y proveedores tecnológicos de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Finlandia, Alemania, Estonia y Eslovenia.

El encuentro abordó la modernización tecnológica de los aserraderos —escaneo, optimización, descortezado, secado—, las perspectivas de los mercados globales de madera aserrada, la construcción con madera de ingeniería (glulam y CLT) y los flujos internacionales de trozas.

El mensaje que articuló las jornadas, según los organizadores, no podría ser más explícito: en los nuevos escenarios globales, la eficiencia operativa, la innovación tecnológica y la sostenibilidad son determinantes para posicionar al Cono Sur forestal como actor competitivo (Argentina Forestal, 25/3/2026).

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Tres voces, tres planos, una misma conclusión convergente. Lo que está cambiando no es el ciclo de la demanda: es el modelo de negocio. Y dentro de ese nuevo modelo, la sostenibilidad dejó de ser un atributo accesorio o una variable comunicacional para convertirse en un factor productivo de primer orden, materializado concretamente —en la práctica del comercio forestal internacional— a través de los estándares de certificación FSC y PEFC, y crecientemente a través de marcos regulatorios como la EUDR.

Lo que veremos a continuación, según los datos relevados, es que esa demanda internacional por sostenibilidad verificada está creciendo aceleradamente, y que el sector forestal argentino tiene hoy una posición instalada notable para capitalizarla, especialmente si las PyMEs deciden y pueden aprovecharla.

II. El otro lado del termómetro: las exportaciones crecen a dos dígitos

Los datos del comercio exterior (COMEX) procesados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), publicados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, son contundentes. Las exportaciones foresto-industriales argentinas crecieron en valor un 18,55% durante 2025 respecto a 2024, superando los USD 376 millones.

La descomposición del incremento muestra dónde está empujando la demanda externa:

  • Maderas: USD 263 millones en 2025 (+14,5% vs. 2024)
  • Madera aserrada: USD 134 millones (+28% vs. 2024)
  • Tableros de partículas: USD 9,4 millones (+34,4% vs. 2024)
  • Papel y cartón: USD 104 millones (+30,1% vs. 2024)
  • Muebles y casas: USD 9 millones (+18,3% vs. 2024)

Mirando el subsegmento de mayor dinamismo PyME —la madera aserrada de pino— el crecimiento exportador en valor superó el 30,7% en los primeros once meses de 2025 respecto al mismo período de 2024, traccionado fuertemente por mercados asiáticos.

Las láminas de madera registraron el salto más espectacular: pasaron de 8.908 toneladas exportadas en 2024 a 20.437 toneladas en 2025, un crecimiento del 229% interanual, con el mayor incremento concentrado entre julio y diciembre de 2025.

La madera contrachapada, en paralelo, pasó de 8.801 a 11.756 toneladas en el mismo período (FAIMA, informe enero 2026).

La tendencia se mantiene en el arranque de 2026. Según los datos oficiales del INDEC, durante enero de 2026 las exportaciones foresto-industriales alcanzaron USD 37,4 millones, con un aumento del 16,1% respecto al mismo mes de 2025 (AFoA, marzo 2026, sobre la base de INDEC y CAA).

Los productos con mayor dinamismo en ese mes fueron las resinas industriales (+24%) y la madera aserrada (+19%). El Monitor de Comercio Exterior de la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial del MAGyP, en sus informes de enero y febrero de 2026, confirma esta línea de tendencia, aunque advierte estacionalidad típica del primer bimestre.

La geografía de los compradores también se está reconfigurando.

  • Estados Unidos consolidó su rol como principal destino del rubro maderero argentino, con 35,7% del total exportado en valor agregado durante 2024, especialmente en molduras y madera aserrada (Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, 2025).
  • En segundo lugar aparece India, con importaciones globales de productos madereros cercanas a los USD 2.300 millones anuales, configurándose como un mercado de creciente interés para los exportadores argentinos.
  • Le siguen China, Chile y Vietnam, este último creciendo con fuerza en madera aserrada de pino dentro del flujo asiático general (datos del Observatorio de Complejidad Económica –OEC– y Cancillería Argentina, sobre base INDEC).

En conjunto, Argentina exportó productos del sector madera a más de 70 países durante 2024, ampliando esta diversificación a más de 75 mercados durante 2025, con la tendencia de continuar incorporando nuevos destinos en 2026.

El dato clave

El proceso exportador, que históricamente estuvo concentrado en grandes empresas, comienza a incorporar a un mayor número de aserraderos PyMEs (FAIMA, 2026). En otras palabras: la puerta está abriéndose, pero entran pocas.

 

III. EUDR: el reglamento que cambia las reglas del juego

El 29 de junio de 2023 entró en vigor el Reglamento (UE) 2023/1115 sobre Productos Asociados a la Deforestación, conocido por sus siglas en inglés como EUDR. Su aplicación efectiva, tras una prórroga acordada por las instituciones europeas, comienza el 30 de diciembre de 2026 para las empresas grandes y se extiende al 30 de junio de 2027 para microempresas y pequeñas empresas que coloquen productos en la UE o exporten desde ella (Comisión Europea, 2024).

En términos simples, ningún producto maderero podrá ingresar legalmente al mercado europeo —ni la madera aserrada, ni los tableros, ni el papel, ni los muebles, ni la pasta— si el operador no demuestra mediante una declaración de diligencia debida (DDS) que la materia prima:

  1. Es legal según la legislación del país de origen;
  2. Está libre de deforestación o degradación desde el 31 de diciembre de 2020;
  3. Cuenta con geolocalización verificable de las parcelas de aprovechamiento (coordenadas geográficas o polígonos), trazable hasta el lote de producto.

La obligación recae sobre operadores e importadores europeos, pero su impacto se traslada en cadena hacia atrás: si el productor argentino no entrega el paquete documental completo —especie, país, geolocalización, fecha de aprovechamiento, evidencia de legalidad y de no-deforestación—, su cliente europeo no puede operar y el negocio sencillamente no se concreta.

Es aquí donde la certificación FSC adquiere un valor estratégico distinto al que tuvo durante las últimas dos décadas.

El propio FSC viene desarrollando, desde 2024, una solución integral denominada FSC Aligned for EUDR, compuesta por dos elementos complementarios: el Módulo Regulatorio FSC (FSC Regulatory Module) —un módulo voluntario que agrega requisitos específicos a los estándares vigentes (FSC-STD-40-004 V3-1 para Cadena de Custodia, FSC-STD-40-005 V3-1 para Madera Controlada y los estándares de Manejo Forestal) para alinearlos con la EUDR—, y la plataforma tecnológica FSC Trace, un libro digital basado en blockchain de consorcio privado, disponible para todos los titulares de certificado FSC desde diciembre de 2025 a través de FSC Connect, sin costo adicional.

FSC Trace permite verificar el estado de certificación de proveedores en el momento de la transacción, generar declaraciones trazables y verificables sobre los productos comercializados, y transmitir datos clave —especie, geolocalización, momento de aprovechamiento, código HS, volumen— a lo largo de toda la cadena de suministro.

La plataforma se complementa con el FSC Risk Hub, que centraliza las evaluaciones de riesgo país. Las definiciones operativas de FSC están deliberadamente alineadas con las de la EUDR, y su sistema de certificación de tercera parte —independiente y acreditado por ASI— provee evidencia documental robusta de las dos primeras condiciones (legalidad y libre de deforestación). Ninguna certificación, vale aclararlo, sustituye automáticamente la DDS exigida por la EUDR.

Pero un titular FSC que opera con un Sistema de Diligencia Debida ajustado a FSC-STD-40-005 V3-1 y a la CNRA-AR V1-0 (la Evaluación de Riesgo Centralizada para Argentina vigente) tiene el 80% del trabajo hecho cuando le toca completar su DDS-EUDR. Quien parte desde cero, no.

Conviene aclarar otro punto que matiza el panorama de la EUDR para nuestro sector. Como era de esperar, las grandes empresas certificadas FSC del país ya han realizado los ajustes a los requisitos de la EUDR, adaptando sus Sistemas de Diligencia Debida durante 2024 y 2025 e integrando los requisitos del Módulo Regulatorio FSC y la plataforma FSC Trace a sus sistemas de gestión existentes. Razón por la cual la EUDR es —en sentido estricto— otra ventaja competitiva que el sector forestal argentino ya tiene resuelta en su segmento de gran escala: cuando el reglamento entre en plena aplicación, los grandes proveedores nacionales certificados estarán en condiciones de operar con normalidad.

El verdadero desafío del reglamento europeo es para las nuevas PyMEs que se sumen al mercado de exportación europeo, que deberán construir sus Sistemas de Diligencia Debida prácticamente desde cero. Ese desafío, paradójicamente, es también la oportunidad de acceder primero al mercado.

IV. La superficie certificada en Argentina: capital instalado, demanda concentrada

Argentina cuenta hoy con un patrimonio forestal cultivado de 1.326.478 hectáreas (a mayo 2025, según datos publicados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca), de las cuales el 46% está certificada bajo estándares internacionales como FSC (Argentina.gob.ar, 14/8/2025).

Las cifras desagregadas por sistema, con datos oficiales actualizados de cada esquema, son las siguientes:

Sistema FSC en Argentina (Fuente: FSC Argentina, datos oficiales al 1/2/2024 publicados en ar.fsc.org/datos-y-cifras):

  • 000 hectáreas certificadas bajo el esquema de Manejo Forestal
  • 11 certificados vigentes de Manejo Forestal
  • 140 certificados de Cadena de Custodia activos
  • 5 licencias promocionales de Uso de Marca FSC
  • 4 certificados con validaciones de Servicios Ecosistémicos
  • Aproximadamente 200.000 hectáreas dentro de las áreas certificadas están dedicadas a la conservación (bosques nativos, pastizales, humedales y otras áreas naturales)
  • A esta superficie se suman aproximadamente 46.000 hectáreas adicionales bajo el esquema de Madera Controlada FSC (Arauco UMF2 Misiones)

Las empresas con certificado de Manejo Forestal vigente incluyen:

  • Arauco Argentina SA (UMF Misiones y UMF Delta)
  • Forestal Bosques del Plata (Grupo CMPC) —que se incorporó al sistema FSC en 2022 con más de 94.000 hectáreas en Corrientes y sur de Misiones, de las cuales 54.778 ha son plantaciones forestales—,
  • Empresas Verdes Argentina (EVASA), de Central Puerto
  • Forestal Argentina SA, de Central Puerto
  • Grupo Pomera (INSUD)
  • Establecimiento Las Marías
  • Enrique Zeni y Cía,
  • Lipsia SA

Sistema PEFC en Argentina (fuente: CERFOAR-PEFC Argentina, comunicado oficial del 10/2/2026):

  • 693 hectáreas certificadas en gestión forestal sostenible
  • 10 certificados vigentes: 5 individuales (que abarcan desde grandes empresas hasta pequeños productores) y 5 certificados grupales
  • 19 pequeños y medianos productores integrados en los certificados grupales
  • 23 certificados vigentes de Cadena de Custodia, en cadenas de valor que incluyen celulosa, papel, cartón, impresión y packaging, tanino, luthería, generación de energía eléctrica a partir de biomasa, y la foresto-industria de transformación mecánica de la madera (aserrada, tableros y muebles)
  • Distribución superficial: 57% corresponde a plantaciones productivas (~217.000 ha) y 43% a bosques nativos, pastizales y humedales bajo conservación (~163.000 ha)
  • Distribuidas en cinco provincias: Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe
  • Único certificado grupal de PyMEs foresto-industriales en la cadena de la madera aserrada del país (APICOFOM Sustentable, Misiones)
  • Primer certificado de gestión forestal sostenible de bosques nativos del país (2025), otorgado a un pequeño productor de Misiones (Concept Nature Management)

En conjunto, considerando ambos esquemas y las superposiciones existentes (varias empresas, como Arauco y Bosques del Plata, mantienen ambos certificados de manera simultánea), Corrientes es la provincia con mayor superficie de plantaciones forestales certificadas FSC del país, con empresas como Forestal Bosques del Plata, EVASA, Forestal Argentina, Pomera, Forestal Las Marías y Enrique Zeni & Cía.

La sigue Misiones, donde Arauco UMF1 concentra el grueso de la superficie certificada junto con Lipsia y Pomera, y luego Entre Ríos. Esta distribución es coherente con el ranking de superficie forestada total del país, que también encabeza Corrientes (Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, 2025).

En el conjunto regional latinoamericano, Argentina se ubica como el tercer país en superficie FSC certificada, detrás de Brasil y Chile.

La complementariedad operativa entre ambos esquemas. Aun cuando FSC y PEFC funcionan como sistemas independientes, con gobernanzas, criterios y mercados diferenciados, en la práctica del comercio forestal operan de manera complementaria, y esa complementariedad es —para una PyME bien asesorada— una ventaja adicional que vale la pena conocer.

El caso paradigmático: una empresa que cuenta con bosque certificado bajo el esquema PEFC puede actuar como proveedora directa de Madera Controlada (previa verificación de cumplimiento) a una empresa con Cadena de Custodia FSC, en el marco del estándar FSC-STD-40-005 V3-1.

Esto es así porque la madera de origen PEFC, al provenir de un sistema de gestión forestal sostenible reconocido, satisface las exigencias de la “Diligencia Debida sobre fuentes controladas” que requiere el FSC para excluir las cinco categorías de fuentes inaceptables (madera ilegal, proveniente de áreas en conflicto, de bosques convertidos, de plantaciones genéticamente modificadas o de violación de derechos tradicionales).

En el sentido inverso, una empresa con certificado FSC puede integrar materia prima en cadenas certificadas PEFC bajo lógicas similares de aceptación cruzada.

Esta complementariedad amplía notablemente el universo de proveedores y clientes posibles para una PyME que se incorpore al sistema de certificación, y permite construir cadenas de suministro mixtas técnicamente robustas.

 

V. El rol del Estado provincial: Misiones como caso de política pública orientada a la certificación

A diferencia de otras provincias forestales del país, Misiones cuenta con una arquitectura institucional específica para acompañar al sector forestal en su proceso de certificación, articulada en torno a dos organismos clave del Estado provincial.

El primero es la Subsecretaría de Desarrollo Forestal, dependiente del Ministerio del Agro y la Producción. Esta Subsecretaría es la autoridad de aplicación provincial de la Ley Nacional N° 25.080 de Inversiones para Bosques Cultivados y, a través de su unidad ejecutora, ha sido la institución provincial responsable de la implementación local del Programa de Sustentabilidad y Competitividad Forestal, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y ejecutado por la DIPROSE de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

Este programa incluyó —entre sus líneas de acción explícitas— el acceso al sello de certificación de Gestión Forestal Sostenible y Cadena de Custodia PEFC, ejecutado mediante convenio con el Sistema Argentino de Certificación Forestal (CERFOAR-PEFC Argentina), bajo la modalidad de “Certificación en Grupo” pensada específicamente para MiPyMEs forestales.

Se trata, en concreto, del primer y único antecedente argentino de política pública nacional con financiamiento internacional orientado de manera directa a costear el acceso a la certificación forestal voluntaria de pequeños productores.

La Subsecretaría provincial también coordina la Mesa Forestal Provincial, espacio interinstitucional de articulación pública-privada donde participan los Ministerios del Agro, Ecología, Industria, el INFOPRO, el COIFORM, AFOME, AFoA Misiones, la FCF-UNaM y el sector empresarial.

El segundo organismo es el Instituto Forestal Provincial (INFOPRO), creado por Ley XVI N° 120 del año 2016 y puesto en funciones en 2020. El INFOPRO es el primer y único instituto forestal de carácter provincial del país, concebido como un ente de derecho público no estatal con un Directorio integrado por nueve representantes de los sectores que intervienen en la cadena forestal —pequeños productores, trabajadores, cooperativas, industrias celulósicas y de aserrío, y un representante del Estado provincial—, asistido por un Órgano Asesor compuesto por la Facultad de Ciencias Forestales de la UNaM, el Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones (COIFORM), el Ministerio de Industria y la Subsecretaría de Comercio e Integración.

Entre sus funciones expresamente establecidas en la ley se incluyen el acuerdo de precios mínimos para la materia prima forestal, la promoción de capacitaciones para los distintos sectores, el fomento de la apertura de nuevos mercados —en colaboración con el Ministerio del Agro— y la promoción del consumo de madera.

A esta arquitectura institucional preexistente se sumó, en 2024, una nueva norma provincial que profundiza el rol del Estado en el campo de la certificación: la Ley VIII N° 108, sancionada el 30 de mayo de 2024 y publicada en el Boletín Oficial el 12 de junio del mismo año, que crea el “Programa Provincial de Acceso a Certificaciones Forestales”.

La norma tiene por objeto, según su redacción, brindar asistencia técnica y financiera a los productores e industriales forestales para alcanzar estándares globales de gestión forestal sostenible y de cadena de custodia, e instituye un Registro Provincial de Producciones y Productos Forestales Certificados.

En su artículo 6, la ley establece la participación específica del INFOPRO en lo concerniente a “la certificación, cadena de custodia y procesos de industrialización y comercialización de productos forestales provenientes de bosques implantados”, consolidándolo como organismo provincial de referencia institucional para la promoción de la certificación forestal.

Misiones es hoy la provincia argentina con el marco institucional público más desarrollado para acompañar la certificación forestal. Es un activo institucional considerable, especialmente si se lo articula correctamente con los esquemas voluntarios de tercera parte (FSC y PEFC) y con las cámaras del sector. Para las PyMEs forestoindustriales de la provincia, este andamiaje representa una ventaja competitiva adicional —respecto de sus pares de otras provincias— que vale la pena reconocer y aprovechar.

 

VI. La paradoja: oferta certificada interna que las PyMEs no traducen en valor

Aquí aparece, en el análisis, la gran disonancia estratégica del sector foresto-industrial argentino. Tenemos, en el país, varias decenas de empresas de gran escala que producen rollizos, chips, tableros, pulpa o aserrada con declaración FSC 100% o FSC Mixto.

Esa oferta abastece principalmente al mercado interno y a las cadenas integradas (celulosa, paneles, construcción industrializada). Para una PyME aserradera de Misiones, Corrientes o el Delta, la materia prima FSC ya está disponible a precio de mercado, sin que sea necesario poseer plantaciones propias certificadas.

¿Qué le falta entonces a la PyME para acceder al mercado de exportación FSC? Una sola cosa: certificación de Cadena de Custodia FSC (FSC-STD-40-004 V3-1) o PEFC.

Sin embargo, una abrumadora mayoría de las PyMEs aserraderas argentinas no avanza en ese paso.

Las razones que escucho en el campo como consultor e implementador de sistemas de certificación son recurrentes:

  1. Desconocimiento de los costos reales de la certificación CoC, que se asume como prohibitiva sin haberla cotizado. Al contrario: hoy es totalmente accesible su implementación y representa una gran oportunidad.
  2. Cumplimiento legal difícil de alcanzar de primeras. Requiere un esfuerzo adicional de las PyMEs ponerse al día con el marco legal aplicable;
  3. Desconocimiento del mercado internacional creciente de productos certificados;
  4. Percepción de complejidad documental desproporcionada respecto al beneficio percibido;
  5. Inercia comercial: la convicción —cada vez más cuestionable— de que el mercado interno volverá a niveles previos, cosa muy pero muy difícil que ocurra al menos en el corto plazo.

Sobre el primer punto vale una precisión técnica. Desde 2022 FSC habilitó la certificación de Cadena de Custodia en Grupo (FSC-STD-40-003) y la certificación de Sitios Múltiples, esquemas pensados específicamente para reducir el costo unitario de las pequeñas y medianas empresas.

Los criterios típicos para acceder a la modalidad grupal son: al menos dos sitios, empresas con menos de 25 empleados y facturación anual inferior a USD 1 millón.

Una decena de aserraderos PyMEs nucleados en una asociación o consorcio puede acceder a un único certificado de CoC compartiendo la auditoría externa, los costos de la Cuota Anual Administrativa (AAF) y el sistema de gestión documental.

El precedente argentino más interesante es el certificado grupal APICOFOM Sustentable bajo PEFC, que reúne a cinco empresas forestales misioneras en la cadena de madera aserrada. Replicar este modelo bajo FSC, articulado con FAIMA, AFoA y las facultades regionales, es perfectamente viable y técnicamente sencillo.

Otra oportunidad que ofrece el estándar FSC es la de certificar Cadena de Custodia con uso de Madera Controlada FSC, de acuerdo al estándar FSC-STD-40-005 V3-1. Esta modalidad le permite a una PyME ser proveedora de la cadena de suministro de otra empresa con Cadena de Custodia certificada en la región —como Arauco, Bosques del Plata, EVASA, Pomera u otras— mediante un sistema de Diligencia Debida sobre fuentes no certificadas pero controladas (low-risk) que excluye las cinco categorías de fuentes inaceptables que define FSC.

Es una vía intermedia, de menor exigencia que el FSC 100% y de muy alto valor estratégico, especialmente para aserraderos PyMEs que abastecen a clientes industriales certificados de mayor escala. Es, por así decirlo, la “puerta de entrada” al sistema FSC con la mejor relación inversión / acceso a mercado disponible hoy.

VII. El camino: cuatro movimientos necesarios

Sintetizando, propongo cuatro movimientos concretos que el entramado PyME del NEA podría tomar en los próximos doce meses para capturar la ventana de oportunidad que se está abriendo:

Primero: certificarse en Cadena de Custodia FSC, en modalidad individual o grupal. La modalidad individual es —insisto— hoy totalmente accesible, por no decir barata, y rápida (unos 4 meses aprox) para una PyME aserradera promedio: la inversión es perfectamente recuperable en pocos meses con un volumen modesto de exportación certificada.

La modalidad grupal bajo FSC-STD-40-003 es otra vía válida, especialmente atractiva donde hay vínculos asociativos previos: con dos miembros es suficiente para conformar un grupo, y la auditoría inicial y las anuales de seguimiento se distribuyen entre los integrantes, reduciendo el costo unitario. Existen ya modelos para articular estos grupos a través de las cámaras (APICOFOM, AFoA Misiones, AFoA Corrientes, FAIMA regional). En cualquiera de las dos modalidades, el “fantasma del costo” se desvanece apenas se cotiza la operación con un organismo certificador acreditado.

Segundo: implementar Sistemas de Diligencia Debida alineados con EUDR desde ahora. No esperar al 30 de junio de 2027. Las herramientas técnicas —geolocalización con GPS o sistemas de información geográfica (QGIS), polígonos KML/GeoJSON de las áreas de aprovechamiento, registros de proveedores, fechas de cosecha por lote, archivo de evidencias de legalidad— son perfectamente accesibles para una PyME bien asesorada. La FCF-UNaM viene desarrollando capacitaciones específicas en estos temas y existe un creciente ecosistema de consultores forestales formados en el área.

Tercero: aprovechar la oferta interna de materia prima FSC certificada. Los grandes productores certificados (Arauco, Forestal Bosques del Plata-CMPC, EVASA, Pomera, Forestal Argentina, Las Marías, Enrique Zeni, entre otros) abastecen el mercado nacional con rollizo y subproductos certificados FSC 100%. Una PyME con CoC vigente puede comprar esa materia prima con declaración FSC y revenderla industrializada con declaración FSC, capturando el premium de exportación. Esto requiere acuerdos comerciales claros con proveedores y un sistema documental sólido, pero es operativamente viable hoy mismo.

Cuarto: identificar compradores internacionales a través de las fuentes adecuadas. Existe un universo de brokers, traders, distribuidores e importadores especializados —generalmente con Cadena de Custodia FSC y/o PEFC vigente— que operan profesionalmente en este mercado y están permanentemente buscando proveedores certificados con capacidad de despacho confiable. La respuesta operativa pasa por conocer las fuentes correctas para identificarlos.

Sin pretender agotar el listado, las cuatro vías más eficaces son:

  1. Las bases de datos oficiales de los esquemas de certificación. El portal fsc.org mantiene el registro público mundial de titulares de certificado FSC, con más de 60.000 empresas con Cadena de Custodia vigente, filtrable por país, tipo de producto, especie y código FSC. El portal equivalente de PEFC se encuentra en pefc.org/find-certified. Ambas bases son gratuitas, oficiales y se actualizan en tiempo real. Una búsqueda dirigida —por ejemplo, “FSC CoC + softwood lumber + United States”— devuelve cientos de empresas con sus datos de contacto, certificadora y alcance del certificado. Es la primera fuente que conviene consultar.
  2. Las asociaciones gremiales de los mercados de destino. En Estados Unidos, la International Wood Products Association (IWPA, iwpawood.org) nuclea a más de 300 importadores, distribuidores y manufactureros de productos madereros importados, con convenciones anuales abiertas a proveedores extranjeros. La Southern Forest Products Association (SFPA) y American Softwoods (AMSO) representan a los productores y traders del segmento de pino. En Europa, la European Timber Trade Federation (ETTF) agrupa a las federaciones nacionales de trade de los principales países de la UE; en el Reino Unido específicamente, la Timber Trade Federation (TTF) publica un Buyers Guide anual con cientos de importadores de hardwoods y softwoods. Estas asociaciones suelen organizar misiones comerciales inversas y participan activamente en las ferias del sector.
  3. Plataformas de comercio internacional especializadas en madera.Fordaq.com —con sede en Bélgica— es la mayor plataforma B2B mundial de productos madereros, con millones de visitas mensuales de aserraderos, importadores y manufactureros. La plataforma permite publicar oferta certificada, recibir pedidos directos y filtrar contrapartes con CoC vigente. Plataformas como Europages, GlobalWood o TimberExchange complementan esa función para el mercado europeo. El paso operativo crítico es publicar la oferta destacando explícitamente el código FSC/PEFC del proveedor.
  4. La diplomacia comercial argentina y las ferias internacionales. La Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI) y las agregadurías comerciales argentinas en los principales mercados de destino (Washington, Hamburgo, Pekín, Mumbai, San Pablo, entre otras) brindan asistencia gratuita para la prospección de compradores, agendas de reuniones y participación en misiones comerciales. En paralelo, las ferias internacionales clave del sector son: Carrefour International du Bois (Nantes, Francia, bianual), Dubai WoodShow (anual, hub de Medio Oriente y Asia), IndiaWood (Bangalore, bianual), Interzum (Colonia, Alemania, bianual, foco en muebles e interiorismo), Fimma Brasil (Bento Gonçalves, RS, bianual), AWFS Fair (Las Vegas, anual), y las jornadas comerciales que organiza periódicamente FAIMA-CADAMDA en territorio argentino con compradores invitados. En todas ellas se encuentra el segmento de compradores internacionales que demandan producto certificado y están dispuestos a pagar el premium correspondiente.

Como consultor e implementador de sistemas FSC y PEFC del lado de la industria, creo que aquí vale la pena señalar algunos brokers, traders y distribuidores internacionales con larga trayectoria en el segmento de productos certificados, como referencia concreta del tipo de operador que la PyME argentina debería tener en su radar.

En Estados Unidos: Bridgewell Resources (Oregon, uno de los mayores distribuidores de hardwood y softwood del país, con CoC vigente y operaciones en seis continentes), Putnam Lumber & Export Company (Florida, especializado en exportación de Southern Yellow Pine, plywood y OSB a mercados globales), US Lumber Brokers (broker FSC-certificado de productos premium con red internacional de proveedores).

En Europa: Vandecasteele Houtimport (Bélgica, empresa familiar fundada en 1883, uno de los principales stockists europeos de madera certificada con 120.000 m³ permanentes en stock y especialización en FSC, PEFC, OLB, Preferred by Nature y TLV), Timbmet Trade (Reino Unido, comercializador de hardwoods y softwoods con cobertura nacional y trayectoria de más de 80 años), LDT Hardwoods (Reino Unido, abastecimiento certificado desde África Occidental, Europa, Lejano Oriente y América), Timber Connection (Reino Unido, uno de los mayores stockists de hardwoods importados, con compras directas de Sudamérica).

En todos los casos, antes de iniciar tratativas comerciales, la verificación del estado vigente del certificado y de su alcance específico se realiza directamente en info.fsc.org o en pefc.org/find-certified, con el código de certificado que la propia empresa publica en su sitio.

Es oportuno remarcar, más allá de las empresas concretas,  que este universo de operadores existe, opera con volúmenes significativos y está activamente buscando proveedores certificados confiables del Cono Sur. La PyME argentina certificada y bien asesorada tiene hoy la puerta abierta para entrar en él.

VIII. Conclusión: la ventana se abre, pero no se queda abierta

El sector foresto-industrial argentino tiene, en este momento histórico, una conjunción de factores que rara vez se alinean: superficie certificada FSC y PEFC robusta, oferta interna de materia prima certificada, exportaciones creciendo a tasas de dos dígitos, mercados internacionales premium activos, y un reglamento europeo (EUDR) que está separando estructuralmente a los proveedores preparados de los que no lo están.

Pero las ventanas de oportunidad, en los mercados internacionales, no se quedan abiertas indefinidamente. Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay están moviendo fichas en la misma dirección, con economías de escala y políticas públicas que en algunos casos nos llevan ventaja.

La crisis de demanda interna —muy dura y sin horizonte de recuperación inmediata— puede ser, paradójicamente, el catalizador que el sector PyME necesita para dar un salto de calidad estratégico que veníamos posponiendo.

La certificación FSC, junto con un sistema de diligencia debida alineado a la EUDR, dejó de ser un atributo deseable: es la condición de entrada al mercado más exigente y mejor pagado del mundo.

La pregunta que queda

La pregunta ya no es si conviene certificarse. La pregunta es cuánto tiempo más se puede esperar.

 

 

(*) Por Mario Antonio Ochoa Ferreyra

Ingeniero Forestal. MSc. en Economía y Política Forestal. MP008

Eldorado, Misiones · Abril de 2026

 

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